Recortes y falta de personal afectan la atención a usuarios en hospitales de alta especialidad
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Foto: Francisco Sandoval

Recortes y falta de personal afectan la atención a usuarios en hospitales de alta especialidad

Los problemas "están resolviéndose paulatinamente, pero el tiempo nos ganó", reconoció el titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad.
Foto: Francisco Sandoval
12 de febrero, 2019
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Alejandro padece cáncer. En la segunda semana de enero acudió al Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) de la Ciudad de México, para realizarse exámenes de laboratorio ordenados por su médico, pero el personal le dijo que regresara hasta febrero, pues no tenían empleados para atenderlo.

“Me dijeron que no había personal. Que no los habían contratado”, dijo el paciente, cuyo nombre fue cambiado para evitar represalias en su atención.

De acuerdo con una revisión hecha por Animal Político a los presupuestos de egresos de la Federación (PEF) 2018 y 2019, en los diferentes centros médicos especializados de la Secretaría de Salud (SSA), como es el caso del INCAN, hubo recortes de hasta de un 85% en el rubro de “compensaciones por servicios eventuales”, destinado al pago de empleados que cubren “suplencias, sustituciones” o relevos.

Leer: El PEF 2019 se aprueba con recortes a programas para niños, mujeres y personas con discapacidad

Esta situación ha provocado quejas de pacientes y personal médico de las instituciones, quienes denuncian “deficiencias” en la atención por la falta del personal eventual.

“Fui a buscar a mi doctor para decirle que me daba miedo que el cáncer me avanzara y me muriera”, añadió Alejandro.

Este caso forma parte de la serie de quejas y fallas reportadas por pacientes y trabajadores, entre enero y febrero, en los 28 centros médicos de alta especialidad del país dependientes de la Secretaría de Salud (SSA) Federal.

Éstas son resultado de la política de austeridad del nuevo gobierno, que ordena no contratar a los empleados eventuales de toda la administración pública federal en tanto no se revise con detalle su cargo y experiencia.

“Están resolviéndose paulatinamente (los problemas), pero el tiempo nos ganó”, reconoció Alejandro Mohar, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad.

Más protestas y fallas

Trabajadores eventuales y sindicalizados de cinco diferentes centros médicos de alta especialidad en la Ciudad de México informaron sobre las condiciones que aquejan al sector salud, a consecuencia del plan de austeridad y el recorte presupuestal.

De manera anónima, por temor a represalias administrativas, denunciaron que la atención en los centros médicos se ha visto afectada, pues gran parte de los trabajadores eventuales de la SSA son médicos, enfermeras o químicos muy especializados en su trabajo.

Leer: Pacientes denuncian la suspensión de servicios en Centro de Salud Mental; gobierno niega cierre del hospital

En ese supuesto se encuentra el Hospital Infantil Federico Gómez, ubicado en la colonia Doctores de la Ciudad de México, donde el área de internamiento ha presentado sobrecarga de trabajo ante la falta de este personal eventual o suplencias, de acuerdo con empleados de la institución.

Lo anterior provocó que los trabajadores del centro, con el apoyo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la SSA, colocaran cinco lonas, en los principales accesos del hospital, donde cuestionan al presidente Andrés Manuel López Obrador su política de austeridad.

“Los trabajadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez lamentan las deficiencias que existen en la atención de nuestros pacientes derivado del recorte de personal e insumos dentro de nuestro instituto”, expone una de estas lonas colocadas a la vista de empleados y pacientes de la institución.

Una de las lonas va dirigida a López Obrador: “Señor Presidente… de a acuerdo a sus propuestas de campaña, solicitamos dotar de personal e insumos para nuestro instituto. No a la disminución de los mismos y mucho menos la violación a los derechos de nuestras condiciones generales de trabajo”, dice la lona.

En el Instituto Nacional de Cancerología, además del retraso de los estudios a pacientes, se han dado paros parciales en su laboratorio de Radio Farmacia Ciclotrón, dedicado a la producción de radiofármacos para el cáncer.

De acuerdo con su página de internet, este  laboratorio “es la única instalación en el país dedicada a la investigación y producción de radiofármacos diagnósticos (SPECT) y terapéuticos (para el cáncer). La Unidad provee de radiofármacos a la mayoría de los hospitales y centros de diagnóstico con unidades PET del centro del país que no cuentan con un ciclotrón para la producción de éstos”, de allí que los paros parciales, por la falta de su personal eventual, afecten a los pacientes de cáncer, dijo uno de los empleados sindicalizados entrevistado por Animal Político.

En el Instituto Nacional de Perinatología, por ejemplo, la falta del personal eventual provocó que, en enero, se perdiera un lote de leche materna de 60 litros.

En el Hospital Gea González también se han cancelado citas médicas por la falta de personal, de acuerdo con empleados eventuales entrevistados.

Reportaron la situación de alrededor de 30 médicos eventuales de la institución que atienden casos de influenza u otro tipo de males respiratorios, quienes a pesar del repunte de casos que se dio en este temporada invernal no fueron recontratados en enero.

Los recortes de la “austeridad”

Una revisión hecha por Animal Político a los PEF 2018 y 2019 detectó que hay centros médicos especializados de la SSA donde se dieron recortes de hasta un 85%, en el rubro de “compensaciones por servicios eventuales”.

Uno de los centros más afectados fue el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”, ubicado al sur de la Ciudad de México. La institución redujo en un 85% (diferencia de porcentaje a precios constantes, ajustando inflación) su presupuesto para el pago de “eventuales”.

En 2018, este instituto recibió un presupuesto de 2 millones 106 mil pesos, en tanto para 2019 se le asignaron 326 mil pesos. Una diferencia de poco menos de 2 millones de pesos.

Otra de las instancias afectadas fue el Instituto Nacional de Nutrición: en 2018 tuvo un presupuesto de 9 millones 966 mil pesos, mientras que para este año se le asignaron 4 millones 695 pesos, un 52.89 % menos.

El Instituto Nacional de Cancerología también resultó afectado por la política de austeridad. En 2018, recibió 6 millones 453 mil pesos para el pago de eventuales y, en 2019, se le asignaron 3 millones 691 pesos, esto es 44.93% menos.

“Poco a poco”

Para tratar de contener la crisis en varias de las áreas operativas de los diferentes centros de alta especialidad, la Secretaría de Salud planea contratar a 1,000 de estos empleados eventuales en todo el país.

“La preferencia será el personal médico y de enfermería”, señaló Alejandro Mohar.

El funcionario reconoció los problemas al interior de los centros médicos a su cargo, y dijo que se encuentran gestionando con la Secretaría de Hacienda “para incorporar a este personal poco a poco”.

Sin embargo, explicó Mohar, el limbo en el que se encuentran los empleados eventuales del sector salud no es un tema de hace un mes, sino de “muchos años”.

“No se dieron plazas de enfermeros y médicos. Lo fuimos solventado y solucionando debido al crecimiento de la población que requería atención de alta especialidad, pero aun cuando no era lo ideal para nadie fue la forma de solventar la demanda”, añadió.

Ahora, debido a la política de austeridad se está revisando “más detalladamente” el perfil de estos empleados eventuales, con el objetivo de “irse recontratando, asumiendo estas medidas y optimizando los recursos que se tienen”.

“Antes la recontratación era más en automático cada 6 meses, con 15 días de descanso y luego se reincorporaban; ahora no, ahora se está viendo caso por caso. Estamos revisando dónde se puede reducir este personal… pero el área sustancial no se puede reducir. Estamos en esa negociación”.

Comentó que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo estar preocupado por esta situación, por lo que la idea de la SSA es ampliar sus bases contratando definitivamente al personal que lo merezca, y no tener en esta problemática a todo el sector salud cada 6 meses.

Mohar hizo referencia a la conferencia mañanera del pasado 1 de febrero, donde el presidente López Obrador dijo que el número de eventuales del sector salud, incluyendo el IMSS e ISSSTE, era de 80 mil personas.

No sólo eso. Comentó que para conocer e identificar cada uno de los casos se había  iniciado un censo, porque existían trabajadores que llevaban 20 años en esa situación. “Es totalmente irregular e injusto”, expresó el presidente.

Yo quisiera que a Salud la pusieran en primera fila y la autoridad así ha respondido… pero estamos a la espera de una respuesta más expedita para normalizar la atención médica y los servicios de alta especialidad”, aseguró Mohar.

Con información de Tania L. Montalvo

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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