Cierran celdas de castigo en estaciones migratorias; desde el 2010 se denunciaban abusos
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Cierran celdas de castigo en estaciones migratorias; desde el 2010 se denunciaban abusos

La existencia de calabozos y celdas de aislamiento en estaciones del INM se prolongó durante los sexenios de Felipe Calderón y Peña Nieto, de acuerdo con organizaciones Sin Fronteras, Fundar, y Asilegal.
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20 de marzo, 2019
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A casi 10 años de que organizaciones de la sociedad civil denunciaran en múltiples ocasiones la existencia de celdas de aislamiento o calabozos donde se cometían violaciones graves a derechos humanos en estaciones migratorias de México, la nueva dirección del Instituto Nacional de Migracion (INM) informó que clausuró esas celdas de castigo

Así lo confirmó el INM a Animal Político, en el contexto de la presentación ayer en la Cámara de Diputados del informe La Detención Migratoria: un análisis desde el modelo penitenciario y el gasto público, elaborado por las organizaciones civiles Sin Fronteras, Fundar, y Asilegal.

Lee: Política migratoria de México no puede estar subordinada a la de Trump: equipo de AMLO

En el informe, una de los puntos rojos que se señala, es que organizaciones como Sin Fronteras denunciaron desde el año 2010 la existencia de calabozos en las estaciones del INM en Iztapalapa, Ciudad de México, y en Tapachula, Chiapas.

De acuerdo con los testimonios de migrantes, la autoridad los encerraba en esos cuartos de aislamiento como método de sanción, cuando a criterio de los agentes del INM incurrían en alguna infracción.

El aislamiento se realizaba en condiciones antihigiénicas, sin colchonetas ni sábanas para contrarrestar el frío, ni artículos de aseo personal. Además, en estas celdas de castigo existían restricciones en cuanto al acceso al agua potable; y los sanitarios no funcionaban.

Según lo documentado por el estudio, a pesar de que Sin Fronteras interpuso quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por “tratos inhumanos y degradantes” en contra de personas migrantes, la existencia de estos celdas de castigo se prolongó durante el sexenio de Felipe Calderón, y también durante la administración de Enrique Peña Nieto, que acabó el pasado 30 de noviembre de 2018.

Así lo señaló Ana Mercedes Saiz, nueva directora de Sin Fronteras, quien explicó durante la presentación del informe que, antes de que terminara el sexenio de Peña Nieto, documentaron otros cuatro casos de personas migrantes recluidas en la estación de Iztapalapa, en la capital el país, “que hablaron abiertamente de la existencia de un cuarto de castigo para mantener el orden si alguna persona no seguía las reglas impuestas por los custodios del lugar”.

“Este es un dato que se vino documentando, al menos, desde 2010”, recalcó la directora de Sin Fronteras, organización que también en 2013 y en 2015 denunció la existencia de estas celdas de castigo, junto con otras organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula.

Ante lo expuesto en el informe, Animal Político buscó a la nueva administración del Instituto Nacional de Migración, que dirige desde el 1 de diciembre el comisionado Tonatiuh Guillén.

Por medio de su dirección de comunicación social, el Instituto aseguró que si bien aún existe “la infraestructura”, es decir, las celdas, éstas ya no se usan para recluir a migrantes, castigarlos, o aislarlos.

“Ya no hay celda de castigo en Iztapalapa”, dijo el INM.

Tonatiuh Guillén, en una entrevista en noviembre pasado con Animal Político y Newsweek en Español antes de asumir la dirección del INM como comisionado, aseguró que erradicar la existencia de estas celdas de castigo era la “prioridad uno” para la nueva administración.

“Atender la situación en las estaciones migratorias será prioridad. Hay historias, como la existencia de celdas de castigo, que deben quedar para siempre en el olvido; no se puede volver a repetir”, recalcó Guillén.

Modelo más de albergue, que cárcel

Otro de los focos rojos señalados por el informe de Sin Fronteras, Fundar, y Asilegal, es que las estaciones migratorias son, en realidad, cárceles para migrantes, a pesar de que, según la Ley de Migración, transitar sin documentos por territorio mexicano equivale a una falta administrativa, y no a un delito que amerite prisión.

Sobre este punto, la nueva dirección del INM admitió a Animal Político que “en estructura, las estaciones siguen estando como antes”, aunque ya iniciaron “un proceso de renovación” al interior del Instituto para que éstas dejen de ser cárceles de facto, con bardas, mallas, rejas, y puertas de barrotes de hierro, y en las que, además, hay pésimas condiciones de higiene y mala atención médica, psicológica, y asesoría legal.

“En general, el concepto de estación migratoria está en tensión con el nuevo escenario que plantea el INM. No desaparecerán todas las estaciones migratorias, pero girarán más en un concepto de albergue y no de detención en el sentido policiaco, como dominó en los años anteriores”, apuntó la dirección de comunicación del INM, que señaló que el cierre de cinco estaciones migratorias, el pasado 1 de marzo, en Morelia, Acapulco, Nogales, Tuxpan y Reynosa, por falta de condiciones mínimas para operar y proveer servicios mínimos, es parte de ese proceso de renovación.

Un castigo, ser agente de protección a niños migrantes

Durante la presentación ayer del informe La detención migratoria: un análisis desde el modelo penitenciario y el gasto público, Isabel Velasco, nueva directora de protección a niños, niñas y adolescentes migrantes del INM, dijo que otro de los focos rojos que deben atender es el de los menores migrantes.

Sobre esta problemática, el informe advierte que, a casi tres años de la aprobación de la nueva Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que estipula que los menores deben estar en albergues del DIF o de la sociedad civil durante el tiempo que dure su trámite migratorio, la realidad es que la detención de menores migrantes que fueron recluidos en estaciones del INM experimentó un boom en el sexenio pasado.

Y así lo reflejan con claridad las estadísticas oficiales de la Unidad de Política Migratoria: entre 2013 y 2018, 151 mil 594 migrantes menores de edad fueron detenidos, un 304% más que en el sexenio de Felipe Calderón.

Ante este contexto, la funcionaria del INM dijo que ya se está trabajando con organizaciones de la sociedad civil para encontrar alternativas a la detención de los menores migrantes, para que éstos aguarden su proceso migratorio en albergues y no detenidos en estaciones migratorias.

Además, la funcionaria del INM criticó que, durante la pasada administración de Peña Nieto, hubo negligencias por parte de personal del Instituto en cuanto a la atención a a los menores migrantes.

Sobre esto, Isabel Velasco dijo a Animal Político que, de acuerdo con “un estudio interno” realizado por la nueva administración del INM sobre los Oficiales de Protección a la Infancia (OPI), encontraron que éstos eran agentes migratorios sin el perfil adecuado para atender las necesidades de los migrantes menores de edad.

“En realidad, eran agentes migratorios a los que se les daba una simple capacitación y con eso les ponían el chaleco de Oficiales de Proteccion a la Infancia, y ya”.

“Lo más triste que encontré en ese estudio -añadió la funcionaria-, es que personas que no querían ser Oficiales de Proteccion a la Infancia los obligaban a serlo. Es decir, los castigaban con eso. Les decían: Ah, incumpliste en algo, pues ahora te toca ser Oficial de Protección a la Infancia”.

En las próximas semanas, se abrirá una convocatoria para buscar nuevos OPIs. Pero “con un perfil totalmente diferente al que estaba”, es decir, se buscará un perfil más de psicología, pedagogía, y trabajo social con menores.

“Vamos a empezar a depurar. Necesitamos agentes con el perfil adecuado y que no vean este trabajo como un castigo”, recalcó la funcionaria del INM.

Lee aquí o descarga el informe completo La Detención Migratoria: un análisis desde el modelo penitenciario y el gasto público

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Cómo la peste negra de hace 700 años sigue afectando tu salud ahora

Las mutaciones que salvaron vidas en la pandemia de la peste bubónica están causando enfermedades autoinmunes en la actualidad.
22 de octubre, 2022
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La devastación de la pandemia de peste bubónica dejó una marca genética en la humanidad tan asombrosa que todavía sigue afectando nuestra salud casi 700 años después.

Cerca de la mitad de la población murió cuando la peste negra arrasó Europa a mediados del siglo XIII.

Un estudio pionero que analizó el ADN de esqueletos centenarios encontró mutaciones que ayudaron a las personas a sobrevivir la plaga.

Pero esas mismas mutaciones están vinculadas a enfermedades autoinmunes que afectan a las personas en la actualidad.

La peste negra es uno de los momentos más significativos, mortíferos y sombríos de la historia humana. Se estima que murieron hasta 200 millones de personas.

Huella en la humanidad

Los investigadores de la Universidad de Chicago sospechaban que un evento de tal enormidad tuvo que haber moldeado la evolución humana.

Analizaron el ADN extraído de los dientes de 206 esqueletos antiguos y pudieron fechar con precisión los restos humanos antes, durante o después de la peste negra.

El análisis incluyó huesos de los pozos de peste de East Smithfield en Londres, que se usaron para entierros masivos en la ciudad, con más muestras provenientes de Dinamarca.

análisis de dientes antiguos

Universidad McMaster

El principal hallazgo del estudio, publicado en la revista Nature, tuvo que ver con mutaciones en un gen llamado ERAP2.

Si la persona tenía las mutaciones correctas, tenía un 40% más probabilidades de sobrevivir a la plaga.

“Eso es enorme, es un efecto enorme, es una sorpresa encontrar algo así en el genoma humano”, me dijo el autor principal del estudio, el profesor Luis Barreiro de la Universidad de Chicago.

El trabajo del gen es producir las proteínas encargadas de desmenuzar los microbios invasores y mostrarle los fragmentos al sistema inmunológico, preparándolo de manera más efectiva para reconocer y neutralizar al enemigo.

El gen viene en diferentes versiones, las que funcionan bien y las que no hacen nada, y obtienes una copia de cada padre.

Así, los afortunados, aquellos que tuvieron más probabilidades de sobrevivir, heredaron una versión de alto funcionamiento de la madre y el padre.

Y los sobrevivientes tuvieron hijos y transmitieron esas mutaciones útiles, por lo que de repente estas se volvieron mucho más comunes.

“Es tremendo, vemos un cambio del 10% en dos o tres generaciones, es el evento de selección más fuerte en humanos hasta la fecha”, me dijo el profesor Hendrik Poinar, genetista evolutivo de la Universidad McMaster.

Los resultados se confirmaron en experimentos modernos con la bacteria de la peste, Yersinia pestis.

Las muestras de sangre de personas con las mutaciones útiles fueron más capaces de resistir la infección que las que no las tenían.

“Es como ver el desarrollo de la peste negra en una placa de Petri, eso es revelador”, afirma el profesor Poinar.

análisis de tejidos

Universidad de Chicago

Incluso hoy en día, esas mutaciones resistentes a la plaga son más comunes que antes de la peste negra.

El problema es que se han vinculado a enfermedades autoinmunes, como la afección inflamatoria intestinal, la enfermedad de Crohn.

Así que lo que ayudó a mantener con vida a tus antepasados hace 700 años, podría estar dañando tu salud en la actualidad.

Las cicatrices del pasado

Hay otras fuerzas históricas en nuestro ADN con un legado que nos afecta.

Alrededor del 1 al 4% del ADN humano moderno proviene de nuestros antepasados que se aparearon con los neandertales y esta herencia afecta nuestra capacidad para responder a enfermedades, incluida la covid.

“Entonces, esas cicatrices del pasado aún afectan nuestra susceptibilidad a las enfermedades hoy en día de una manera bastante notable”, dice el profesor Barreiro.

Y explica que la ventaja de supervivencia del 40% es “el efecto de eficacia selectiva más fuerte que se ha calculado en humanos”.

Al parecer empequeñece el beneficio de las mutaciones de resistencia al VIH o aquellas que ayudan a digerir la leche, aunque el investigador advierte que las comparaciones directas son engañosas.

La pandemia de covid, sin embargo, no dejará un legado similar.

La evolución funciona a través de tu capacidad para reproducirte y transmitir tus genes. La covid mata principalmente a los ancianos que ya pasaron el momento de tener hijos.

Con la peste, la capacidad de la enfermedad para matar en todo el espectro de edad y en cantidades tan grandes fue lo que llevó a que su legado tuviera un impacto tan duradero.


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