"EPN nos prometió un abogado y luego nos abandonó": activistas indígenas presos 16 años sin pruebas
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Foto: Segob

"EPN nos prometió un abogado y luego nos abandonó": activistas indígenas presos 16 años sin pruebas

Seis defensores del agua mexiquenses fueron liberados tras pasar en la cárcel 16 años. La fiscalía mexiquense se desistió del caso por falta de pruebas y violaciones al debido proceso.
Foto: Segob
12 de abril, 2019
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Pedro Sánchez, indígena y defensor del agua de la comunidad mexiquense de Tlanixco, se mira las rayas de colores estridentes que atraviesan de lado a lado el polo blanco que viste con un pantalón tejano, y con una sonrisa nerviosa dice que aún se ve raro al espejo sin el monótono uniforme caqui de la cárcel.

Fueron muchos días con ese uniforme, bromea abrazado a su esposa Marisela. Más de 5 mil 840 días en los que estuvo preso en Almoloya de Juárez, en el Estado de México, acusado junto a otros cinco activistas de un caso de homicidio que, 16 años después, la Fiscalía del Estado de México tuvo que retirar en febrero pasado por falta de pruebas y violaciones al debido proceso.

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En concreto, entre 2003 y 2006, él y sus compañeros Teófilo Pérez, Rómulo Arias, Marco Antonio Pérez, Lorenzo Sánchez, y Dominga González, fueron aprehendidos y encarcelados por el homicidio del empresario floricultor español Alejandro Isaak Basso, con quien la comunidad de Tlanixco, en el Estado de México, mantenía una disputa por el agua del río Texcaltenco.

Los seis acusados, hoy liberados, eran representantes del Comité del Agua de Tlanixco y líderes del movimiento para evitar que los empresarios del municipio vecino, Villa Guerrero, se quedaran con las concesiones del río para sus negocios de flores.

“En la cárcel, no había día que no soñara con vivir este momento. Esto es algo histórico para nosotros”, dice Pedro, luego de que terminara la conferencia de prensa de ayer, en la que el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Alejandro Encinas, informó que con el caso de los seis activistas de Tlanixco suman ya 25 presos políticos liberados desde que entró el nuevo Gobierno. Y que otros 583 casos ya están siendo analizados, también por posibles irregularidades en los procesos penales.

Ahora, añade Pedro, está saboreando la libertad. Disfrutando, por ejemplo, de lo que es tumbarse de nuevo sobre su propia cama. Y poniéndose al día con las nuevas tecnologías y los smartphones que no existían cuando fue encarcelado en 2003.

“Aún me cuesta asimilar que soy libre -comenta mientras sus compañeros se toman fotos junto al atril de la Segob-. Porque 16 años en una cárcel es mucho tiempo. Por ejemplo, niños que tenían cuatro años cuando yo entré en prisión, ahora tienen 20. Es toda una vida la que pasamos ahí adentro injustamente, porque no cometimos ningún delito, somos inocentes”.

En la lucha por demostrar su inocencia, Pedro explica que tuvieron como aliados incodicionales a sus familiares, al Centro Zeferino Ladrillero, que acompañó legalmente su caso, así como otras organizaciones como Front Line Defenders.

Incluso, hasta la ONU, la cual recriminó al estado mexicano que violentó el derecho al debido proceso de los seis indígenas, y que cometió graves irregularidades durante la investigación del caso, como basarse en testigos que no estuvieron en el lugar de los hechos para encarcelar a los activistas.

“No solo estuvimos presos nosotros seis durante 16 años. También lo estuvieron nuestras parejas, nuestros hijos, y nuestras familias. El daño fue para todos”, lamenta Teófilo Pérez.

Lee: Tribunal ordena que vuelva a comenzar el juicio de 6 defensores indígenas del agua, presos desde hace más de una década

“Peña Nieto nos abandonó”

Mientras que, en el otro lado de la moneda, ninguno de los seis activistas liberados, ni sus familias, pueden olvidarse de un político en particular.

“Enrique Peña Nieto nos abandonó”, sentencia Dominga González, activista que hoy tiene 60 años de edad, y que en sus primeros años en la cárcel su familia tenía que pagarle protección, puesto que su compañera de celda era muy agresiva y la golpeaba.

Marisela Domínguez, esposa de Pedro, contextualiza la frase de Dominga.

Corría el año 2005, y el priista Enrique Peña Nieto se encontraba en ese entonces en plena campaña política para el cargo de gobernador del Estado de México, y visitó el municipio de Tlanixco como parte de su gira por el voto.

Leer: Así encarcela el Estado mexicano a defensores del agua

“Los familiares nos acercamos a Peña Nieto por la necesidad extrema que teníamos -explica Marisela-. Él vino con nosotros y nos prometió que nos iba a ayudar a conseguir la libertad de nuestros presos políticos”.

Al principio, todo marchaba bien. Antes de ser electo como gobernador mexiquense, Peña Nieto cumplió y les ayudó, aunque, según puntualizan los familiares, había una condición que debían cumplir.

“La condición era que teníamos que dejar a nuestros abogados, porque él nos iba a dar uno mejor para nuestra defensa. Y así lo hicimos. Confiamos en él y despedimos a nuestros abogados”, cuenta Pedro Sánchez.

Pero, poco después, ya con Peña Nieto como mandatario mexiquense, Marisela asegura que la puerta del gobierno se cerró, y que el flamante abogado, “así nomás”, dejó de asistir a las audiencias y los abandonó a su suerte.

“La supuesta ayuda de Peña Nieto fue peor para nosotros -remata Pedro-. Porque nos quedamos más desamparados, sin recursos, y sin abogado para defendernos”.

“Exigimos que no haya represalias”

Ahora, los seis activistas indígenas coinciden en señalar que es tiempo de regresar a casa, a Tlanixco. A descansar, a poner en orden sus vidas, o a intentar reiniciarlas con 16 años más de edad.

Aunque todos también coinciden en algo: temen que las autoridades mexiquenses no se queden conformes con su liberación.

“Lo que pedimos ahora es que no haya ninguna represalia contra nosotros, ni en contra de Tlanixco”, plantea Dominga González.

“Para el gobierno del Estado de México, tal vez, no se hizo justicia. Quizá piensen que burlamos a la justicia. Pero nosotros no la burlamos, sino que realmente se hizo justicia”, apunta Pedro, que hace una reflexión acerca del empresario fallecido en la disputa por el agua del río Texcaltenco, Alejandro Isaak Basso.

“Es cierto, hubo una persona muerta. Y seguro que su familia, me pongo en su lugar, querrá que se haga justicia y se aclare lo sucedido. Pero esa familia, si se pone en nuestro lugar, también querría que se hiciera justicia y no se encarcelara a nadie injustamente. Aquí no fallamos nosotros. El que falló fue el poder judicial del Estado de México, en contubernio con el Legislativo y el Ejecutivo”, argumenta el activista. “Porque nos condenaron a la pena máxima, 50 años, solo por ser indígenas y de bajos recursos”, agrega.

Por eso, concluye Teófilo Pérez, esperan que su liberación sirva ahora de ejemplo, para que el nuevo Gobierno “siga volteando a ver a la gente más pobre, que es inocente y no tiene posiblidad de defenderse, y que está injustamente encarcelada”.

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Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

En la búsqueda de la reelección, Trump insistió en que el muro avanzaba rápidamente y en que la factura estaba del lado mexicano.
21 de enero, 2021
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Trump firmando el muro

AFP
En uno de sus últimos actos como presidente Trump visitó el muro y estampó su firma en una placa colocada en la barrera.

Tal y como había prometido durante su campaña, una de las primeras medidas ordenadas por Joe Biden durante su primer día como presidente de Estados Unidos fue detener la construcción del muro en la frontera con México.

Durante la jornada el nuevo mandatario también anunció otros importantes cambios en materia de política migratoria, empezando por un proyecto de ley que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de indocumentados.

Pero nada ejemplifica mejor la ruptura con las políticas de la anterior administración como el fin de la construcción del muro, tal vez el proyecto más representativo de todo el mandato de Donald Trump.

“Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo”, presumió Trump el 28 de agosto pasado, en un mitin celebrado justo después de terminada la Convención Nacional Republicana que oficializó su candidatura a la reelección.

Columpio

AFP
Estos columpios a ambos lados del muro permiten interacción entre personas a ambos lados de la frontera.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió en esa oportunidad el mandatario.

Desde ese momento, en todos sus actos de campaña, Trump insistió en estas dos ideas: que el muro avanzaba rápidamente y que la factura estaba del lado mexicano.

Y, según las proyecciones del mandatario, se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Biden firmando una orden ejecutiva

Getty Images
Una de las primeras medidas de Biden fue detener la construcción del muro.

Como en muchas otras cosas, la realidad resultó ser bastante diferente.

¿Cuánto logró realmente avanzar el muro de Trump antes de que Biden cerrara la llave del financiamiento federal que mantenía vivo al proyecto?

Cómo es la frontera

Empecemos ofreciendo algo de contexto.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros y antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Pero a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jactaba de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

En ese momento el presidente afirmaba que ya se han construido 480km y que se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

Según los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), al pasado 4 de enero se habían construido “452 millas” (es decir 727 kilómetros) del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”.

Pero aunque esto no parece muy lejano a lo prometido por Trump, un análisis más detallado de las cifras ofrece un retrato muy diferente.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se podían ver los trabajos de construcción o sustitución del muro.

Efectivamente, de los más de 700 km construidos a esa fecha -la inmensa mayoría son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas.

Eso significa que en realidad solamente se construyeron unos 129 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 53km corresponden a vallas secundarias, lo que deja un total de 76km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno Trump no pudiera avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planeaba hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica dilatadas acciones legales

Y a estos obstáculos se les sumó la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre el muro cambió varias veces mientras estuvo en la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién pagó por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insistió hasta el final en que México estaba pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en un encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense siempre insistió en que México estaba pagando el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto fue posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece haber provenido de México.

Y el equipo de campaña de Biden no dudó en calificar al muro como “una pérdida de dinero” que “desvía recursos críticos de las amenazas reales”.

El equipo dijo que, en su lugar, desviará los fondos federales hacia esfuerzos como nuevas medidas de control fronterizo.

Así las cosas, todo indica que el muro ya no va a seguir creciendo y que el debate sobre su financiamiento ya llegó a su fin.


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