Cómo la ejemplar Dinamarca se convirtió en uno de los países de Europa con más violencia sexual
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Cómo la ejemplar Dinamarca se convirtió en uno de los países de Europa con más violencia sexual

Un informe de Amnistía Internacional advirtió que Dinamarca tiene una "cultura de violación" generalizada y problemas sistémicos al abordar estos casos.
16 de marzo, 2019
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Día de la Mujer en Copenhague

Reuters
Manifestantes en una marcha celebrada el pasado Día de la Mujer en la capital danesa defendieron mensajes como “Hablemos sobre el sí” o “No significa no”.

En 2017, Dinamarca fue nombrada como el segundo mejor país de la Unión Europea (UE) en términos de igualdad de género, solo superada por su vecina Suecia.

Fue uno de los nueve países en alcanzar los objetivos de cuidado infantil de la UE, tuvo una de las posturas de mayor igualdad de género en cuanto al trabajo doméstico y fue uno de los pocos países europeos cercanos a lograr un parlamento con representación 50%/50% de hombres y mujeres, según el Índice de Igualdad de Género.

Pero en un informe publicado la semana pasada, Amnistía Internacional advirtió que Dinamarca también tiene unacultura de violación” generalizada y problemas sistémicos en la forma en que aborda este tipo de casos.

Varios estudios dicen que Dinamarca tiene la mayor prevalencia de violencia sexual en Europa.

El Ministerio de Justicia de Dinamarca estima que alrededor de 5,100 mujeres al año son víctimas de violación o intento de violación, mientras que la Universidad del Sur de Dinamarca elevó esta cifra en el año 2017 a 24,000, un número alto para un país con una población relativamente pequeña (5.8 millones).

Ese mismo año, solo 890 violaciones fueron denunciadas a la policía, de las cuales 535 fueron procesadas y 94 terminaron en condenas.

Hombre esposado

Getty Images
En 2017, 94 de las 890 violaciones denunciadas en Dinamarca acabaron en condena.

En declaraciones a Amnistía Internacional, varias víctimas dijeron que a menudo encontraban que “el proceso de presentación de informes y sus consecuencias fueron enormemente traumatizantes”, ya fuera porque no se les creyó, por cómo fueron interrogadas por los oficiales o, en uno de los casos, porque pruebas importantes que luego se necesitaron en el juicio no fueron debidamente recogidas.

La Policía Nacional de Dinamarca le dijo a la BBC que se esfuerzan por mejorar la forma en que tratan a las personas que denuncian violaciones, y que están trabajando en las nuevas directrices que se elaboraron en 2016.

Entonces ¿cómo un país con un impresionante historial de igualdad de género terminó siendo nombrado uno de los peores del continente en cuanto a violencia contra las mujeres?

“Un obstáculo para la igualdad”

Algunos creen que la imagen del país escandinavo como un lugar utópicamente progresista se ha sumado al problema.

“Tenemos esta idea general de que ya hemos logrado la igualdad de género en Dinamarca, que la lucha ha terminado y que no queda nada por lo que luchar”, le dice a la BBC Helena Gleesborg Hansen, vicepresidenta de la Sociedad de Mujeres Danesas.

“Y ese es el mayor obstáculo que vemos cuando hablamos de igualdad de género”.

Manifestación de mujeres en Copenague en 2017

Getty Images
Manifestantes pidieron que las leyes sobre violación se centraran en el consentimiento en esta Marcha de Mujeres celebrada en Copenhague en 2017.

Dinamarca fue uno de los primeros países en adherirse al Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica (el Convenio de Estambul), un tratado internacional que busca combatir la violencia contra las mujeres en todo el mundo.

Pero a pesar de que Dinamarca pronto se sumó a la iniciativa, Grevio, el grupo establecido para monitorear si los países están implementando correctamente el convenio, advirtió en 2017 que aún le faltaba trabajo por hacer.

Un tema fundamental, dijo el grupo, es la definición de violación de acuerdo a la ley danesa.

¿Culpa la ley a las víctimas?

De manera crucial, la ley define la violación como la fuerza o la amenaza de violencia, dejando a un lado si hubo o no consentimiento.

Por esta razón, las Directrices de la Policía Nacional Danesa dicen que los agentes deben preguntar a los denunciantes de violaciones sobre la “resistencia al autor”, es decir, si intentaron o no pelear físicamente contra ellos.

Pero el consentimiento, dijo Grevio en su informe, “es el elemento central en que el Convenio de Estambul enmarca la violencia sexual”.

Hansen, de la Sociedad de Mujeres Danesas, dice que la ley actual atribuye a la víctima la responsabilidad de no ser violada, en lugar de que el autor no cometa el acto. Y esto, a su vez, conduce a una actitud generalizada de culpabilizar a la víctima.

Mujer frente a hombre amenazante.

Getty Images
Activistas denuncian que la ley danesa atribuye a la víctima la responsabilidad de no ser violada (foto genérica).

“Tenemos todos estos mitos alrededor de la violación”, incluso que los violadores son a menudo ‘monstruos’ que saltan de los arbustos para atacar a las mujeres mientras caminan solas”, dice.

Sin embargo, “la mayoría de las violaciones que ocurren son en realidad cometidas por el esposo, el novio, el mejor amigo de la víctima, alguien que conocieron en una fiesta”, agrega.

“En estos casos, hay un cambio de culpabilidad hacia la víctima, porque se conocen entre sí. Es lo que me parece extraño, porque la violación y el asalto sexual nunca son culpa de la víctima, nunca“.

Centrarse en si hubo o no una lucha física, asegura, muestra una falta de comprensión de lo que le puede pasar a una persona cuando es violada.

“Muchas personas en estas situaciones se congelan o se quedan confusas, o pueden estar dormidas, borrachas o sedadas”, explica. “En la ley, en este momento, tu cuerpo es accesible hasta que digas ‘no’ y luches. Pero preferimos tenerlo para que tu cuerpo no sea accesible hasta que digas ‘sí'”.

¿Qué pasa en el resto de Europa?

Dinamarca no es el único país europeo que ha recibido críticas por tener una definición de violación basada en el uso de la fuerza.

Según otro informe de Amnistía Internacional publicado en noviembre, de 31 países europeos que fueron examinados, solo ocho tienen definiciones de violación basadas en el consentimiento.

Entre ellos, Alemania no cambió a una definición basada en el consentimiento hasta 2016. Las víctimas también solían tener que probar que se habían resistido físicamente a sus violadores, pero ese año este concepto fue revocado.

Manifestación de protesta por el caso de "La Manada" en España.

Getty Images
En España, el caso de “La Manada” provocó manifestaciones masivas y expertos legales recomendaron modificar las leyes respecto a casos de violación.

Y Suecia, vecina de Dinamarca y el principal país en el Índice de Igualdad de Género de la UE, no presentó una ley basada en el consentimiento hasta el pasado mes de julio.

España aún tiene que cambiar sus leyes sobre violación, pero actualmente está en proceso de hacerlo. Conforme a la ley actual, un demandante debe probar que hubo violencia o intimidación para que su caso sea tratado como una “violación”.

El año pasado, esto llevó a un grupo de hombres (‘La Manada’) que atacaron a una joven de 18 años a ser absueltos de haberla violado en grupo, lo que a su vez llevó a un panel de expertos legales a recomendar que se endurezca la ley para definir cualquier acto sexual no consentido como “asalto” o “violación”.

En algunos aspectos, Dinamarca está por delante de otros países del continente. Junto con Noruega, Suecia y Finlandia, los denunciantes de violaciones tienen acceso a representación legal gratuita.

Falta de confianza en el sistema

Pero activistas aseguran que a ciertos grupos minoritarios les puede resultar especialmente difícil obtener ayuda.

Nico Miskow Fribourg, del grupo TransAktion que trabaja por los derechos de las personas transexuales, le dice a BBC News que “en general, existe una falta de confianza de las personas trans debido a la transfobia en diferentes rincones del sistema; si han experimentado acoso policial, por ejemplo, o transfobia y discriminación en el sistema sanitario”.

Añaden que muchos de los servicios establecidos para apoyar a las personas que han sufrido violencia, como las clínicas de violación y el asesoramiento, se promueven explícita o implícitamente hacia las mujeres cisgénero, que también pueden alienar a las personas trans con necesidades al respecto.

Manifestacion en defensa de derechos de transexuales.

Getty Images
Grupos de derechos humanos aseguran que algunos grupos de población como las personas transexuales no confían en el sistema legal a la hora de denunciar violaciones (foto de archivo).

Amnistía Internacional también señala que la policía danesa no registra si un autor de violaciones es cisgénero, transgénero o no binario: solo si es hombre o mujer. Esto significa que activistas como Nico no pueden rastrear cuántas personas trans se ven afectadas y cuántas de ellas han sido víctimas de manera específica por ser trans.

Bwalya Sørensen, fundadora de Black Lives Matter Dinamarca (Las vidas de los negros importan), agrega que las parejas migrantes son particularmente vulnerables hacia sus cónyuges, porque sus abusadores les dicen que la policía no investigará una violación donde violador y víctima se conocen entre sí. Dinamarca criminalizó la violación conyugal en 2013.

“Estas son personas con las que están casados con quienes o tienen hijos”, explica, y agrega que los estrictos requisitos de inmigración de Dinamarca se traducen en que los abusadores con parejas migrantes “saben que las mujeres no pueden escapar”.

“Saben que la policía no la escuchará, lo escucharán a él”, agrega.

¿Qué dicen las autoridades danesas?

La Policía Nacional danesa respondió diciendo que está comprometida a abordar los problemas planteados y que “por supuesto, tomarán en consideración las críticas de Amnistía Internacional”.

“Las víctimas de agresión sexual se encuentran en una situación extremadamente vulnerable, la policía danesa está enfocada en reunirse con las víctimas de manera respetuosa y sensible”, dijo un portavoz a la BBC News.

“En 2016, iniciamos una gran cooperación con otras autoridades danesas con el objetivo de seguir fortaleciendo nuestro trabajo en casos de agresión sexual”.

Mujer pintando una ventana en el Día de la Mujer en Dinamarca

Reuters
Las Directrices de la Policía Nacional de Dinamarca indican que los agentes deben preguntar a las personas que denuncian violación si se resistieron a su atacante.

Una de las cosas en las que han estado trabajando, dijo, es en mejorar la forma en que se trata a las víctimas cuando presentan una denuncia por primera vez. Este es un esfuerzo que “continúa en progreso”.

“Afortunadamente, el número de víctimas descontentas con la actuación de la policía un descenso desde el 30% al 15% en 2018”, agregó. “Esto indica que nuestras pautas e iniciativas nuevas han marcado una diferencia entre las víctimas. Pero el 15% es todavía demasiado”, reconoció.

Mientras tanto, el ministro de Justicia de Dinamarca, Søren Pape Poulsen, dijo a medios locales que también apoya el llamado a una legislación mejorada basada en el consentimiento.


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Cuartoscuro

La Sierra Tarahumara enfrenta un año de sequía grave; alertan por desnutrición y precaria atención médica

La pandemia podría ser muy grave no solo con la desnutrición, también por la precaria infraestructura de salud. Los centros de salud en las comunidades están mínimo a dos horas caminando.
Cuartoscuro
6 de noviembre, 2020
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Las comunidades indígenas rarámuris y ódamis que habitan la Sierra Tarahumara de Chihuahua, México, afrontan, en este 2020, una sequía atípica que hizo que se perdiera buena parte de las cosechas que sus poblaciones usan para el autoconsumo. La Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno de Chihuahua alertó que se han perdido entre 50 y 80% de esas cosechas.

En las comunidades están buscando opciones, dijo Irma Chávez, mujer rarámuri y promotora cultural colaboradora en el programa Chihuahua Crece Contigo, quien contó que para evitar pasar hambre están volviendo a comer ardillas y lagartijas, o pulpa de nopal. Pero aunque busquen opciones la situación es crítica.

Irma aseguró que en su comunidad, Choréachi, ubicada en el municipio de Guadalupe y Calvo, hay casos de niños desnutridos, “y este año no se dio el maíz ni para hacer pinole, va a ser muy grave”.

Dijo que hay una preocupación en las familias porque “no habrá suficiente para comer. Los niños ya estaban desnutridos y ahora ¿qué nos espera ahora si llegara la pandemia?”

Este jueves, Irma fue una de las participantes en la conferencia de prensa organizada por la organización Raichilli, sobre el posible impacto de COVID-19 en la Sierra Tarahumara. Compartiendo el micrófono con ella estaba Eva Pérez, mujer rarámuri, promotora de salud y lideresa de la comunidad de Bosques de San Elías Repechique.

Las dos denunciaron las precarias condiciones en que se encuentran las comunidades de la Tarahumara  por la sequía que viven, y se mostraron preocupadas en caso de que se lleguen a presentar casos de COVID-19 entre sus pobladores.

La pandemia podría ser muy grave, no solo por la desnutrición, también por la precaria infraestructura de salud. Los centros de salud en las comunidades están mínimo a dos horas caminando. 

Además, muchos pobladores de las rancherías y hasta de las comunidades más grandes no creen en el COVID, algo a lo que ha contribuido la falta de información.

“A las autoridades les falta mucho por hacer. Donde yo vivo solo al principio fueron a platicar que venía la enfermedad, pero las comunidades no lo vieron tan importante. Para ellos sigue siendo raro usar el cubrebocas, por ejemplo. Pero es que no ha habido buena información. Ahora que volvemos a foco rojo, hay que volver a intentar concientizar, pero no se está haciendo y luego también es que llegan con sus medidas y pues allá no hay jabón, ni gel antibacterial, pues cómo les dices que lo usen. Allá lo único sería el cubrebocas y la distancia”, contó Irma.

Eso es justo lo que hasta ahora los ha librado de la pandemia, la distancia. Pero Elvira Luna, mujer rarámuri y enfermera en un hospital COVID-19 de Chihuahua teme que si bien el virus llegará tarde, a fin de cuentas llegará, como ha ocurrido con otras enfermedades en otros años.

Elvira recordó el caso de la tuberculosis. Hace algunos años “las comunidades tampoco creían en eso, y sí tardó en llegar justo porque estamos lejos, pero llegó y en los hospitales había mucha gente de las comunidades con tuberculosis”.

Elvia dijo que antes de 2012 hubo muchos casos de esa enfermedad en las rancherías, y también hace dos años. El impacto allá ha sido tardío, pero fuerte. Igual puede ser el de COVID.

A Irma, a Elvira, a Elvia y a los que han tenido que salir de sus comunidades por alguna razón les da miedo ser el vehículo que usé el virus del SARS CoV2, que causa la enfermedad COVID-19 para llegar a las rancherías de la Sierra Tarahumara,  pero es justo la sequía y la falta de trabajo lo que ha orillado a más personas a irse a trabajar a los campos agrícolas.

“Mucha gente se ha ido de jornaleros, y algunos no regresan justo para no llevar los contagios. Muchos claro no se quieren ir a arriesgar a esos campos, pero no tienen opción, no hay acá trabajo, no hay cosecha”, señaló Irma.

La Red Mexicana de Jornaleras y Jornaleros Agrícolas ha alertado de oleadas inusuales de pobladores de las comunidades hacia los campos de cultivo, en meses y número de personas que no se habían visto antes. La organización acusa que las autoridades no han hecho un censo para tener información oficial sobre cuántos trabajadores se han contagiado de COVID-19 y fallecido por la enfermedad.

El otro impacto

A Elvira lo que le preocupa además de la sequía es toda la atención médica que no han recibido los habitantes de las rancherías que están en la Sierra Tarahumara, ante el cierre de la mayoría de los servicios en los hospitales, que se volcaron a atender el COVID.

 “Hay muchas personas que ya no pueden ser trasladadas a la ciudad, para sus estudios o seguimientos. Ahorita no atienden a pacientes por otro tipo de diagnostico que no sea de gravedad. Eso nos va a traer problemas, porque ya llevábamos un seguimiento de los casos y ya cuando llega esto se vieron muy afectados, desde el traslado, las próximas citas, todo se vino abajo”.

El impacto real de todo eso no se sabe todavía, aunque hay casos que Irma, en su trabajo de ir a las rancherías, ya tiene claro: “en la sierra veo el impacto fuerte que les causó a niños y mujeres con cáncer, que se les cerró la opción de que los atendieran en los hospitales, no tanto por el cierre de servicios, sino porque todo se complica”.

Irma explicó que los caminos se cerraron, los camiones dejaron de pasar, no hay donde hacerse los estudios diagnósticos. “El servicio sí se les cerró a muchas personas en la sierra, porque de por sí no nos quedaba cerca, en el caso de mi comunidad el centro de salud queda a dos horas caminando. A las mujeres las llevaban a Guachochi, para hacer los estudios o tomografías y ahorita no se puede ir”.

Las brigadas de salud encargadas de atender enfermedades como la diabetes no han acudido a las comunidades.

“Dicen que les da miedo el COVID y no vienen. Yo pedí hace un mes que vinieran, pero me dijeron que no”, agregó Elvia.

“Es triste todo lo que vivimos acá, es triste y muy difícil”, dijo.

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