Sendero compartido en Reforma y Eje Central, promete a ciclistas el gobierno de la CDMX
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Cuartoscuro

Sendero compartido en Reforma y Eje Central, promete a ciclistas el gobierno de la CDMX

Las autoridades capitalinas anunciaron la construcción de 4 biciestacionamientos y 15 kilómetros de la ruta “Trole bici”, en Eje Central Lázaro Cárdenas.
Cuartoscuro
26 de abril, 2019
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La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Movilidad, Andrés Lajous, anunciaron una inversión para 2019 de 251 millones de pesos en infraestructura para impulsar el uso de la bicicleta como medio de transporte en la capital del país.

Se trata de una inversión histórica que incluye: la construcción de 4 biciestacionamientos masivos y semimasivos; 15 kilómetros de la ruta “Trole bici”, de Eje Central Lázaro Cárdenas, y programas de biciescuela.

“Se tiene prevista la implementación del Sendero Compartido en Paseo de la Reforma, el cual tendrá una amplitud de casi tres kilómetros y correrá de Lieja a Fuente de Petróleos, lo que permitirá a peatones y ciclistas realizar sus traslados de manera segura”, indicaron las autoridades capitalinas, en un comunicado.

“Esta parte de Reforma debe estar listo en el último trimestre… esto que se está haciendo que ya tiene autorización del INAH, es proteger al ciclista en el camellón central. Y como hay banquetas tan grandes aquí en Reforma, se puede combinar entre el peatón y el ciclista”, dijo Sheinbaum.

“Es un proyecto complicado, no es nada más –hacemos una ciclovía y que se vayan por ahí-, sino es un proyecto integral para que puedan compartir peatones y ciclistas, y con respeto a todo lo que nos pidió el INAH para garantizar la preservación histórica de este tramo”, mencionó el secretario de Movilidad, Andrés Lajous.

Luego de hacer un recorrido en bicicleta, desde la Diana Cazadora hasta el Museo de Antropología, la jefa de Gobierno dijo que la idea es generar un sistema integral en donde las ciclovías sean parte de la movilidad sustentable integral de Ciudad de México.

Lajous Loaeza detalló que el programa de inversión considera la ampliación de la infraestructura existente para bicicletas a través de una red de ciclopistas interconectadas con el transporte público.

La construcción de 35 kilómetros en zonas periféricas de la ciudad como Tláhuac y Xochimilco, estarían interconectadas con el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

El secretario de Movilidad además anunció otros proyectos en las alcaldías Iztapalapa y Venustiano Carranza que efectuará la Secretaria de Obras y que incluyen otros 30 kilómetros de infraestructura ciclista.

Lajous Loaeza también habló del proyecto ciudadano de un carril compartido con el Trolebús, en el Eje Central Lázaro Cárdenas, que quedó pospuesto en la pasada administración, y sobre el cual se harán las adecuaciones correspondientes para que el trolebús y bicicletas compartan un mismo carril a lo largo de aproximadamente 15 Kilómetros.

Agregó que en algunas de las terminales del Metro con mayor afluencia, como Tláhuac y El Rosario, habrá biciestacionamientos masivos gratuitos y con vigilancia para evitar el robo de bicicletas.

A esto se suman dos estacionamientos semimasivos, cercanos a las estaciones del Metro Martín Carrera y Buenavista.

Con información de Notimex.

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Cómo se vive la pandemia en la Antártica, el único continente que no ha registrado contagios de covid-19

El virus aún no ha llegado al "continente blanco", pero sus pocos habitantes ya están tomando medidas preventivas estrictas.
13 de abril, 2020
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Miembro de un equipo científico en la Antártica

Getty Images
Los que viven en Antártica están acostumbrados al aislamiento, explica Valenzuela Peña.

Mientras el nuevo coronavirus avanza de forma acelerada por el mundo, dejando miles de muertes a su paso, hasta ahora hay un continente libre de contagios: la Antártida.

En esta tierra cubierta de hielo, donde el clima frío, seco y ventoso no da tregua, sus pocos habitantes están tomando todas las medidas necesarias para evitar que la pandemia los golpee.

Y es que, en un lugar tan inhóspito y aislado como este, que cuenta con un solo hospital para atender necesidades básicas, un brote de covid-19 podría ser fatal.

En BBC Mundo quisimos saber cómo se vive la pandemia desde un lugar que ha quedado aún más aislado, por miedo al contagio.

Al teléfono desde uno de los puntos más australes de la Tierra, el capitán de fragata de la armada de Chile, Alejandro Valenzuela Peña, nos lo contó desde su punto de vista.

Aislamiento total

Bahía Fildes

Alejandro Valenzuela Peña
En la estación marítima de bahía Fildes conviven unas 170 personas.

La estación marítima de bahía Fildes, ubicada en el extremo suroeste de la isla Rey Jorge (también denominada 25 de Mayo por los argentinos), es una de las “puertas de entrada” a la Antártica.

Aquí conviven todo el año unas 170 personas en bases pertenecientes a distintos países, entre ellos, Chile, Uruguay, Rusia y China.

Rara vez la temperatura supera los 0°C en verano y, en invierno, el promedio es de -12°C.

Los pingüinos se ven por doquier y su rica fauna marina es el atractivo para los científicos que viajan periódicamente al conocido como “continente blanco” con el fin de realizar exhaustivos estudios.

Pero hace ya algunas semanas no se ven investigadores por estas tierras.

Cuando el coronavirus que causa el covid-19 comenzó a propagarse por China, en enero pasado, la base de este país cerró sus puertas.

Base de China en Antártida

Getty Images
China cerró su base en enero.

Sucesivamente, el resto de las naciones hicieron lo mismo.

Y hoy, la mayoría de ellas se encuentran completamente aisladas.

El último buque de pasajeros de la armada de Chile llegó a la bahía el 3 de marzo. Y el último vuelo el 26 de ese mismo mes, y se llevó a todas las personas que trabajaban de forma temporal en la Antártica (entre ellos, los científicos).

Estamos viviendo el aislamiento total. Un aislamiento dentro del aislamiento, dice Alejandro Valenzuela Peña.

“Aquí la pandemia se ha vivido de cerca, las bases estamos tomando las mismas medidas que cada país determina”, añade.

Así, por ejemplo, la representación chilena debe apegarse a las instrucciones del gobierno central de ese país, siguiendo indicaciones como el distanciamiento social, el uso mascarillas o el regular lavado de manos.

También se cancelaron todos los eventos deportivos y los horarios de comida ahora son diferidos para evitar aglomeraciones.

Hoy ya no hay contacto entre los que convivimos en la Antártica. No se está realizando ninguna actividad, ni celebraciones entre instituciones, ni contacto con bases extranjeras, que es lo que más afecta porque en este continente hay mucho de camaradería y cooperación entre las distintas bases”, dice Valenzuela Peña.

“Estamos viviendo la misma realidad que muchos países, porque tenemos que cuidarnos entre todos. Más aún pensando en que estamos en un lugar tan alejado donde todo se dificulta a la hora de que una persona resultara, ni Dios quiera, contagiada, agrega.

Alejandro Valenzuela Peña

Alejandro Valenzuela Peña
Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártida el 18 de noviembre pasado.

¿Cómo se podría responder ante una emergencia?

En la Antártica, los recursos sanitarios son limitados.

Según explica el capitán de fragata de la armada de Chile, solo hay “un pequeño hospital donde trabaja un médico general y un par de enfermeros.

Ni hablar de camas para casos críticos, respiradores artificiales u otras instalaciones que son claves para combatir el covid-19.

“Si tuviésemos a una persona infectada, lógicamente la acción inmediata tendría que ser evacuarla del continente, dice.

El gran problema, explica, es que eso implicaría el movimiento de aeronaves o buques.

Y, si el clima no acompaña, la tarea sería muy compleja.

“Todo dependerá de cuán congelada esté la bahía para el ingreso de nuestros buques”, apunta Valenzuela Peña.

Un avión aterrizando en la base chilena de la Antártica

Getty Images
La llegada o salida de aviones se complica si las condiciones climatológicas son extremas.

Tampoco cuentan con las pruebas para comprobar si una persona contrajo el coronavirus.

“De presentarse un caso, tendríamos que evaluarlo con los medios disponibles y su confirmación tendría que hacerse en la ciudad de Punta Arenas (en el sur de Chile)”, dice.

Por lo mismo, ante estas dificultades, además de las medidas de distanciamiento social, el abastecimiento de la comida para sus habitantes está siendo vigilado de cerca por las autoridades locales.

Si bien el último gran suministro fue a fines de marzo -donde se llevó comida no perecedera como arroz, harina, tallarines y legumbres para el resto del año-, se continúan ejecutando algunos vuelos que llevan alimentos frescos.

Estos, sin embargo, deben ser minuciosamente revisados y desinfectados.

“Todos los alimentos que llegan aquí tienen que ser verificados”, explica el capitán de fragata.

Preparados para el aislamiento

Hielo en la Antártida

Getty Images

Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártica el 18 de noviembre, mientras su familia se quedó en la ciudad chilena de Viña del Mar.

Al otro lado del teléfono -donde la sensación térmica es de -2.4°C en este jueves 9 de abril-, el capitán dice que intenta comunicarse con su familia lo más posible.

“Tener una videollamada, aunque sea precaria y no con muy buena señal, es un golpe anímico importante para la familia y para nosotros mismos, dice.

“Es un poco extraño estar enviando abrazos y mensajes de ánimo hacia otros continentes cuando uno está en la Antártica… Somos los únicos que no estamos infectados a nivel mundial y eso es bastante relevante”, añade.

El miembro de la armada asegura que, por ahora, está “tranquilo”.

“Nuestras familias están bien y pienso que estamos en una condición bastante favorable en comparación al resto de los países”.

Además, afirma que, a diferencia de mucha gente alrededor del mundo, los que viven en la Antártica están preparados y mentalizados para el aislamiento.

“Nosotros venimos aquí con la mentalidad de aislarnos entonces estamos preparados; estamos mentalizados para vivir este período de aislamiento, concluye.


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