¿Pagaste la luz? Una quinta parte de mexicanos le debe a CFE; Tabasco, el caso más grave
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¿Pagaste la luz? Una quinta parte de mexicanos le debe a CFE; Tabasco, el caso más grave

La CFE reporta a 7 millones 266 mil 259 usuarios que presentan un adeudo en sus pagos; 1 de cada 3 pesos de la deuda de consumo de luz corresponde al estado de donde es originario el presidente.
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22 de abril, 2019
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En México hay más de 38 millones de usuarios legalmente inscritos ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para el consumo doméstico de energía, pero cerca de la quinta parte de todos ellos registra adeudos por falta de pago. No se trata de personas que clandestinamente roben la luz, sino de clientes de la propia compañía.

¿A cuánto ascienden las pérdidas por esta causa para la CFE?: a poco menos de 30 mil millones de pesos. Tan solo en el último semestre del año pasado, dicho monto creció en más de 1 mil millón y medio de pesos.

Así lo arrojan datos oficiales de la empresa obtenidos por Animal Político a través de solicitudes de transparencia, los cuales muestran a su vez que Tabasco – estado natal del presidente Andrés Manuel López Obrador y desde el cual hizo un llamado para no pagar en la década de los 90 – es la entidad con el mayor porcentaje de adeudo: casi el 30% de todo el total nacional.

La información oficial proporcionada por CFE muestra que al cierre del año pasado existían, en números exactos, un total de 38 millones 744 mil 986 usuarios domésticos de energía eléctrica. Hay cinco entidades: Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz y Puebla, que concentran más de la tercera parte de todos los usuarios.

De ese total la compañía reporta a 7 millones 266 mil 259 usuarios que presentan un adeudo en sus pagos. Esta cantidad es cercana al 20% de todos los usuarios registrados.

Dicho de otra forma: prácticamente 1 de cada 5 clientes domésticos de la CFE no ha pagado por la energía que consume.

El monto total que no ha sido cubierto por los usuarios deudores asciende, al corte de diciembre de 2018, a 29 mil 488 millones 538 mil 966 pesos. Este monto equivale, por ejemplo, a la tercera parte de todo el presupuesto asignado para este año a la división de Distribución de la propia Compañía Federal de Electricidad.

La información obtenida por Animal Político muestra además que la deuda crece, a un ritmo mayor incluso que el del número de usuarios registrados.

Por ejemplo. Los datos muestran que de junio a diciembre de 2018 la cantidad de usuarios registrados pasó de 38 millones 57 mil 450, a 38 millones 477 mil 986, que es un ascenso del 1.1%.

En cambio, en junio de 2018 el monto de pago no cubierto por consumo de energía doméstica ascendía a 27 mil 802 millones de pesos, mientras que para diciembre de ese mismo año creció a 29 ml 488 millones. Se trata de un incremento superior al 6% en el monto.

Cortes a la minoría

Se preguntó a la CFE sobre el número de usuarios domésticos a los cuales se les ha cortado el servicio de energía, con motivo de los adeudos registrados. La empresa respondió que se trataba de un millón 180 mil 117 usuarios dados de baja del servicio.

Si se compara esta cantidad con el total de usuarios que registran deudas, equivale apenas al 16% de los clientes que no han pagado por la luz recibida.

Tabasco concentra 1 de cada 3 pesos de deuda

El estado de Tabasco no es la entidad con el mayor número de usuarios de energía eléctrica en el país. Hay por lo menos otros diez estados que registran más usuarios. Pese a ello, es líder indiscutible en la proporción de personas que no pagan por la energía que reciben.

Los datos oficiales muestran que el monto de pago faltante por consumo en Tabasco asciende a 8 mil 800 millones 476 mil 280 pesos. Ello equivale a casi el 30% de toda la deuda nacional de energía eléctrica a nivel doméstico. Dicho de otra forma: 1 de cada 3 pesos de la deuda de consumo de luz corresponden al estado de donde es originario el presidente.

La explicación detrás de esto es simple: en Tabasco la mayoría de las personas no pagan la luz, o por lo menos no lo hacen a tiempo.

De los 681 mil 120 usuarios domésticos de energía, 519 mil 629 registran adeudos. Esto significa que el 76% (3 de cada 4 tabasqueños) no cubren el pago de la luz en sus casas.

Para poner lo anterior en proporción: hay 17 estados en México donde el porcentaje de usuarios con adeudos en el servicio de energía eléctrica es menor al 10% de los clientes totales, mientras que en Tabasco el porcentaje es de 76%.

La segunda entidad con el mayor monto económico de adeudo de luz es el Estado de México con 7 millones 959 mil 596 pesos, seguido de Ciudad de México con 5 millones 72 mil 696 pesos, Chiapas con 3 millones 20 mil pesos, y bastante más atrás Veracruz con 826 mil pesos. Guerrero, Sonora, Sinaloa, Hidalgo y Puebla completan la lista de las 10 entidades con el mayor monto de adeudo.

Por otra parte, si la comparación se hace por porcentaje de usuarios que no pagan la luz, luego de Tabasco se ubica Chiapas donde el 60.5% de los usuarios totales registran adeudos, seguida del Estado de México con el 43.4%, Ciudad de México con 34.6%, Sinaloa y Sonora con 20%, Campeche, Durango e Hidalgo con proporciones mayores a 19%.

En el otro extremo están las entidades federativas con los montos más bajos de adeudo. En cuanto a monto los usuarios de San Luis Potosí acumulan la deuda más pequeña con 1 millón 732 mil 460 pesos, seguida de Tlaxcala con 1 millón 927 mil 982 pesos, Colima con 3 millones 404 mil 215 pesos y Zacatecas con 4 millones 909 mil pesos.

En cuanto a proporción de usuarios, San Luis Potosí también presenta los mejores números con apenas 0.6% de los clientes de CFE con algún adeudo, seguido de Tlaxcala con un 1.3% de sus usuarios totales con problemas, Michoacán y Baja California Sur con 2%, y Zacatecas con 3%.

¿Borrón y cuenta nueva? No hasta ahora

El julio del año pasado, unas semanas después de ganar las elecciones federales, el entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que condonaría los adeudos de usuarios de la luz, principalmente en estados de la zona sureste donde varios usuarios dejaron de pagar desde la década de los noventa.

“Habrá borrón y cuenta nueva”, dijo durante un mitin en Palenque, Chiapas.

Pero lo anterior no ha ocurrido hasta ahora y la CFE, dirigida por Manuel Bartlett, no ha confirmado alguna fecha oficial para que lo anterior ocurra.

En Tabasco, la entidad con el mayor adeudo, las autoridades locales han reconocido que la promesa hecha por el presidente no tiene fecha confirmada para llevarse a cabo.

En febrero pasado el gobernador de la entidad, Adán Augusto López Hernández, había declarado que sería en abril cuando posiblemente se concretaría lo anterior, sin embargo, a unos días de que concluya el mes no hay confirmación alguna de que esto se concrete, ni en Tabasco ni en alguna otra parte del país.

En varias ocasiones Manuel Bartlett ha insistido en que las malas administraciones de años anteriores, y contratos que resultaron perjudiciales, han dejado a la Comisión Federal de Electricidad casi en “la quiebra”.

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Elecciones en Brasil: 3 claves para entender el áspero duelo entre Bolsonaro y Lula da Silva

La mayor democracia de la región celebra este domingo unos comicios marcados por la extrema polarización y las dudas sobre cómo reaccionaría el presidente ante una posible derrota.
2 de octubre, 2022
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A primera vista, las elecciones de este domingo en Brasil pueden parecer una típica disputa latinoamericana por votos entre la derecha y la izquierda política.

Sin embargo, este duelo electoral que tiene como protagonistas al presidente brasileño de ultraderecha, Jair Bolsonaro, y al expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva es especial por donde se lo analice.

Las últimas encuestas colocan a Lula como líder en las intenciones de voto, con una ventaja de entre seis y 14 puntos sobre Bolsonaro. Algunas dejan abierta la posibilidad de que gane la presidencia en esta primera vuelta, sin tener que ir a un balotaje el 30 de octubre.

Pero la dureza de la lucha electoral, el ánimo de los votantes y, sobre todo, las dudas sobre cómo actuaría Bolsonaro ante una posible derrota, llevan a expertos en política brasileña como Marco Antonio Teixeira a advertir que esta elección es “atípica”.

Tres claves ayudan a entender lo que ocurre en la mayor democracia de América Latina.

1. Polarización extrema

Si bien hay 11 candidatos presidenciales registrados, esta elección en Brasil es un pulso entre Bolsonaro, de 67 años, y Lula, de 76.

La idea de organizar una “tercera vía” nunca se concretó en la práctica.

El candidato que sigue en las encuestas, el centroizquierdista Ciro Gomes, figura con menos de 10% de las intenciones de voto.

A diferencia de elecciones anteriores en que los contendientes se veían como adversarios, ahora hay una fuerte polarización donde se instaló la noción de “enemigo político”, explica Vera Chaia, profesora de ciencia política en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo.

“Con el enemigo no tienes diálogo, no respetas al otro: eso es lo que está ocurriendo”, dice Chaia a BBC Mundo. “La propagación del odio y la visión estrecha del candidato Bolsonaro hacen que esta elección sea muy exasperada”.

Manifestaciones a favor de Lula e Bolsonaro

Reuters
Brasil vive una fuerte polarización política entre Lula y Bolsonaro.

Ese nivel de crispación se apreció claramente en el último debate de candidatos presidenciales el jueves por la noche, donde Bolsonaro y Lula intercambiaron acusaciones de mentir y tener pandillas dedicadas al desvío de fondos en sus gobiernos.

Durante la campaña, Bolsonaro planteó los comicios como “una lucha del bien contra el mal”, se presentó como garante de los valores conservadores y cristianos, y se refirió a Lula como un “ladrón” que puede llevar a Brasil hacia un socialismo como el de Venezuela.

El presidente ha sido acusado de incitar la violencia política, con frases como la que lanzó en mayo al hablar de las alianzas de sus rivales: “Es bueno, un tiro solo mata a todo el mundo, o una granadita”.

Bolsonaro ha negado que sus palabras estimulen la violencia.

Pero Lula lo responsabilizó por el homicidio de un simpatizante suyo que, según la policía, fue apuñalado en agosto por un seguidor del presidente tras una discusión política en un área rural del estado de Mato Grosso.

En julio, un militante del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula fue asesinado a tiros por un policía que irrumpió en su fiesta de cumpleaños que homenajeaba al expresidente y gritó: “¡Aquí somos de Bolsonaro!”

Funeral del militante del PT Marcelo Arruda en Foz de Iguaçu

AFP
El asesinato del militante del PT Marcelo Arruda sacudió a Brasil en julio.

Lula ha buscado ampliar su base electoral con acuerdos como el que alcanzó con su candidato a vicepresidente, Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centroderecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Pero el líder izquierdista tampoco rehuyó de la confrontación directa con Bolsonaro, a quien ha calificado de “genocida” por su respuesta a la pandemia de covid-19, y sostuvo que en las elecciones se juega “la democracia contra el fascismo”.

Con un debate alejado de las propuestas de gobierno, es probable que la tensión política aumente más en Brasil si ningún presidenciable supera la mitad de los votos válidos en la primera vuelta y hay un segundo turno entre Lula y Bolsonaro.

2. Un mar de angustias

Con este panorama, los brasileños parecen mirar con recelo la campaña electoral: tres de cada cuatro votantes (67,5%) teme sufrir agresiones por motivos políticos, según una encuesta de la firma Datafolha.

Pero esa está lejos de ser la única inquietud de la población.

De hecho, las mayores preocupaciones de los brasileños pasan por temas económicos como el desempleo o la inflación, así como por la salud, según distintos sondeos.

Fila de búsqueda de empleo en Brasil.

Agência Sindical
La tasa de desempleo en Brasil cayó a 9,1% pero aun es una de las mayores preocupaciones de los votantes.

Esta elección será la primera en Brasil luego de la pandemia que golpeó con dureza al país y dejó más de 685.000 muertes mientras Bolsonaro comparaba el covid con una “gripecita” y se mostraba escéptico sobre las vacunas para combatirlo.

La economía brasileña entró en recesión en 2021 y, si bien volvió a crecer desde hace casi un año y la tasa de desempleo cayó a 9,1% en julio, la mejora está lejos de ser percibida por la población en general.

El 15% de brasileños (unos 33 millones de personas) pasa hambre y más de la mitad de la población padece (125 millones de personas) padece en algún grado de inseguridad alimentaria, de acuerdo a un estudio de la red Penssan.

Algunas noticias recientes han causado escalofríos.

El agosto, un niño de 11 años en la región metropolitana de Belo Horizonte llamó a una línea policial de emergencia para informar que no había “nada” que comer en su casa, luego de ver a su madre desesperada por la falta de alimentos para sus hijos.

Mujer con hijo en brazos busca comida en un armario.

Getty Images/AFP

“La mayoría de la población brasileña está angustiada”, dice Chaia. “En Brasil ocurrió un retroceso total: en lugar de ir para adelante, Brasil fue para atrás”.

Muchos en el país añoran los años de 2003 a 2010 en que Lula gobernó en medio de un boom económico impulsado por altos precios de las materias primas y millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Bolsonaro y sus seguidores, en cambio, recuerdan el desplome que tuvo la economía brasileña bajo el mandato de la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, y los grandes escándalos de corrupción que surgieron en los gobiernos del PT.

El propio Lula estuvo 19 meses preso por un caso de corrupción, pero el Supremo Tribunal Federal brasileño anuló sus condenas en 2021 por fallas en el proceso que condujo el entonces juez Sergio Moro, quien luego fue ministro de Bolsonaro.

Un hombre en Brasil muestra un plato que tiene escrita la palabra "hambre" en portugués.

Reuters
La el hambre y la inseguridad alimentaria moderada afecta a tres de cada 10 brasileños.

El gobierno de Bolsonaro, que también ha sido salpicado por denuncias de corrupción, aumentó 50% el programa Auxilio Brasil de subsidios a los pobres en agosto, hasta 600 reales (unos 115 dólares) por persona.

Pero nada indica que con esto el presidente haya eliminado la ventaja de Lula en las encuestas, que en las últimas semanas reflejaron una carrera estable.

3. Incertidumbre sobre el desenlace

Para que un candidato gane en primera vuelta, precisa superar la mitad de los votos válidos (es decir, descontando del total los sufragios en blanco o nulos).

Algunas de las últimas encuestas ubican a Lula próximo a ese umbral de 50% de los votos válidos.

Datafolha e Ipec, dos grandes encuestadoras brasileñas, proyectaron el sábado que el expresidente tenía el 50% y 51% de los votos válidos respectivamente.

Como el margen de error de esos sondeos es de dos puntos más o menos, señalaron que no es posible anticipar si Lula ganará en primera vuelta o irá a un balotaje con Bolsonaro en cuatro semanas.

Eso puede depender en buena medida del nivel de participación este domingo: los votantes de baja renta y escolaridad, que tienden a apoyar más a Lula, también suelen tener mayores índices de abstención. Por eso, el izquierdista llamó en los últimos días a votar.

Claro, las encuestas pueden errar y la diferencia entre los candidatos podría ser menor o mayor de lo que proyectan.

Pero lo que vuelve más peculiar esta elección es la incertidumbre sobre si Bolsonaro reconocería una victoria de Lula.

A semejanza de lo que hizo su “amigo” Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Bolsonaro ha buscado sembrar dudas sobre la fiabilidad de las encuestas y, sobre todo, del sistema de votación de su país, sin presentar pruebas para ello.

Además ha repetido, como hacía Trump, que aceptará el resultado de las elecciones “siempre que sean limpias”.

Jair Bolsonaro

Reuters
Bolsonaro ha planteado dudas sobre la fiabilidad del sistema electoral brasileño, sin presentar pruebas.

Muchos se preguntan si Bolsonaro se prepara así para actuar también como Trump en caso de ser derrotado y denunciar un fraude en su contra, intentando seguir en el poder.

“Nunca antes en la historia de este país (…) discutimos una reelección y también si el resultado será impugnado o no”, dice Teixeira, politólogo de la Fundación Getulio Vargas, a BBC Mundo. “Eso es inédito en la democracia brasileña”.

La preocupación es tal que un manifiesto en defensa de la democracia y el sistema electoral del país recogió en agosto la firma de más de un millón de brasileños, desde artistas y deportistas hasta intelectuales y expresidentes.

Bolsonaro pareció moderar su retórica en días recientes, por ejemplo al declarar que si pierde la elección pasará la banda presidencial y se retirará de la política.

Pero algunos cuestionan si eso respondió apenas a un esfuerzo del presidente por captar votos de centro.

Luis Inácio Lula da Silva

Reuters
Lula figura como favorito en las encuestas aunque es probable que tenga que disputar un balotaje con Bolsonaro.

Distintos analistas ven un riesgo de que, si el Bolsonaro denuncia un fraude en su contra, sus seguidores arremetan contra las instituciones como hicieron los trumpistas el año pasado en el Capitolio de Washington.

En los actos de Bolsonaro es común ver carteles pidiendo “intervención militar” y en plena campaña la policía registró las casas de empresarios simpatizantes del presidente por discutir en WhatsApp sobre la posibilidad de un golpe de Estado, aunque ellos niegan haber cometido delito alguno.

Las Fuerzas Armadas ganaron protagonismo en el gobierno de Bolsonaro, un excapitán del Ejército que ha expresado nostalgia por el régimen militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 y ha elogiado a uno de los torturadores de ese régimen.

Para estas elecciones, los militares plantearon cuestionamientos a la justicia electoral sobre las urnas electrónicas y prevén hacer un seguimiento propio del escrutinio, algo también novedoso en el país.

Teixeira descarta que las Fuerzas Armadas brasileñas como institución tengan intenciones golpistas.

Pero advierte que las dudas planteadas desde la propia presidencia sobre el desenlace de las elecciones “dejan todo en un estado que contribuye a la inestabilidad”.


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