Fiscalía en Tabasco solo logró llevar a juicio 1% de casos de agresiones contra migrantes, desde 2015
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Fiscalía en Tabasco solo logró llevar a juicio 1% de casos de agresiones contra migrantes, desde 2015

Organizaciones civiles critican que la situación en la frontera sur de México “es catastrófica”, por las agresiones y la falta de acceso de los migrantes a la justicia.
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1 de abril, 2019
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Desde su creación en 2015, como parte del Plan Frontera Sur que prometía acciones para proteger a los migrantes a su paso por México, la Fiscalía Especializada de Tabasco consiguió llevar a juicio apenas el 1% de los casi 800 casos de agresiones denunciados por personas sin documentos en esa región del país.

De acuerdo con la Fiscalía Especializada para la Atención a Migrantes de Tenosique, Tabasco, en 2015 inició 157 carpetas por agresiones, pero ninguna llegó a juicio. En 2016, abrió 201 carpetas, y judicializó solo una por secuestro; en 2017, 266 carpetas, y dos fueron judicializadas por portación y fabricación de armas, y en 2018, hasta el 15 de septiembre, abrió 266 carpetas y tres fueron judicializadas.

Es decir, en cuatro años, la Fiscalía Especializada abrió en total 791 carpetas de investigación por agresiones en contra de migrantes, y solo consiguió llevar seis casos a juicio; un 1%. El resto, es decir, el 99% de los casos, quedaron impunes.

Este bajo índice, apuntó la Fiscalía Especializada, se debe a dos motivos.

Uno, que más de la mitad de las denuncias presentadas por las víctimas, el 52%, quedaron archivadas temporalmente o de manera definitiva, puesto que los migrantes que denuncian, en su mayoría, van de paso por México y no se quedan para continuar aportando pruebas para que la investigación avance.

Y dos, que las víctimas, en muchos casos, no denuncian directamente a un agresor en particular, sino contra quien o quienes resulten responsables, puesto que, por ejemplo, muchos asaltos se cometen en zonas despobladas y los agresores huyen del lugar y no son detenidos por la policía.

“Situación catastrófica”

A pesar de esta explicación de la autoridad, organizaciones civiles como la Red Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT), y el albergue La 72, criticaron que ese pírrico 1% de investigaciones judicializadas refleja que “la situación del acceso a la justicia en la región es verdaderamente catastrófica”.

“La Fiscalía Especializada no ha servido para nada”, dijo Fray Tomás González, director de La 72, quien recalcó en entrevista con Animal Político que ese índice de 99% de agresiones que acaban en impunidad es especialmente grave en el contexto actual de la zona, donde la llegada de caravanas que parten de Centroamérica ha repuntado el flujo de migrantes y, con éste, los ataques.

De hecho, La 72 denunció que, solo en el mes de enero pasado, registró 166 agresiones en Tabasco contra migrantes, frente a las 58 de enero de 2018; un alza de 186%.

Tanto La 72, como la Fiscalía Especializada, coinciden al señalar que el principal delito cometido en Tabasco contra migrantes es el robo con violencia.

Aunque la diferencia en las cantidades refleja una importante cifra negra que no se denuncia. Por ejemplo, la Fiscalía Especializada abrió 137 carpetas por robo con violencia en 2018. Mientras que La 72 registró mil 107 casos; 708% más.

Es más, en tan solo dos meses, entre enero y febrero de este año, La 72 lleva contabilizados 203 robos con violencia a migrantes, 66 más que las denunciadas formalmente ante la Fiscalía en todo 2018.

La 72 también advirtió que, desde la entrada del nuevo Gobierno Federal, otros dos delitos graves están repuntando en la frontera sur con Guatemala: el secuestro, de los que llevan registrados tres casos tan solo en el mes de enero -un plagio cada 10 días-, y la violación sexual, de los que llevan contabilizados siete casos, cinco de ellos solo en el mes de febrero -1 cada 5 días-.

Jorge, un migrante hondureño que denunció su caso ante la Fiscalía Especial con el acompañamiento de La 72, narra a Animal Político que, a los pocos kilómetros de adentrarse en suelo mexicano, fue asaltado junto a Marlin y Fátima, también migrantes. Los tres fueron agredidos, pero la peor parte se la llevó Fátima, que fue secuestrada y violada por los agresores.

“Un0 más en la cuenta”

-¿Saben cuántos migrantes hemos matado aquí?

Jorge, cuya verdadera identidad, como la del resto de migrantes mencionados en este reportaje, queda reservada por su seguridad, cuenta que apenas llevaban un día de “rodear monte” para evitar a los agentes de Migración, cuando a las nueve y media de la noche de un día de febrero dos tipos salieron de la nada para interceptarlos, en los alrededores del basurero municipal de Tenosique, en la frontera entre Tabasco y Guatemala.

Los dos “malandros”, cuenta el hondureño, eran un par de “señores mayores”, sin rasgos fisionómicos especialmente reseñables, salvo que uno de ellos empuñaba un largo machete, y el otro una pistola.

“Nos ordenaron que nos metiéramos de nuevo al monte -recuerda Jorge-. Allí, nos hincaron a los tres en el suelo y nos preguntaron si sabíamos a cuántos migrantes habían matado en ese lugar. Les dijimos que no. Y entonces, mientras se reían, nos dijeron: pues ustedes van a sumar uno más en la cuenta”.

Los tres migrantes, conocidos “de la misma aldea” de la que salieron juntos de Honduras, entregaron de inmediato el poco dinero que traían, y también sus pertenencias: los tenis de repuesto, unas playeras, y hasta un par de cajetillas con analgésicos para el dolor de cabeza y el resfriado común.

Tras minutos de golpes en mitad de la noche cerrada, uno de los agresores, el que empuñaba el machete, le puso a Jorge el filo del largo cuchillo en la base del cráneo, como si fuera a abrir un coco en dos de un tajo seco, y ordenó que nadie se levantara hasta que hubieran pasado, al menos, veinte minutos.

-Y mucho cuidado con reportar el robo -les amenazó-. Porque tenemos contactos en la policía y, si denuncian, regresamos y los matamos a los tres.

La pesadilla estaba por terminar, pensó aliviado Jorge.

Pero, para Fátima, apenas estaba por comenzar.

Antes de irse, el asaltante de la pistola agarró con violencia a la hondureña de unos 30 años, y a empujones se la llevó a la fuerza hacia las entrañas del monte. Fátima gritó pidiendo ayuda y Jorge hizo el ademán de salir en su defensa. Pero un golpe fuerte en la nunca con la empuñadura del machete, le hizo caer en el suelo con la misma velocidad de un plomo hundiéndose en el agua.

“No nos quedó de otra, más que dejarla ir con esos malandros -murmura Jorge, todavía atormentado por los gritos sin respuesta de Fátima-. Nos dolió mucho no poder hacer nada. Pero si nosotros les hubiéramos hecho frente, sin armas ni nada para defendernos, nos hubieran matado ahí mismo a todos”.

Cuando escucharon que, de nuevo, el silencio del monte era todo cuanto les rodeaba, Jorge y Marlin se levantaron ya sin nada de dinero en los bolsillos, y sin sus mochilas, lo más sagrado para cualquier migrante.

Luego, deambularon de un lado para otro sin saber muy bien qué hacer. Platicaban entre susurros por temor a que llegaran más asaltantes, y, apesadumbrados, lamentaban entre maldiciones que la caravana migrante a la que se unieron se hubiera desintegrado a los pocos días de partir de Tegucigalpa.

“Yo, en Honduras, trabajaba en lo que podía; a veces, en la agricultura, a veces en la albañilería. Pero se gana muy poco, no te alcanza para vivir. Por eso, cuando en las redes sociales me enteré que iba a salir otra caravana, me lancé sin pensarlo. En mi país, la gente dice que si vas en caravana no te pasa nada, porque vamos todos en grupo y los malandros no se meten con nosotros. Pero, por desgracia, mucho antes de llegar a México, cada quien empezó a tomar sus decisiones, y aquello dejó muy pronto de ser una caravana. Todos nos dividimos. Y ahí fue cuando nos quedamos solos los tres”.

Tras el asalto, Jorge y Marlin estaban a la deriva, y ya no eran tres.

“La única opción era escondernos en algún sitio cercano a la carretera y esperarla. No podíamos irnos así y dejarla botada”, cuenta el hondureño.

Así pasaron varias horas, Jorge no recuerda cuántas exactamente, pero aún era de noche, cuando, agazapados entre la matorrales y la maleza del campo, escucharon a los lejos dos motocicletas.

Una de ellas se detuvo en mitad de la carretera estrecha. Fátima se bajó de la motocicleta, y comenzó a caminar sola, sin saberlo, al encuentro de Jorge y Marlin, que la recibieron.

“Estaba traumada -recuerda Jorge-. Solo nos dijo que la violaron y que la botaron con 20 pesos para que se comprara una botella de agua”.

Fiscalía, “en el abandono”

Días después de interponer una denuncia ante la Fiscalía Especializada de atención a migrantes, con el acompañamiento del albergue La 72, Fátima no aguantó más y decidió regresar a Honduras.

“Se le metió el miedo en la mente. Decía que si seguía más para arriba le iba a pasar lo mismo, o incluso peor, y por eso decidió no arriesgar más su vida”, dice Jorge, que aún permanece en México a la espera de una visa humanitaria para quedarse en el país y buscar una opción de trabajo. Y en espera, también, de ver qué sucede con su denuncia. Aunque admite que, muy probablemente, el resultado que encontrará es el que ya conoce: que a los asaltantes les protege la impunidad.

“Sé que no va a pasar nada. Pero aun así decidí poner la denuncia en la Fiscalía. Porque, aunque somos migrantes, nosotros también tenemos derechos”, comenta Jorge que, al menos, espera que su denuncia sirva para poner su granito de arena y hacer presión a las nuevas autoridades mexicanas.

Animal Político buscó a la Fiscalía Especializada para la Atención a Migrantes de Tenosique, para cuestionarle sobre esta situación de agresiones y el 99% de denuncias que no llegaron ante un juez y se quedaron en la impunidad.

Por medio del departamento de comunicación social, la actual Fiscalía Estatal, a cargo de Jaime Humberto Lastro, admitió que a su llegada al cargo encontraron una Fiscalía Especializada “en el abandono” y en la que “no se vio acción por parte de quienes estuvieron al frente de ésta”, motivo por el que iniciaron un proceso de ajustes en el personal de la dependencia.

“Con la llegada de la nueva administración, se hizo una revisión completa de todas las áreas de la Fiscalía, incluida la de atención a migrantes”, subrayó comunicación social.

Por su parte, Alejandro Encinas, subsecretario de Migración y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación federal, también admitió a pregunta expresa de este medio que “tiene que fortalecerse la Fiscalía”.

“Hubo un paso importante con la llegada del nuevo gobierno en Tabasco (del morenista Adán Augusto López), que creó una secretaría para atender los asuntos de la frontera y de los migrantes. Creo que eso va a dar pronto un buen resultado”, dijo el subsecretario Encinas.

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Bolivia: La historia de los 8 primos que superaron juntos el COVID-19 en un hospital

Ocho menores de entre 3 y 13 años dieron positivo en la prueba de coronavirus y tuvieron que ser llevados a un hospital. Ellos no quisieron separarse y los médicos lo entendieron.
18 de mayo, 2020
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Los niños retornaron a su casa en un pequeño bus tras casi tres semanas de internación.

José Rocha/Los Tiempos
Los niños retornaron a su casa en un pequeño bus tras casi tres semanas de internación.

Juguetes, bolsas con alimentos y golosinas fueron algunos de los regalos del personal médico que atendió a los “ch’iticitos” el día que fueron dados de alta.

Con ese término, una voz quechua con la que en Bolivia se refieren a los niños, bautizaron a los ocho primos que pasaron casi tres semanas internados y derrotaron juntos al coronavirus.

Pasaron su aislamiento en grupo, en dos cuartos contiguos del hospital Solomon Klein, en la ciudad de Sacaba (centro de Bolivia) y retornaron a sus casas este 12 de mayo.

Y en el momento de dejar el centro de salud, los miembros del equipo de enfermería y médicos hicieron una especie de pasillo humano para que los niños se salieran en medio de aplausos y algunas lágrimas.

El personal médico despidió a los menores con aplausos y lágrimas.

José Rocha/Los Tiempos
El personal médico despidió a los menores con aplausos y lágrimas.

Después de ello, una de las madres de los menores resumió en pocas palabras cómo se siente su familia después de lo vivido en las últimas semanas: “La tormenta terminó”.

“Vencedores”, fue el título de la portada del diario boliviano Los Tiempos del día siguiente, con la foto de los ocho niños de entre 3 y 13 años que no quisieron separarse.

Contagio y hacinamiento

El caso de los ocho primos fue complejo desde el principio, explica a BBC Mundo el jefe de vigilancia epidemiológica del Servicio Departamental de Salud, Rubén Castillo.

Los primos junto a sus padres convivían en un espacio pequeño, lo que hacía mucho más probables los contagios y casi imposible un eventual aislamiento domiciliario.

La familia residía en una zona periurbana donde se mezclan casas humildes con viviendas residenciales.

El contagio comenzó con la madre de uno de los menores, luego uno de los niños presentó síntomas y a las pocas horas todo el grupo tuvo que ser trasladado al hospital más cercano equipado para tratar casos de covid-19.

Los niños recibieron juguetes y golosinas como regalos del personal del hospital donde permanecieron.

José Rocha/Los Tiempos
Los niños recibieron juguetes y golosinas como regalos del personal del hospital donde permanecieron.

Confirmados los casos positivos de los ocho, se volvió urgente decidir cómo serían atendidos en el centro médico y lejos de sus padres.

“Vimos que eran muy unidos y se optó por mantenerlos juntos. Ellos estaban acostumbrados a vivir así y no queríamos que sufran algún trauma”, explicó Rubén Castillo.

El jefe de salud añade que por esa situación se realizó un seguimiento muy estrecho de la evolución de los ocho, fundamentalmente durante los primeros días en los que se temía que alguno de ellos necesitara un tratamiento especial en solitario.

Las tres semanas

Como se encontraban en habitaciones una al lado de la otra, los ch’iticitosse comunicaban a lgritos.

Así lo recuerda Grover León, director del hospital donde fueron internados los menores.

“En las mañanas se gritaban de pared a pared: ‘¿Cómo están? ¿Están bien?’”, señala a BBC Mundo el médico.

Con el paso de los días, los menores dejaron de gritar y comenzaron a realizar videollamadas con teléfonos celulares que les prestaban las enfermeras.

Esos móviles, además, eran la única vía que tenían los niños para comunicarse con sus padres durante todo el periodo de internación.

“Los ch’iticitos se ganaron el cariño de todo el hospital”, cuenta León al tiempo de recordar que, de a poco, a las habitaciones de los primitos llegaban juguetes y hasta televisiones para mantenerlos entretenidos.

Las enfermeras ya sabían cómo era cada uno de ellos. El mayor de ellos el más hiperactivo y la menor de las niñas, la más juiciosa.

El equipo seleccionado para tratar el caso de los primos tenía experiencia previa en pediatría.

Una paciente de covid-19 sale del hospital

EPA
Más de 430 personas se han recuperado del covid-19 en Bolivia, según el Ministerio de Salud.

El director del hospital recuerda que uno de ellos presentó problemas respiratorios moderados que pudieron ser controlados.

“Lo más difícil fue lograr que ellos no extrañen el calor de hogar y de la familia”, concluye.

Las dificultades

Las autoridades sanitarias bolivianas consultadas por BBC Mundo coinciden en que las difíciles condiciones socioeconómicas en las que se encuentran grandes sectores de la población de este país dificultan el combate contra la pandemia.

Rubén Castillo señala, por ejemplo, que el hacinamiento en el que se encontraban los ocho primos recién recuperados es muy recurrente en Bolivia como en distintos países de Latinoamérica.

“Esas características, junto con la posibilidad de que estén presentes casos asintomáticos, son un potencial foco de contagio desde las casas”, advierte el jefe de salud.

Mujeres hacen compras en Bolivia

AFP
En Bolivia se registran más de 3.500 casos confirmados de covid-19 y alrededor de 160 muertes.

En Bolivia son cada vez más las poblaciones pequeñas que son puestas en cuarentena porque los contagios se multiplican en las casas a raíz de que un familiar contrajo el virus en un mercado u otro sitio público.

El país declaró cuarentena total y cierre de fronteras desde el 25 de marzo. Sin embargo, al igual que otros países de América Latina, comenzó a registrar cifras récord de contagios confirmados y decesos diarios a partir del mes de mayo.

Es por ello que para el doctor León es una alegría especial que los primos que entraron a su hospital hace tres semanas salieran todos juntos.

Los ocho abordaron un pequeño bus junto a algunos de sus familiares para volver a la casa que extrañaron tanto.

Se determinó que pasen 10 días más de aislamiento por seguridad, pero todo apunta a que una de las mamás de los niños tenía razón y que la tormenta ya pasó.

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BBC

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