AMLO da más recursos al Ejército que Peña, pero reduce presupuesto a policías y prisiones
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AMLO da más recursos al Ejército que Peña, pero reduce presupuesto a policías y prisiones

Pese a la actual crisis de violencia, el gobierno de López Obrador destinará (en su primer año) menos presupuesto a seguridad nacional, seguridad interior y prisiones federales, en comparación con el promedio de la administración anterior.
Cuartoscuro
Por México Evalúa y Redacción Animal Político
15 de marzo, 2019
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En su primer año, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador destinará menos presupuesto al rubro de Seguridad Nacional (Fuerzas Armadas), Seguridad Interior (policías) y prisiones federales, en comparación con el promedio ejercido en la administración de Enrique Peña Nieto.

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Lo anterior, pese a la crisis actual de violencia, con el número de homicidios en ascenso, y de que con la reforma de prisión preventiva oficiosa se prevé un aumento en la población en las cárceles.

Al revisar el gasto funcional, en promedio, para asuntos de orden público y seguridad interior, el gobierno de Enrique Peña Nieto asignó 56 mil 222 millones anuales. En su primer año, López Obrador tiene presupuestado gastar en este rubro 23 % menos.

Si se hace un comparativo solo del último año de Enrique Peña Nieto con lo asignado para 2019, la reducción es de 14 %.

En cuanto al gasto de Seguridad Nacional, Peña Nieto destinó en cada año 111 mil 414 millones de pesos, en promedio. En tanto el gobierno de López Obrador en 2019, para el mismo rubro de las Fuerzas Armadas, asignó 95 mil 239 millones. Es 15 % menos.

Al comparar el cambio de 2018 a 2019, la reducción del presupuesto para Seguridad Nacional es de 14 %.

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En el caso específico de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sí hay un aumento de 12 % en los recursos entre 2018 y 2019; pero también con lo ejercido, en promedio, durante el gobierno de Peña Nieto, pues la diferencia es de 13 % más.

López Obrador, como muestran las cifras de gasto y presupuesto, concentró la reducción del gasto de Seguridad Nacional en la Secretaría de Marina (Semar), en contraste con la Sedena, corporación a la que el mandatario no solo quiere dar un papel preponderante para la Guardia Nacional, sino que además le encomendó la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, y que se quedará con los beneficios que esta obra genere.

En el caso de la Semar, su presupuesto bajó 18 % de 2018 a 2019. Al comparar el promedio durante el gobierno de Peña Nieto para la Marina, con lo asignado por la administración de López Obrador este año, el presupuesto de esta corporación bajó 15 %.

Durante el gobierno de Peña Nieto, al revisar el presupuesto ejercido, solo hubo una baja de un sexenio a otro en el gasto de la Marina, de 3 % de 2017 a 2018. En cuanto a presupuesto ejercido, el único momento de baja para la Sedena fue de 2016 a 2017, cuando gastó 5 % menos.

Los datos permiten observar que el gasto ejercido del último año de Peña Nieto respecto a lo asignado para el primero de López Obrador, tanto para Seguridad Nacional como para Asuntos de orden público y seguridad interior, a nivel funcional, tendría una baja en ambos casos de 14 %.

Si se hace el promedio del gobierno de Peña Nieto, entonces se acentúa más la reducción en el rubro de asuntos de orden público y seguridad interior (-23 %), que incluye dinero para la policía federal y aportaciones para estados y municipios, en materia de seguridad pública.

Si bien Peña Nieto, en promedio, asignó más recursos para seguridad pública, y también para Seguridad Nacional, respecto a lo proyectado para 2019, durante su gobierno se rompieron récords de violencia, y de hecho el año pasado fue el más violento del que haya registro, con más de 28 mil víctimas de homicidio doloso.

Este récord negativo, por cierto, coincidió con que 2018 fue el año en que Peña Nieto destinó menos recursos para Orden Público y Seguridad Interior, 48 mil 484 millones de pesos, que contrasta con los 60 mil millones de pesos que destinó en 2015, su punto más alto en el sexenio, según las cifras de gasto funcional.

La tendencia violenta se extendió hasta el primer mes del nuevo gobierno, ya que fue el peor diciembre del que haya registro, en cuanto a homicidios dolosos, con  2 mil 916 personas asesinadas.

En su plan para reducir la violencia, López Obrador ha dado relevancia a la Guardia Nacional, aunque diferentes colectivos como #SeguridadSinGuerra y la propia oficina de Derechos Humanos de la ONU se hayan manifestado en contra de la militarización de las tareas de seguridad pública.

Además de la Guardia, López Obrador y su equipo han señalado que su estrategia anticrimen incluye el gasto social, los diferentes apoyos de becas como el de Jóvenes Construyendo el Futuro, que busca apoyar a 2.3 millones de jóvenes, de entre 18 y 29 años.  

Cárceles federales, con menos presupuesto

El partido Morena, del presidente López Obrador, quiere aumentar la lista de delitos con los que se aplica prisión preventiva oficiosa, lo que impactaría a prisiones tanto locales como federales… pero mientras eso ocurre, el gobierno le dio menos dinero a las cárceles.

En promedio, durante el gobierno de Peña Nieto se destinaron 22 mil 354 millones de pesos anuales para la Administración del Sistema Federal Penitenciario, es decir, las prisiones federales.

Si se compara el promedio del sexenio de Peña Nieto con 2019, es una diferencia de 26 % menos presupuesto. Al comparar 2018 con este año, es una reducción de 34 %.

La población penitenciaria en México ha ido a la baja en México, sin embargo, los cambios legislativos mencionados podrían tener un impacto.

De acuerdo con datos oficiales, y tomando en cuenta el factor de la reforma que hubo al sistema de justicia, la población penitenciaria del fueron común en 2015 era de 199 mil 776 personas; en 2016 fue de 175 mil 967; para 2017 de 167 mil 476 y en 2018 de 165 mil 213 personas.

En el caso del fuero federal, en 2015 la población penitenciaria fue e 47 mil 712 personas; en 2016 un total de 41 mil 901 personas; en 2017 la cifra bajó a 37 mil 141 personas, y para 2018 la última cifra fue 32 mil 775 personas.

*Los comparativos entre el gasto de EPN y el de AMLO se hicieron considerando el ajuste inflacional

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Coronavirus: Por qué estamos contrayendo cada vez más enfermedades transmitidas por animales

El cambio climático está alterando nuestra relación con el reino animal y ayudando a las enfermedades a evolucionar. ¿Qué podemos hacer contra esto?
5 de febrero, 2020
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El nuevo brote coronavirus, que se ha extendido desde China a por lo menos otros 16 países, había dejado hasta este viernes más de 250 muertos y casi 12 mil pacientes contagiados.

Este virus, que se cree que proviene de algún animal de un mercado de la ciudad de Wuhan, resalta nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por la vida silvestre.

Es probable que esto sea un problema mayor en el futuro, ya que el cambio climático y la globalización alteran la forma en que interactúan los animales y los humanos.

¿Cómo pueden los animales enfermar a las personas?

En los últimos 50 años, una serie de enfermedades infecciosas se ha extendido rápidamente después de dar el salto de los animales a los humanos.

La crisis del VIH/SIDA de la década de 1980 se originó en los simios. La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pájaros y los cerdos nos dieron la pandemia de gripe porcina en 2009.

Más recientemente, se descubrió que el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) vino de los murciélagos, animales que también nos dieron el ébola.

Pollos en jaulas, China

Getty Images
La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pollos.

Los humanos siempre han contraído enfermedades de los animales. De hecho, ese es el caso en la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas.

Pero el cambio climático está acelerando este proceso, al mismo tiempo que el aumento del número de habitantes en las ciudades y los viajes internacionales propician que estas enfermedades puedan propagarse más rápidamente.

¿Cómo pueden las enfermedades saltar de una especie a otra?

La mayoría de los animales transportan una variedad de patógenos: bacterias y virus que pueden causar enfermedades.

Venta de murciélagos en el mercado de Tomohon en el norte de Sulawesi, Indonesia, en febrero de 2017.

Getty Images
La mayoría de animales portan patógenos.

La supervivencia evolutiva del patógeno depende de la infección de nuevos huéspedes, y saltar a otras especies es una forma de hacerlo.

Los sistemas inmunes del nuevo huésped intentan matar a los patógenos, lo que significa que los dos están encerrados en un eterno juego evolutivo de tratar de encontrar nuevas formas de vencerse mutuamente.

Por ejemplo, aproximadamente el 10% de las personas infectadas murieron durante la epidemia de SARS en 2003, en comparación con menos del 0,1% de una epidemia de gripe “típica”.

Monos en un bote de basura

Getty Images
Las personas y animales como monos conviven en algunos lugares de India.

El cambio climático está alterando y eliminando los hábitats de los animales, transformando la forma en que viven y alterando quién se come a quién.

La forma en que viven los humanos también ha cambiado: el 55% de la población mundial ahora habita ciudades, en comparación con el 35% de hace 50 años.

Y estas ciudades más grandes ofrecen nuevos hogares para la vida silvestre: ratas, ratones, mapaches, ardillas, zorros, pájaros, chacales, monos, que pueden vivir en espacios verdes como parques y jardines, lejos de los desechos que los humanos dejan atrás.

Algunas especies suelen tener más éxito en las ciudades que en la naturaleza debido al abundante suministro de alimentos, lo que hace que los espacios urbanos sean un crisol de enfermedades en evolución.

¿Quiénes está en mayor riesgo?

Las nuevas enfermedades en un nuevo huésped suelen ser más peligrosas, por lo que cualquier infección emergente es preocupante.

Algunos grupos son más vulnerables a contraer estas enfermedades que otros.

Mercado en Bangladesh durante un brote de gripe aviar.

Getty Images

Los habitantes más pobres de las ciudades tienen más probabilidades de trabajar en la limpieza y el saneamiento, lo que aumenta sus chances de encontrar fuentes y portadores de enfermedades.

También pueden tener sistemas inmunes más débiles debido a la mala nutrición y la exposición al aire pobre o condiciones insalubres. Y si se enferman, es posible que no puedan pagar la atención médica.

Las nuevas infecciones también pueden propagarse rápidamente en las grandes ciudades, ya que las personas están tan apretadas que respiran el mismo aire y tocan las mismas superficies.

En algunas culturas, las personas también usan la vida silvestre urbana para alimentarse: comen animales capturados dentro de la ciudad o criados en los alrededores.

¿Cómo cambian nuestro comportamiento las enfermedades?

Hasta este martes la OMS ha confirmado 20.630 casos de afectados por el nuevo coronavirus y 426 muertos.

Las posibles consecuencias económicas del brote son claras.

Peatones portando mascarillas en Macao.

Getty Images

Se han impuesto restricciones de viaje, pero incluso sin estas medidas, las personas tienen miedo de interactuar debido al riesgo de contraer el virus, por lo que cambian su comportamiento.

Se hace más difícil cruzar las fronteras, los trabajadores migrantes temporales no pueden reubicarse y las cadenas de suministro se interrumpen.

Esto es típico de un brote de esta naturaleza. En 2003, la epidemia de SARS le costó a la economía global un estimado de US$40.000 millones en seis meses.

Esto se debió en parte al costo de tratar a los pacientes, pero también al descenso de la actividad económica y del movimiento de personas.

¿Qué podemos hacer?

Las sociedades y los gobiernos tienden a tratar cada nueva enfermedad infecciosa como una crisis independiente, en lugar de reconocer que son un síntoma de cómo está cambiando el mundo.

Cuanto más cambiemos el medioambiente, es más probable que alteremos los ecosistemas y que creemos oportunidades para que surjan enfermedades.

Síntomas del coronavirus

BBC

Solo alrededor del 10% de los patógenos del mundo han sido documentados, por lo que se necesitan más recursos para identificar al resto y a los animales portadores.

Por ejemplo ¿cuántas ratas hay en una gran capital y qué enfermedades transmiten?

Muchos habitantes de la ciudad valoran la vida silvestre urbana, pero también debemos reconocer que algunos animales conllevan daños potenciales.

Tiene sentido hacer un seguimiento de qué animales están llegando a las ciudades y si las personas están matando o comiendo vida silvestre o llevándola a los mercados de los alrededores.

Mejorar el saneamiento, la eliminación de desechos y el control de plagas son formas de ayudar a detener la aparición y propagación de estos brotes.

En términos más generales, se trata de cambiar la forma en que se gestionan nuestros entornos y la forma en que las personas interactúan con ellos.

Las pandemias son parte de nuestro futuro

Reconocer que están surgiendo nuevas enfermedades y que se están propagando de esta manera nos coloca en una posición más fuerte para combatir las nuevas pandemias, que son una parte inevitable de nuestro futuro.

Una persona poniéndose gel desinfectante en la mano.

Getty Images
Los expertos recomiendan tomar medidas de higiene como desinfectarse las manos para prevenir el virus.

Hace un siglo, la pandemia de gripe española infectó a aproximadamente 500 millones de personas y mató a entre 50 y 100 millones en todo el mundo.

El avance científico y las grandes inversiones en salud global significan que dicha enfermedad se manejaría mejor en estos tiempos o en el futuro.

Sin embargo, el riesgo sigue siendo real y potencialmente catastrófico: si algo similar ocurriera nuevamente, cambiaría la vida en el mundo.

A mediados del siglo XX, algunos en Occidente afirmaron que las enfermedades infecciosas eran conquistables.

Pero a medida que la urbanización y la desigualdad crecen y el cambio climático perturba aún más nuestros ecosistemas, debemos reconocer a las enfermedades emergentes como un riesgo creciente.


Este análisis fue encargado por BBC News a Tim Benton, experto que trabajaba para una organización externa.

Benton es director de investigación del equipo de Riesgos Emergentes en Chatham House, donde dirige el programa de Energía, Medio Ambiente y Recursos.

Chatham House, el Real Instituto de Asuntos Internacionales, se describe a sí mismo como un instituto independiente que ayuda a construir un mundo sostenible, próspero y justo.


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