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Cuartoscuro

Pese a denuncias, en 2017 se repitió La Estafa Maestra en la Sedatu y Sagarpa

Aunque ya había denuncias penales ante la PGR por el desvío de recursos a través del esquema de La Estafa Maestra, Sedatu y Sagarpa hicieron nuevos contratos con universidades. Más de 351 millones de pesos de dinero público desaparecieron.
Cuartoscuro
21 de febrero, 2019
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El gobierno de Enrique Peña Nieto mantuvo en 2017 el mismo esquema de desvío de recursos conocido como La Estafa Maestra: más de 351 millones de pesos de dinero público desaparecieron en las secretarías de Desarrollo Territorial, que encabezaba Rosario Robles, y de Agricultura, que tenía a José Calzada como titular.

De acuerdo al informe que presentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) este miércoles, las dependencias utilizaron a la Universidad Politécnica de Tlaxcala, la Tecnológica de Campeche, el Instituto Tecnológico Superior de Centla y nuevamente a Radio y Televisión de Hermosillo (Telemax).

Esto demuestra que las dependencias y universidades públicas no cesaron este esquema pese a que en 2015 la Auditoría interpuso seis denuncias penales ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR) por el presunto desvío de recursos públicos en la Sedesol, dirigida por Rosario Robles, y las Universidades del Estado de México y la de Morelos, con quienes hizo convenios para supuestos servicios.

Incluso, en 2017 hubo 18 denuncias penales más también contra Sedesol y las universidades Intercultural del Estado de México, la Politécnica de Chiapas, la Tecnológica de Nezahualcóyotl, la Tecnológica del Sur del Estado de México y Radio y Televisión de Hidalgo.

En ese año, Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción publicaron la investigación periodística La Estafa Maestra en la cual se demostraba que 11 dependencias del Gobierno Federal utilizaron a 8 universidades públicas para hacer supuestos servicios entre 2013 y 2014, pero éstas subcontrataron a empresas irregulares o fantasma y, por lo tanto, los recursos públicos desaparecieron.

Además, Telemax ya había participado en este esquema e incluso fue denunciado penalmente por la Auditoría ante la PGR el 24 de octubre de 2018, también por el presunto desvío de recursos a través de convenios irregulares con la Sedatu firmados en 2016.

Las auditorías correspondientes al quinto año de gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, forman parte del Tercer Informe de Cuenta Pública de 2017 y es la primera entrega de la gestión del nuevo auditor David Colmenares, quien asumió el cargo en marzo de 2018.

Por primera vez en este tipo de revisiones, la Auditoría omitió los nombres de las empresas que recibieron los recursos públicos de ambas dependencias.

 Los presuntos desvíos

La Universidad Politécnica de Tlaxcala fue la institución que más recursos recibió ese año: 188 millones 634 mil pesos, de lo que 94% (178 millones 634 mil pesos) fue considerado como “recuperaciones probables” por la Auditoría debido a las irregularidades detectadas.

El 16 de agosto de 2016, la Universidad Politécnica de Tlaxcala hizo un convenio general de colaboración con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del que derivaron tres convenios más firmados entre septiembre y octubre de ese año.

El primero tenía como objeto “el Servicio de Investigación de los Programas Prioritarios de la SEDATU”; el segundo, debía “llevar a cabo el Programa de educación cívica para el desarrollo y aprovechamiento de espacios públicos en los estados de Puebla y Tlaxcala” y el tercero fue para el “servicio integral para el diagnóstico y construcción del Programa Vivienda para Prosperar y sus alternativas”.

Sin embargo, la Sedatu argumentó que los pagos a esos servicios los hizo en 2017, aunque las supuestas pruebas de la realización de los servicios confirmaban que éstos se habían hecho en 2016.

Después de las revisiones, la Auditoría detectó que la Universidad “no prestó ningún servicio y su función fue únicamente transferir recursos a los proveedores que instruyó la Sedatu sin que éstos le prestaran los servicios objeto del convenio”.

Además, en el análisis de las cuentas bancarias, se detectó que la institución educativa “pagó indebidamente a una persona moral de las subcontratadas, servicios que no guardan ninguna relación con el objeto del Segundo Convenio Específico, aunado a que dos personas morales a quienes les realizó pagos por servicios, no fueron localizadas en sus domicilios fiscales”.

Una de las empresas subcontratadas por la Universidad entregó supuestos comprobantes de servicios que “no guardan ninguna relación con el objeto del primer convenio”, por lo tanto, dice la Auditoría “se presume que la Universidad distrajo recursos de manera indebida”.

Mientras que en los comprobantes de otro de los convenios, la ASF determinó que “no es posible identificar la participación de los proveedores subcontratados para llevar a cabo los servicios, toda vez que, de los entregables presentados por la Universidad, ninguno de los documentos cuenta con el logo de la universidad, ni de los proveedores que los realizaron, por lo que se desconoce la identidad de quién los realizó”.

En tanto, la Universidad Tecnológica de Campeche recibió 86 millones 716 mil pesos de la Sedatu a través de convenios de colaboración. De lo cual, la Auditoría determinó como “recuperación probable” 85 millones 321 mil pesos.

La Auditoría concluyó que la Universidad no cumplió con las disposiciones legales y normativas aplicables en la materia y pagó 92.0% del dinero “por supuestos servicios prestados en 2016, a cuatro empresas, de las cuales no acreditó la realización de ningún tipo de servicio para cumplir con el objeto del convenio”.  Además, los entregables presentados por la institución “no se evidencia” la participación de dichas empresas.

El Instituto Tecnológico Superior de Centla hizo convenios con la Sagarpa y subcontrató 92.8% de los servicios que sumaron 78 millones 114 mil pesos, lo que significa una violación a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público y 4 de su Reglamento.

La Auditoría determinó que realizó “pagos improcedentes” a proveedores subcontratados para la ejecución de los trabajos, pero no presentó la documentación que comprueben la realización de los servicios.

La Televisora de Hermosillo, S.A. de C.V. (TELEMAX) recibió 40 millones de pesos de la Sedatu para “la elaboración del diseño y edición de material en audio, en video y gráfico de comunicación social; evaluación sobre hábitos de consumo de medio y aplicación de sondeos de opinión para medir el posicionamiento de satisfacción e impacto de los programas y acciones relacionadas con la SEDATU y las entidades paraestatales sectorizadas”.

Sin embargo, “no proporcionó documentación justificativa y comprobatoria de la supuesta ejecución de los trabajos que amparen los pagos realizados a las empresas

Subcontratada 1 y Subcontratada 2, ni del remanente del proyecto”.

En el caso de la primera empresa no se encontró en el domicilio fiscal; y en la segunda, su representante legal manifestó haber subcontratado a su vez a la empresa 2, pero ésta empresa tampoco fue localizada.

La Auditoría comprobó que los recursos recibidos por las empresas subcontratada 1 y 2 fueron transferidos a otras empresas que no tuvieron injerencia en los servicios convenidos.

Además, Telemax “no registró en sus estados financieros de 2016, en cuentas por cobrar el saldo pendiente a cargo de la SEDATU, por 40 millones de pesos pagados en 2017; por otra parte, tampoco registró los pasivos (adeudos) con los proveedores contratados por los servicios presuntamente recibidos en 2016”.

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Jamie Clarke

El padre que llevó a su hijo a Mongolia para desconectarlo de su celular

El montañista Jamie Clarke quería estrechar los lazos con su hijo, Khobe, de 18 años, así que lo llevó de viaje a Mongolia para que descubriera lo que puede hacer al estar lejos de la pantalla de su "smartphone".
Jamie Clarke
2 de enero, 2020
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¿Cómo logras que un adolescente suelte su teléfono y te hable? Jamie Clarke fue hasta Mongolia con su hijo para averiguarlo.

Mientras recorría un valle remoto del país asiático en su motocicleta, el aventurero Jamie Clarke dejaba que el zumbido del motor y el viento resonaran en su mente al mismo tiempo que sus pensamientos vagaban.

Después de varias horas, se detuvo para quitarse el casco y mirar el mapa.

Esto era lo que le gustaba de las aventuras: la soledad, el paisaje y la sensación de estar a cargo de su propio destino.

Pero cuando su hijo de 18 años se detuvo justo detrás de él en su propia motocicleta, tenía una visión diferente del largo viaje que acababan de terminar.

Para él, estar solo con sus pensamientos era novedoso e inquietante.“¡Oh, dios mío, fue terrible! ¡No puedo quedarme así con mi cerebro!”, exclamó.

Pero precisamente por eso los dos habían decidido embarcarse juntos en esta aventura.

Enojado y triste

Clarke, esquiador, montañista y excursionista de toda la vida, sentía que estaba perdiendo contacto con su hijo Khobe, quien siempre estaba hablando por teléfono en su casa en Calgary, Alberta, en el suroeste de Canadá.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe Clarke tuvo que prepararse para escalar montañas.
Montañas de Mongolia.

Jamie Clarke
¿Hay que ir al otro lado del mundo para despegar a tus hijos del celular?

El padre, en parte, se culpaba a sí mismo. Como todo el mundo, él también tiene un teléfono inteligente y disfrutaba jugando con su hijo en su Blackberry cuando era pequeño.

“Si alguna adicción tenemos hoy como individuos y como familia, nosotros (los padres) la perpetuamos”, dice Clarke a la BBC. “Los teléfonos son dispositivos geniales, pero comenzamos a sentir que nos están controlando y no al revés”.

El problema había llegado a un punto crítico unos años antes, cuando Clarke fue con su familia a un refugio de esquí remoto durante un fin de semana para celebrar su cincuenta cumpleaños.

El área no tenía wifi y no había señal de celular.

“Nunca antes había experimentado un fin de semana sin mi teléfono”, dijo el hijo de Clarke, Khobe, a la BBC. “Fue muy raro para mí”.

El joven admite que en ese momento estaba enojado por tener que viajar, y triste porque sin Snapchat o Instagram no tenía idea de lo que estaban haciendo sus amigos en casa.

Eso hizo que su padre pensara sobre el papel que la tecnología había desempeñado en su vida familiar, y sobre cómo solucionarlo.

La preparación

Durante mucho tiempo, había soñado con viajar a través de Mongolia en bicicleta. Ahora que su hijo era mayor, ¿por qué no hacerlo con él?

Hace aproximadamente un año, se lo propuso a Khobe. En un primer momento, el joven rechazó la idea. “Dije que no con bastante rapidez”, recuerda.

Jamie Clarke y su hijo en Mongolia

Jamie Clarke
Padre e hijo pudieron conocerse en distintas facetas.

“Pero se convirtió en una idea divertida… la preparación hizo que fuera emocionante ir y hacerlo”, rememora.

Khobe obtuvo su licencia de motociclista y los dos practicaron viajes más largos.

Pese a que su padre había subido el Everest dos veces, Khobe nunca había escalado una montaña, por lo que también tuvo que adentrarse en el montañismo.

“¿Ver las estrellas?”

Los Clarke partieron el 28 de julio y, en el transcurso del mes siguiente, viajaron más de 2.200 kilómetros a través de Mongolia en moto, caballo y camello.

Aunque el viaje era totalmente material de Instagram, se abstuvieron de publicar sus fotos en internet hasta que regresaron.

Khobe reconoce que estar lejos de su teléfono fue un desafío.

“Creo que todo el tiempo estuve bastante consumido por extrañar mi teléfono”, cuenta. “Te das cuenta de lo aburrido que se vuelve todo. Cuando estoy aburrido puedo simplemente abrir YouTube o Netflix. Pero sin teléfono, ¿qué voy a hacer, mirar las estrellas?”, señala.

Pero también dice que conocer más a su padre valió la pena, especialmente durante el tiempo que pasaron en sus carpas o simplemente cocinando.

“Me sorprendió que cuando está lejos del trabajo y la familia, actúa como una persona más cercana a mi edad”, dice.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Jamie y su hijo recorrieron Mongolia en moto, caballo y camello.

Del mismo modo, Clarke se sorprendió al ver cuán maduro era su hijo cuando no estaban confinados a su típica dinámica de crianza padre-hijo.

“Me ayudó a ver a Khobe de una manera diferente. Lo veía como un niño que seguía dejando su chaqueta sobre la mesa, sin lavar los platos”, dice. “Y pude verlo como un hombre joven, y me impresionó lo bien que pudo actuar bajo presión”.

Horario sin pantalla

No tienes que ir al otro lado del mundo solo para relacionarte con tus hijos, dice Caroline Knorr, editora de Paternidad de Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que educa a los padres sobre los medios y la tecnología.

“Los padres pueden establecer horarios sin pantalla en casa durante todo el año, pero especialmente durante las vacaciones”, opina.

Knorr recomienda hacer cosas divertidas durante el tiempo sin pantallas, como jugar, salir a caminar o incluso ver una película.

“Lo realmente importante es que los padres comuniquen por qué es valioso pasar tiempo desconectados”, indica.

“Di explícitamente ‘estoy apagando mi teléfono para que podamos tener tiempo en familia'”, sugiere.

Khobe Clarke en Mongolia.

Jamie Clarke
El joven se dio cuenta de que nunca había pasado tanto tiempo solo con sus pensamientos.

Knorr cree que también es importante no demonizar la tecnología, ni a sus hijos por usarla.

“Creo que muchas veces los padres se preocupan porque creen que ‘los medios están cambiando el comportamiento de sus hijos'”, apunta.

“Pero en realidad es normal y natural en el desarrollo de los adolescentes que se interesen en la cultura pop y no en el tiempo en familia”, aclara.

Sin embargo, esta parte natural de la adolescencia se ve potenciada por redes sociales como Tik Tok o Snapchat, que están diseñadas para mantener la atención de los usuarios durante el mayor tiempo posible para ganar dinero con publicidad.

Lecciones

Clarke dice que ahora que su viaje ha terminado, él y su hijo están tratando de aplicar en su vida cotidiana algunas de las lecciones que aprendieron.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe dice que la vida en carpa fue su parte favorita del viaje.

“Tengo que darme cuenta de que la tecnología es valiosa y usarla, mientras él se está dando cuenta de lo consumidora que es. Quizás ambos necesitemos recordar quién tiene el control: tú o la aplicación”, sostiene.

Khobe asegura que está tratando de ver la tecnología como algo que “quiere usar, no que tiene que usar”.

“Estoy tratando de cambiar mis hábitos cuando estoy con un grupo de personas y se supone que es tiempo de interacción social, no de que todos estén con su teléfono”, dice.

“Es grosero no darle toda tu atención a la gente”.

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https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

https://www.youtube.com/watch?v=KD1_rWvZnzg&t=18s

https://www.youtube.com/watch?v=-NSjnc3NL2k&t=7s

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