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Cuartoscuro
El gobierno prioriza derechos... pero no los de las mujeres, dicen especialistas
En sus primeros tres meses, el gobierno ha tenido acciones acertadas como el plan emergente contra la violencia, pero otras han sido anuncios improvisados o se han evitado ciertos temas.
Cuartoscuro
Por Tania Casasola
23 de marzo, 2019
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Al gobierno de Andrés Manuel López Obrador le ha faltado una estrategia con perspectiva de género: ha mostrado desconocimiento de programas para mujeres víctimas de violencia, ha evitado pronunciarse en temas como la despenalización del aborto e incluso priorizó el combate a la corrupción sobre los derechos de las mujeres.

Especialistas consultadas aseguran que aunque es difícil hacer un balance de estos primeros 100 días de gobierno, los anuncios sobre estancias infantiles y refugios para mujeres, fueron malas señales que dejaron ver la falta de una visión con perspectiva de género.

 

Prioriza el tema de la corrupción sobre los derechos

Durante su discurso en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer en el patio central de Palacio Nacional, el mandatario puso por delante el tema del combate a la corrupción, antes que los derechos de las mujeres.

A las asistentes les pidió unir todas las causas para combatir la corrupción “como asunto prioritario” del país. Se dijo convencido de que sólo así se acabará la desigualdad social y económica, la pobreza, el abandono y la discriminación.

Al respecto, Rebeca Lorea Hernández, abogada en políticas públicas del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), señala que el tema de la corrupción no está peleado con las problemáticas de las mujeres, pues también las afecta. “Es una lucha que tiene que ir en paralelo. A una mujer también le afecta la corrupción, un ejemplo está en la atención obstétrica de emergencia. De pronto nadie sabe qué pasó con los insumos, por qué no llegaron, si se perdieron en el camino, se los robaron, están retenidos en una bodega, por ejemplo. Tenemos que estar incluidas en estos temas”.

“Estos detallitos son focos rojos y hay que voltear a verlos y tener una recomendación al respecto. Las declaraciones y las acciones del gobierno muestran que hace falta perspectiva de género en todas las decisiones de política pública”, destaca Hernández.

AMLO calla sobre despenalizar el aborto

“Soy dueño de mi silencio”, así es como respondió López Obrador al ser cuestionado sobre su postura en torno a la despenalización del aborto. “Me reservo mi opinión, no quiero tomar partido”, apuntó durante una de sus conferencias matutinas.

Propuso que en temas polémicos las decisiones se tomen a partir de consultas ciudadanas. “Siempre cuando hay discrepancias, lo mejor es la democracia”, sostuvo.

Ante este planteamiento, Lorea Hernández, de GIRE, asevera que la interrupción legal y segura del embarazo es un derecho humano, el cual debe garantizarse, no consultar. “El aborto no es un tema que se pueda poner a discusión pública”.

Afortunadamente, dice, no es una decisión que dependa de él, la discusión más bien está en el ámbito legislativo, en los congresos locales.

Uno de los puntos positivos, destaca tanto GIRE como Simone de Beauvoir, es el balance de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien planteó que, mediante un Código Penal nacional único, el gobierno federal podría procurar la protección de mujeres que interrumpen embarazo y evitar que sean revictimizadas.

Ana Joaquina Ruiz, del Instituto Simone de Beauvoir, dice que sería positivo tener un pronunciamiento más claro del mandatario respecto a la despenalización del aborto. “El presidente debería hacer un alto en el camino e incorporar mucho más la perspectiva de género en su discurso como en sus acciones”.

Las especialistas advirtieron también que las iniciativas de Morena, en especial de la senadora Lilly Tellez para defender el derecho a la vida desde la concepción son “intentos regresivos en materia de derechos reproductivos”.

López Obrador prefiere también evadir el tema del matrimonio entre parejas del mismo sexo, pues no quiere polemizar, pero esto manda un mensaje conservador, coinciden las especialistas.

Plan emergente

El gobierno federal anunció el 6 de marzo una serie de acciones de carácter emergente y alcance nacional para enfrentar la violencia en contra de las mujeres y disminuir la incidencia de delitos como feminicidios, desapariciones de mujeres, violencia y abusos sexuales, entre otros.

Las especialistas ven positivo que la finalidad del plan emergente reconozca que la violencia hacia las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado, es un asunto de Estado.

La académica de la UNAM, Verónica López Nájera destacó la propuesta de un Código Penal Único para que las mujeres puedan interrumpir su embarazo y no ser revictimizadas.

De acuerdo Cecile Lachenal, coordinadora del programa de género de Fundar, aunque ya se anunció un plan contra la violencia hacia las mujeres, éste no es suficiente, pues se desconoce qué diagnóstico se está haciendo, qué datos se están usando. Los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública no coinciden con los datos de las Fiscalías, por ejemplo.

Apuntó que es urgente definir una metodología para hablar de feminicidio y determinar cuáles son los grupos en situación de mayor vulnerabilidad. “La violencia no necesariamente es la misma en el Edomex que en Guanajuato, en Baja California o en Guerrero. De esta información se van a derivar las políticas públicas, entonces si tenemos mal la información, pues vamos a enfocar mal la política pública”.

Otra decisión positiva de esta administración, de acuerdo con el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, es el programa piloto para trabajadoras del hogar, que implica un salario y la afiliación al IMSS; el aumento al salario mínimo, que, aunque no está atravesado por un discurso de género particularmente, sí beneficia a las mujeres.

A decir de Ivonne Acuña, de la Ibero, el gobierno debe ir más despacio en sus decisiones y confiar más en las organizaciones de la sociedad civil que han hecho muy buen trabajo, y hacer sinergias.

“Entiendo que el presidente quiera centralizar los programas en función de la enorme corrupción que se dio en las administraciones pasadas. Me parece que la política es correcta; sin embargo, creo que El Estado no necesita centralizarlo todo”, destaca.

¿Decisiones improvisadas?

De acuerdo con Ivonne Acuña, académica de la Ibero, hay algo de improvisación en el gobierno y falta de coordinación con los integrantes del gabinete, principalmente porque primero se toma una decisión, y al siguiente día otra.

Un ejemplo de estas decisiones fue dejar en manos de la Secretaría de Gobernación los refugios para mujeres víctimas de violencia extrema. El 22 de febrero, la Secretaría de Salud informó que los refugios ya no recibirían recursos, hasta analizar cuál sería la mejor manera de utilizar el dinero.

Pero un día después, la Secretaría de Salud volvió a subir la misma convocatoria en su web, sin dar mayor explicación. Después, Jesús Ramírez, vocero de la Presidencia, declaró que los apoyos se otorgarían a las mujeres de manera directa. Lo mismo dijo López Obrador, hasta que finalmente aseguró que los refugios seguirían operando.

Cecile Lachenal, coordinadora del programa de género de Fundar, considera que las medidas que se han tomado muestran que no hay un entendimiento de la violencia de género y su gravedad, llegando, incluso, a minimizar la violencia que se da en el ámbito familiar.

Te puede interesar: No queremos dinero, queremos protección: historias de mujeres en refugios de la sociedad civil

A pesar de estos cambios en el discurso, Verónica López Nájera, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, considera que son los primeros 100 días y se cometen errores, pero de todo esto hay un punto rescatable.

“Hay una crítica que no cae en el vacío, sí hay una respuesta, un intento de estar corrigiendo. Lo que hemos considerado errores sí se han debatido, se han reconsiderado y eso es un elemento muy interesante que no se habían visto en otros gobiernos”.

Asimismo, destaca la importancia del contrapeso y la crítica de activistas y de organizaciones de la sociedad civil, “quienes están cada vez más informadas y dispuestas a decir esto no puede ir por aquí por estas razones”.

Por ejemplo, la Red Nacional de Refugios defendió la necesidad de estos espacios para mujeres ya que las víctimas, en general, no denuncian ni acuden a las instituciones de gobierno porque no les creen y se les revictimiza.

Para Adriana Jiménez Patlán, directora de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, el cambio del discurso en el tema de refugios habla mucho del desconocimiento que hay en este tipo de programas.

“Me parece que el presidente debe rodearse de personas que sepan cómo funcionan los refugios. Antes de dar una declaración debe analizar, plantear una estrategia, pero no borrarlo todo de golpe y luego salir a dar declaraciones distintas”.

Estancias infantiles y estereotipos de género

Otro anuncio polémico del actual gobierno fue quitar los recursos a las estancias infantiles para dar el apoyo económico de forma directa a la madre, padre o tutor.

De acuerdo con Jiménez Patlán, con el tema de las estancias el Estado se está deslindando de su obligación y transfiriendo la responsabilidad de la seguridad, cuidado y educación de los niños a las familias.

Rebeca Lorea Hernández, de GIRE, asegura que la entrega de recursos directamente a la madre “es una decisión que claramente no toma en cuenta la perspectiva de género bajo el pretexto de una corrupción de la que no se han mostrado datos claros”.

“Entendemos la parte de transparentar recursos y que se acabe la corrupción, pero esto no puede ser a costa de las mujeres, las niñas y los niños”, afirma.

Otro tema central que surgió cuando se dio este anuncio es que las tareas de cuidado siguen viéndose como una tarea exclusiva de mujeres, de madres y abuelas, pues el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, dijo: “Con eso (dinero) se puede ayudar a la abuela que va a cuidar, quizá mejor a los niños que las propias estancias infantiles”.

Lee: Abuelas cuidarían mejor a los niños, dice Urzúa sobre dar dinero directo a familias y no a estancias infantiles

Para Cecile Lachenal, de Fundar, esta declaración reproduce estereotipos de género, pues asigna a las abuelas el rol de cuidadoras.

“El Estado debe proveer otras posibilidades para el cuidado que no reproduzcan los estereotipos de género, que no asigne a las abuelas, a las mujeres, a tener el rol de cuidadoras, sin que haya otra opción. Para algunas familias esa es una opción, pero no puede ser la única, algunas no tienen esta red familiar como apoyo, entonces cuáles son las opciones que les quedan”, dice Lachenal.

Ana Joaquina Ruiz, de Simone de Beauvoir, señala que la discusión de las estancias también lleva a replantear el tema de cuidados.

El acceso a guarderías ha sido una demanda derivada de las condiciones de desigualdad -en acceso y disfrute a múltiples derechos como trabajar- que enfrentan las mujeres al ser, por cultura de género, las principales responsables del cuidado de los y las hijas.

“El tema de cuidado no puede seguir colocándose solo sobre los hombros de las mujeres ya que esto genera una carga de trabajo que aumenta la brecha entre mujeres y hombres, incrementando la desigualdad social y de género, sobre todo en contextos de extrema pobreza”, dice Ana Joaquina.

¿Y el Femsplaining? Del dicho al hecho

Cuando aún era presidente electo, Andrés Manuel López Obrador pasó de decirle a reporteras “corazoncitos”, a besar a una periodista en la mejilla sin su consentimiento durante su gira por Tijuana, Baja California.

López Obrador calificó estas acciones como un “cariño”, pero para defensoras de los derechos de las mujeres refleja “una normalización de expresiones machistas usadas de manera cotidiana y entendidas como cortesía”, que minimizan el trabajo de las periodistas.

En ese contexto, las académicas y especialistas en temas de género, cuestionan lo que se defendía en campaña con el documento llamado Femsplaining, que Morena difundió, y que explica qué es machismo y las propuestas del entonces candidato presidencial a favor de la población femenina.

“Históricamente, a las mujeres nos han relegado al segundo lugar. Nos han dicho que detrás de un gran hombre está una gran mujer. Nos han impuesto el papel de cuidadoras, musas, acompañantes, nunca de protagonistas. Si han existido siempre mujeres destacadas, ¿por qué no las vemos en los libros de Historia?”, es la premisa con la que abre el documento.

El texto aborda los temas más urgentes que afectan a las mexicanas: la elevada tasa de feminicidios, la brecha salarial, la violencia obstétrica, el acoso callejero, el acceso a la educación o la feminización de la pobreza.

Este era un documento bastante light, asegura Jiménez Pantlán, sin embargo, las mujeres en este país esperábamos un cambio, se habló de una agenda en la que se incluirían las problemáticas de las mujeres. Las representantes del gabinete se dijeron dispuestas a ir a una “revolución feminista”, ¿a dónde se fue toda esa propuesta?, cuestiona la directora de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México.

Mujeres en cargos públicos no garantizan igualdad

Durante el periodo de campañas electorales, López Obrador presentó a su gabinete como el primero en tener una conformación paritaria, con ocho mujeres secretarias de Estado, varias subsecretarias y mujeres con cargos directivos en el gobierno.

Ahora, la Cámara de Diputados es la más equitativa en cuanto a igualdad de género, pues la diferencia entre hombres y mujeres que la integran es la menor en toda la historia de México. Está conformada por 241 mujeres y 259 hombres, mientras que, en el Senado de la República, hay 63 mujeres y 65 hombres.

Esto representa un avance para el sector femenino, si se toma en cuenta que en el periodo 2000-2006, el Senado estuvo conformado por 108 hombres y apenas 20 mujeres. Entre el 2006 y el 2012 había 22 mujeres y 106 hombres. Del 2012 al 2018, 42 mujeres y 86 hombres.

De acuerdo con Jiménez Pantlán, un Congreso y un gobierno paritario es muy importante, pero se necesita que las mujeres sean más visibles, “que alcen la voz y tengan un posicionamiento claro frente a la defensa de nuestros derechos, pues las mujeres en cargos públicos no garantizan igualdad”.

Además, dice Lachenal, es importante que tengan una agenda de derechos de mujeres, donde el tema de la despenalización del aborto, por ejemplo, se suba a la arena pública. “Y es que no precisamente la presencia de mujeres es positiva para las mujeres, debe haber un trabajo de defensa de los derechos”, añade.

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