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Elizabeth Cruz

Al arranque de 2019, aumentan secuestros, feminicidios y denuncias por abuso sexual en Veracruz

Según datos oficiales, los secuestros aumentaron en enero de 2019, 252% con respecto a enero de 2018, los feminicidios 149% y el abuso sexual 155%.
Elizabeth Cruz
Por Yuriria Ávila
10 de marzo, 2019
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Veracruz enfrentó en enero de 2019 un incremento en los delitos de secuestro, feminicidio y abuso sexual con respecto al mismo mes del año anterior. El crecimiento en la tasa de dichos delitos en Veracruz es hasta diez veces más alta que en el resto del país.

El 13 de enero de 2019, los ciudadanos del municipio de Coatzacoalcos realizaron por segunda vez durante la administración del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, un paro de labores para protestar contra la inseguridad y la violencia en el estado.

La marcha contra feminicidios, el machismo y la violencia en imágenes

El primer paro fue convocado luego que una empresaria que fue secuestrada en diciembre, apareció unas semanas después decapitada en vía pública con un letrero que condenaba la omisión en el pago de rescate.

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el secuestro fue el delito que aumentó en mayor proporción en el estado. Mientras que en enero de 2018 la tasa de delito por 100 mil habitantes fue 0.13, en enero de 2019 esta se elevó a 0.46. Es decir, ocurrió un incremento del 252%.

Los municipios que registraron la tasa más alta de secuestro fueron Acatlán, Tomatlán y Rafael Lucio con una tasa de 29.82, 13.63 y 12.41 secuestros por 100 mil habitantes respectivamente.

El incremento en la tasa de secuestros a nivel nacional fue del 62.10%. La tasa pasó de 0.06 en enero de 2018 a 0.10 en enero del año posterior.

Lee: Estado oculta feminicidios cometidos por crimen organizado y no investiga, acusan activistas de 23 entidades

En cuanto a los delitos de abuso sexual, la tasa creció 155.44% en la entidad. En enero de 2018 el Secretariado Ejecutivo registró una tasa de 0.8 casos de abuso sexual por cien mil habitantes en Veracruz, mientras que en el mismo de 2019 registró 0.21.

Los municipios con las tasas más altas de abuso sexual en enero de 2019 fueron Jesús Carranza, Huatusco y San Juan Evangelista con una tasa de 6.65, 3.28 y 2.74 respectivamente.

Otros municipios como Córdoba, Coatzacoalcos, Tuxpan y Xalapa se encuentran entre los 13 municipios con la tasa más alta de abuso sexual en el estado.

La tasa de feminicidios pasó de 0.09 feminicidios por 100 mil mujeres a 0.23. Es decir, ocurrió un incremento del 148.28%. A nivel nacional, el feminicidio aumentó 1.02% con respecto al año anterior.

Los municipios que registraron la tasa más alta de feminicidios por 100 mil mujeres fueron Ixhuacán de los Reyes (8.55), Paso del Macho (3.18), Ixtaczoquitlán (1.4), Orizaba (0.79), Tuxpan (0.64), Papantla (0.60), Córdoba (0.47), Coatzacoalcos (0.30) y Xalapa (0.20).

Te puede interesar: Diputada de Morena en Veracruz propone toque de queda para prevenir feminicidios

Desde noviembre de 2016, el estado cuenta con la Alerta de Violencia contra las mujeres de Veracruz. Desde entonces se han registrado 204 feminicidios en la entidad, de acuerdo con los datos del SESNSP. En diciembre de 2016 se registraron seis feminicidios, en 2017 se cometieron 100, y en  2018, 87 casos, mientras que enero de 2019, 11.

El Frente Veracruzano por la Vida y los Derechos de las Mujeres y el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio sostuvieron que, a pesar de que Veracruz es uno de los siete estados del país que tiene protocolo de investigación con perspectiva de género, “el Poder Judicial suele reclasificar el feminicidio como homicidio calificado”.

La organización registró que, en 2018, 111 de los 172 asesinatos a mujeres y niñas en la entidad fueron feminicidios de acuerdo a las características de género. La cifra calculada por dicha organización contempla 24 casos más que el registro de las autoridades.

Lee: Feminicidios persisten pese a alertas de género en Veracruz, acusa ONG; contabiliza 111 en 2018

Ante el incremento en delitos en el estado, comenzó a circular en redes sociales una imagen editada supuestamente compartida por el ayuntamiento de Coatzacoalcos, en donde pide a los ciudadanos negarse a entregar sus bienes cuando son víctimas de un asalto. La Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, desmintió en Twitter la autenticidad de la imagen.

El escalamiento de la inseguridad en el estado ha generado disputa entre Morena y el Partido Acción Nacional (PAN) quienes se responsabilizan unos a otros por la situación.

Los legisladores locales de Morena culparon a los alcaldes panistas por los índices de violencia, mientras que los legisladores del PAN argumentaron que no existe una estrategia integral a la inseguridad, por lo que pidieron al Secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, comparecer ante el Congreso de Veracruz.

García Jiménez sostuvo en una entrevista con la Organización Editorial Mexicana que los avances en materia de seguridad serán visibles en dos años. “Hemos dicho que ir a fondo del problema requiere tiempo por las décadas de abandono y de contención de inmediato se ven los resultados. Las cifras han ido bajando, poco a poco y seguirán siendo más bajas hasta tener niveles ínfimos, sostuvo el mandatario.

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El Mago de Oz: los mensajes subversivos ocultos en el famoso clásico del cine

Una película que nos muestra un mundo de "líderes inútiles" y "crédulos seguidores". A 80 años de su estreno, algunos ven en El mago de Oz muchas similitudes con el estado de cosas en el mundo actual.
18 de agosto, 2019
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En diciembre de 1937, Walt Disney lanzó su primer largometraje: “Blancanieves y los siete enanitos”.

El filme pasó a ser el mayor éxito del cine en 1938, uno que no solo alentó a Disney a hacer otros dibujos animados de cuentos de hadas en las próximas décadas, sino también a otro estudio, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), a probar su propio musical de fantasía sobre un niña huérfana y una bruja malvada: “El mago de Oz”.

Pero a pesar de todas sus similitudes con Blancanieves…, la versión de MGM es más bien un anti cuento de hadas. Basta con mirar al trío de inadaptados que, asustados y endebles, acompañan a su heroína a lo largo del camino de ladrillos amarillos. Ninguno de ellos es lo que se diría un príncipe guapo.

En el ruido que hacen las extremidades oxidadas del hombre de hojalata se pueden escuchar ecos de la armadura casera de Don Quijote. Mientras que los ruidos nerviosos del trío cuando se preparan para colarse en el castillo de la bruja nos remontan a la escena en que Westley, Iñigo y Fezzik están a punto de invadir el castillo de Humperdinc, en La princesa prometida.

Dorothy Gale (Judy Garland) luce tan inocente con sus dos motonetas trenzadas, las canciones de Harburg y Arlen son tan deliciosas y las aventuras de Technicolor son tan emocionantes que todavía hoy es fácil pensar que “El mago de Oz” no fue realizada hace tanto tiempo, aunque han pasado 80 años desde su estreno.

A pesar de ello, la película revierte las convenciones de la narración del bien contra el mal de una manera que habría provocado la furia de Walt Disney.

Burlas a políticos y veteranos de guerra

Al inicio del filme, en recuadros de tono sepia, se advierte al espectador que la magia que está a punto de ver podría no ser totalmente mágica.

Tras huir de su casa en Kansas para evitar que su perro Toto sea sacrificado, Dorothy conoce a un clarividente viajero llamado Profesor Marvel (Frank Morgan), un personaje que no figura en la novela original de L. Frank Baum, sino que fue creado por los guionistas Noel Langley, Florence Ryerson y Edgar Allan Woolf.

Aunque luce amable, el profesor es en realidad un estafador que finge tener poderes psíquicos, mientras mira una foto que Dorothy lleva consigo.

Otra película podría haber contrastado a este vendedor ambulante terrenal con las maravillas genuinas realizadas por el increíble mago de Oz, pero en ésta el mago es interpretado por el mismo actor que el Profesor Marvel, y resulta ser el mismo personaje: un patán que se expresa como showman de feria mientras se esconde detrás de una cortina, desde donde mueve palancas y usa trucos mecánicos para mantener a sus súbditos leales y asustados.

El mago admite que terminó en la tierra de Oz cuando el globo de aire caliente en que viajaba llegó hasta allí y reconoce que incluso es incapaz de controlar el artefacto. No hay muchas otras películas que muestren cómo algunos políticos son tan descaradamente incompetentes.

Mago de Oz.

Getty Images
El filme es visto como un producto “contracultural”.

Antes de que el mago desaparezca, les entrega al espantapájaros (Ray Bolger), al león cobarde (Bert Lahr) y al hombre de hojalata (Jack Haley) un regalo a cada uno (un pergamino, una medalla y un reloj), mientras les asegura que con eso ya están a la par de aquellos hombres “de donde yo vengo”.

De esta manera, académicos y filántropos son ridiculizados. Asimismo, la película se burla de los veteranos de guerra al presentarlos como personas que “sacan su fortaleza de bolas de naftalina y la exhiben en desfiles por la calle principal de la ciudad” una vez al año, pero “no tienen más coraje que ustedes”.

Es cierto que no podemos tomarnos demasiado en serio lo que dice el embaucador mago, pero estos no son sentimientos radicales que se escuchen en cualquier película de Hollywood y mucho menos en una dirigida a niños.

Una parodia estridente del mundo actual

El guion de la película se burla de la idea de que el poder y la prosperidad llegan a quienes los merecen, incluso cuando se trata de la propia Dorothy.

La niña mata a una bruja malvada al aterrizar accidentalmente con una casa sobre ella, y mata a otra (Margaret Hamilton) al salpicarla con agua. En ambos casos, los asesinatos son accidentes, el resultado de pura casualidad en lugar de la valentía o la virtud de Dorothy.

Sin embargo, en ambos casos Dorothy es aclamada instantáneamente como una heroína conquistadora, tal y como lo fue el mago cuando aterrizó en Oz.

Aquí el mensaje es que la gente marchará detrás de cualquier figura de autoridad que tenga carisma, por muy poco merecedores de sus alabanzas que sean. Se trata de un mensaje subversivo en 2019, y fue aún más puntiagudo en 1939, cuando los dictadores fascistas pisotearon Europa.

Si bien la novela de Baum fue publicada a principios de siglo, la película dirigida por Victor Fleming (junto con dos compañeros no reconocidos) es en gran medida un producto de la década de 1930.

El audiovisual salió tres años después de que se inaugurara una importante exposición de Surrealismo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y la forma en que muchas de sus escenas se convierten en un sueño febril de monos voladores y guardias de cara verde no es otra cosa que surrealista.

Mago de Oz.

Getty Images
“El mago de Oz” ganó más de 5 premios Oscar, entre ellos Mejor Banda Sonora, Mejor Fotografía, y Mejores Efectos Visuales.

También comparte un esquema con otras obras clave de la cultura de la era de la depresión.

El mismo año en que Dorothy abandonó su hogar en Kansas en medio del azote de un tornado y viajó a una metrópolis centelleante, Tom Joad y su familia salieron del Oklahoma Dust Bowl hacia California en “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck.

Y solo un año antes, Clark Kent (quien, como Dorothy, era un huérfano criado por ancianos agricultores de Kansas) se reinventó en la gran ciudad como Superman. Tom Joad descubre que las condiciones no son mejores en California y se convierte en un líder laboral.

Superman, en sus primeras apariciones en los cómics, es una bola de demolición anarquista que no lucha contra los supervillanos, sino contra los “peces gordos” responsables de los barrios pobres y las riesgosas e inseguras minas.

Líderes inútiles y crédulos seguidores

Dorothy no llega tan lejos, pero viaja desde la árida campiña en el centro de Estados Unidos hasta un reluciente centro urbano, solo para descubrir que está gobernada por falsificadores y poblada por tontos.

También es significativo que la Ciudad Esmeralda no sea la torreta de la Ruritania falsa-medieval donde vive Blancanieves, ni es la colección de cúpulas y agujas estilo Estambul dibujadas por WW Denslow en las ilustraciones del libro original.

En cambio, es una masa modernista de rascacielos pintados con rayas de neón y, como casi todo lo demás en la tierra de Oz, es descaradamente artificial.

La película no lleva al público “sobre el arcoíris” hacia un pasado mítico, sino a una parodia estridente del presente ruidoso e industrializado.

Si “El mago de Oz” hubiera salido en la patriótica década de 1940 ó 1950, es difícil imaginar que este clásico contracultural se hubiera salido con la suya creando un mono volador en base a la sociedad contemporánea.

Pero Fleming y su equipo conjuraron la más poderosa de las películas para niños: un tornado que nos lleva a un mundo de dificultades y caos, de líderes inútiles y sus crédulos seguidores, y luego nos recuerda que es el mismo mundo en el que vivimos.


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