La Estafa Maestra: Dos derrotas para la Fiscalía en una semana; juez argumenta falta de pruebas contra implicados
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La Estafa Maestra: Dos derrotas para la Fiscalía en una semana; juez argumenta falta de pruebas contra implicados

Un juez federal determinó que no hay pruebas suficientes para llevar a juicio al excoordinador de delegaciones de la Sedesol, ni al exdirector de presupuesto de Sedatu, por presuntas irregularidades.
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Por Nayeli Roldán y Manuel Ureste
4 de abril, 2019
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En tan solo siete días, un juez federal archivó por falta de pruebas dos de las denuncias que presentó la Fiscalía General de la República (PGR) por el presunto desvío de más de 300 millones de pesos en la Sedesol y en Sedatu, a través del esquema de corrupción conocido como La Estafa Maestra.

El juez federal Fernando Payá desestimó el miércoles vincular a proceso a Pedro Simón León Mojarro, excoordinador de delegaciones de la Sedesol durante la administración de Rosario Robles. Mientras que, el miércoles pasado, determinó lo mismo en el caso de Francisco Báez Álvarez, exdirector de presupuesto de la Sedatu, también cuando Robles estuvo al frente de esta dependencia.

Leer: Otro funcionario de Sedesol implicado en La Estafa Maestra libra juicio; Fiscalía apelará

En ambos casos, el juez dictaminó que el Ministerio Público federal no comprobó la responsabilidad de estos funcionarios en irregularidades en los convenios con universidades públicas, para hacer supuestos servicios.

De momento, estos exfuncionarios ya no serán sometidos a juicio, aunque la Fiscalía señaló que apelará la decisión del juez en el caso de León Mojarro, al considerar que la investigación prueba que el exservidor público imputado autorizó indebidamente una contratación.

Sobrecosto millonario en Cruzada contra el Hambre

El último caso que se le cayó a la FGR fue el de Pedrón Simón León Mojarro, quien compareció el miércoles en la Sala 1 del Tribunal Federal Electoral, con sede en Reclusorio Norte de la Ciudad de México, acusado del delito de ejercicio indebido de la función pública.

León Mojarro firmó en 2015 un convenio por 124 millones de pesos con la Universidad Intercultural del Estado de México, para que ésta realizara en las 32 entidades del país el levantamiento de cuestionarios en un millón de hogares, y así se detectaran posibles beneficiarios de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

El convenio fue firmado al amparo de una exención que prevé el Artículo 1 de la Ley Federal de Adquisiciones, el cual establece que dos dependencias públicas de gobierno, como en este caso la Sedesol y la Universidad, pueden firmar convenios de manera directa y sin pasar por el filtro de una licitación pública.

Sin embargo, tanto la Auditoría Superior de la Federación (ASF), como la Fiscalía, detectaron que esta Universidad pública, a pesar de haber declarado por escrito previo a la firma del convenio que contaba con la capacidad y la infraestructura necesaria, subcontrató a empresas privadas para, supuestamente, realizar dichos cuestionarios.

A partir de lo anterior, los agentes de la Fiscalía expusieron ante el juez cinco argumentos para que vincularan a proceso a Pedro Simón León Mojarro, por el presunto delito de ejercicio indebido de la función pública.

El primero, que hubo un sobrecosto de los servicios: la Universidad cobró 124 millones de pesos de Sedesol para hacer los cuestionarios de la Cruzada Nacional contra el Hambre, pero ésta entregó 61 millones a empresas privadas para que ellas hicieran los servicios, quedándose con los 63 millones restantes por no hacer nada.

El segundo, que hubo una violación al artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, puesto que la Universidad subcontrató con empresas más del 49% del dinero que le entregó Sedesol, lo cual está prohibido por dicha Ley.

El tercer argumento es que debido a que la Universidad subcontrató más del 49% permitido, la exención del Artículo 1 de la Ley ya no era aplicable al convenio, por lo que “hubo una contratación indebida” en la que participó el hoy exfuncionario de Sedesol.

El cuarto punto es que Pedro Simón León Mojarro no verificó que, en efecto, la Universidad tuviera la capacidad para dar los servicios contratados.  

La Fiscalía señaló que, a pesar de que en el convenio entre Sedesol y la Universidad quedó constatado que la Universidad declaraba en un oficio, bajo protesta de decir verdad, que sí contaba con la suficiente capacidad y que, además, no subcontrataría ningún servicio, León Mojarro era el responsable directo de verificarlo y no lo hizo, lo que derivó en un presunto daño a las arcas públicas.

“El oficio de la Universidad diciendo que tenía la capacidad no basta. El proveedor debía entregar el oficio y además toda la documentación que así lo pruebe. Y esa documentación, simplemente, no existe en el expediente”, subrayó uno de los cuatro agentes de la Fiscalía que participó el miércoles en la audiencia.

Y el quinto argumento: la Fiscalía expuso que, previo a la firma del convenio, la Sedesol pidió a tres universidades diferentes, de la que resultó más barata la opción de la Intercultural del Edomex, una “cotización de mercado”. Pero esto, subrayó la Fiscalía, es diferente de un estudio de mercado que, tal y como obliga la Ley de Adquisiciones, debió haber hecho un organismo especializado, y que, posteriormente, debió ser publicado en Compranet, el portal oficial de compras de Gobierno. Cosa que no sucedió.

Exfuncionario cumplió con la normativa: juez

A pesar de estos argumentos, el juez federal Fernando Payá determinó que el exfuncionario de Sedesol cumplió con todos los requisitos previstos en la excepción de la Ley de Adquisiciones, por lo que no violó la Ley.

“(La Fiscalía) no aportó datos de prueba suficientes sobre conductas ilícitas en la contratación, ni sobre el uso indebido de la función pública (de Pedro Simón León Mojarro)”, concluyó el juez.

Payá consideró que una de las pruebas más importantes ofrecidas por la defensa fue el Acuerdo del Comité de Adquisiciones de la Sedesol, firmado en 2010 por el entonces titular, Heriberto Félix Guerra. En él se establece que el proveedor debe entregar un escrito, mediante el cual acredite la capacidad para cumplir con los servicios. La Universidad sí entregó dicho documento.

Además, el juez argumentó que, si posteriormente a la firma del convenio, la Universidad subcontrató de manera indebida a empresas privadas, pese a haber declarado por escrito su Rector que tenía la capacidad y que no subcontrataría servicio alguno, esto ya sería materia de otra causa, no imputable al exfuncionario, tal y como expuso también la defensa del acusado.

“El imputado no podía saber, a futuro, que la Universidad subcontrataría”, resaltó el juez. “Y la Fiscalía no acreditó que el imputado sabía, previo a la firma del convenio, que la Universidad iba a subcontratar por arriba del 49% que permite la Ley”.

Sobre si el exfuncionario debía supervisar que la Univesidad tuviera la capacidad suficiente para dar los servicios, el juez también estuvo de acuerdo con el contraargumento de la defensa, la cual señaló que, según la normativa interna de la Sedesol, es prueba suficiente el oficio que le entregó la Universidad.

En cuanto a quién sería el funcionario de Sedesol que debió vigilar entonces que la Universidad no subcontratara de manera indebida, y que los servicios se realizaran sin sobrecosto, la defensa del exfuncionario Pedro Simón Mojarro señaló públicamente a Marcos Salvador Ibarra Infante, exdirector general adjunto en la Unidad de Coordinación de Delegaciones de la Sedesol.

Aunque, de nuevo, el juez dijo que si la verificación estaba o no a cargo de un tercero, en este caso Ibarra Infante, eso “ya sería objeto de otros análisis” y no era motivo de la audiencia pública del miércoles.

Analiza interponer demanda en contra de la Auditoría

León Mojarro fue funcionario de la Sedesol hasta 2015, pero en su paso por la dependencia firmó otros dos convenios denunciados penalmente por la Auditoría Superior de la Federación, en 2017, debido a presuntas irregularidades encontradas respecto a la subcontratación de empresas fantasma por parte de instituciones de educación superior.

Se trata de un convenio con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos para “el levantamiento de información que permita conocer la opinión de los beneficaciarios con relación a la atención recibida del personal de los programas de los programas sociales”, por 77 millones de pesos.

El otro fue por 52 millones de pesos con la Universidad Autónoma de Zacatecas, para “implementar las acciones para que se realice el ‘Diseño y desarrollo de una metodología de intervención para el fortalecimiento del padrón de beneficiarios de la Sedesol’”.

Posterior a la decisión del juez de no vincularlo a proceso por el convenio con la Universidad Intercultural del Edomex, Pedro Simón Mojarro dijo que “la justicia prevaleció” y criticó directamente a la Auditoría Superior de la Federación por las observaciones que ésta hizo al convenio que llevó a la Fiscalía a imputarlo.  

“El que nada debe, nada teme -recalcó-. Esta imputación de la Auditoría Superior es tirarle a los patos con un rifle para ver cuántos caen. Es irresponsable, arbitraria, y ahora sostengo y compruebo, que fue fuera de la ley”.

El exfuncionario de Sedesol criticó que durante seis años la Auditoría ha señalado posibles actos de corrupción al amparo del Artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, pero ésta no mandó ninguna propuesta a la Cámara de Diputados para suspender ese Artículo.

“La Auditoría se ciñe únicamente a la cuestión punitiva. Es decir, ellos justifican su trabajo imputándote. Mi propuesta sería que, en este nuevo gobierno, se convierta en una Auditoría preventiva, para que no andemos imputando a gente sin ton ni son, y sometiéndonos al escarnio de los medios y de la sociedad”.

“Ya, en Zacatecas (de donde es originario) todo el mundo me vincula a La Estafa Maestra. Y, lamentablemente, ese es el daño que me han hecho. Por eso, me reservo el derecho de poner una demanda por daño moral en contra de la Auditoría, por su imputación irresponsable, arbitraria y fuera de la legalidad”.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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