Se suicida Armando Vega Gil; había sido acusado en el movimiento #MeToo
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Facebook Armando Vega Gil

Se suicida Armando Vega Gil; había sido acusado en el movimiento #MeToo

El músico publicó en su cuenta de Twitter una carta en la que negaba las acusaciones publicadas como parte del movimiento #MeTooMúsicosMexicanos.
Facebook Armando Vega Gil
1 de abril, 2019
Comparte

Armando Vega Gil, bajista de la banda Botellita de Jerez, se suicidó la madrugada de este 1 de abril.

El hecho ocurrió después de que el músico fuera acusado por una joven de acoso sexual cuando tenía 13 años, en el contexto del movimiento #MeTooMúsicosMexicanos.

Vega Gil negó las acusaciones a través de una carta publicada en su cuenta de Twitter.

En la denuncia anónima, la joven señala que cuando tenía 13 años ella y una amiga conocieron al músico en el tianguis del Chopo, conocido por la venta e intercambio de música. Ahí intercambiaron su dirección de correo de MSN por el cual empezaron a hablar.

Ella y algunas de sus amigas visitaron en su casa al músico, quien entonces, tenía 50 años, en varias ocasiones. En las primeras visitas, narra la joven, el músico fue muy amable, aunque notó miradas y comentarios que la incomodaron a ella y a sus amigas.

“La primera vez que fuimos a su casa nos la pasamos ‘bien’, nos enseñó libros, música (…) Estando con él, sentí que me veía raro y eso me hacía sentir incómoda; no le di importancia porque yo no tenía las herramientas para entender que esas miradas lascivas tenían una carga sexual”.

La joven narra que tras una última visita dejó de escribirle, pero él continuaba enviándole mensajes con contenido sexual, por lo que decidió bloquearlo y cambiar de número celular.

“Me decía cosas cada vez más asquerosas y explícitamente sexuales hasta que me dio muchísimo miedo; decidí bloquearlo y cambié de número de celular”.

Leer: #MeTooEscritoresMexicanos: Mujeres denuncian acoso y violencia sexual en el ámbito literario

Añade que por años esperó que alguien más denunciara al músico: “Estoy segura de que no soy la única, me aterra saber que hay personas que probablemente no hayan tenido la misma suerte con este juego y que hayan caído en su juego perverso”.

La madrugada de este lunes, a través de su cuenta de Twitter, el músico afirmó que la acusación era falsa: “Debo aclarar que mi muerte no es una confesión de culpabilidad, todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia”.

Horas después, el grupo Botellita de Jerez y la mánager del músico Paola Hernández, confirmaron la muerte de Vega Gil, sin ofrecer más información.

El músico aseguró en la misiva que por su profesión -músico y escritor de textos para jóvenes- recibe constantemente a menores de edad en su casa para entrevistas, talleres o pláticas sobre su carrera.

“Siempre me he esforzado por la defensa a los derechos universales de los niños, estoy en contra de su explotación y maltrato, del abuso físico y sicológico contra ellos. y con mi quehacer de músico y escritor trato de alegrarles sus vidas”, expuso.

Vega Gil escribió que la joven está en su derecho de hacer la denuncia desde el anonimato, “pero esto pone en entredicho toda mi carrera. Insisto, no ocurrió”.

En la carta agrega que habría invitado a la joven a que hablara con él del asunto, “ella con pruebas y testigos y acompañada por asesores y las chicas de #MeTooMúsicosMexicanos para que estuviera segura de que no habría amenazas ni represalias de mi parte”.

Sin embargo, más adelante el músico señala que tras la denuncia perderá sus trabajos “pues todos ellos se construyen sobre mi credibilidad pública”, por lo que quitarse la vida es la única salida para evitar también que su hijo se vea afectado por los señalamientos en su contra.

En la misiva explica “la única salida que veo frente a mí es la del suicidio, así que me decido por ella”, aunque pide no culpar a nadie de su muerte pues es una “decisión consciente, voluntaria, libre y personal”.

Vega Gil no es el único músico señalado a través del movimiento Me Too. Este domingo el guitarrista Efrén Barón del grupo División Minúscula fue señalado por al menos seis personas distintas de acoso, abuso sexual e intento de homicidio.   

Tras los señalamientos, la banda anunció la decisión de separar al guitarrista del grupo. Barón dijo a través de Twitter pidió disculpas por su comportamiento.

“Quiero pedir una disculpa pública por mis acciones y conductas inapropiadas. En verdad lo lamento demasiado. Mi intención no era ejercer un tipo de violencia, pero claramente fue un error y me arrepiento mucho de haberlo hecho”, escribió Efrén.

El movimiento #MeTooMúsicosMexicanos se suma a los iniciados en otros gremios profesionales: #MeTooEscritoresMexicanos y #MeTooPeriodistasMexicanos.

Algunos de los señalados han utilizado el mismo medio, las redes sociales, para aceptar sus conductas o rechazar las acusaciones.

MeToo denuncia el hackeo de su cuenta

El movimiento denunció en Twitter @metoomusicamx que la seguridad de la cuenta fue vulnerada luego de recibir múltiples ataques durante esta semana.

Este lunes, luego de conocerse la muerte de Armando Vega Gil, la cuenta de MeToo dejó de funcionar.

“Debido a la sincronía de este evento con la lamentable muerte de uno de los acusados, Armando Vega Gil, creemos que se trata de un intento de censura”.

Señalaron que continuarán su labor como una red de apoyo y difusión para las víctimas de abuso y violencia dentro del medio musical.

“No nos vamos a callar”, señalaron.

Antes de sufrir el ataque, la cuenta publicó un tuit que señalaba que se pusieron en contacto con el músico para investigar el caso pero no hubo respuesta.

metoo

-Si enfrentas una crisis emocional o tienes pensamientos suicidas, llama a una línea telefónica gratuita de prevención del suicidio. Aquí algunas opciones:

Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (SAPTEL): (55) 52 59 81 21

Locatel (Ciudad de México) 56 68 11 11

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La novela escrita hace 100 años que retrata la vida en cuarentena de 2020

En 1909, E.M. Forster escribió una asombrosa novela corta con un relato que parece actual en muchos aspectos, escribe el editor de arte de la BBC Will Gompertz.
5 de julio, 2020
Comparte

Mi esposa estaba escuchando un programa de radio el otro día y oyó a un hombre hablar sobre inteligencia artificial.

Mencionó una novela corta de ciencia ficción escrita por E.M. Forster llamada The machine stops (“La máquina se detiene”), publicada en 1909, y dijo que era profética.

Nosotros no sabíamos de su existencia. Sinceramente, no teníamos a Forster por un novelista de ciencia ficción, más bien lo recordamos por las adaptaciones al cine de la productora Merchant Ivory protagonizadas por Helena Bonham Carter y sus elegantes vestidos victorianos.

Compramos un ejemplar.

“¡DIOS MÍO!”, como no hubiera dicho Forster.

“La máquina se detiene” no es simplemente profética; es una increíble, impactante y asombrosamente precisa descripción literaria de la vida en cuarentena en 2020.

Si se hubiera escrito hoy, seguiría siendo excelente; el hecho de que haya sido escrita hace más de un siglo la hace sorprendente.

"La máquina se detiene" fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

WLC PUBLISHIN
“La máquina se detiene” fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

El breve relato se desarrolla en lo que debió de ser un mundo futurista para Forster, pero no lo será para ti.

Las personas vivían solas en casas idénticas (globalización) en donde escogían el aislamiento (él usa esa palabra), enviaban mensajes por correo neumático (una especie de email o WhatsApp) y chateaban en internet a través de una interfaz de video increíblemente similar a Zoom o Skype.

El burdo sistema de encuentros públicos había sido abandonado hacía mucho tiempo”, junto con el contacto con extraños (“la costumbre se había vuelto obsoleta”), ahora prohibido en una nueva civilización en la que los humanos viven en células bajo tierra con computadoras tipo Alexa al servicio de todos sus caprichos.

Si ya suena espeluznantemente cercano como para causarte preocupación, no te tranquilizará saber que los miembros de esta sociedad conocen a miles de personas a través de redes sociales controladas por máquinas que alientan a los usuarios a recibir e impartir las ideas de otros.

“En cierto sentido, las relaciones humanas habían avanzado enormemente”, escribe con ironía el visionario autor, antes de añadir:

“Pero la humanidad, en su búsqueda del bienestar material, había ido demasiado lejos. Habían explotado en exceso las riquezas de la naturaleza, y el progreso había llegado a significar el progreso de la máquina”.

FOTO 3- FORSTER EN 1924.

Hulton-Deutsch Collection/ Corbis via Getty Images
E.M. Forster comenzó a escribir ficción en el King’s College de Cambridge, donde primero estudió Literatura Clásica y luego Historia (1897-1901).

No se me pasa por alto que estás leyendo esto en internet, en un dispositivo artificial sobre el cual todavía creemos que ejercemos dominio. No por mucho tiempo, según la historia de Forster ni, sospecho, según algunos de los cerebritos detrás de la inteligencia artificial de hoy día.

Estamos en el territorio de monstruoso de Frankenstein, otra advertencia literaria que probablemente no deberíamos ignorar.

No hay una manifestación física aterradora similar en Forster que indique que la ciencia va mal en “La máquina se detiene” (el título lo dice todo), pero eso la hace todavía más inquietante.

Los dos protagonistas de la historia, Vashti y su hijo Kuno, son gente normal, como tú o yo. Ella vive en el hemisferio sur, él vive en el norte.

Kuno quiere que su madre le visite. Ella no está dispuesta.

“¡Pero puedo verte!”, exclama ella. “¿Qué más quieres?”

“Quiero verte, pero no a través de la Máquina”, dice Kuno. “Quiero hablar contigo, y no a través de la fastidiosa Máquina”.

“¡Ay, cállate!”, dice su madre, vagamente sorprendida. “No deberías decir nada contra la Máquina”.

Yvonne Mitchell

BBC
Yvonne Mitchell interpretó el papel de la madre, Vashti, en esta adaptación televisiva de 1966 de The machine stops (“La máquina se detiene”), como parte de una serie de ciencia ficción de la BBC llamada Out of the unknown (“Fuera de lo desconocido”).

Ella prefiere el distanciamiento social y dar su conferencia en internet sobre Música Durante el Período Australiano a una audiencia invisible en el sillón de sus casas que acumula información histórica abstracta sin relevancia alguna para sus vidas subterráneas reales, más allá de ser una distracción ilusoria de su vacía existencia (no muy diferente a los cursos durante el confinamiento, tal vez).

No diré nada más sobre lo que ocurre – es una historia muy corta que leerás en menos de una hora – salvo mencionar que es, básicamente, una versión en la era de las máquinas de la Alegoría de la Caverna de Platón.

En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL MUSEO BRITÁNICO
En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

La Máquina (internet, para nosotros) es la cueva solitaria, sin aire y sin sol en la que existimos, la información que imparten las sombras en la pared.

E.M. Forster publicó el cuento entre A room with a view (“Una habitación con vistas”, 1908) y Howard’s End (“La mansión, 1910), dos novelas en las que explora temas filosóficos similares en torno a mundos internos y externos, verdad y pretensión.

“La máquina se detiene” apareció por primera vez en la revista británica Oxford and Cambridge Review el mismo año en que Filippo Tommaso Marinetti publicó su furioso “Manifiesto futurista” en el periódico Le Figaro.

El poeta italiano argumentó lo opuesto a la parábola profética de Forster.

Marinetti abrazó a la máquina, argumentando que un automóvil veloz era mucho más hermoso que una escultura griega antigua. El pasado era un peso muerto que necesitaba ser destruido para dar paso al futuro.

Aunque el "Manifiesto futurista" de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Getty Images
Aunque el “Manifiesto futurista” de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Le habría caído bien Vashti, quien, cuando viajaba en una aeronave para ver a Kuno, bajaba la persiana sobre Grecia porque ese no era el lugar para encontrar ideas: una broma irónica de Forster, dado que la idea para su cuento, vino de la Atenas de Platón.

Eso es todo en cuanto a bromas en una novela donde realmente no existen cosas como la comunidad o la experiencia directa, y es imposible alejarse del constante zumbido de la máquina sin pedirle al Comité Central un permiso para salir al exterior.

En ese momento, te colocas un respirador y te aventuras en el mundo real.

Como dijo el hombre de la radio, es profética. Y muy, muy buena.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=qKGT8_94Sjk

https://www.youtube.com/watch?v=GBKVVMpGtnc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.