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Archivo / Cuartoscuro

Profeco detecta que 18 marcas de atún contienen soya en sus latas y no todas lo advierten al consumidor

En uno de los casos la Profeco encontró que la lata contiene un 62% de soya y el resto de atún, sin que se precise la información al consumidor.
Archivo / Cuartoscuro
Por Notimex
4 de marzo, 2019
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La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) realizó un estudio de calidad a diversas marcas de atún envasado que se encuentran en el mercado y encontró que 18 de las 57 presentaciones analizadas contienen soya, sin que se precise al consumidor la cantidad de la misma.

A través de un comunicado, la Profeco informó que en una de las presentaciones analizadas se encontró hasta 62% de soya en masa drenada, por lo que se puede establecer (en este caso) que el consumidor no está adquiriendo atún, sino soya con atún.

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En el estudio, realizado del 5 de octubre al 14 de diciembre de 2018 por el Laboratorio Nacional de Protección,  se aplicaron 3 mil 21 pruebas, a 57 presentaciones de distintas marcas de atún envasado, de las cuales 17 son de presentación compacto o sólido, 15 en trozo, 14 en hojuela, 10 desmenuzados y una marca no indica la presentación.

Para evaluar su calidad, indicó la Profeco, se determinó la información comercial, contenido neto, masa drenada, contenido de soya, medio de cobertura y proteína.

Detalló que, entre los resultados obtenidos, se encontró que 18 presentaciones contenían soya en un porcentaje que va del 1.0% al 62%, sin que el producto precise al consumidor qué cantidad tiene el producto que está comprando.

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Estas son las marcas analizadas y la cantidad de soya que se encontró:

  1. Lomo de atún aleta amarilla en agua, Tuny Light, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g.   (Soya de 1 a 4% en masa drenada)
  2. Lomo de atún aleta amarilla en aceite, atún Dolores, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 1 a 2% en masa drenada)
  3. Lomo de atún aleta amarilla en agua, atún Dolores, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 1 a 3% en masa drenada)
  4. Atún aleta amarilla en agua en hojuela, Calmex, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 1 a 2% en masa drenada)
  5. Atún aleta amarilla en aceite en hojuela, Calmex, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 7 a 15% en masa drenada)
  6. Atún aleta amarilla en agua, Great Value, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 6 a 16% en masa drenada)
  7. Atún aleta amarilla en agua, El Dorado, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 13 a 22% en masa drenada)
  8. Atún aleta amarilla en aceite, El Dorado, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 21 a 44% en masa drenada)
  9. Atún aleta amarilla en agua, Ke! Precio, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g (Soya de 15 a 23% en masa drenada)
  10.  Atún aleta amarilla en agua con aceite, Ke! Precio, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 11 a 25% en masa drenada)
  11.  Atún aleta amarilla con proteína de soya en agua y aceite, Aurrera, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 30 a 62% en masa drenada)
  12.  Atún aleta amarilla con proteína de soya en agua, Aurrera, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 24 a 36% en masa drenada)
  13.  Atún aleta amarilla en aceite, Chedraui, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 23 a 28% en masa drenada)
  14.  Atún aleta amarilla en agua, Chedraui, con contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 21 a 27% en masa drenada)
  15.  Atún aleta amarilla en agua, Ancla, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 17 a 26% en masa drenada)
  16.  Atún aleta amarilla en aceite, Ancla, con contenido neto 140 g y masa drenada 100 g. (Soya de 10 a 14% en masa drenada)
  17.  Atún en aceite, Precissimo, contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 17 a 26% en masa drenada)
  18.  Atún en agua, Precissimo, contenido neto 140 g y masa drenada 90 g. (Soya de 11 a 26% en masa drenada)

Explicó que el estudio encontró que tres productos contienen menos masa drenada y tres productos tienen menos contenido neto, incumpliendo con la NOM-002-SCFI-2011, Productos preenvasados-Contenido neto-Tolerancias y métodos de verificación.

De los productos evaluados, en 7 se encontró que incumplen con la presentación ofrecida, faltando a la NOM-084-SCFI-1994, Información comercial-Especificaciones de información comercial y sanitaria para productos de atún y bonita pre envasados.

De ahí que la Profeco recomienda al consumidor, al momento de comprar atún envasado, leer cuidadosamente la etiqueta, revisar los ingredientes en la etiqueta para identificar si el producto contiene soya, verificar la fecha de caducidad y no consumir envases con cualquier alteración y textura desagradable.

Refirió que al adquirirlas, las latas de atún se deben conservar en lugares exentos de humedad y alejados de altas temperaturas. Si no se consume el producto en su totalidad se debe guardar en un recipiente limpio y refrigerar.

La Profeco invita al público a conocer los resultados completos del estudio sobre el atún en la edición de marzo de la Revista del Consumidor.

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#YoSoyAnimal
Lisa Marie Shillito Cambridge University

El fascinante hallazgo en unas heces de 8 mil años de antigüedad (y qué revela de nuestros antepasados)

Los coprolitos o excrementos fosilizados fueron encontrados en una aldea neolítica en Turquía. Sus pobladores vivieron 3 mil años antes de que se inventara el retrete o inodoro.
Lisa Marie Shillito Cambridge University
5 de junio, 2019
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Donde otros ven solamente excrementos, Piers Mitchel ve pistas sobre la historia de la humanidad.

Mitchel es investigador de la Universidad de Cambridge en Inglaterra y uno de los mayores expertos en coprolitos, excrementos humanos fosilizados.

El científico y sus colegas realizaron un extraordinario hallazgo: deposiciones humanas de 8.000 años de antigüedad encontradas en una aldea neolítica llamada Çatalhöyük, en Turquía.

El análisis de las heces no solo mostró aspectos clave sobre la alimentación en una época en la que la humanidad hizo la transición entre la caza y la recolección hacia la agricultura sedentaria.

El estudio también reveló la presencia de parásitos que afectaron a los habitantes de Çatalhöyük.

“Se ha sugerido que el cambio en el estilo de vida resultó en un cambio similar en los tipos de enfermedades”, señaló Mitchel.

“Como el lugar era uno de los más grandes y densamente poblados de su tiempo, este estudio en Çatalhöyük nos ayuda a entender mejor ese proceso”.

Huevos de lombriz

Los científicos analizaron varios coprolitos así como el suelo contaminado con heces en los sitios de entierro. Los coprolitos datan de entre 7.100 y 6.150 a.C.

Entre restos de una dieta omnívora rica en vegetales, los investigadores encontraron huevos de lombriz.

Excavaciones arqueológicos en Çatalhöyük

Scott Haddow University of Cambridge
Çatalhöyük es uno de los sitios mejor preservados del Neolítico.

“Fue un momento especial identificar los huevos del parásito con más de 8.000 años de antigüedad”, señalo Evelena Anastasiou, coautora del estudio publicado en la revista Antiquity.

Los investigadores hallaron huevos de parásitos intestinales llamados tricocéfalos o gusanos látigo (Trichuris trichiura).

Se trata de la evidencia arqueológica más antigua de infección por parásitos intestinales en el Cercano Oriente.

Los gusanos látigo pueden alcanzar entre 30 y 50 milímetros de longitud.

Viven adheridos al intestino grueso donde pueden llegar a poner más de 5.000 huevos al día.

La infección puede causar anemia, enfermedades intestinales y dolor, además de defecaciones con sangre.

Antes del retrete

La aldea de Çatalhöyük es famosa por ser uno de los sitios arqueológicos mejor preservados de su época.

La población de la aldea estaba compuesta por agricultores que cultivaban trigo o centeno, y tenían además ovejas y cabras.

El retrete o inodoro fue inventado en Mesopotamia unos 3.000 años después del florecimiento de Çatalhöyük.

Los investigadores creen que los habitantes de la aldea defecaban en montones de basura colectiva.

“Como la escritura se inventó 3.000 años después de la época de Çatalhöyük, los habitantes del lugar no pudieron registrar lo que les sucedió durante sus vidas”, afirmó Marissa Ledger, otra de las investigadoras.

“Este trabajo nos permite por primera vez imaginar los síntomas sentidos por algunos colonos prehistóricos que vivían en Çatalhöyük y fueron infectados por este parásito”.

Los científicos quieren ahora hallar y analizar restos similares de los primeros cazadores recolectores, para determinar cómo el cambio en la alimentación y la forma de vida afectó sus infecciones intestinales.


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