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Una jirafa nació en Chapultepec, pero en el mundo es una especie en peligro de extinción

Este mamífero ya está extinto en 7 países de África. En el zoológico de Chapultepec convive con un macho y seis hembras.
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5 de abril, 2019
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Una jirafa hembra nació en el Zoológico de Chapultepec el pasado 2 de marzo.

Esta semana la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México lanzó una convocatoria para elegir su nombre.

Tiene casi 1.8 metros de altura y reporta un buen estado de salud, pues se alimenta de la leche de su madre, además de que convive con otros ejemplares como antílopes, grullas y cebras.

La cría convive actualmente con su manada, integrada por un macho y seis hembras, dos de ellas menores de un año de edad; mientras que su madre se llama Keyla y tiene 17 años, el papá se llama Chacho y tiene ocho años; su abuela es Fortunata y con 28 años, es la jirafa más longeva del zoológico.

Sin embargo, la jirafa es una especie en peligro. El número de ejemplares ha caído un 40% desde 1985, según datos de  Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza,(IUCN por sus siglas en inglés).

En 1985, la población estimada de jirafas en África era de entre 151,702 y 163,452 individuos. Para 2015, esta cifra se había reducido a un estimado de 97,562, lo que representa una disminución de la población de entre 36 y 40%.

En 2015, la jirafa fue catalogada como “vulnerable” en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.

“La fragmentación, la degradación y la pérdida de hábitat, las enfermedades, la caza ilegal (caza furtiva), el crecimiento y la expansión de la población humana, y la guerra y los disturbios civiles han impactado en el número y la distribución de jirafas en África, y continúan haciéndolo. Muchas amenazas surgen de la competencia directa, indirecta o percibida por los recursos humanos, su ganado y las tierras agrícolas”, señala la UICN en un estudio sobre esta especie.

Alerta que el hábitat de la jirafa está degradado o destruido por el pastoreo, el desmonte de tierras para la agricultura y la recolección incontrolada de madera y leña.

“El daño a los cultivos crea conflicto entre los humanos y las jirafas, mientras que el contacto cercano con el ganado doméstico puede resultar en la transmisión de enfermedades”, indica el estudio.

Te dejamos algunos datos interesantes sobre esta especie recopilados por la IUCN:

-La jirafa ya es una especie extinta en al menos siete países de África.

Igual que las huellas dactilares de los humanos, no hay dos jirafas que tengan el mismo patrón de pelaje.

-Los pies de jirafa son del tamaño de un plato de comida, en promedio tiene un diámetro de 30 centímetros.

-Las lenguas de jirafa son de color púrpura azulado y miden entre 45 y 50 cm de largo.

-La jirafa es el mamífero más alto del mundo. Incluso las jirafas recién nacidas son más altas que la mayoría de los humanos.

-La jirafa hembra da a luz de pie. Sus jóvenes caen aproximadamente 2 metros al suelo y pueden pararse a la hora de nacer.

-Cerca del 50% de todos los terneros jirafa no sobreviven su primer año.

-El cuello de una jirafa es demasiado corto para llegar al suelo. Si quiere tomar agua debe extender sus patas delanteras o arrodillarse para alcanzar el suelo.

-La jirafa solo necesita beber una vez cada pocos días. La mayor parte de su agua proviene de todas las plantas que comen.

-Para proteger el cerebro de la jirafa de los cambios repentinos en la presión arterial cuando baja su cabeza para beber, tiene válvulas para detener el flujo de la sangre y los vasos de paredes elásticas que se dilatan y se contraen para controlar el flujo.

-La NASA ha investigado los vasos sanguíneos en las patas de las jirafas para inspirarse en los trajes espaciales humanos.

-Un corazón de jirafa puede pesar hasta 11 kilos y es el más grande de cualquier mamífero terrestre. Se utiliza para bombear 60 litros de sangre alrededor de su cuerpo cada minuto a una presión arterial el doble que la de un humano promedio.

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Reuters

"Ojalá nos hubiéramos muerto": la pareja que sobrevivió a un ataque del Estado Islámico el día de su boda

Una pareja afgana que sobrevivió a un atentado suicida de Estado Islámico en su boda dice que sus familiares y quienes eran sus amigos ahora los odian. El novio le dijo a la BBC que quieren abandonar el país, para escapar de la hostilidad de la que son víctimas.
Reuters
17 de septiembre, 2019
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Solo cuando el humo se disipó fue posible apreciar la escala de la tragedia.

Una escena de devastación llenó el salón de bodas de Kabul, la capital de Afganistán, blanco de un ataque con bomba del grupo extremista Estado Islámico (EI).

Los futuros novios sobrevivieron al atentado, que mató a 80 personas. Pero el resentimiento de los familiares de quienes murieron los atormenta todos los días.

El sábado 17 de agosto, Mirwais Elmi fue llevado a empujones a una pequeña habitación llena de miembros varones de su familia y amigos cercanos.

Elmi, de 26 años, estaba lleno de sueños y expectativas. Estaba orando por un nuevo amanecer para su vida el día de su boda, en un país que ha vivido en guerra durante más de cuatro décadas.

Cientos de invitados esperaban pacientemente en el inmenso salón de bodas a que terminara la ceremonia, a la que le seguiría una cena de celebración.

Pero nunca llegarían a probar el banquete.

La explosión

Su futura novia, Rehana, de 18 años, estaba disfrutando de algunos manjares con la hermana y la madre de Elmi en otra habitación.

Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Getty Images
Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Ante la llamada del clérigo musulmán al que se le da por nombre Molvi, Elmi se abrió paso rebosante de expectativas para firmar el acta de matrimonio conocido como nikah nama. Fue entonces cuando un sonido atronador sacudió el edificio y detuvo el proceso.

Un terrorista suicida había provocado una explosión dentro del salón de bodas, justo en el medio de la sección donde estaban sentados los invitados masculinos. Arrancó los paneles del techo y rompió los cristales de la fachada del recinto.

El fuerte estallido se escuchó a kilómetros de distancia.

Los amigos y familiares, a quienes Elmi había recibido con una sonrisa radiante unas horas antes, habían quedado reducidos a huesos carbonizados y trozos de carne.

Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

Reuters
Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

La onda expansiva de la poderosa explosión dejó a Elmi inconsciente. Su novia y otros familiares estaban conmocionados.

Cuando se despertó unas horas más tarde, estaba en su casa.

A los pocos minutos se dio cuenta de que sus amigos y familiares estaban ocupados contando a los muertos.

“La gente venía y me decía que un primo había muerto, un amigo había muerto. Los amigos mencionaban a otros amigos que fueron asesinados. Mi hermano perdió a siete de sus amigos”, recuerda Elmi.

Ataque suicida

El joven afgano habló con la BBC sobre cómo su vida cambió después de la carnicería en que se convirtió su boda.

“Perdí a mi primo y mi esposa perdió a su hermano menor. La explosión le arrancó la cabeza. Solo pudimos enterrar su cuerpo decapitado”.

Apenas un día después de la explosión, su suegro le dijo a los medios afganos que 14 miembros de su familia habían muerto en el ataque.

"Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena", dice Elmi.

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“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

Poco después, EI se atribuyó el bombardeo.

El horror de la explosión fue inmenso, incluso para los estándares de Afganistán, un país devastado por la guerra.

Él y su esposa salieron ilesos. Así que, cinco días después de la explosión, Elmi buscó la ayuda de otro clérigo para completar su boda, que había sido detenida abruptamente por la explosión.

El matrimonio tuvo lugar de una manera más que discreta.

Ahora, casi un mes después, las heridas aún están frescas.

El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

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El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

“Yo, mi papá y mi hermano nos turnamos durante la noche para proteger nuestra casa. Sentimos que podríamos ser atacados por cualquiera”.

Sus amigos y vecinos los acosan constantemente.

“Cada vez que salimos, la gente nos acusa y abusa. Es como si nos mataran todos los días. Es insoportable”, dice Elmi.

El joven incluso fue recibido con ira cuando asistió a ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas.

“Una persona incluso me dijo: ‘Perdimos a nuestro hijo en la explosión. ¿Cómo es que tú y tu esposa están vivos?'”

Ataques de pánico

Durante los tres días que siguieron a la explosión, Elmi dice que no podía comer ni beber agua. Incluso ahora permanece en estado de shock y angustia.

“Les digo que esto no está en nuestras manos. Si hubiera sabido que ocurriría la explosión, habría cancelado la ceremonia”, dice Elmi.

“Somos pacientes. Los que creen en Dios entenderán que este es su destino”.

Él dice que su esposa apenas sale de casa.

“Cada vez que apagamos las luces, sufre ataques de pánico. Se asusta mucho”.

La mujer se negó a hablar con la BBC.

Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

Reuters
Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

La boda de ambos fue un matrimonio arreglado, como la mayoría de las bodas en esa parte del mundo. La madre de Elmi y la madre de la novia son parientes lejanos y desempeñaron el papel de emparejadores.

Elmi pertenece a la minoría hazara, que son musulmanes chiitas.

Los militantes sunitas, incluidos los talibanes y EI, han atacado repetidamente a las minorías chiitas en Afganistán y Pakistán.

Las autoridades en Afganistán quedaron pendientes de informar a Elmi sobre la investigación que se está llevando a cabo sobre lo sucedido.

“No tengo idea de por qué nos atacaron. En nuestra boda no había un solo funcionario local, empresario o político entre los invitados”, dice.

En la explosión murieron personas de diversos grupos étnicos.

Sin planes futuros

Los familiares de algunas de las víctimas obtuvieron una compensación monetaria, como está estipulado según la política del gobierno.

“Un miembro del Parlamento vino a nuestra casa y nos dio medio millón de afganos (unos US$6350)”, dice Elmi.

El joven también dice que guarda buenos recuerdos de amigos y familiares que perecieron en el ataque. A menudo piensa en ellos.

“Incluso si organizamos cientos de reuniones para aquellos que perdimos, no van a volver. Todo terminó”.

Cuando Elmi vio las fotos de su boda que fueron tomadas antes de la explosión, quiso destruirlas.

Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

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Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

“Después de ver las fotos me sentí más angustiado. No pude dormir durante toda la noche. Lloré. ¿Qué más podría hacer?”, se pregunta.

“No tengo ningún plan para mí. Estoy harto de todo. Quiero que alguien nos ayude a abandonar el país“.

Elmi también debe devolver los 1,1 millones de afganos (US$14,000) que pidió prestados para la boda.

Para tratar de despejar las emociones negativas, Elmi pensó en reabrir su sastrería, pero la decisión resultó ser contraproducente.

Un cliente le quitó la ropa que le había dado para coser.

Otro dijo: “La explosión mató a tantas personas, pero él todavía está vivo. Su tienda debería estar cerrada”.

Incapaz de enfrentar la hostilidad de vecinos y otrora amigos, cerró la tienda.

“No hay felicidad en nuestra vida”

Su esposa, Rehana, que estudiaba el décimo grado, se encuentra reacia a regresar a la escuela.

“Mirwais ¿cómo puedo regresar a la escuela?”, le preguntó ella.

Elmi insistió en que no debía renunciar a sus estudios. Pero cuando regresó encontró el aula llena de personas resentidas contra ella.

“Alguien le dijo: ‘Si estás aquí es probable que un terrorista suicida venga'”.

Esas palabras quebraron a Rehana, quien terminó por abandonar la escuela.

El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

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El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

“No hay felicidad en nuestra vida. Me he convertido en una persona diferente”.

El joven lamenta haber sobrevivido.

“Mi esposa y yo pensamos que ojalá nos hubiéramos muerto”.


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