¿Cómo es el proceso para distribuir los libros de texto en el país? Desde hace 6 años no había un retraso
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Cuartoscuro Archivo

¿Cómo es el proceso para distribuir los libros de texto en el país? Desde hace 6 años no había un retraso

La demora en la distribución de los libros de texto gratuito obedece al procedimiento de licitación; los materiales no estarían disponibles para el inicio del ciclo escolar, en agosto.
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26 de abril, 2019
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En los dos sexenios previos sólo hubo un par de retrasos en la distribución de libros de texto gratuito para educación básica, debido a la actualización de los contenidos, pero ésta es la primera vez que la demora obedece al procedimiento de licitación.

Para cada ciclo escolar, en mayo a más tardar se daba el banderazo de salida de los libros ya impresos para entregarlos a los estados; en los siguientes dos meses avanzaba la logística para llegar a los municipios, incluso con la ayuda del Ejército y la Marina para llegar a las regiones más apartadas. Sólo así se lograba que los estudiantes tuvieran los libros justo al inicio del ciclo escolar en agosto.

Pero hasta este 25 de abril, ni siquiera se habían otorgado todos los contratos para imprimir millones de libros, pese a que el proceso dura entre dos y cuatro meses. Apenas el jueves se dio el fallo de la contratación de papel y cajas de cartón, pero dos licitaciones más para imprimir libros de preescolar y primaria han sido diferidos en 10 ocasiones.

Leer: Empresa de compadre de AMLO gana licitación por hasta 221 mdp para proveer papel de libros de texto

Aunque el 12 de abril se declaró desiertas dichas licitaciones debido a que “se rebasa la suficiencia presupuestal establecida por la coordinación editorial posterior a la Oferta Subsecuente de Descuento”, no se han emitido nuevas convocatorias, según reportó este martes el periódico La Jornada. 

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador, las empresas se habían coludido para aumentar el costo del papel. “No están satisfechos y hacen bloques para presentar precios más altos, lo estamos viendo en el caso del papel para la edición de libros de texto, donde se están poniendo de acuerdo”, dijo en conferencia de prensa el pasado 14 de abril.

Tres exfuncionarios de la SEP consultados, incluyendo al exsubsecretario de Educación Básica, Lorenzo Gómez Morín, coinciden en que debido al desfase del proceso hasta este mes, los libros de texto llegarán a los alumnos en octubre o noviembre, debido a que no hay manera de acelerar el proceso de impresión de millones de ejemplares ni la logística de distribución.

De acuerdo a la revisión de comunicados e informes de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg), encargada del proceso de producción y distribución de materiales educativos, ésta es la primera vez desde los dos sexenios previos que el retraso obedece al proceso de contratación y con tal volumen de compra en vilo.

Sólo en 2010 hubo retraso de seis meses en la distribución de cuadernos de actividades, más no libros, debido a que ese año entró en vigor la Reforma Integral de la Educación Básica y la SEP entregó con retraso los nuevos contenidos para su impresión.

En 2013, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que sólo se realizó 98% de la meta de distribución de libros de texto gratuitos, “debido a la extemporaneidad de la entrega de los títulos y contenidos, por parte de la SEP”, es decir, sólo no se alcanzaron a distribuir a tiempo 2% de materiales.

Sin embargo, el resto de años de los últimos dos sexenios la Conaliteg, encargada de la producción y distribución de materiales educativos, ha entregado en tiempo porque todo el proceso está perfectamente calculado. De acuerdo al último dato del ciclo escolar de 2018-2019, entregó 194 millones de libros para 26.2 millones de alumnos y 1.5 millones de maestros de preescolar, primaria, secundaria, telesecundaria y telebachillerato.

El proceso de distribución de los libros tarda prácticamente un año, por eso es que ya con el actual retraso y previendo que la impresión iniciara en mayo, es un hecho que los alumnos no tendrán los libros en agosto, al inicio del ciclo escolar, asegura el exsubsecratario de Educación Básica, Lorenzo Gómez Morín, en entrevista con Animal Político.

Sólo existen algunos impresores con la capacidad de producción de millones de ejemplares, y aún cuando apuraran la selección, el proceso de impresión no podría alcanzarse en menos de dos meses.

Además, también se deben considerar al menos otros tres meses para el proceso de armado de paquetes de libros para cada alumno del país, más la distribución en los mil 190 almacenes regionales, centros de acopio y puntos de entrega en las entidades del país. Y luego, el proceso de distribución en los municipios. Todo el proceso finaliza en julio de cada año, para que los alumnos inicien el ciclo escolar con sus libros.

Pero este año no será así, lo que implica una afectación inmediata a los alumnos, sobre todo los más pobres, porque el modelo pedagógico del sistema educativo mexicano está basado en el libro de texto. “¿Qué harán los maestros sin esos materiales dos o tres meses? El impacto será inmediato, en este ciclo escolar se verá el atraso educativo y la Secretaría no ha dimensionado el problema”, insiste Gómez Morín.

Otro exfuncionario SEP coincide en que “si los tiempos no se respetan no hay manera de que los niños tengan sus libros a inicio de ciclo, y en muchas escuelas esos son los únicos libros que hay, porque no hay biblioteca ni ningún otro recurso, ni nada en línea. Es un problema”.

De acuerdo con la revisión de comunicados de prensa donde se anuncia las etapas y la consulta a exfuncionarios de la SEP de los últimos tres sexenios, te presentamos el  cronograma del proceso mediante el cual millones de libros llegan a los alumnos del país:

libros

Gráfico: Mauricio Robles

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"En 20 minutos los bebés pueden fallecer": la dramática crisis de oxígeno en Bolivia

El oxígeno es cada vez más difícil de conseguir en varias ciudades de Bolivia. La escasez del elemento también amenaza a bebés que necesitan ventilación artificial.
8 de agosto, 2020
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Es una carrera contra el tiempo.

Los hospitales de varias de las principales ciudades de Bolivia cada vez tienen menos reservas de oxígeno clínico y los familiares de pacientes que dependen de este elemento multiplican esfuerzos en una dramática búsqueda de un tubo o balón para tratar de salvar la vida de su abuelo, padre, hermano o incluso hijo.

Un problema que también alcanzó a decenas de recién nacidos que, por diferentes motivos, dependen de ventilación artificial para sobrevivir.

“Yo no puedo esperar a que sea el último minuto para decir qué voy a hacer. Estos bebés necesitan oxígeno continuo, y si usted le quita el oxígeno dos o tres minutos su cerebro va a sufrir. En 20 minutos los bebés pueden a fallecer”, señaló este viernes Hugo Tejerina, directivo del principal hospital materno de La Paz.

Y en una comunicación con BBC Mundo, ese centro de salud confirmó este sábado que podrán mantener la asistencia a los recién nacidos hasta el lunes si es que no reciben una nueva dotación de oxígeno.

Pero el problema va mucho más allá de los menores que pueden resultar afectados.

El gobierno transitorio boliviano denunció el viernes ante la Organización de Estados Americanos que ya son 31 personas las que fallecieron por la falta de reservas para oxigenación.

Dos factores son señalados por directivos de salud como las causas de la crisis. El aumento acelerado de contagios por coronavirus y los bloqueos de algunas de las principales carreteras del país protagonizados por seguidores de Evo Morales enfrentados con la presidenta Jeanine Áñez.

“Estado de desastre”

El viernes en la noche falleció por falta de oxígeno el tío de Claudia, una boliviana que no pudo acompañarlo en su padecimiento porque reside en Italia.

A principios de agosto presentó síntomas de coronavirus y de inmediato sus familiares advirtieron del riesgo que podía correr ante la escasez de oxígeno.

Claudia comparte con BBC Mundo que su tío fue profesor durante 35 años y no disimula su molestia por un fallecimiento que tal vez se habría podido evitar si el hospital donde internaron a su familiar contaba con una dotación para mantener la respiración artificial activa.

Presidenta de Bolivia

Reuters
El gobierno actual acusa a los seguidores de Evo Morales de agudizar la escasez de oxígeno y medicamentos por los bloqueos en carreteras.

Bolivia registró hasta el 7 de agosto 87.891 casos confirmados de coronavirus y La Paz, sede de gobierno, se convirtió en el epicentro de los contagios.

La cantidad de muertos por covid-19 hasta la misma fecha es de 3.524.

De acuerdo a datos recogidos por el diario boliviano Página Siete, al menos 23 personas de esta ciudad fallecieron el viernes por falta de oxígeno.

Este elemento llegó a triplicar su precio y ya era escaso desde hace al menos tres semanas en el país sudamericano.

Pero la situación se volvió crítica desde que comenzaron los cierres de caminos que impidieron que los camiones que transportan tubos y los carros cisterna lleguen a los hospitales de diferentes ciudades.

Al punto de que el sistema de salud pública declaró un inminente “estado de desastre” si no se reponen las dotaciones a los hospitales.

“Repercutirá en el fallecimiento de personas y afectación de núcleos familiares, así como personal en salud”, señala la nota dirigida al gobierno.

El comunicado, difundido por medios locales, señala que si persiste el retraso en la distribución de oxígeno “ya no se contará en horas, sino en vidas”.

Marcha campesina

EPA
Sindicatos en Bolivia están sublevados contra el gobierno de Jeanine Áñez.

El drama de los bebés

Tres o cuatro minutos pueden ser suficientes para que un bebé con nacimiento prematuro pueda sufrir alguna consecuencia a nivel cerebral si no recibe la oxigenación necesaria.

Así lo explicó a BBC Mundo Yuri Pérez, director del Hospital de la Mujer de La Paz.

“Tenemos niños que nacen prematuramente y son dependientes de oxígeno. Ante lo que pasa en el país las cisternas no han logrado pasar y advertimos que el riesgo es grande por la muerte que puedan tener estos pequeños”, indica.

El médico indica que el centro de salud logró la ayuda de padres e instituciones que enviaron tubos para mantener las incubadoras funcionando un par de días más, pero reconoce que todo depende de que se reponga la distribución regular.

“Sería una tragedia muy grande. Trabajamos de día y de noche para mantener todo funcionando, pero sin el oxígeno los niños no recibirán la ventilación necesaria para vivir”, lamenta.

El entrevistado señala que el personal médico junto a los padres se encuentran en una búsqueda desesperada de cualquier insumo adicional de ese elemento.

“Nosotros estamos en un momento de impotencia, imagínese cómo están los padres (de los bebés)”, relata.

Bloqueo de caminos

EPA
Pese al peligro de los contagios, seguidores de Evo Morales retomaron las calles en esta semana.

Después del llamado de emergencia que realizó el Hospital de la Mujer el viernes en la noche, el gobierno aseguró que hará llegar tubos para evitar la muerte de los niños.

La crisis política

La emergencia sanitaria llegó a Bolivia en una coyuntura política de polarización e incertidumbre.

Con la sorpresiva renuncia de Evo Morales a la presidencia en noviembre de 2019, tras semanas de protestas y denuncias de fraude electoral, el gobierno transitorio se comprometió a llamar a elecciones lo más pronto que se pueda.

Los comicios fueron programados primero para el 3 de mayo, se intentó convocarlos para principios de agosto, luego para el 6 de septiembre y ahora están fijados para el 18 de octubre, por decisión del Tribunal Supremo Electoral boliviano

El mayor motivo de las repetidas suspensiones fue la pandemia y el temor a que se multipliquen los contagios, sin embargo esto provocó molestia entre sindicatos obreros, campesinos e indígenas que reclaman una elección pronta y decidieron volver a las calles.

Acusan al gobierno de Áñez de pretender quedarse en el poder todo lo posible.

“Antes tampoco había oxígeno. Ahora nos acusan de que no llega por los bloqueos, pero la verdad es que el gobierno golpista no nos hacía llegar ni una aspirina”, afirma Juana Quispe, diputada del partido que todavía lidera Evo Morales.

La congresista señala que la escasez del elemento y de medicinas que sufre Bolivia no está relacionada con las protestas que se producen en al menos sesenta puntos del país.

“Es por el gobierno que no tiene capacidad”, insiste la autoridad en conversación con BBC Mundo.

Las movilizaciones en Bolivia retornaron a finales de julio y los manifestantes aseguran que seguirán en las calles pese al riesgo de contagiarse de covid-19.

En Bolivia se hace cada día más difícil separar una discusión sobre sus problemas de salud de las posiciones partidarias enfrentadas.

Es un país que rompe sus récords de contagios confirmados casi a diario, pero que parece concentrarse cada vez más en la batalla política.


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