close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro
Gobierno federal ofreció disculpa por asesinato de estudiantes del Tec, pero no hay sentenciados ni justicia
De los seis militares implicados en los hechos, solo tres han sido presentados a juicio (sin que hasta la fecha se alcanzara una sentencia) y los otros tres están prófugos.
Cuartoscuro
Comparte

Aun cuando el Estado mexicano ofreció un disculpa pública por el asesinato a manos de militares de Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo, dos alumnos de excelencia del Tecnológico de Monterrey, no ha llegado la justicia para las víctimas, pues nueve años después, no hay ningún sentenciado en el caso.

El 19 de marzo de 2010, elementos del Ejército mexicano abrieron fuego contra los dos estudiantes en la capital de Nuevo León cuando salían de las instalaciones de esta casa de estudios.

Aún vivos, los estudiantes fueron golpeados por los militares y, una vez que perdieron la vida, a ambos les fueron colocadas armas, y en su contra las autoridades estatales y federales inventaron una historia totalmente ficticia: que ambos descendieron de una camioneta que era perseguida por el Ejército, y que dispararon contra los soldados, obligándolos a emplear fuerza letal.

El Ejército esconde el número de civiles muertos a manos de militares

En el intento de ocultar este doble asesinato, los militares destruyeron una de las cámaras de vigilancia del campus universitario, y luego las autoridades estatales requisaron los videos captados por todas las cámaras de seguridad, encubriendo su contenido.

Cinco meses después de los hechos, sin embargo, las investigaciones realizadas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) permitieron conocer todas las irregularidades cometidas por las autoridades, orientadas a brindar impunidad a los militares implicados, así como librar de responsabilidad institucional al Ejército, y en agosto de 2010, el ombudsman nacional exigió emprender investigaciones penales en contra de los homicidas, así como ofrecer una disculpa pública a las familias de los estudiantes, por haber atentado contra su honorabilidad.

Esa disculpa fue exigida por la CNDH al gobierno federal encabezado por el entonces presidente Felipe Calderón, cosa que no ocurrió, y en esa omisión fue secundado por su sucesor, Enrique Peña Nieto.

Dos estudiantes muertos, la guerra contra el narco y un Estado fallido en 108 minutos

EPU2018: A 9 años del primer examen de México sobre Derechos Humanos, ONG señalan que ha incumplido

Ambas administraciones federales, no obstante, concluyeron sin que cumplieran la obligación de ofrecer una disculpa por el asesinato de los dos estudiantes, y por haber ensuciado su nombre, lo cual fue cumplido hasta este 19 de marzo de 2019, por el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, aún queda pendiente la aplicación de la justicia en contra de los militares que participaron en el asesinato de Javier Francisco y Jorge Antonio.

A nueve años de los hechos, explicó Rosy Mercado, mamá de Jorge, de los seis militares implicados en los hechos, solo tres han sido presentados a juicio (sin que hasta la fecha se alcanzara una sentencia) y los otros tres están prófugos, uno de ellos en calidad de “víctima de desaparición”.

Aun cuando desde 2010 se pudo establecer la existencia de claros indicios de que los militares hirieron con arma de fuego a estos estudiantes cuando salían de su casa de estudios, luego los mataron a golpes, y finalmente alteraron la escena de los hechos para hacerlos pasar como supuestos sicarios, fue hasta 2016 que se consignó la causa penal con seis presuntos involucrados, tres de ellos prófugos.

Así, el proceso los tres militares que sí están detenidos (los tres de rango menor: un cabo, un sargento y un teniente) se ha prolongado por más de dos años, y no existe una perspectiva de próxima sentencia.

“Con las autoridades, desde que empezamos hemos batallado muchísimo –explica la señora Mercado–, y no fue hasta que entró este gobierno (el de López Obrador) que llegó gente con voluntad de hacer las cosas y de que realmente se dé un cambio.”

Solo así, subrayó, “se pudo lograr esta disculpa pública, que desde un principio habíamos nosotros exigido, desde hace nueve años, porque al principio nosotros solo pedíamos que se limpiara el nombre de los muchachos, aunque no hubiera una sentencia, pero eso era cuando todavía no sabíamos cómo los habían asesinado los soldados.”

Porque #TodosSomosJorgeyJavier

Hasta que “descubrimos cómo los asesinaron fue que cambió nuestra perspectiva –afirmó–, y ahí dijimos que también queríamos justicia, conforme a derecho”, y esa exigencia de justicia, subrayó, aún está pendiente de atenderse.

Para nosotros era muy importante que esta disculpa se diera, y se difundiera ampliamente, tal como hace nueve años se dijo que los muchachos eran sicarios, y que iban armados hasta los dientes”, lo cual era mentira.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
AFP
Por qué Emiliano Zapata fue tan importante en la historia de México (y el revolucionario más querido)
Muchos asocian el nombre de Zapata con la Revolución Mexicana en la que “El Caudillo del Sur”, como se le conoce, encabezó una de las luchas campesinas e indígenas más importantes en la historia del país.
AFP
10 de abril, 2019
Comparte

Es el personaje más icónico de la Revolución Mexicana. Existen cientos de monumentos en su honor, mientras que incontables calles, escuelas y poblados llevan su nombre.

Hay decenas de películas sobre su vida, y de su lucha se han escrito numerosos libros y ensayos académicos.

Se trata de Emiliano Zapata Salazar, “El Caudillo del Sur”, el héroe más querido del conflicto armado entre 1910 y 1915 que cambió la historia de México.

Este 10 de abril se cumplen 100 años de su muerte. Fue asesinado durante una emboscada en la hacienda de Chinameca, en el estado de Morelos.

Más que otros líderes de la Revolución, como Francisco I. Madero o Pancho Villa, entre los mexicanos Zapata se convirtió en el símbolo de la lucha por justicia y libertad, explican historiadores como Felipe Ávila.

Zapata encabezó un ejército formado por indígenas, campesinos, jornaleros y obreros que pertenecían a los sectores más afectados durante el período conocido como “El Porfiriato”.

El revolucionario luchaba para que se restituyeran las tierras y manantiales entregados a las comunidades desde los tiempos de la Colonia, pero que les fueron despojados por hacendados y empresas extranjeras.

La importancia histórica del personaje y su lucha, explica Ávila, es que sin el zapatismo la Revolución Mexicana hubiera concluido solamente con un relevo en la presidencia del país.

Pero en cambio, coinciden especialistas, el movimiento virtualmente transformó el modelo de país que existía hasta entonces, y lo convirtió en parte en el México actual.

Lucha ancestral

¿Por qué “El Caudillo del Sur” es tan querido por los mexicanos?

Una razón es que la lucha que encabezó es considerada por muchos como la más auténtica y antigua del país.

En su libro “Zapata. La lucha por la tierra, la justicia y libertad”, el historiador Ávila recuerda que el movimiento “es la historia ancestral de los pueblos indígenas y campesinos por defender sus tierras, sus bosques, sus aguas y sus recursos naturales”.

Una lucha que se mantenía desde los tiempos de la Colonia española, y que no logró solucionarse por completo tras la Independencia firmada en 1821.

En las décadas siguientes tras la separación de España, México vivió casi todo el tiempo en conflictos armados como la intervención francesa, la Guerra de Reforma por la separación Iglesia-Estado o la invasión de Estados Unidos, por ejemplo.

Esto duró hasta 1876, cuando Porfirio Díaz asume la presidencia que empezó un período de estabilidad.

Pero no hubo cambio para los campesinos que en casos como Oaxaca o Chiapas, vivían en condiciones de extrema marginación.

Muchos se veían obligados a trabajar como peones en las grandes haciendas porque carecían de tierras propias y quienes sí eran propietarios no tenían dinero para cultivarlas.

Con frecuencia las comunidades indígenas sufrían el despojo de sus terrenos, bosques y manantiales, a pesar de contar con títulos de propiedad emitidos desde el Virreynato.

La situación se agravó durante el Porfiriato. En Morelos, donde en 1879 nació Zapata, los dueños de haciendas e ingenios se apoderaron de miles de hectáreas de los pueblos para sembrar caña de azúcar.

El inicio

Contrario a lo que muchos piensan, Zapata no era pobre.

Los padres del “Caudillo del Sur” eran pequeños ganaderos y poseían algunas hectáreas de tierra, a diferencia de la mayoría de sus vecinos que trabajaban en los cultivos de las haciendas.

Esta condición le permitió una vida sin privaciones, incluso con algunos lujos, como asistir a corridas de toros o peleas de gallos, cuenta el historiador Adalberto Santana.

Pero, como otros propietarios de tierras, Zapata también sufrió el acoso de los grandes hacendados.

Fue elegido como presidente de la Junta de Defensa de Anenecuilco, Morelos, el pueblo donde nació, y junto con otros propietarios de tierras apoyó a Francisco I. Madero en su campaña contra Porfirio Díaz.

El gobierno reprimió a los inconformes y por esta razón el “Caudillo del Sur” emprendió la lucha armada para reclamar las tierras de los hacendados.

En 1910, cuando estalló la Revolución, más del 80% de los campesinos mexicanos no tenían tierras.

La lucha de Zapata era para recuperarlas y por ello en poco tiempo miles de personas se integraron al Ejército Libertador del Sur, como se llamó a su grupo armado.

Plan de Ayala

El espíritu del movimiento se resumió en el Plan de Ayala firmado en 1911, que desconocía el gobierno de Francisco I. Madero.

Los zapatistas afirmaron que el presidente, el principal impulsor de la Revolución, había abandonado su promesa de convocar a una reforma agraria para recuperar sus tierras.

Pero el documento, dicen especialistas como Felipe Ávila, funcionó también como un proyecto de nación.

Con el Plan de Ayala se restableció en los territorios controlados por el zapatismo –estados como Morelos, Guerrero y la zona sur de Ciudad de México, por ejemplo- un modelo de gobierno basado en la autoridad de los pueblos.

Las comunidades que recuperaron sus tierras se convirtieron en un fuerte respaldo durante el período en que el Ejército Libertador del Sur se enfrentó con el gobierno.

La guerra terminó el 10 de abril de 1919 cuando “El Caudillo del Sur” fue asesinado en Chinameca.

Zapata se iba a entrevistar con el general Jesús Guajardo, quién le prometió unirse a la batalla que entonces mantenía contra el gobierno de Venustiano Carranza.

Pero al llegar a la hacienda fue acribillado. La emboscada se considera desde entonces un símbolo de traición que avivó la leyenda sobre el revolucionario.

“Zapata vive”

La lucha de Zapata se convirtió en un símbolo de resistencia en el país.

Por ejemplo, algunos de los movimientos más importantes desde los años 60 del siglo pasado adoptaron al “Caudillo del Sur” como emblema.

En 1994 apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Además, en la última década el ejemplo del revolucionario inspiró la lucha de pueblos y comunidades indígenas contra proyectos extractivos, sobre todo de empresas internacionales.

Pero también Emiliano Zapata se convirtió en un ícono de la cultura popular.

Sobre el revolucionario y su lucha se han escrito cientos de ensayos e investigaciones académicas, y también existen decenas de películas sobre su vida.

La imagen del “Caudillo del Sur” es una de las más utilizadas por creadores en todos los campos.

Algunos lo consideran como un símbolo de la masculinidad, pero al mismo tiempo es protagonista frecuente en las manifestaciones de la comunidad LGBTI.

En todos los casos, en protestas de campesinos o activistas, en obras de teatro o en conciertos musicales, la consigna más frecuente que se escucha en México es: “Zapata vive, la lucha sigue”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=_cDXqCfnycM

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.