close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Pixabay
Detectan presunto lavado de dinero utilizando bitcoins en México; cárteles estarían vinculados
Existe una alta probabilidad de que este sistema ya esté siendo utilizado para el ocultamiento de ganancias ilícitas, indicó el titular de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas.
Pixabay
17 de marzo, 2019
Comparte

La Fiscalía General de la República (FGR) investiga dos casos de posible lavado de dinero en los cuales grupos delictivos estarían convirtiendo fuertes sumas de dinero, provenientes de actividades ilícitas, en monedas digitales conocidas como “criptomonedas”, las cuales pueden ser transferidas casi de forma anónima al sistema financiero internacional.

Los indicios surgieron cuando entidades financieras que operan en plataformas tecnológicas detectaron en México la compra masiva de “bitcoins”, la criptomoneda de mayor circulación en el mundo, por lo que dieron aviso a la FGR; esta última inició dos carpetas de investigación por posibles operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Leer: Hacienda investigó a 124 mil personas por presunto lavado de dinero; solo bloqueó cuentas de 14

Las indagatorias están a cargo de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, cuyo titular Marcos Arturo Rosales García reconoció que existe una alta probabilidad de que este sistema ya esté siendo utilizado para el ocultamiento de ganancias ilícitas, debido a la naturaleza del mismo y a los escasos controles que existen actualmente.

“Estas criptomonedas al permitirte hacer movimientos internacionales de manera tan sencilla, te pueden dar la capacidad de hacer el lavado de dinero sacando recursos de un país a otro, y llevándolo a otro lugar donde ya viene limpio, lo incorporas al sistema financiero y lo puedes sacar sin ningún problema”, dijo el funcionario.

En la investigación de estos casos se está trabajando de cerca tanto con las entidades que manejan carteras de “bitcoins”, así como con el Banco de México. Añadió que también cuentan con asistencia del Buró Federal de investigaciones de Estados Unidos (FBI por sus siglas en inglés), quien previamente capacitó a los funcionarios en la detección y seguimiento de este tipo de casos.

De momento, y dado que las carpetas de investigación se encuentran abiertas, no se pueden dar detalles del caso. No obstante, cuestionado sobre si grupos de la delincuencia organizada dedicados al narcotráfico, robo de combustible o alguna actividad similar podrían estar involucrados en estas operaciones de lavado, el funcionario dijo que es una de las posibilidades a considerar.

“Es algo que no podemos descartar. Si bien no tenemos información que en este momento nos pudiera apuntar a eso no lo descartaría porque, repito, es una nueva forma de dispersar recursos. Una más de muchas. No solo usan un solo mecanismo para hacer lavado de activos, sino emplean distintos métodos y esta puede ser una más de todas esas”, dijo el funcionario.

Rosales García destacó la complejidad que conlleva la investigación de estos casos no solo por el tema de lavado de dinero sino por su naturaleza intangible, sobretodo en el manejo de la evidencia y cadena de custodia. Y, además, aun no existen ministerios públicos especializados en ciberdelitos.

“Los agentes del MP son licenciados en Derecho, no son ingenieros y comprender los algoritmos matemáticos asociados a criptomonedas, el uso de VPN y proxys, la dark web, al temporalidad de la información, son asuntos que se vuelven complejos y nuestra tarea es traducirlo de tal forma que para el agente del MP se vuelva digerible, y lo pueda vaciar en una carpeta de investigación”, dijo Rosales

Armas, drogas y envíos por Fedex

Los casos de lavado de dinero a través de criptomonedas representan hoy un reto prioritario para la unidad de delitos cibernéticos, de la FGR. No obstante desde la creación de este grupo, hace casi dos años, se han realizado ya distintas investigaciones relacionadas con monedas digitales y su uso en actividades ilícitas.

“Hay una sociedad importante entre el bitcoin y la dark web, que es el mercado negro para estas actividades. Tenemos algunas investigaciones abiertas por compra y venta de drogas en internet, y de armas, utilizando la dark web y los bitcoins como mecanismo de transferencia”, dijo.

La dark web o internet oscura es la manera coloquial con que se conoce a ciertas plataformas y contenidos en línea al que solo se puede acceder con programas específicos que, en la mayoría de los casos, permiten la navegación anónima y ocultan la identificación de los equipos que se utilizan.

Hay casos que ya han tenido resultados. Por ejemplo, el funcionario explicó que hace un año recibieron una alerta de Corea del Sur, luego de que dicho país detuvo a varios distribuidores de droga. Al investigar descubrieron que la droga distribuida provenía de México, y que se habían utilizado criptomonedas para su adquisición internacional.

Con esa información la unidad de investigación identificó a la empresa que había administrado las operaciones con bitcoins, y les solicitaron apoyo para rastrear los movimientos sospechosos y a la persona detrás de los mismos.

“Se hizo el análisis y logramos identificar a tres posibles responsables, y uno de ellos era de origen coreano. Se inició otro proceso de investigación ya en campo, y efectivamente este individuo estaba produciendo droga y distribuyendo droga. La enviaba a través de Fedex. No es como que mandan una lancha. Usan los servicios de paquetería”, dijo.

En síntesis, fue gracias al seguimiento de los movimientos de criptomonedas como se consiguió identificar al sospechoso.

Aunque no se trata de embarques gigantes, medio kilo de ciertas drogas – que pueden enviarse con relativa facilidad por paquetería – alcanzan un valor muy alto, sobretodo cuando llegan a otra parte del mundo. Lo mismo sucede con las armas de fuego. Y es en estos casos donde las criptomonedas se convierten en una herramienta “útil” para hacer los pagos.

El uso de esta “divisa” digital, advierte Rosales, va en crecimiento en diversas actividades ilícitas. El funcionario reveló, por ejemplo, que el año pasado se registró el secuestro de una licenciada en Derecho y como pago de rescate los delincuentes exigían la transferencia de cuatro bitcoins (que para ese momento equivalía a más de 800 mil pesos). Afortunadamente la víctima fue rescatada antes de que se hiciera ese pago.

50 criptomonedas y las computadoras zombi

En México se han detectado aproximadamente 50 criptomonedas distintas en operación, siendo las más populares “Bitcoin” y “Ethereum”, de acuerdo con datos de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas.

En 2018 el valor de cada bitcoin (la criptomoneda más popular) cayó desde los 400 mil hasta los 75 mil pesos. Esto debido a una desaceleración que hubo a nivel global en la adquisición de esta criptomoneda. Aun así su valor sigue siendo muy superior a los 2 mil pesos que costaba cada bitcoin hace diez años (cuando comenzó), y se prevé que tengan un nuevo repunte.

Lo atractivo de esta “divisa” es que no está regulada de forma central por un banco o una institución financiera tradicional, por lo que su manejo e intercambio es más “libre” aunque también más susceptible de fluctuaciones, y en síntesis depende de que los usuarios la sigan utilizando.

En nuestro país existen administradores transparentes de carteras de bitcoins como Bitso, que han colaborado con las autoridades. De hecho, hace un año aproximadamente, se publicó en México la denominada “Ley Fintech” que busca establecer cierta regulación en el manejo de esta divisa, sobretodo para que haya entidades responsables y que, en caso de ser necesario, colaboren con las autoridades.

Pero Rosales dijo que también existen los llamados “wallets negros”, que son administradores de criptomonedas que operan en la opacidad, sin que se sepa quiénes están detrás o dónde pueden ser localizados. Eso facilita aún más el “anonimato” en las transacciones de este tipo y, por ende, el atractivo para quienes buscan realizar operaciones ilícitas.

Una de las primeras investigaciones exitosas de la unidad cibernética de PGR tuvo que ver justamente con la “minería de criptomonedas”, como se le conoce a la actividad que consiste en validar transacciones con esa divisa, lo que permite obtener una fracción de ganancia de la operación y a su vez criptomonedas.

Para hacer ese trabajo se requiere un equipo de cómputo con un procesador potente que esté verificando múltiples operaciones matemáticas. Pero lo que descubrieron los investigadoras a finales de 2017 es que a través de un programa malicioso (malware), se infectó a múltiples computadoras para que hicieran dicha minería de criptomonedas.

En palabras de Rosales García se convirtió a dichos equipos en “computadoras zombi”, pues ejecutaban ese trabajo sin que sus dueños lo supieran, y sin obtener ellos el beneficio.

“El malware de este caso venía de Corea y posteriormente ya que se instalaba disparaba la información a servidores en aquel país. Hay un grupo de hackers de origen norcoreano que se llama Lázarus, que han venido afectando al sistema financiero en el mundo con casos así”, dijo.

Y añade:  “Afortunadamente logramos identificar este malware de manera rápida y controlarlo, pero existen muchos otros alrededor del mundo.  Hay redes masivas de computadoras zombis que están en espera del comando para ejecutarse. Destruir estas redes que existen en México no es un trabajo sencillo. Se cuelan por muchas fuentes como paquetería pirata, ausencia de antivirus, descargar aplicaciones desconocidas. Es un gran reto el que tenemos enfrente”, señaló.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Qué intereses tienen Rusia y EU y por qué se pelean por Venezuela
Venezuela es, desde hace meses, la nueva "manzana de la discordia" del escenario global: Moscú y Washington, dos de las grandes potencias del mundo, se pelean por su destino. ¿Por qué?
7 de mayo, 2019
Comparte

Venezuela es la nueva “manzana de la discordia” del escenario global: dos de las grandes potencias del mundo se pelean por su destino.

Pero desde la pasada semana, el juego de pulsos y fuerzas de Estados Unidos y Rusia por derrocar o mantener a flote el gobierno de Nicolás Maduro ha ido a peor.

Tras el fallido “levantamiento” promovido por el líder opositor Juan Guaidó, ambas naciones reforzaron su retórica y se acusaron duramente de interferir en la crisis interna del país sudamericano.

Washington responsabilizó a Moscú de frustrar la salida de Maduro, mientras el Kremlin fustigó a Washington por promover una “guerra de información” contra Caracas.

Pero las tensiones dieron un giro inesperado este viernes, después de una larga llamada entre Donald Trump y Vladimir Putin en la que el inquilino de la Casa Blanca contradijo las versiones que, hasta ahora, habían mantenido altos miembros de su propio gobierno -y él mismo- sobre la influencia rusa en Venezuela.

Putin no quiere en absoluto implicarse en Venezuela, más allá de que le gustaría ver que ocurre algo positivo para el país”, dijo Trump, pese a que en marzo afirmó que los rusos “tenían que salir” del país latinoamericano.

El jueves, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, también conversó sobre la crisis venezolana con su homólogo ruso, Serguei Lavrov.

Y es que, pese a las declaraciones del viernes de Trump, Venezuela ha sido en los últimos tiempos un punto de fricción frecuente para ambos países que generó incluso acaloradas discusiones en el Consejo de Seguridad de la ONU.

“Han llegado al punto que, por momentos, parece que la situación en Venezuela ya no se trata de la rivalidad entre Maduro y Guaidó, sino de Rusia y Estados Unidos”, asegura a BBC Mundo James Dobbins, analista en Diplomacia y Seguridad de la RAND Corporation, un think thank que asesora a las fuerzas armadas de EE.UU.

Ha sido para muchos un viejo recuerdo de los años tensos y oscuros de la Guerra Fría, en los que Cuba era la moneda de cambio entre las dos mayores potencias del mundo.

Pero ¿por qué EE.UU. y Rusia se pelean ahora por Venezuela? ¿Qué intereses están en juego?

Analistas consultados por BBC Mundo explican que la respuesta no es sencilla: razones políticas y económicas se mezclan con otras que trascienden la propia crisis de Venezuela.

¿Cómo Rusia y EE.UU. se volvieron amigo y enemigo del gobierno de Venezuela?

Pese a las frecuentes críticas de Chávez, EE.UU. y Venezuela fueron durante su gobierno importantes socios comerciales.

“EE.UU. fue por muchos años, de hecho, el principal comprador de petróleo venezolano y varias refinerías del país del norte se dedicaban especialmente a tratar el crudo enviado por el gobierno de Caracas”, recuerda Dobbins.

Pero a medida que la crisis arreció durante el gobierno de Maduro, Washington comenzó a cortar sus relaciones, sus importaciones de Venezuela y a imponer sanciones contra empresas y miembros del gobierno bolivariano.

A medida que Washington se alejaba, Putin comenzó a estrechar su cercanía con el país sudamericano, que comenzó a apoyar a Rusia en muchas de sus cruzadas y políticas internacionales.

La anexión rusa de Crimea en 2014 provocó una dura condena de Occidente y una oleada de sanciones económicas contra el Kremlin que todavía continúan.

PeroVenezuela fue uno de los pocos países que la apoyó.

Moscú, desde entonces, “busca a países que aún quieran lidiar con ellos, y eso incluye a Venezuela”, explica Steven Pifer, exembajador de EE.UU. en Ucrania e investigador del centro de análisis Brookings Institution.

Pero a medida que EE.UU. cortaba sus vínculos comerciales y petroleros con Caracas, Rusia los aumentaba.

Desde hace más de una década, la petrolera rusa Rosneft se empezó a involucrar de manera significativa en el sector petrolero venezolano.

Según cálculos de algunos especialistas, el gobierno ruso y Rosneft habrían concedido unos US$20.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito a Caracas desde el año 2006 a cambio de petróleo.

Dobbins por su parte, aclara que Venezuela no ha sido capaz de pagar la deuda, por lo que un cambio de gobierno anularía la posibilidad de que la petrolera rusa vea su dinero de vuelta.

¿Se trata entonces del interés por el petróleo?

Es el argumento preferido del gobierno de Venezuela: Maduro acusa a la Casa Blanca de querer hacerse con el control de sus reservas de petróleo.

“No hay dudas de que Venezuela fue un importante socio comercial y petrolero de EE.UU. y que la Casa Blanca estaría interesada en recuperar eso. Pero no creo el argumento de que quieran controlar el petróleo”, señala Dobbins.

En contraste, el gobierno venezolano destaca la solidaridad de Rusia y el apoyo de su gobierno en los “momentos difíciles”.

Vladimir Rouvinski, profesor de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad ICESI de Cali, Colombia, considera que hay otros objetivos además del interés de Moscú por el petróleo venezolano.

“Desde 2014, este tipo de inversiones fueron muy cuestionados desde la perspectiva de negocio, porque estos yacimientos de Venezuela requieren una gran inversión y las empresas tendrían que poner muchísima plata para poder aprovecharlos”, afirma.

“Lo que estaban haciendo realmente los rusos era dar una ayuda camuflada al gobierno de Maduro, porque no tenía sentido hacer este prepago por petróleo venezolano para una empresa que tiene sus propios yacimientos de petróleo (Rosneft)”, añade.

Dobbins señala además que la explotación petrolera y la extracción de gas de esquisto hizo a EE.UU. cada vez menos dependiente de las importaciones de petróleo, lo que restó importancia a su interés en el capital probado de hidrocarburos de Venezuela.

Entonces ¿por qué otros motivos mira Moscú hacia Caracas?

El editor del servicio ruso de la BBC, Famil Ismailov considera como punto fundamental el mensaje que puede vender Putin en su propio país.

“Es muy importante mostrarle al público interno que, pese a las sanciones, Rusia cumple su rol como superpotencia y tiene países amigos”, explica.

Pifer, por su parte, afirma que lo que el Kremlin busca es dar la imagen de una Rusia que no está aislada “cuando en realidad lo está”.

En el caso de EE.UU., señala Dobbins, Venezuela también se ha vuelto un motivo de política interna.

“En el sur de Florida vive una amplia comunidad de venezolanos y cubanos que apoyan un cambio de régimen en Venezuela”, señala.

De ahí que las amenazas y nuevas sanciones al gobierno de La Habana por su apoyo a Caracas –que la isla niega que incluya tropas– también comenzaron a formar parte del discurso de Trump en los últimos meses.

“Si tenemos en cuenta que Florida es un estado péndulo (el voto por los candidatos de cada partido varía de una elección a otra) y que el año 2020 está la vuelta, no es de asombrarnos que Venezuela sea uno de los temas para la campaña de Trump”, agrega.

Comenta, además, que la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela también ha tenido un impacto en EE.UU. y en países de América Latina por el alto flujo migratorio, lo que llevó a la Casa Blanca a tomar cartas en el asunto.

¿Entonces es también un tema de política exterior?

Rouvinski considera que una de las causas del apoyo de Moscú a Caracas hay que buscarlas en otro lado.

“Las élites en Rusia creen que los problemas que Moscú tiene con sus países vecinos -en primer lugar con Ucrania, pero también con Georgia y en otros en Asia Central- se deben a la influencia de EE.UU.”, señala.

El gobierno ruso criticó en repetidas ocasiones la “interferencia” de Washington en Ucrania o el despliegue de fuerzas estadounidenses en el mar Negro o Báltico, como parte de los operativos de la OTAN.

En este contexto, el analista considera que lo que buscan los rusos es tener incidencia en los países que ellos consideran como el “patio trasero de Estados Unidos”: las naciones de América Latina y el Caribe.

“El gobierno ruso piensa que si puede mantener influencia sobre estos países, principalmente Venezuela y Cuba, pueden tener también algo de presión sobre Washington para que cambien sus políticas en los países cercanos a Rusia”, señala.

Por otra parte, Dobbins señala que la presencia rusa en Latinoamérica ha sido vista como una amenaza desde hace décadas por los distintos gobiernos estadounidenses.

“EE.UU. no puede permitir que un país que está fuera del hemisferio occidental pueda hacer este juego en su espacio común. De ahí que los países que apoyan abiertamente a Rusia siempre han sido vistos con recelo desde la Casa Blanca”, afirma.

Por ese motivo, el futuro de Maduro en el poder puede verse también como un augurio de lo que se juegan las dos potencias en la política mundial.

“Si se queda en el poder, los rusos demostrarán que pueden mantener gobiernos con amenazas sencillas, como ya hicieron en Siria”, opina Dobbins.

“Si se va Maduro, entonces los estadounidenses confirmarán que pueden seguir derrocando gobiernos y eso sería visto como un peligro potencial para Rusia”, concluye.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

https://www.youtube.com/watch?v=VhMGk9zH0Zo

https://www.youtube.com/watch?v=QWwnV83nGzY

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.