Sufren mareos, alergias: Esta es la lucha legal de ciudadanos afectados por la contaminación de CDMX
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Sufren mareos, alergias: Esta es la lucha legal de ciudadanos afectados por la contaminación de CDMX

Ciudadanos con afectaciones en su salud por la mala calidad del aire en la capital exigen que se modifiquen de nuevo las reglas de verificación, para que haya menos vehículos circulando y por lo tanto menos contaminación.
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Por Siboney Flores
29 de abril, 2019
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Comenzó a escupir flemas con sangre, tenía ardor en la garganta y le sangraba la nariz. Era enero de 2019 cuando Ximena Galicia acababa de volver a México y se preguntaba el porqué de esos síntomas. En revisión médica, el doctor le dijo que no tenía ningún cuadro de infección, “seguramente la contaminación te esté afectando”, le explicó.

Un año antes, Ximena había sido diagnosticada con esclerosis múltiple y lupus; lo que coincidió con el tiempo que vivió en el extranjero, y ahora que volvió a México notó que sus síntomas neurológicos empeoran: “Allá me sentía bien, pero aquí me siento cansada, cualquier actividad me agota, tengo que ir varias veces a urgencias por los síntomas neurológicos… como la epilepsia, se agrava”.

Pese a ello, Ximena no ve como una posibilidad mudarse a otra parte del país para escapar de la mala calidad del aire de la Ciudad de México. “Mi enfermedad (esclerosis múltiple y lupus) la atiendo en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, tendría que ver la calidad hospitalaria para mi tratamiento en otro sitio y es algo complicado”.

Leer: No solo en CDMX hay mala calidad del aire; en un año murieron 14 mil 288 personas por esta causa en 20 ciudades

Con 27 años, Ximena es una de las 12 partícipes en el amparo presentado el pasado 24 de abril en contra de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la Secretaría local del Medio Ambiente (Sedema), por afectaciones a la salud debido la mala condición del aire de la ciudad.

Otra de las afectadas es Elisa Blengio, una estudiante del Posgrado en Ciencias Políticas de la UNAM. “Hay días que amanezco con mucho mareo, me es difícil el equilibrio… el problema no es mi cuerpo, es el ambiente en el que me desarrollo”.

A inicios de 2016, Elisa comenzó a tener alergias y problemas respiratorios. “Los médicos me daban antihistamínicos, me decían que era una alergia al ambiente”. Para mediados de año, se mudó al centro de la ciudad y encontró un punto más agudo de la rinitis. “Comencé a dejar de salir, dejé de hacer ejercicio, no podía seguir con el mismo ritmo, me inyectaba cortisona y fui librando el cuadro pero no me he recuperado”.

Un año después, los médicos le indicaron que continuara con la toma de antihistamínicos, el uso de un spray, y comenzaron a realizar un sin fin de estudios pero no se encontró ninguna enfermedad.

En 2018, dejó de escuchar del lado derecho debido a los efectos secundarios que producen los antihistamínicos. Este año los doctores del Instituto Nacional de Rehabilitación le han informado que la molestia se ha convertido en una disfunción vestibular en el oído medio, que puede ser incapacitante, y que le puede generar mareo y dolor de cabeza de manera constante.

En una estimación, Elisa calcula que ha gastado 60 mil pesos en los últimos 3 años entre medicamentos y consultas médicas. Elisa es derechohabiente del ISSSTE pero cuando acudió le dieron una cita dentro de 3 meses y por ello decidió tratarse de manera particular, y más tarde integrarse al servicio del Instituto Nacional de Rehabilitación.

Ambas participan en la solicitud de amparo, tras ver un tuit del 10 de abril, donde el profesor de derecho ambiental por la UAM, Bernardo Bolaños, y el abogado litigante, Gunnar Hellmund, dijeron que ayudarían legal y gratuitamente a ciudadanos afectados por la mala calidad del aire en la capital del país.

Los siete amparos se emitieron ante el Poder Judicial de la Ciudad de México y buscan que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, modifique el actual reglamento de verificación de vehículos. Aunque no descartan comenzar otro juicio por responsabilidad por daño, y exigir indemnización para algunos enfermos.

Desde el 1 de julio de 2016, el Gobierno de la Ciudad de México y la Sedema implementaron un sistema de verificación vehicular que incluía la medición de las emisiones de partículas finas, la revisión de los condiciones físico-mecánicas de los automóviles y la verificación de diagnóstico a bordo (OBD), que mide a través de la computadora del automóvil los contaminantes críticos.

Sin embargo, tras la llegada del nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum, solo se aplica la prueba OBD. Bernardo Bolaños explica que con esta modificación al reglamento de verificación vehícular “se pusieron miles de automóviles a circular, porque los que tenían holograma 1 ahora tienen 0, y pueden conducir cuando quieran”.

Sobre el tema, el Gobierno de la Ciudad de México explicó que pese a los cambios se está aplicando lo que dice la ley mexicana, pues se establece el uso de la prueba OBD para automóviles posteriores a 2006 y el examen de emisiones de gases para autos más antiguos.

Claudia Sheinbaum apoyó esa versión. El viernes 26 de abril dijo en conferencia de prensa que “se está cumpliendo exactamente con lo que dice la norma” y que se está trabajando para mejorar los verificentros y en distintas medidas para mejorar la calidad del aire.

“Estamos trabajando Secretaría del Medio Ambiente, Movilidad, incluso Central de Abasto, distintas áreas del Gobierno en un programa de mejora de Calidad del Aire, en un programa integral de mejora del medio ambiente en la Ciudad de México. Estamos trabajando en esto, ha habido una serie de contingencias ambientales, hoy vimos un análisis de cómo está asociado a temperatura, velocidad del aire, etcétera, etcétera.

(…) al siguiente semestre vamos a hacer una serie de medidas que nos ayuden a mejorar la calidad del aire sin que sean ocurrencias, sino realmente en un esquema de planeación”, explicó la jefa de Gobierno.

Los ciudadanos se ampararon bajo dos artículos. El artículo primero que dicta que toda persona gozará de los derechos humanos establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que México sea parte, así como garantías de su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse.

Y el artículo cuarto, que establece el derecho a que toda persona goce de un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar.

Bolaños explica que “cuando uno tiene un derecho adquirido no se vale privar de nuevo a la ciudadanía. En 2018 teníamos un derecho adquirido al medio ambiente sano, los automóviles tenían que pasar tres pruebas, quitar esas medidas aumenta partículas suspendidas y ozono de la ciudad”.

En Twitter, cientos de personas contactaron a Bolaños y Hellmund para ampararse, pero solo participaron 12 personas en los 7 amparos porque contaban con un diagnóstico médico y estaban dispuestos a firmar. Entre los partícipes se encuentran ciclistas enfermos, personas con enfermedades crónicas o niños afectados por las últimas contingencias ambientales.

Los demandantes aspiran a que un juez de distrito ratifique a favor, y exija al gobierno anular la nueva reglamentación de verificación vehicular.

En 2019, 109 días con mala calidad del aire

En los 117 días que han transcurrido del año (con corte al 27 de abril), 109 días han presentado emisiones mayores a los 100 puntos en alguno de los 5 contaminantes utilizados como criterio, lo cual indica un riesgo a la salud para personas con enfermedades crónicas, enfermedades respiratorias, niños y personas de la tercera edad.

Según la Dirección de Monitoreo del Aire en la Ciudad de México, el índice de calidad del aire queda establecido en seis clasificaciones: buena, donde se emiten 0 a 50 puntos; regular, donde se emiten de 50 a 100 puntos; mala, con un valor de 101 a 150 puntos; muy mala, mayor a 150 puntos, extremadamente mala mayor a 200 puntos, y peligrosa por arriba de los 300 puntos. A partir de los 101 puntos, implica un riesgo para la salud.

En lo que va de 2019, estos son los días con mala calidad del aire:

Enero, 27 días presentaron  mala calidad del aire y 2 días muy mala calidad.

Febrero, 26 días presentaron mala calidad.

Marzo, 28 días presentaron mala calidad y 1 día muy mala calidad.

Abril (con corte al 27 de abril), 23 días han presentado mala calidad del aire y 3 días muy mala calidad.

La Ciudad de México ha tenido cuatro contingencias ambientales en el primer cuatrimestre del año, cifra mayor a las dos contingencias presentadas en 2018 e igual al número de contingencias presentadas en 2017.

Las contingencias se presentaron:

1 de enero, en la estación de monitoreo Villa de las Flores por un valor de 157 puntos de partículas suspendidas.

30 de marzo, en la estación de monitoreo Pedregal por un valor de 155 puntos del contaminante ozono.

10 de abril, en la estación de monitoreo Pedregal por un valor de 152 puntos del contaminante ozono.

16 de abril, en la estación de monitoreo Camarones por un valor de 154 puntos del contaminante ozono.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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