close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Página de Facebook de Odebrecht
Juez pospone decisión sobre apertura en caso Odebrecht; Lozoya también busca cerrar datos
La Fiscalía General busca amparo definitivo para reservar al menos por cinco años datos del caso, pese a resoluciones de INAI que consideran que es un tema de interés público.
Foto: Página de Facebook de Odebrecht
28 de febrero, 2019
Comparte

Un juez federal pospuso para abril la resolución sobre la demanda de amparo que la Fiscalía General de la República (FGR) promueve en contra de una orden que le dio el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), de dar a conocer datos e identidades de funcionarios y exfuncionarios de Pemex investigados en el caso Odebrecht.

La audiencia donde se abordaría la fase final de esta demanda estaba programada originalmente para el 18 de febrero pasado, pero el juez Tercero de Distrito en Materia Administrativa, con sede en Ciudad de México, determinó diferir la misma para el próximo 2 de abril.

De acuerdo con autoridades del INAI, la decisión obedece a que el juez federal consideró que la FGR debe tener el tiempo legal suficiente para revisar el informe presentado por el Instituto.

En tanto se resuelve la demanda de amparo, la Fiscalía General cuenta con una suspensión definitiva concedida por el juez, el pasado 22 de enero, para no abrir el caso. Dicha suspensión impide además a los comisionados del INAI que continúen exigiendo a la Fiscalía que se transparenten datos del caso Odebrecht.

En contra de esa suspensión definitiva el INAI promovió por su cuenta un recurso de queja, que será analizado por un Tribunal Colegiado.

El inicio de esta disputa legal se remonta a octubre pasado, cuando el pleno del Instituto resolvió, en el recurso de revisión 4436/2018, que por ser un tema de interés general ante un hecho de posible corrupción, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) tenía que elaborar una versión pública de la carpeta de investigación del caso Odebrecht.

En dicho caso se investiga la presunta complicidad de directivos y funcionarios de Petróleos Mexicanos, en pagos de sobornos a cambio de facilitar concesiones de varios contratos a la constructora brasileña Odebrecht y a sus filiales.

Posteriormente, en diciembre, el pleno del INAI concluyó – al revisar otro recurso de revisión promovido por Animal Político – que la Fiscalía tenía que dar a conocer la identidad y nombre de personas bajo investigación por este caso.

Leer >> PGR debe dar la lista de personas que han sido investigadas por el caso Odebrecht: INAI

Pero nada de lo anterior ha ocurrido porque la agente del Ministerio Público Federal adscrita a la PGR (hoy Fiscalía General), Joselyn Montserrat Fonseca Oregón, responsable de la carpeta de investigación, promovió una demanda de amparo para no dar a conocer datos sobre las investigaciones.

Inicialmente la demanda fue desechada, pero la fiscal promovió un recurso de queja y un tribunal ordenó su reactivación. En diciembre y enero, ya en el actual sexenio, la Fiscalía ha continuado litigando en contra de las instrucciones del INAI, y en enero obtuvieron del juez la suspensión definitiva.

No es todo. La Fiscalía también promovió un juicio de nulidad en contra de una sanción económica que el INAI impuso, el 14 de noviembre del año pasado, a la agente del MP Fonseca Oregón, por no cumplir con las resoluciones tomadas por el pleno y dar a conocer la información del caso.

El pasado 5 de febrero, la Novena Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Administrativa concedió a la funcionaria una suspensión definitiva, en contra de dicha sanción económica.

Lozoya también busca amparo

El exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, también promueve desde octubre pasado una demanda de amparo en contra de la resolución de INAI, de dar a conocer datos sobre los funcionarios investigados del caso. Se trata del juicio de amparo 1336/2018, radicado en el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa.

Emilio Lozoya es uno de los exfuncionarios investigados por este caso. En un comunicado emitido el 14 de febrero pasado, la Fiscalía reiteró que el 17 de agosto de 2017 recabó su declaración ministerial en calidad de imputado.

De acuerdo con datos del Conejo de la Judicatura, Lozoya advierte en su demanda que a pesar de que la resolución del INAI de abrir datos del expediente podría afectarlo a él como tercer interesado, no fue convocado ni tomado en cuenta por el procedimiento, lo que considera una violación de sus derechos. Además advierte que sus datos personales podrían estar en riesgo.

En esta demanda el juez concedió a Lozoya una suspensión para efectos de que no se dé a conocer información relativa ni a él a su familia, ni datos sensibles de las carpetas de investigación FED/SEIDFICG/CDMX/0000117/2017 y FED/FEPADE/UNA/CDMX/1139/2017.

En tanto, la audiencia constitucional para definir si se le concede o no el amparo que busca se ha diferido en cuatro ocasiones ya. La última fecha estaba programada para el día de hoy, pero la misma ha vuelto a posponerse, sin que se haya fijado una nueva fecha aún para la misma.

Cabe señalar que el INAI también ha promovido en este caso recursos de queja, en contra de la suspensión que obtuvo Lozoya, y aún están por resolverse.

Batalla por la transparencia

De acuerdo con datos del INAI, del 2017 a la fecha el pleno ha resuelto al menos seis recursos de revisión en los que ha ordenado que se den a conocer datos relacionados con la investigación del caso Odebrecht.

Cuatro de esas resoluciones han sido dirigidas a la PGR (hoy FGR): la RRA 7889/17 del 23 de enero de 2018; la RRA 4438/18 del 2 de octubre de 2018; la RRA 6994/18 del 13 de diciembre de 2018; y la RRA 6942/18 del 17 de diciembre de 2018. Se le ha ordenado desde dar a conocer la cantidad de funcionarios investigados y su identidad, hasta proporcionar copias de sus declaraciones y elaborar una versión pública del expediente.

El criterio que ha prevalecido en el pleno es que si bien las averiguaciones y carpetas de investigación son información reservada por regla general, al tratarse de un caso de corrupción que afecta a la sociedad en su conjunto, al involucrar recursos públicos, como presuntamente es este asunto, se debe privilegiar el interés general por conocer del caso encima del interés particular de los involucrados.

Pese a dichas resoluciones la Fiscalía ha mantenido la mayor parte de los datos de la investigación bajo reserva, y les impuso una clasificación de confidencialidad por al menos 5 años. Este medio publicó el pasado 7 de febrero que la Fiscalía, al igual que lo hacía la PGR, expone múltiples motivos para no dar a conocer los datos, entre ellos que podría caerse en una violación del debido proceso, que se pondría en riesgo el éxito de la indagatoria, y que se afectaría el nombre de personas cuya responsabilidad aún no está comprobada, entre otros.

El 14 de febrero la Fiscalía emitió además un comunicado en el que reiteró que por disposiciones del Código Nacional de Procedimientos Penales no puede dar a conocer los datos de una investigación pues son reservados.

Leer: Fiscalía confirma que no abrirá datos del caso Odebrecht

Además de las 4 resoluciones ya mencionadas, el INAI ha tomado otras dos relacionadas con el caso. El 31 de mayo de 2017 resolvió el recurso RRA 1227/17, donde determinó que Petróleos Mexicanos debería dar a conocer versiones públicas de los contratos que concedió a Odebrecht, así como de sus convenios y anexos.

Y el 23 de marzo de 2017 también había instruido al sindicato de Pemex para que diera a conocer, de forma similar, la información con la que contara.

Cabe señalar que en su momento Pemex ya dio a conocer versiones públicas de cuatro contratos en su sitio de internet. Animal Político publicó que en al menos en uno de estas cuatro contrataciones participó un funcionario que hoy es responsable del proyecto de la nueva refinería impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Getty Images
Las sorprendentes maneras en que las horas a las que comes afectan a tu peso y tu salud
El reloj corporal, el metabolismo y la digestión interactúan de formas complejas. De modo que, a la hora de llevar una dieta sana y de mantener un peso equilibrado, no solo influye qué se come sino cuándo se come.
Getty Images
21 de marzo, 2019
Comparte

Cuando los jóvenes comienzan la universidad, es común que aumenten de peso. En Estados Unidos llaman a este fenómeno “freshman 15”, en referencia a las 15 libras (algo más de seis kilos) que normalmente ganan durante el primer año en que los estudiantes viven fuera de casa.

En parte, este aumento de peso puede explicarse por la sustitución de comidas caseras por comidas precocinadas y comidas rápidas, combinadas con la reducción de la actividad física.

Sin embargo, cada vez más, los científicos están apuntando un factor adicional: el trastorno del ritmo circadiano, provocado por una cultura de comer y beber a altas horas de la noche y patrones de sueño inconsistentes.

La importancia del reloj

Durante décadas nos han dicho que el aumento de peso -junto con enfermedades asociadas como la diabetes tipo 2 y los padecimientos cardíacos- se debe a la cantidad y el tipo de alimentos que consumimos.

Plato con un reloj

Getty Images
No se trata solo de lo que comes, sino cuándo comes.

Pero hay una evidencia creciente que sugiere que la hora también es importante: no se trata solo de lo que comes, sino cuándo comes.

La idea de que nuestra respuesta a la comida varía en diferentes momentos del día, sin embargo, no es totalmente nueva.

Los antiguos médicos chinos creían que la energía fluía alrededor del cuerpo en paralelo con los movimientos del sol, y que nuestras comidas debían programarse en consecuencia: de 7:00 a 9:00 era la hora del estómago, cuando se debía consumir la mayor comida del día; de 9:00 a 11:00 se centraba en el páncreas y el bazo; de 11:00 a 13:00 era el momento del corazón, y así sucesivamente.

Creían que la cena debía ser un asunto ligero, consumida entre las 17:00 y las 19:00, que era cuando predominaba la función renal.

Reloj con alimentos.

Getty Images
La idea de que nuestra respuesta a la comida varía en diferentes momentos del día no es totalmente nueva.

Aunque la explicación es diferente, la ciencia moderna sugiere que hay mucha verdad en esa antigua sabiduría.

Muchas personas piensan que la razón por la que se aumenta de peso si se come por la noche es porque hay menos oportunidades de quemar esas calorías, pero esto es simplista.

“La gente a veces asume que nuestros cuerpos se apagan cuando estamos dormidos, pero eso no es cierto”, dice Jonathan Johnston, de la Universidad de Surrey, quien estudia cómo nuestros relojes corporales interactúan con los alimentos.

Entonces, ¿a qué se puede deber?

La importancia del sueño

Una posibilidad es que comer por la noche extienda la ventana general durante la cual se consumen los alimentos. Esto le da a nuestro sistema digestivo menos tiempo para recuperarse y reduce la posibilidad de que nuestros cuerpos quemen grasa, ya que la quema de grasa solo ocurre cuando nuestros órganos se dan cuenta de que no hay más alimentos en camino.

Doctor midiendo la cintura a un paciente.

Getty Images
Nuestra sensibilidad a la hormona insulina, que permite que la glucosa ingrese a nuestras células y se use como combustible, es mayor durante la mañana que durante la noche.

Antes de la invención de la luz eléctrica, los humanos se despertaban aproximadamente al amanecer y se acostaban varias horas después de la puesta del sol, y casi toda la comida se consumía durante las horas del día.

“A menos que tengamos acceso a la luz, luchamos por mantenernos despiertos y comer en el momento equivocado“, dice Satchin Panda, biólogo circadiano del Instituto Salk en La Jolla, California, y autor de The Circadian Code.

Su propia investigación ha revelado que la mayoría de los estadounidenses comen a lo largo de 15 horas o más cada día, consumiendo más de un tercio de las calorías del día después de las 18:00 horas, algo muy diferente a cómo deben haber vivido nuestros antepasados.

Ahora considera a esos estudiantes universitarios, comiendo y bebiendo hasta altas horas de la noche. “Un estudiante universitario típico rara vez se duerme antes de la medianoche, y también tienden a comer a medianoche”, dice Panda.

Sin embargo, muchos estudiantes tendrán que levantarse para ir a clases al día siguiente, lo cual, suponiendo que desayunen, reduce aún más la duración de su ayuno nocturno.

Mujer comiendo con la puerta del frigorífico abierta.

Getty Images
Mantener el frigorífico bajo llave por la noche puede ser una buena idea si quieres perder peso.

También significa que están acortando su sueño, y esto también podría aumentar la probabilidad de que aumenten de peso.

Un sueño inadecuado altera la toma de decisiones y el autocontrol, lo que potencialmente conduce a una mala elección de alimentos, y altera los niveles de las “hormonas del hambre”, la leptina y la grelina, lo que aumenta el apetito.

Un engranaje de relojes

Dentro de cada célula de tu cuerpo, hay un reloj molecular que regula el tiempo de casi todos los procesos y comportamientos fisiológicos, desde la liberación de hormonas y neurotransmisores hasta la presión arterial y la actividad de las células inmunitarias.

Estos relojes se mantienen en sincronía entre sí y también con la hora del día, a través de señales desde una pequeña área de tejido cerebral llamada núcleo supraquiasmático (NSQ). Y su ventana al mundo exterior es un subconjunto de células sensibles a la luz en la parte posterior del ojo llamadas células ganglionares de la retina.

Ilustración del núcleo supraquiasmático.

Getty Images
Los relojes de nuestro cuerpo se mantienen en sincronía a través del núcleo supraquiasmático.

El objetivo de todos estos relojes “circadianos” es anticiparse y prepararse para eventos regulares en nuestro entorno, como la llegada de alimentos.

Cuando viajamos al extranjero, el tiempo de nuestra exposición a la luz cambia, y nuestros relojes corporales se desplazan en la misma dirección, aunque se adaptan a diferentes velocidades. El resultado es el jet lag, que no solo nos deja con sueño o despiertos en los momentos equivocados, sino que también puede desencadenar problemas digestivos y malestar general.

Sin embargo, la luz no es el único factor que puede cambiar nuestros relojes. Cuando comemos también podemos cambiar las manecillas de esos relojes en el hígado y los órganos digestivos.

Los procesos complejos, como el metabolismo de las grasas o los carbohidratos de la dieta, requieren la coordinación de numerosos procesos que ocurren en el intestino, el hígado, el páncreas, el músculo y el tejido graso.

Si la conversación entre estos tejidos se revuelve, se vuelven menos eficientes, lo que a largo plazo puede aumentar el riesgo de padecer varias enfermedades.

En un estudio reciente, los investigadores compararon los efectos físicos de dormir cinco horas por noche durante ocho días consecutivos, con la misma cantidad de sueño pero en momentos distintos.

En ambos grupos, la sensibilidad de las personas a la hormona insulina disminuyó y la inflamación sistémica aumentó, aumentando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca.

Sin embargo, estos efectos fueron aún más notorios en aquellos que dormían en momentos distintos (y cuyos ritmos circadianos estaban, por lo tanto, desalineados): en los hombres, la reducción de la sensibilidad a la insulina y el aumento de la inflamación se duplicaron.

Comida en un avión.

Getty Images
Los viajes internacionales interrumpen nuestro ritmo circadiano.

Eso podría ser un problema para los viajeros frecuentes o cualquier persona que trabaje por turnos.

Según encuestas europeas y estadounidenses, entre el 15 y el 30% de la población activa realiza algún tipo de trabajo por turnos, lo que a menudo equivale a comer o estar activo cuando el cuerpo no lo espera.

El trabajo por turnos se ha relacionado con una serie de afecciones, que incluyen enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, obesidad y depresión, y la alteración circadiana provocada por esta irregularidad se considera como la principal causante.

Sin embargo, todos somos trabajadores por turnos, al menos en parte, dice Panda. Se estima que el 87% de la población general mantiene un horario de sueño diferente los días de semana, en comparación con los fines de semana, lo que resulta en un jet lag social.

Las personas también tienden a desayunar al menos una hora más tarde los fines de semana, lo que puede resultar en el llamado “jet lag metabólico” .

La importancia de la rutina

Gerda Pot, investigadora de nutrición en el King’s College de Londres, estudia cómo la irregularidad diaria en la ingesta de energía afecta a la salud a largo plazo.

Pot se inspiró en su abuela, quien era rigurosa con sus rutinas. Cada día desayunaba a las 7:00, almorzaba a las 12:30 y cenaba a las 18:00. Incluso era intransigente con el horario de sus colaciones: café a las 11.30 y té a las 15:00.

Pot está convencida de que esta rígida rutina de su abuela la ayudó a mantenerse con buena salud hasta que cumplir casi los 95 años.

Hay algunas buenas razones para creerlo. Nuestra sensibilidad a la hormona insulina, que permite que la glucosa de los alimentos que comemos ingrese a nuestras células y se use como combustible, es mayor durante la mañana que durante la noche.

Aparato para medir el nivel de azúcar en la sangre.

Getty Images
No tener horas regulares para nuestras comidas puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes.

Cuando comemos tarde, la glucosa permanece en nuestra sangre durante más tiempo, lo que a largo plazo puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, donde el páncreas ya no produce suficiente insulina.

También puede dañar tejidos en otros lugares, como vasos sanguíneos o nervios en los ojos y pies. En el peor de los casos, esto puede resultar en ceguera o amputaciones.

Utilizando datos de una encuesta en Reino Unido que ha rastreado la salud de más de 5,000 personas durante más de 70 años, Pot descubrió que, aunque consumían menos calorías en general, las personas que tenían una rutina de comidas más irregulares tenían un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico: un conjunto de afecciones que incluyen presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en la sangre y niveles anormales de grasa y colesterol en la sangre, que en conjunto aumentan el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.

Entonces, ¿qué debemos hacer al respecto? Esforzarse por ser consistentes con los tiempos de sueño y de comidas es un buen primer paso.

Cuando abrimos las cortinas y vemos la luz brillante de la mañana, esto restablece el reloj maestro en el cerebro, por lo que al desayunar poco después eso refuerza el mensaje en los relojes de nuestro hígado y sistema digestivo. Por lo tanto, comer un buen desayuno puede ser esencial para mantener nuestros relojes circadianos funcionando en sincronía.

Amanecer

Getty Images
Con la luz de la mañana se restablece el reloj maestro en el cerebro.

Algunos abogan por un enfoque más estricto de renunciar a todos los alimentos durante al menos 12 horas.

En un estudio histórico publicado en 2012, Panda y sus colegas compararon un grupo de ratones que tenía acceso a alimentos grasos y azucarados en cualquier momento del día o de la noche, con otro grupo que solo podía consumir estos alimentos en un período de ocho a 12 horas durante su “día”.

A pesar de que consumieron la misma cantidad de calorías, los ratones cuya ventana para comer estaba restringida parecían estar completamente protegidos de las enfermedades que comenzaron a afectar al otro grupo: obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas y daño hepático.

Y, aún más, cuando los ratones con estas enfermedades siguieron un horario de comidas restringido, se recuperaron nuevamente.

“Casi todos los animales, incluyéndonos a nosotros, evolucionaron en este planeta con un ritmo muy fuerte de 24 horas en luz y oscuridad, y los ritmos asociados de comer y ayunar”, explica Panda.

“Creemos que una función importante (de estos ciclos) es permitir la reparación y el rejuvenecimiento cada noche. No se puede reparar una carretera cuando el tráfico todavía está en movimiento”.

Por eso, el adagio de que se debe desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un pobre parece más cierto que nunca.

Puedes leer el original en inglés en BBC Future.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=-O7sw3Pe5TI

https://www.youtube.com/watch?v=HT9u-MOrhXU

https://www.youtube.com/watch?v=MCmqUp2XTPY

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.