Universidades de AMLO serán operadas por organismo internacional que no está obligado a rendir cuentas
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Nayeli Roldán

Universidades de AMLO serán operadas por organismo internacional que no está obligado a rendir cuentas

El Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal) no está regido por las obligaciones presupuestales ni rendición de cuentas de la administración pública federal.
Nayeli Roldán
21 de marzo, 2019
Comparte

La Secretaría de Educación Pública (SEP) quedó al margen de la operación del programa Universidades para el Bienestar Benito Juárez García que sólo será administrado por el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal).

Este es un organismo internacional que no está regido por las obligaciones presupuestales ni rendición de cuentas de la administración pública federal, según respondió la dependencia a diversas solicitudes de información realizadas por Animal Político. 

Lee: Sin planteles construidos, este mes arrancan las 100 nuevas universidades de AMLO

Aunque el programa tiene mil millones de pesos de presupuesto etiquetado en la Subsecretaría de Educación Superior, la dependencia no lo ejecutará directamente, sino que lo entregará al Crefal, pero aún no se determina bajo qué mecanismo legal, ni cómo se vigilará su correcta asignación, ni cuál será el proceso de rendición de cuentas. 

Tampoco existe el diagnóstico de la problemática que el programa prevé combatir, ni el plan de acción o proyección de resultados, ni algún documento que justifique por qué será el Crefal quien opere el programa y no la SEP.

La SEP argumentó en las respuestas que se encuentra “en proceso de elaboración de los lineamientos para la operación del Programa”, pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el programa en diciembre de 2018 y que las 100 universidades iniciarán operaciones el próximo 25 de marzo.

El programa será coordinado por Raquel Sosa, quien fue nombrada directora general del Crefal en diciembre de 2018, en sustitución de Sergio Cárdenas, quien apenas cumplía el primero de los tres años de su mandato.

Sin claridad del presupuesto

El Crefal es un organismo internacional, autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propios, “al servicio de los países de América Latina y el Caribe”, y que fue creado mediante el Convenio de Cooperación Regional entre la UNESCO, la Organización de Estados Americanos y 12 países de América Latina y el Caribe en 1951.

La finalidad fue formar personal especializado, generar investigaciones, sistematizar conocimientos y experiencias; diseñar y producir materiales educativos, y dar asesoría y consultoría como parte de la cooperación regional en materia educativa. 

El sostenimiento económico ha estado a cargo de los países miembro: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela y Cuba.

Lee también: López Obrador propone abrir 100 universidades, ¿es factible, acabaría con la inequidad?

Raquel Sosa, la nueva directora, asegura que “los demás países no han aportado históricamente. A veces aportar algo en especie, pero el recurso fundamental desde el principio hasta el día de hoy, es un recurso del gobierno mexicano”.

Por eso es que la administración federal decidió que las universidades serían operadas a través del organismo internacional. “Analizamos la situación del Crefal y se lo planteamos a los embajadores que forman parte del Consejo de Administración y estuvieron de acuerdo y muy contentos de que se devuelva al Crefal el sentido del trabajo en beneficio de las comunidades que es el sentido histórico de esta institución”, dijo Sosa en entrevista con Animal Político.

Sin embargo, fuentes cercanas al proceso aseguraron que el cambio en el Crefal ni siquiera permitió que los embajadores de los estados miembros y que conforman el Consejo de Administración, máximo órgano de decisión del Centro, pudieran reunirse, pues las sesiones se planean con meses de anticipación.

De hecho fueron los cónsules de los estados quienes acudieron en representación de los embajadores a una reunión realizada en la primera semana de diciembre de 2018 en la que se enteraron de los cambios. Aunque se logró la designación de Raquel Sosa a propuesta del representante de México que preside del Consejo de Administración, los representantes de Uruguay y de Honduras, se abstuvieron de apoyar el nombramiento y el resto estuvieron molestos por el cambio de planes para el Centro.

Por ello, el exdirector Sergio Cárdenas fue sustituido de manera abrupta, pese a que su plan de trabajo estaba previsto hasta 2020.

Aunque Sosa tomó posesión de la dirección del Crefal desde diciembre, aún no se establece la manera en que la SEP le entregará los recursos, pues el organismo es autónomo y no forma parte de la administración pública federal, por eso es que el presupuesto está etiquetado en la Subsecretaría de Educación Pública. 

“Los recursos están en la SEP en este momento y serán trasladados al Crefal, eso estamos terminando el instrumento que daremos a conocer la próxima semana, de acuerdo a todos los requerimientos que han planteado las instancias”, dijo Sosa en entrevista (realizada el 8 de marzo), pero hasta el momento no ha habido ningún anuncio al respecto.

Además, el Crefal no es un sujeto obligado de transparencia, porque se trata de un organismo internacional que no forma parte de la administración pública federal y, por lo tanto, no se le podrían hacer solicitudes de información directamente, según la Ley General de Transparencia. 

Quién sí podría fiscalizar el destino de los mil millones de pesos de presupuesto es la Auditoría Superior de la Federación porque se trata de recursos públicos, pero sólo si forma parte de su programa de auditorías programadas para la SEP.

Al respecto, Sosa aseguró que la SEP estaba trabajando “en el procedimiento de rendición de cuentas de esos recursos, porque Crefal antes no tenía ningún procedimiento con el argumento que eran recursos que quedaban en un organismo internacional. Nosotros queremos que haya una rendición plena y clara y que todo el recurso que llega a Crefal se destine al programa de las universidades”, dijo Sosa. 

Animal Político solicitó a la SEP, vía transparencia, el calendario de aplicación de los recursos y el destino del gasto, pero la Dirección General de Educación Superior Universitaria (que tiene el presupuesto etiquetado) respondió que “no existe documento alguno con las características requeridas”. Mientras que la Dirección General de Presupuesto y Recursos Financieros ni siquiera dio un argumento sobre este tema, pues su respuesta se refería a otra solicitud de información.

Sin análisis, metas ni objetivos

En la solicitud número 1100068119, Animal Político solicitó la documentación que diera cuenta de la pertinencia u objetivo que el gobierno federal pretende alcanzar al aplicar este programa; las proyecciones, metas, acciones, calendario de avances y todo aquello que explique cómo se llevará a cabo dicho programa, desde su anuncio, hasta la operación de las 100 universidades; las reglas de operación, lineamientos, y reglamentos para operar.

Sin embargo, la SEP respondió que no existe ningún documento con la información requerida. En cambio sólo adjunto ocho links con boletines de prensa, versiones estenográficas de las intervenciones del Presidente y conferencias de prensa en las que no se encuentra datos concretos respecto a lo solicitado. 

También respondió que la Subsecretaría de Educación Superior “se encuentra en proceso de elaboración de los lineamientos para la operación del Programa en cita y una vez finalizado dicho proceso, la información se pondrá a disposición del particular”. 

Y respondió exactamente con los mismos argumentos y links a la solicitud de información 1100068619 en la que se pidió la justificación legal sobre la decisión que el programa de Universidades fuese operado desde el Crefal. 

La SEP tampoco tiene documentación que de cuenta sobre los lugares donde se prevé construir, instalar u operar las 100 nuevas universidades, ni el plan de construcción y operación de cada una o los procesos de obtención, compra, renta, donación, cesión, comodato de los terrenos donde se construirán, según respondió a la solicitud número 1100068819. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
Comparte

El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=pssIzBbUotE

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.