Gasolineros reconocen aumento de precios, pero lo atribuyen a la crisis de desabasto y la falta de inversión
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Gasolineros reconocen aumento de precios, pero lo atribuyen a la crisis de desabasto y la falta de inversión

"Aún estamos en la etapa de tratar de paliar las enormes pérdidas de enero y febrero, principalmente", dijo Carlos Elizondo, líder gasolinero.
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10 de abril, 2019
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Luego de que el gobierno federal responsabilizara a los distribuidores del aumento al precio de los combustibles, debido a que éstos aumentaron “súbita y significativamente” su margen de beneficios por la venta de gasolinas, organizaciones de gasolineros respondieron al Ejecutivo que tuvieron que aumentar el margen debido a factores ajenos a ellos.

Un factor, explicaron, son las pérdidas millonarias que enfrentaron en enero pasado por la crisis de desabasto de combustible, como consecuencia del combate al robo de hidrocarburos. El famoso huachicoleo.

Otro factor es la falta de una infraestructura de almacenamiento de combustible y la falta de inversión del gobierno en los últimos 25 años, situación que ha generado problemas logísticos y también afectaciones en el abasto, que a su vez repercute en los precios finales que paga el consumidor.

Y otro factor, añadieron los gasolineros entrevistados, está relacionado con la reforma energética y la entrada de nuevas empresas internacionales que exigen mayores ganancias para sus marcas, por lo que los distribuidores de gasolina tienen que aumentar los precios para compensar esos costos.

El martes el presidente López Obrador hizo un llamado a los gasolineros a actuar con responsabilidad y revisar sus márgenes de utilidad, para que no haya abusos al consumidor en los costos.

Y, además, advirtió: si no atienden el llamado, el Ejecuivo Federal podría crear su propia red de gasolineras.

“Estamos cumpliendo”

En la habitual conferencia mañanera del presidente López Obrador, el mandatario defendió que su Ejecutivo sí está cumpliendo con una de sus principales promesas de campaña: que ya no habrá más alzas periódicas a los combustibles. Los llamados gasolinazos.

“Se está cumpliendo con que no aumenten los combustibles -subrayó-. Pero hay aumentos porque ha crecido el margen de utilidad de las empresas de distribución”.

Sobre este punto, el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, explicó que el precio del combustible que llega al consumidor final se compone de varios elementos, entre éstos, los costos de logística, los impuestos, las referencias internacionales, y los márgenes de beneficio que se quedan las estaciones de servicio por vender los combustibles.

Pues bien, en cuanto al margen de utilidades, el subsecretario de Hacienda expuso que en el primer trimestre de este 2019 ese margen aumentó notablemente, “y sin una razón clara de costos”.

Y expuso varios datos. Por ejemplo, en comparación con el primer trimestre de 2018, los gasolineros se están quedando con un margen de beneficio de 70 centavos más por la venta de gasolina Magna, un 55% al alza. En la Premium el margen es todavía mayor: 1.20 pesos, un 84% al alza. Y en el Diesel, 47 centavos, un 36% al alza.

Estos aumentos, recalcó el funcionario de Hacienda, están provocando que los distribuidores del combustible absorban cerca del 63% de los subsidios del Gobierno a los precios de la gasolina, y solo el 37% de este apoyo llega al precio final que pagan los consumidores.

La crisis del huachicoleo

Ante este carrusel de datos oficiales, Carlos Elizondo, líder gasolinero que representa a 870 distribuidores en todo el país, admite en entrevista con Animal Político dos puntos: uno, que el nuevo gobierno federal “ha hecho un esfuerzo” por mantener bajos los precios del combustible, especialmente de la Premium, la más cara del mercado. Y dos, que, en efecto, los márgenes de beneficio que se quedan los distribuidores ha crecido en los últimos meses.

Aunque, sobre este último punto, Elizondo expone otras dos causas que, asegura, son ajenas a los gasolineros.

La primera es la crisis que afrontó México, especialmente en enero y parte de febrero de este año, ante la situación de desabasto de combustible que se vivió en miles de estaciones de servicio, como efecto colateral de la nueva estrategia de combate al huachicoleo.

Esta estrategia provocó que el gobierno cerrara ductos de combustible, para evitar el robo de las bandas del crimen organizado, y que, entonces, Pemex transportara las gasolinas por carretera y en pipas, lo cual generó una situación de desabasto; sobre todo, en la zona centro y norte del país.

“Fue una crisis tremenda. Los gasolineros tuvimos pérdidas multimillonarias por falta de combustible para vender”, enfatizó Elizondo, quien señaló que en estados como Jalisco, según las autoridades estatales, se llegaron a perder entre 250 y 300 millones de pesos diarios.

“Por eso, aunque el gobierno baje el costo de la gasolina, para el sector gasolinero es muy complicado bajar el precio final al consumidor. Porque aún estamos en la etapa de tratar de paliar las enormes pérdidas de enero y febrero, principalmente, y que, a día de hoy, aún tiene remanentes en entidades como San Luis Potosí, Hidalgo, y Querétaro”.

“Es decir -remata Elizondo-, para el gasolinero, ese mayor margen de beneficio que está aplicando ahora, le ayuda a menguar un poco el golpe tremendo que se dio en los primeros meses de este año”.

En cuanto al segundo factor de por qué aumentaron los márgenes de beneficio los distribuidores, el líder gasolinero dijo que éste tiene que ver con “un efecto perverso” de la reforma energética, que entró en vigor el sexenio pasado. Y es la llegada de nuevas marcas extranjeras de combustible que, solo por ofrecer el nombre y el prestigio de su marca, piden a los gasolineros un mayor margen de ganancias para ellas.

“El gasolinero se está enfrentando a que, por cambiar el nombre de la marca por una extranjera, tiene que pagar hasta un 5% más. Y por eso, a muchos no les queda más remedio que ofrecer el combustible un poco más caro, para absorber la publicidad de la marca extranjera”.

En la frontera no hubo utilidades

Rubén Márquez, presidente de la Asociación de Gasolineros de Mexicali, señaló por su parte que no en todo el país los distribuidores están aumentando los márgenes de beneficios.

En Mexicali, en la frontera con Calexico, California, Estados Unidos, el líder gasolinero aseguró que, si bien Hacienda bajó desde marzo el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que es el impuesto que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas, esto no ha tenido aún un impacto en el precio del combustible que Pemex vende a los distribuidores.

“Es cierto, bajó el IEPS. Pero el precio que nos da Pemex no ha bajado, incluso ha estado subiendo entre dos y tres centavos. Por eso, nuestro margen de utilidad también lo hemos tenido que bajar. Porque si los ampliamos, el precio va a subir aun más, y eso nos afecta en la competencia con la gasolina de Calexico”, apuntó Márquez, quien añadió que, hasta ahora, aún no se ha dado la homologación de precios de combustible que el presidente López Obrador prometió en su campaña, para evitar que los consumidores mexicanos crucen la frontera para cargar gasolina en Estados Unidos.

“Seguimos a la expectativa de que eso se cumpla”, recalcó el líder gasolinero.

Carencia de infraestructura

Animal Político también buscó para esta nota a la Onexpo Nacional; una unión de gasolineros con representación en las 32 entidades del país, que se presenta como un enlace entre gobierno y empresarios.

Cuestionada sobre la postura del gobierno federal, acerca de que los aumentos a la gasolina se debieron a que creció el margen de utilidad de los distribuidores, la Onexpo planteó a través de un escrito que, en los últimos 25 años, no ha habido inversión por parte del Estado en materia de infraestructura de almacenamiento y distribución de combustibles, la cual “se mantuvo prácticamente sin cambios en nuestro país”, situación que, a su vez, está generando afectaciones al precio de las gasolinas.

“Es sabida la carencia de una infraestructura suficiente de almacenamiento -remarcó la unión de gasolineros-, situación que ha generado distorsiones logísticas de tipo regional y estacional, incluso afectaciones en el abasto, que inciden directamente en los precios”.

Ante este panorama, la Onexpo Nacional pidió una reunión con la Secretaría de Hacienda, para intercambiar posturas “en materia de determinación de los precios al público” de los combustibles.

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Qué es la "generación confinada" que sufrirá los efectos económicos del COVID por al menos una década

También llamada "generación cuarentena", este grupo de jóvenes se enfrentará a un futuro mucho más duro que el resto de la población durante la pandemia de coronavirus y después de ella.
30 de mayo, 2020
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Los jóvenes entre 15 y 24 años serán más golpeados que el resto de la población por la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus. Ya se habla de la “generación confinada”.

Y es que las dificultades que enfrentan actualmente en el mercado laboral y las que les esperan en el futuro pospandemia, según un análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Uno de cada seis jóvenes en el mundo ha perdido su empleo desde el comienzo de la epidemia y los que siguen ocupados vieron reducir sus horas de trabajo en un 23%, señala el organismo.

“Es una generación que quedará marcada por el virus”, le dice a BBC Mundo Susana Puerto, especialista en empleo juvenil de la OIT, al tiempo que agrega que los efectos de esta crisis se extenderán por al menos una década, como ocurrió con la crisis económica de 2008.

“Esta vez es mucho peor y por eso pensamos que los efectos serán duraderos“, explica Puerto.

La experta explica que la pandemia no hizo sino agudizar las vulnerabilidades que los jóvenes ya tenían en el mercado laboral.

Y advierte que la situación podría ser mucho más dura de lo que muestran las cifras hasta ahora, ya que las estimaciones fueron hechas con un sondeo por internet y muchos de los empleados jóvenes más vulnerables no tienen acceso al servicio.

El triple efecto de la pandemia

Desde otras perspectiva, como una gran parte de los centros educacionales tuvieron que cerrar su puertas en los momentos más difíciles de la pandemia, existe el riesgo de que algunos jóvenes se retrasen o no regresen al sistema.

En ese sentido, señala la OIT, la pandemia tiene un triple impacto sobre los jóvenes: destruye sus empleos, su educación y pone obstáculos para los que quieren incorporarse al mundo laboral.

Familia en una villa miseria en Buenos Aires.

Getty Images
Las mujeres jóvenes serán las más afectadas en el mercado laboral de acuerdo a las proyecciones de la OIT.

Antes de la pandemia la tasa de desempleo juvenil en el mundo era de 13,6% (comparada con un 4,9% de toda la población activa) y en Latinoamérica de 17,9% (comparada con un 8,1%), lo cual refleja la vulnerabilidad de este grupo.

Además, aquellos jóvenes con trabajo tenían ocupaciones mal remuneradas o pertenecían a la economía informal.

Así las cosas, el panorama no es muy alentador. La experta anticipa un aumento en el número de jóvenes que no estudia ni trabaja a nivel global, con un efecto más pronunciado en el caso de las mujeres jóvenes.

Miedo o desconfianza en el futuro

“La mitad de los jóvenes encuestados siente miedo o desconfianza en el futuro”, explica Puerto, agregando que eso puede llegar a ser peligroso.

“Los jóvenes pueden caer en estados de depresión o ansiedad y eso es devastador”, apunta.

Joven detrás de una reja

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Tres de cada cuatro jóvenes activos en el mercado laboral realiza empleos informales que no le proporcionan acceso directo a la protección social.

Tres de cada cuatro jóvenes activos en el mercado laboral trabaja en el sector informal, lo que no le proporcionan acceso directo a la protección social ni a las ayudas de emergencia que está entregando el Estado en medio de la crisis.

Frente a esta situación, la OIT propone la aplicación de algunas políticas que se implementaron tras la Gran Recesión de 2008, que requieren un aumento del gasto público para apoyar la creación de empleo.

El organismo plantea que ante las actuales circunstancias, los gobiernos deben tomar medidas urgentes y a gran escala con el foco puesto en este sector más vulnerable de la población.

Eso requiere, señala la OIT, estimular la economía, apoyar a las empresas, los empleos y los ingresos, además de proteger a los empleados en el lugar de trabajo.

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