Cifra de denuncias por robo en el Metro de la capital aumentó 500% en primer trimestre, ¿por qué?
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Cuartoscuro Archivo

Cifra de denuncias por robo en el Metro de la capital aumentó 500% en primer trimestre, ¿por qué?

La Procuraduría capitalina asegura que, durante la pasada administración, hubo un subregistro de robos en el transporte público.
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29 de abril, 2019
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La Ciudad de México cerró el primer trimestre del año con mil 056 carpetas de investigación por robo en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, una cifra que no solo refleja un aumento de más del 500% en comparación con las 173 carpetas del primer trimestre del año pasado, sino que, además, es un récord absoluto desde que se tenga registro oficial.

Es decir, nunca antes en la historia de la ciudad se habían registrado en tres meses más de mil robos en el Metro.

Y este boom de denuncias por robo también alcanzó a otros medios de transporte público de la capital.

Por ejemplo, en estos tres primeros meses del año, ya bajo la gestión de Claudia Sheinbaum en la capital mexicana, la Procuraduría de la ciudad registró otras mil denuncias por robo a bordo de microbuses.

Este dato supone un alza en la estadística del 606%, en comparación con las 142 denuncias del primer trimestre de 2018. De hecho, si se compara solo el dato de febrero, 333 denuncias en 2019 frente a las 42 de 2018, el aumento es todavía mayor: casi 700%.

Otros aumentos notables se dieron en las estadísticas de robos a bordo del Metrobús y de taxis de la ciudad.

En el caso del Metrobús, de acuerdo con los datos de la Procuraduría local, entre enero y marzo se abrieron 257 carpetas por robo; un 160% al alza en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Mientras que a bordo de los taxis, suman 202 carpetas por robo en los tres primeros meses del año, hasta un 206% más que en 2018.

Al margen del transporte público, las denuncias por robo a transeúnte en la vía pública, también registraron un aumento sobresaliente: 170% al alza en el primer trimestre del año; van 5 mil 670 denuncias, frente a las 2 mil 093 del año pasado.

Y, de nuevo, el dato de febrero batió récords: 204% más de robos a transeúnte en vía pública -mil 924 denuncias en 2019, frente a las 631 del año previo-.

Incrementos súbitos en primer mes de nuevo gobierno

Ahora bien, ¿realmente hubo un incremento súbito de robos en el transporte público de la ciudad, tan solo un mes después de la llegada del nuevo gobierno en diciembre?

El análisis del número de denuncias en 2018, último año de la anterior administración capitalina, y los primeros cuatro meses del nuevo gobierno de Sheinbaum, muestra que, en efecto, se produjo un incremento abrupto desde diciembre y enero, ya con el nuevo gobierno.

Por ejemplo, en el Metro, entre enero y noviembre de 2018, aún en la administración capitalina pasada, se registraron, en promedio, 61 carpetas por robo en el Metro, con un descenso pronunciado en junio, con tan solo 45 carpetas por este delito, y un pico máximo en agosto, con 87.

Mientras que, entre diciembre y marzo de este año, ya con la nueva administración, el promedio se disparó a 319 carpetas por robo en el Metro, un aumento del 422%.

Incluso, el salto puede apreciarse claramente comparando noviembre, último mes del gobierno anterior, con diciembre, el primero de Claudia Sheinbaum: de 56 denuncias se pasó súbitamente a 223, casi 300% al alza.

En el caso de los microbuses, la estadística tuvo el mismo comportamiento: de enero a noviembre del año pasado, el promedio fue de 52 robos al mes. De diciembre a marzo, fue de 276; un alza del 430%.

Entre noviembre del año pasado, el último mes de la pasada administración, y el primero de la actual, hubo una variación del delito al alza del 56; y si se compara con enero, la variación se disparó 457%: se pasó de 64 denuncias al final del gobierno pasado, a 357 en enero de este año.

En el caso del Metrobús el crecimiento en el número de denuncias no fue tan abrupto entre la pasada administración y la llegada de la actual: de enero a noviembre, el promedio de asaltos fue de 55 al mes; entre diciembre y marzo, fue de 84; un aumento del 53%.

De hecho, en diciembre pasado, Animal Político publicó que la tendencia de robos en Metrobús va claramente al alza: 2018, con 525 denuncias, fue el año con más robos en Metrobús en los últimos cinco años.

Gobierno anterior maquilló cifras: Procuraduría

Animal Político buscó a la Procuraduría de la Ciudad de México para cuestionarle cuál es, o cuáles son los factores que originaron este boom de denuncias por robo, especialmente en el Metro y en el transporte colectivo.

Por medio de su departamento de comunicación social, la Procuraduría señaló que durante la pasada administración hubo “un maquillaje” en las estadísticas para hacer pasar delitos de alto impacto como de bajo impacto, y así reducir las cifras; especialmente, las de robos en el transporte público y a transeúnte en vía pública.

De acuerdo con la Procuraduría actual, de Ernestina Godody, la forma en que se maquillaron las cifras fue la siguiente: miles de carpetas de investigación iniciadas por robo a celular, “que es el delito más común y el que más se denuncia en el transporte público de la ciudad”, según la Procuraduría, no fueron incluidas dentro de la estadística de cada uno de los transportes (Metro, Metrobús, microbús, taxi), sino que fueron incluidas en otra bolsa de delitos de bajo impacto social.

“Esto significa que todas las denuncias por robos de celular que ocurrían en el Metro, no fueron incluidas en la estadística del Metro, sino en otra diferentes de delitos de bajo impacto”, subrayó la Procuraduría.

Por ejemplo, en enero del año pasado, se registraron seis robos con violencia en el Metro y otros 63 sin violencia. Pero, según la Procuraduría actual, en ninguno de esos casos se incluyeron las denuncias por robo de celular. Estas, en cambio, fueron a parar a las 3 mil 143 denuncias por robo de “celular, de animales, vehículos de pedales, objetos, armas, dinero, entre otros”, que la anterior Procuraduría clasificaba como delito contra el patrimonio, pero de bajo impacto social.

“En 2019, hay un incremento en las nuevas estadísticas que está dando la Procuraduría. Esto se explica porque la procuradora (Ernestina Godoy), a raíz de esta nueva administración, da la instrucción de que todos los delitos que se cometan en el Metro sea tipificados como delitos de alto impacto, y se incluyan dentro de la estadística del Metro y no en la de delitos de bajo impacto”, recalcó comunicación social de la Procuraduría.

En cuanto a por qué los robos de celular en el transporte público ya se incluyen como de alto impacto, la Procuraduría lo explicó así: “antes, en el Metro te podían poner una navaja en la espalda y te robaban el celular. Sin embargo, el Ministerio Público decía: ‘ah, pero solo te quitaron un celular. No es de alto impacto’. Sin embargo, ahora, la nueva administración lo considera como alto impacto porque en el robo del celular te pueden amenazar con un arma, agredirte, o incluso atentar contra tu vida”.

La Procuraduría señaló que están analizando miles de carpetas de investigación que se abrieron en el anterior gobierno, para poder determinar el tamaño del maquillaje de las cifras, con el que se mostró “una falsa reducción en los índices delictivos de alto impacto”.

Por ahora, la Procuraduría informó que entre enero y noviembre del año pasado se abrieron 194 mil 479 carpetas de investigación. De éstas, la Dirección General de Política y Estadística Criminal analizó una muestra de 42 mil 524 indagatorias, y de lo anterior estableció que 29 mil 082 expedientes, es decir, el 68%, fueron clasificados como delitos de bajo impacto, a pesar de que eran delitos de alto impacto.

En enero pasado, Animal Político publicó que, entre 2016 y 2018, el gobierno capitalino de Miguel Ángel Mancera también omitió 392 carpetas de investigación por asesinatos en la ciudad, y otros 900 casos de ataques con armas.

“Están obligados a reconstruir las cifras”: Observatorio

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, una organización civil especializada en temas de seguridad, recalcó la necesidad de que las nuevas autoridades de procuración de justicia reconstruyan las estadísticas delictivas, para que éstas puedan compararse con las cifras actuales, y así poder medir y evaluar la política de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Ya que, de no tener cifras certeras del gobierno anterior, la nueva administración “siempre podrá alegar que los datos entre uno y otro gobierno no son comparables”, y no se podrá medir la política de seguridad actual.

“Si hubo un maquillaje de cifras, como aseguran, están obligados legalmente a reconstruir las series, para presentar los datos correctos”, puntualizó Rivas.

“Parece que lo van a hacer pero solo de 2018. En ese caso, creemos que entonces no deberían salir a decir que toda la administración pasada registraba mal los datos, sino que lo hicieron mal en 2018. Porque, de lo contrario, tienen la obligación legal de reconstruir toda la serie del sexenio pasado”, concluyó.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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