Javier Sicilia acusa a López Obrador de traicionar a las víctimas de violencia
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Cuartoscuro

Javier Sicilia acusa a López Obrador de traicionar a las víctimas de violencia

El poeta dijo que aunque el gobierno ha organizado diálogos y propuestas para la paz, la Secretaría de Gobernación ha aplicado una “política de justicia selectiva y apoyo asistencial”.
Cuartoscuro
28 de marzo, 2019
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Al cumplirse ocho años de la masacre que marcó el nacimiento del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), encabezado por el escritor Javier Sicilia, este acusó en un pronunciamiento público que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está traicionando a las víctimas de la violencia en el país.

Reclamó que como candidato y presidente electo reconoció la tragedia humanitaria del país y la deuda del Estado con las víctimas, prometió un perdón público y ofreció trabajar con las organizaciones de sociedad civil, por lo que se generó la expectativa de que realmente habría un camino hacia la paz. Pero en los hechos, nada ha cambiado respecto a gobiernos anteriores.

Lee: ¿Qué propone la sociedad civil para tener verdad, justicia y reparación a víctimas?

“Nos pusimos a trabajar; no lo hemos dejado de hacer desde hace años. Por desgracia, la respuesta del Presidente ha sido la traición”, sentenció el MPJD.

“En su fondo, la política de la Cuarta Transformación con respecto a la paz y la justicia es idéntica y, hasta ahora, peor, por su traición, a la de los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, expresidentes que deberían ser investigados por su responsabilidad en la violencia del país”.

Lamentó que desde el movimiento y otras organizaciones se han hecho aportaciones, diálogos, documentos con propuestas para la paz, y sin embargo, la Secretaría de Gobernación no ha aceptado ni hecho la más mínima autocrítica, y sólo ha aplicado una “política de justicia selectiva y apoyo asistencial”.

Se han atendido solamente casos particulares, señaló, como el de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, sin resultados todavía, y olvidando a las más de 40 mil personas que nadie sabe dónde están. Otras acciones las consideró una simulación igual a la de presidentes anteriores.

“En el orden de la paz, continúan, como las administraciones pasadas, haciéndolo con la fuerza militar; en el de la justicia, atendiendo casos particulares (…) y, a falta de una política de justicia integral, sistémica y de alcance nacional, mediante instituciones dispersas, sin apoyos reales y sin estrategias claras y eficientes: ni la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) ni la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos (CBD) tienen el suficiente personal, ni los marcos normativos necesarios para atender la dimensión de la tragedia humanitaria, que el gobierno de la Cuarta Transformación dijo reconocer y simula haber asumido”, afirmó.

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Uno de los reclamos es que el nuevo gobierno va a militarizar más al país con el eufemismo de la Guardia Nacional, que consideró un disfraz de la permanencia de las Fuerzas Armadas en las calles, amparadas bajo una reforma constitucional cuestionable.

Otro es que López Obrador, ni en su toma de protesta ante el Congreso ni en los 100 puntos que enumeró en la ceremonia del Zócalo, se refirió a los cientos de miles de víctimas de la violencia, que siguen en aumento, ya que en los primeros dos meses de su gobierno hubo 5 mil 699 asesinatos.

Tampoco ha pedido el perdón, recordó Sicilia, que prometió durante el Segundo Dialogo por la Paz, la Verdad y la Justicia realizado en Tlatelolco el 14 de septiembre de 2018, donde además se comprometió a trabajar de la mano de la sociedad civil para una justicia transicional.

“Pese al arduo y cuidadoso trabajo que, a partir de ese diálogo, las organizaciones de víctimas y de derechos humanos han hecho con la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, no se ha articulado ningún programa serio de Estado en relación con la Justicia Transicional y la paz. Los diagnósticos y las propuestas entregadas han caído en el vacío del archivo burocrático y  en el desdén de la Presidencia de la República”, criticó.

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La traición ha sido también, según el pronunciamiento, con los pueblos indios, al imponer proyectos que son neoliberales y que están generando violencia, como el Tren Maya o el Proyecto Integral Morelos y la Termoeléctrica de Huexca, que López Obrador había descalificado en 2014 pero ahora avaló, a través de consultas anticonstitucionales que se alejan al derecho a la consulta de los pueblos indígenas.

El MPJD exigió al presidente pedir el perdón que prometió por las omisiones y crímenes que ha cometido el Estado; cumplir con crear una política para garantizar los cuatro elementos de la justicia transicional: la verdad, la justicia, la reparación integral para las víctimas y las garantías de no repetición. También crear un modelo integral de atención a víctimas, apoyado en organizaciones internacionales; combatir realmente las redes de corrupción e impunidad entre criminales, empresarios y políticos, incluso los de su partido; y poner límite a los proyectos neoliberales que antes criticó.

Por último, comparó la situación con la que había en 2011, cuando en el  Primer Dialogo por la Paz en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, Sicilia y otros miembros del movimiento retaron al entonces presidente Calderón a que si el Estado no podía asumir su responsabilidad, las víctimas tomarían sus propias medidas.

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“Hoy, después de ocho años de simulaciones, le decimos algo semejante al Presidente López Obrador: si usted no está dispuesto a asumir responsable e integralmente la verdad, la justicia y la paz, como lo prometió, dígalo con claridad para que nosotros –como lo han hecho las madres de los desaparecidos identificando con sus propios métodos las fosas clandestinas– construyamos mecanismos no oficiales de búsqueda de la verdad y pidamos la justicia a la comunidad internacional”.

El MPJD nació después de que el 28 de marzo de 2011 fueran masacrados siete jóvenes en Morelos, entre ellos el hijo de Sicilia. El poeta organizó una marcha de Cuernavaca a la Ciudad de México, donde miles de personas se sumaron para exigir una violencia en el país.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
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18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

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Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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