close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Carlo Echegoyen

No sabes lo que comes: a tu mesa llega la pesca ilegal y la sobreexplotación de especies

Especialistas mencionan que México tiene un problema de pesca ilegal y de falta de normas más estrictas en cuanto a etiquetado, para evitar la sustitución y la sobreexplotación de ciertas especies.
Foto: Carlo Echegoyen
Por Arturo Daen
13 de marzo, 2019
Comparte

En México, para la pesca no hay controles suficientes que eviten la sustitución de productos, que vendan una especie distinta a la que se anuncia. Si bien las leyes establecen requisitos como el aviso de arribo de la mercancía, o la bitácora y guía de pesca para que los pescadores y cooperativas lleven registro desde la captura hasta el traslado a mercados o centros de distribución, esto no es suficiente para detener la pesca ilegal y controlar que durante la comercialización no haya práctica de intercambio de productos.

Aquí puedes leer la primera parte del reportaje sobre la sustitución del pescado en México

“Hay un mercado negro donde el pescado ilegal se comercializa”, dice Luis Bourillón, representante del Consejo de Administración Marina (MSC, por sus siglas en inglés) en México.

Pedro Zapata, de la organización Oceana, que busca la conservación de los océanos y sus especies, menciona en ese sentido que lo ideal sería tener en México puntos de descarga autorizados. 

Sin embargo, “la gran mayoría de las pangas (lanchas) que pescan en este país acaban descargando y entregando su producto en cientos de miles de puntos a lo largo de los 11 mil kilómetros de costa del país, lejos de la mirada de cualquier autoridad”.

La pesca ilegal incluye la comercialización de especies protegidas, o que están en riesgo. Pero también que ciertos pescadores usen técnicas que aumenten la pesca incidental, o que se rebasen las cuotas permitidas de pesca para ciertas especies.

“Eso genera un problema muy grande para la sustentabilidad de los mares, pero también para los pescadores (legales), porque pierden ingresos, o tienen que salir a pescar aún más, tienen que incrementar su esfuerzo pesquero”, dice Renata Terrazas, de Oceana.

En una visita al mercado de La Nueva Viga, en la Ciudad de México, junto a especialistas de Oceana, se encontraron diferentes irregularidades, o situaciones que al menos requerirían una explicación, como la venta de una especie en peligro como el tiburón martillo, la venta de dorado que solo es permitido para la pesca deportiva, o que los letreros de venta dieran información confusa o errónea a los consumidores.

Lo anterior, aunque en el propio mercado de La Nueva Viga hay una oficina de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

En el tema de pescas ilegales, refiere Armando Vega, de comercializadora El Navegante, muchas veces las autoridades están involucradas, o dejan pasar situaciones indebidas, una situación que debe combatirse.

“Aquí entran pescados con tallas que no están permitidas”, refiere en específico sobre una de las situaciones en La Nueva Viga.

La Auditoría Superior de la Federación, al revisar el ejercicio de 2015, mencionó que la Conapesca había fallado en sus acciones de inspección y vigilancia pesquera, ya que solo cubrió el 50% de las 40 pesquerías o sistemas de pesca que requerían control, para proteger especies en periodos de veda.

“No formuló, ni operó y tampoco evaluó el Programa Integral de Inspección y Vigilancia Pesquera y Acuícola para el Combate a la Pesca Ilegal, a fin de llevar a cabo las acciones de inspección y vigilancia para la salvaguarda de los recursos pesqueros y acuícolas”, señaló la ASF.

Además, en ese entonces, la Conapesca “no elaboró ni mantuvo actualizado un directorio nacional de empresas dedicadas a giros comerciales relacionadas con actividades pesqueras, tales como el almacenamiento, procesamiento, distribución y comercialización de productos pesqueros”.

En el estudio de Oceana sobre la sustitución, “11.2% de las muestras provino de 13 especies amenazadas y ocho especies casi amenazadas, de acuerdo con la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn). Entre ellas encontramos nueve especies diferentes de tiburón que se vendieron como marlin o como cazón”.

Si bien la pesca de estas especies en México no es ilegal, indicó Oceana en sus conclusiones, “el reconocimiento internacional de la vulnerabilidad de su situación nos debería empujar a tener mayor cuidado en su pesca y consumo”.

Las repercusiones y lo que se requiere

Tanto la sustitución como la pesca ilegal, así como las fallas en inspección y los errores en lo que se conoce como trazabilidad —que es tener la información de dónde provienen los pescados, quién los pescó, en qué fecha y qué técnica se utilizó—, impactan no solo en los consumidores, en la credibilidad de la industria pesquera y en la actividad de los pescadores, sino también en la sustentabilidad de las especies marítimas.

Álvaro J. de Tomás Kutz, director general de comercializadora Netmar, señala que el etiquetado es uno de los puntos de mejora, aspirar a que en cualquier momento los consumidores tengan información clara de qué se están llevando a la boca, lo que incluye saber la forma en que fue capturado el pescado, la fecha de captura, el nombre de la embarcación con que fue pescado, cuál fue el proceso de congelamiento, y cuáles son los periodos de veda.

“No hay una verdadera norma de etiquetado, mientras no se ponga el nombre científico de la especie, contenido neto, si traen aditivos o no, se seguirá abusando del consumidor”, señala.

Armando Camacho, gerente del restaurante Contramar, menciona que los restauranteros deben mejorar sus procesos, probar esquemas como estar en contacto con los propios pescadores, para evitar sustituciones con la intervención de intermediarios; pero además, los propios consumidores deben ser más exigentes, o cuando acudan a mercados aplicar medidas como que el pescado entero sea fileteado ante sus ojos, porque ya en filete es más difícil identificar una sustitución.

“Es necesario que la gente se empiece a educar, que se empiece a interesar en qué se está comiendo”, refiere.  

Francisco Coppel García, director General de Comercialización de la Conapesca, menciona que eliminar las prácticas indebidas, como la sustitución, es responsabilidad de todos, y que los comercializadores, restauranteros y dueños de pescaderías, además de los supermercados, deben adquirir pescados que hayan pasado por los controles establecidos.

En Europa, apunta, hay controles mucho más estrictos, y hacia allá debe avanzar México, pues si bien ya hay buenos esfuerzos, aún queda mucho por mejorar incorporando las posibilidades que da la tecnología, incluso con sistemas de códigos de barras que puedan ser leídos con un teléfono celular, y permitan tener siempre toda la información necesaria sobre los pescados.

“La pesca no ha sido prioridad en México. No estamos poniendo atención en cuidarla”, critica Renata Terrazas, de Oceana. Mientras sigan prácticas como la sustitución, la corrupción y la falta de acción oportuna de las autoridades, agrega, alguien más seguirá decidiendo por ti qué es lo que vas a comer, y no habrá un consumo sustentable.

El caso del marlín y el mero

Diferentes comercializadores comentaron que desde décadas atrás el marlín ahumado se puso de moda en restaurantes y pescaderías. Pero en realidad hay poco marlín disponible para consumo, así que en la mayoría de los establecimientos le dan a la gente otro pescado (el porcentaje de sustitución en el estudio de Oceana fue de 94.4%).

Lo más habitual es que a la gente le den atún aleta amarilla, en lugar de marlín. Según comenta Pedro Zapata, vicepresidente de Oceana, el atún aleta amarilla también es un muy buen pescado, así que en este tipo de sustitución no se está causando un gran daño al cliente, en términos de su economía o de calidad. Pero a fin de cuentas hay un engaño en los menús.

Por la demanda de los clientes, muchos restauranteros pueden incurrir en una sustitución, que causa distintas distorsiones. Una de ellas, el invisibilizar que una especie esté siendo sobreexplotada, o que haya alguna situación irregular en su pesca en aguas mexicanas, sin que se apliquen a tiempo las medidas o controles de captura necesarios.

En México la Ley Federal de Pesca establece que la captura del marlín solo puede ser deportivo-recreativa, “dentro de una franja de 50 millas náuticas a partir de la costa a lo largo de todo el litoral del Golfo de México y Mar Caribe”. Es decir, no puede haber una pesca comercial a gran escala de este tipo de pez, y será motivo de sanción el “comercializar las capturas de la pesca deportivo-recreativa”.

Otra disposición es el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, que establece una cuota de pesca incidental para el marlín. La pesca incidental se da cuando un grupo de pescadores o un buque pesquero tiene como objetivo una especie, pero al lanzar redes o utilizar otra técnica, quedan atrapadas otras “de manera fortuita”.

Si el marlín está limitado a la pesca deportiva, y su cuota de pesca incidental está restringida, ¿por qué la gente insiste en pedirlo en los restaurantes?

“Por un lado es bueno que no haya tanto marlín (disponible en pescaderías, restaurantes y supermercados), porque quiere decir que no lo están comercializando, cuando no tendrían por qué. Pero la otra historia es que también es una especie en riesgo, entonces cada vez hay menos, no hay tanto marlin como quisiéramos, y se refleja en la poca disponibilidad”, dice Renata Terrazas, de Oceana.

Sobre el mero, Oceana identificó que también aparece constantemente en los menús, pero en los mares la situación es muy distinta.

“El mejor ejemplo es el mero, que aparece continuamente en los menús y se vende como tal en las pescaderías y los supermercados. Cualquier consumidor pensaría que eso es un indicador de poblaciones abundantes, sin embargo, a partir del análisis de la Carta Nacional Pesquera sabemos que el mero tiene por lo menos 18 años sobreexplotado en el Golfo de México”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Ataques al corazón: por qué los humanos somos casi la única especie que sufre esta condición

Un nuevo estudio brinda pistas para explicar la predisposición de los seres humanos a las enfermedades cardiovasculares. Además de estilos de vida que pueden ser factores de riesgos, las causas también podrían incluir una mutación genética.
25 de julio, 2019
Comparte
ataque al corazón

Getty
Las enfermedades del corazón son muy comunes en los humanos pero poco frecuentes en los animales.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura (personas menores de 70 años) en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Representan casi un tercio de las muertes cada año (17,9 millones), y se espera que esa cifra alcance los 23 millones para 2030.

En la mayoría de los casos, la causa es la aterosclerosis, la obstrucción de las arterias con depósitos de grasa que reducen el flujo sanguíneo a los órganos vitales.

Pero mientras que esta condición es común en los humanos, es “prácticamente inexistente” en otros mamíferos, incluidos los chimpancés con estilos de vida sedentarios.

También hay muy poca evidencia de que esto ocurra en las ballenas y los delfines.

Entonces, ¿por qué los humanos son más propensos a sufrir ataques al corazón?

Un rasgo humano

En algún momento entre hace dos millones y tres millones de años, nuestros antepasados “perdieron” un gen.

corazón

Getty
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura.

Una mutación genética les desactivó un gen llamado CMAH, y esta característica se transmitió a través de la cadena evolutiva hasta llegar al Homo sapiens, que apareció hace unos 200,000 años.

Según un nuevo estudio de la Universidad de California, como resultado de esta mutación, los humanos se han vuelto particularmente vulnerables a los ataques cardíacos.

En estudios anteriores, Ajit Varki, uno de los autores de la investigación, ya había observado que la aterosclerosis es prácticamente inexistente en animales que no sean humanos.

En un experimento realizado hace diez años, se analizaron chimpancés y otros mamíferos en cautiverio para ver si los factores de riesgo comunes a los humanos, como un estilo de vida sedentario, una dieta alta en grasas y colesterol y la presión arterial alta, podrían provocar ataques cardíacos en estos animales.

Pero no se registró nada significativo. Entre los chimpancés, los ataques cardíacos fueron poco frecuentes y no fueron causados por aterosclerosis.

chimpancés

Getty
Los chimpancés no desarrollan enfermedades cardiovasculares de manera natural.

Esto llevó a los investigadores a enfatizar que los animales solo sufren de la enfermedad cardiovascular si han sido modificados genéticamente para funcionar de manera similar a los humanos, o alimentados con cantidades no naturales de colesterol con fines científicos.

En la investigación actual, Varki y su equipo utilizaron ratones modificados genéticamente en los que el gen CMAH estaba inactivo, al igual que en los humanos. En otro grupo de ratones, el gen no fue modificado.

Aunque ambos grupos fueron alimentados de la misma manera y sometidos a la misma rutina, el grupo de ratones modificados genéticamente tenía al menos el doble de acumulación de grasa en su sangre.

“La pérdida de CMAH en ratones aumenta claramente la predisposición al desarrollo de la aterosclerosis sin cambios en el peso corporal o los perfiles de lípidos”, señala el estudio.

“Estos datos indican que la pérdida evolutiva de CMAH puede haber contribuido al aumento de la predisposición a enfermedad cardiovascular en los humanos”.

Gen

Getty
La pérdida del gen CMAH hizo que los humanos tuvieran más predisposición a los ataques cardíacos.

Riesgos ligados a la carne roja

Los investigadores señalan que hay varios factores de riesgo que aumentan las posibilidades enfermedades cardiovasculares en los seres humanos.

Incluyen la falta de actividad física, colesterol alto, la edad, diabetes, obesidad, tabaquismo y consumo de carnes rojas.

Sin embargo, en aproximadamente el 15% de los casos que ocurren por primera vez, estos factores no están presentes, dice Varki.

“Esto puede ayudar a explicar por qué incluso los vegetarianos sin ningún factor de riesgo cardiovascular obvio son aún muy propensos a sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”, dice.

Pero el estudio incluye otras conclusiones que puede que no le resulten agradables a los consumidores de carnes rojas.

carne

Getty
El estudio da luces sobre las posibles relaciones entre el consumo de carnes rojas y el cáncer.

El gen CMAH produce un tipo de ácido siálico llamado Neu5Gc, que está presente en la carne roja.

Después de que el gen CMAH fue desactivado en nuestros antepasados, los humanos tuvieron deficiencia de Neu5Gc, así que el cuerpo comenzó a tratar esta sustancia como si viniera del exterior.

Cuando consumimos altas cantidades de Neu5Gc presente en la carne roja, desencadenamos una respuesta inmune de los anticuerpos, que puede conducir a una inflamación crónica llamada xenosialitis.

Los investigadores asociaron esa inflamación con un mayor riesgo de cáncer y de enfermedad cardiovascular.

En el estudio, los ratones alimentados con una dieta rica en Neu5Gc sufrieron un aumento de 2.4 veces en la aterosclerosis.

hombre

Getty
El sedentarismo y una dieta alta en grasas aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En busca de nuevas conexiones

Los investigadores dicen que esta reacción inmunológica podría arrojar luz sobre los vínculos entre el alto consumo de carne roja y algunos tipos de cáncer, pero esta es un área que debe ser estudiada más a fondo.

Exactamente cuándo y cómo nuestros ancestros homínidos perdieron el gen CMAH que sintetiza Neu5Gc, sigue siendo un enigma.

Existen algunas hipótesis basadas en la selección natural, pero los investigadores dicen que no podemos descartar la posibilidad de un fenómeno aleatorio que se transmitió hasta que llegó al Homo sapiens.

Sin embargo, los científicos saben que la pérdida del gen CMAH le dio a Homo sapiens al menos dos características útiles: la capacidad de caminar largas distancias y la reducción de la fertilidad.

Varki cree que los nuevos descubrimientos sobre la pérdida del gen abrirán la puerta a nuevas terapias para tratar enfermedades cardiovasculares.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=0erzbX0Kg3k&t=15s

https://www.youtube.com/watch?v=pVg29BThB0s

https://www.youtube.com/watch?v=1n31Ogeuvvw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.