Fiscalía identifica a presuntos responsables de ciberataques contra bancos
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Fiscalía identifica a presuntos responsables de ciberataques contra bancos

Los acusados no son solo hackers sino organizaciones criminales bien estructuradas y multidisciplinarias, según las autoridades, por lo que prevén nuevos ataques.
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17 de marzo, 2019
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A través del seguimiento de un código informático malicioso, la Fiscalía General de la República (FGR) identificó a los probables responsables de al menos cuatro ciberataques contra bancos e instituciones financieras en México en 2018, y que dejaron un quebranto de más de 500 millones de pesos.

Banxico confirma ciberataque a bancos y crea nueva dirección de seguridad

El hallazgo fue realizado por la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, un grupo de inteligencia dentro de la Agencia de Investigación Criminal de PGR (hoy Fiscalía) y en el que trabajan expertos en investigación de crímenes informáticos provenientes de distintas instituciones, incluido el Ejército.

Uno de los ataques ocurrió en mayo del año pasado y estuvo dirigido al Sistema de Pagos Electrónicos Bancarios (SPEI). El Banco de México informó en ese momento que resultaron afectadas varias instituciones financieras, junto con la casa de bolsa, y que se detectaban montos irregulares de cerca de 300 millones de pesos.

Entre los bancos que resultaron blancos de este ataque se encontraron Banorte, Banjército, e Inbursa.

Pero ese no fue el único evento. En julio del 2018 se realizó otro ataque cibernético  al sistema bancario que afectó a Bitso, una institución financiera tecnológica que maneja carteras de dinero digital conocido como criptomonedas. En un comunicado, Bitso confirmó los hechos sin dar mayores detalles.

En octubre pasado, la aseguradora AXA también reportó un ataque cibernético relacionado con las operaciones efectuadas vía SPEI. Lo anterior provocó, de acuerdo al comunicado oficial, que se decretara una alerta roja en el sistema electrónico bancario ante posibles nuevos ataques que, al menos, se repitieron una vez más en el año.

“Esta Unidad logró identificar el código malicioso usado para afectar las transacciones del sistema SPEI que básicamente fue la plataforma afectada en todos los eventos (…) Entonces tenemos muy claro cómo se realizó, hay unos datos muy interesantes al interior de las carpetas de investigación que nos apunten a unos posibles responsables”, dijo en entrevista el jefe de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, Marcos Arturo Rosales García.

Ciberataque a bancos

Banxico aceptó que el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios fue producto de un ciberataque, sí, en plena quincena. ¿Los más afectados?: los usuarios de Citibanamex.

Posted by Animal Político on Tuesday, May 15, 2018

¿Cómo se hizo y quienes están detrás?

Rosales García explicó que para perpetrar estos ataques, los criminales se aprovechan de vulnerabilidades en los sistemas informáticos que les permiten introducir un software malicioso creado a propósito para esta actividad ilegal. En este caso se trató de generar órdenes de transferencia vía SPEI para mover dinero a cuentas creadas para este esquema.

Estas debilidades fueron ubicadas en los sistemas tecnológicos que manejan los bancos para diversas funciones, como procesos internos, de administración o soporte humano.

Es decir, se trató de encontrar huecos en todo el sistema informático a través del cual pudiera introducirse el programa malicioso que se asienta en el propio sistema, y cuando se le da la orden remota ejecuta los movimientos ilegales.

“Logramos identificar cómo se realizó toda la operación y ataque al interior del banco porque estos malware y códigos maliciosos que permitieron las transacciones fraudulentas pues estaban ya alojados al interior de la propia red de los bancos que se vieron afectados”, explicó Rosales.

La investigación de la Fiscalía también confirmó que el código malicioso se albergó en los sistemas de los bancos afectados y desde ahí se realizaron las órdenes de pago al sistema SPEI. También descarta que el origen haya sido en las empresas que sirven de intermediarias y operan el referido sistema.

En el caso específico del ataque ocurrido en mayo se descubrió de acuerdo a lo difundido por el noticiero En Punto de Televisa, conducido por Denisse Maerker que el dinero fue transferido a 150 cuentas bancarias, el 80 % de ellas abiertas a propósito para este fraude, de donde fue retirado posteriormente.

El jefe de la Unidad de Investigaciones no dio a conocer la identidad ni ubicación precisa de los probables responsables. Lo que sí detalló es que no se trata de personas que operan de forma individual, sino de grupos bien organizados compuestos no solo por hackers sino por otros especialistas.

“No es un muchachito sentado detrás de una computadora, son grupos delictivos de varias personas coordinadas para realizar este tipo de conductas y con distintos perfiles. Además se requieren distintas capacidades para realizar estas conductas delictivas. Son grupos bien estructurados y coordinados y repito no solo con el perfil de hacker sino multidisciplinario”, subrayó Rosales García.

La pérdida económica y los afectados

De acuerdo con el funcionario de la Fiscalía General, los ataques cibernéticos al sistema bancario ocurridos el año pasado dejaron pérdidas por más de 500 millones de pesos.

Incluso, precisó que hay una “cifra negra” de daño económico que no se conoce públicamente, dado que distintas instituciones financieras prefieren no precisar dicha información para no generar publicidad adversa.

Lo que precisó Rosales García es que los ataques del 2018 no generaron una afectación directa a los usuarios o clientes de los bancos, ya que la pérdida fue absorbida directamente por las instituciones.

“No hubo ciudadanos afectados. Lo que los bancos tienen es una canasta concentradora de recursos y a partir de esa canasta cuando hay una transferencia vía SPEI lo toman pero eso es del banco. Entonces como todas las transferencias se hicieron sacando los recursos de la canasta del banco, en realidad no hubo ni un usuario del sistema financiero que tuviera que pagar estas consecuencias”, explicó el funcionario.

Los investigadores

La Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas se especializa en la investigación de delitos que involucran plataformas informáticas, y ha estado en operaciones desde septiembre de 2017, pues fue creada para apoyar en investigación criminal.

“Lo que hacemos básicamente es investigar delitos cometidos a través de tecnologías de la información, ya sea en contra de estas tecnologías o utilizándolas para perpetrar otros ilícitos distintos”, dijo su titular.

En esta unidad trabajan actualmente 98 personas, entre ellos investigadores y policías. El perfil e identidades del personal es clasificado, sin embargo Rosales señaló que cuentan desde personal recién egresado de instituciones educativas con carreras afines, hasta personal con maestrías en riesgos informáticos , ingenieros en sistemas, e incluso especialistas en ciberseguridad provenientes del Ejército.

Rosales subrayó que esta unidad buscará fortalecerse en el próximo año pues existe consenso internacional en que los ataques en contra de los sistemas bancarios continuarán.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

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La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

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El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

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La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

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Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

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Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

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A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

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Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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