Militares no harán pruebas de control de confianza al unirse a la Guardia Nacional
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Militares no harán pruebas de control de confianza al unirse a la Guardia Nacional

Iniciativa de ley plantea ladesaparición total de Policía Federal en 18 meses; establece que la nueva fuerza podrá intervenir comunicaciones privadas: los gobiernos locales deberán financiar el apoyo y que habrá penas de hasta 60 años de cárcel para guardias que ayuden a crimen organizado.
Cuartoscuro
12 de abril, 2019
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La fuerza inicial de la Guardia Nacional se conformará con más de 40 mil policías militares y navales que no serán evaluados con la batería de exámenes de control de confianza (desde los toxicológicos hasta los de polígrafo), que las instituciones civiles aplican a cualquier persona para que pueda ejercer funciones de policía.

¿Por qué militares en activo pueden estar en la Guardia Nacional? Esta fue la negociación

Lo anterior, pese a que la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública y el propio proyecto de iniciativa de Ley de la Guardia Nacional contemplan que, para ser un elemento de esa corporación (por definición una fuerza de seguridad pública civil) y permanecer en ella, hay que acreditar el control de confianza.

Esto fue confirmado por el secretario de Seguridad Ciudadana Alfonso Durazo a pregunta expresa hecha por Animal Político. Al funcionario se le cuestionó si serían evaluados en control de confianza los militares transferidos.

Su respuesta es que no es necesario ya que las Fuerzas Armadas tienen un mecanismo de control distinto al de confianza, pero que certifica la confiabilidad de sus efectivos, y que solo la Policía Federal es la que sí cuenta con el control de confianza convencional.

Al preguntarle si a los nuevos reclutas se les aplicará el control de confianza, el funcionario abrió la posibilidad de que sea por “una vía o por otra”.

Ellos son los militares que comandarán la Guardia Nacional

Los policías militares y navales que serán transferidos a la Guardia ¿tendrán que pasar por control de confianza, y si es el caso quién se los aplicará?

Durazo: En primer lugar los elementos del Ejército en activo por definición tienen vigente su calidad de confianza y de certificaciónm, sino no sería posible que estuvieran ni en el Ejército ni en la Marina.

¿En el Ejército hay control de confianza?

Son procesos distintos de control… no necesariamente de confianza pero que certifican la calidad y el desempeño de esos servidores públicos. Y en el caso de la Policía Federal ahí sí es reglamentario el examen de confianza. En este caso (de Policía Federal) estamos solicitando a autoridades que cuentan con centros de confianza den prioridad al personal de Policía Federal que deba certificarse para pasar a la Guardia Nacional.

¿Y en el caso de los nuevos reclutas? ¿A ellos sí se les aplicará el examen de control de confianza?

Por supuesto que sí. Todo el personal de la Guardia Nacional será certificado por una vía o por otra.

Aunque el secretario de Seguridad señaló que el Ejército tiene su propio proceso de certificación similar al control de confianza, la página de la Secretaría de la Defensa Nacional no señala evaluación alguna de este tipo en sus requisitos de reclutamiento. Lo que se pide para ingresar al Ejército son cosas como una estatura mínima, tener secundaria terminada, constancia de antecedentes no penales, entre otros similares.

No obstante, el proyecto de iniciativa de Ley de la Guardia Nacional enviada al Senado por el gobierno federal plantea, en el artículo 27 fracción IV, que para ingresar a la Guardia Nacional se requiere “aprobar los procesos de evaluación de control de confianza”. Y no se menciona excepción alguna para los militares que se transfieran a la misma.

¿Qué delitos va a combatir? ¿Qué pasará con los soldados? Las claves de la Guardia Nacional

Las claves de la iniciativa de Ley

Este 10 de abril, el Gobierno Federal entregó al Senado el proyecto de iniciativa por el que se expide la Ley de la Guardia Nacional, una de las tres leyes complementarias que deben crearse de acuerdo con la reforma constitucional aprobada y publicada el 26 de marzo en el Diario Oficial de la Federación.

El senador Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política, dijo que es un documento que se trabajará en comisiones en busca de consensos. En ese sentido no descartó modificaciones aunque recordó que para su aprobación ya solo se requiere de mayoría simple, algo que suman por si solos Morena y sus aliados.

Además del tema de control de confianza la iniciativa presenta varios puntos clave y novedosos, A continuación se mencionan algunos de los principales.

Militares van con todo y su armamento, y sin pedir licencia

En los artículos transitorios se establece que los integrantes de la Policía Militar y Naval que sean transferidos a la Guardia mantendrán su armamento, municiones y equipo con el que fueron dotados en las Fuerzas Armadas, y todo ello se transferirá al inventario de la Guardia Nacional. También conservarán sus sueldos, prestaciones, insignias, etcétera.

Se establece que dichos elementos deberán cumplir con una capacitación policial, sin embargo, no se menciona la necesidad de que tengan que pedir licencia, como se había acordado en los considerandos de la reforma constitucional aprobada hace unas semanas, concesión hecha por los legisladores a cambio de que se quitara el requisito de que no puedes haber elementos militares en activo en la nueva fuerza

En 18 meses el fin de Policía Federal

La Ley de Guardia Nacional contempla para esta nueva fuerza todas las funciones que actualmente están a cargo de la Policía Federal, desde la prevención e investigación de delitos, hasta la vigilancia de instalaciones y zonas federales como carreteras, puertos y aeropuertos. Es por ello que todos los recursos de Policía Federal deberán ser transferidos a la Guardia Nacional.

La transición será gradual con dos plazos importantes. Uno de 30 días posteriores a la expedición de la ley para que el equipo humano y material de las divisiones de Fuerzas Federales y Gendarmería sean transferidos a la Guardia, y uno de 18 meses como máximo para que el resto de las divisiones y equipos sean transferidos a la nueva institución.

La Guardia Nacional será un órgano desconcentrado de la Secretaría de Seguridad, como lo es actualmente la Policía Federal.

El Ejército presenta los uniformes que usarán los elementos de la Guardia Nacional

Podrá atender e investigar delitos federales y locales

La iniciativa propone que la Guardia tenga bajo su responsabilidad la prevención e investigación de delitos federales pero que a su vez pueda realizar la misma función en cuanto a delitos locales si lo solicita algún gobierno local. Sus actividades de investigación se harán bajo conducción del Ministerio Público.

Intervención de comunicaciones y agentes infiltrados

La iniciativa faculta a elementos de la Guardia Nacional para realizar monitoreo e intervenciones de comunicaciones privadas previa autorización de un juez. El artículo 109 establece el catálogo de delitos para los cuales se faculta este espionaje, entre los que se encuentran trata de personas, lavado de dinero, tráfico de drogas, extorsión, homicidio, secuestro, robo de autos, entre otros.

La iniciativa también faculta a los elementos de la Guardia a cumplir con órdenes de aprehensión y a realizar operaciones encubiertas de inteligencia, entre otros.

Nuevos delitos para la Guardia con penas de hasta 60 años

La iniciativa de ley presume que habrá una disciplina férrea para la nueva fuerza de seguridad con sanciones severas en caso de faltas. Señala que con ello se busca blindar a la Guardia Nacional de indisciplinas y hechos de corrupción que han afectado a otras corporaciones en el pasado.

Por el lado de faltas administrativas se contemplan sanciones que van desde amonestaciones, hasta arrestos. Además, en el Título Quinto Capítulo III se incluye un catálogo de nuevos delitos en los que pueden incurrir los elementos de la Guardia con sanciones que incluso llegan hasta los 60 años de prisión en casos como colaborar con la delincuencia organizada.

Estados y municipios deberán pagar por apoyo de la Guardia

El artículo 93 del proyecto establece que la Guardia Nacional podrá firmar convenios de colaboración con estados y municipios para apoyarlos en tareas de seguridad pública, pero dicho apoyo no será gratuito.

El artículo 96 señala que los gobiernos locales deberán “aportar proporcionalmente, con cargo a sus presupuestos, los recursos económicos, humanos y materiales necesarios para sufragar parcialmente los costos de operación de la Guardia Nacional”. Esto entre otras obligaciones que se pactarán en los convenios de colaboración.

Los jefes de la Guardia

La iniciativa deja en claro que la Guardia Nacional tendrá un mando civil y originario que recaerá en el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, quien actualmente es Alfonso Durazo.

Y el mando operativo recaerá en el Comandante de la Guardia Nacional, el cual será nombrado directamente por el presidente. Andrés Manuel López Obrador nombró en ese puesto al general en proceso de retiro Luis Rodríguez Bucio.

A partir de ahí y en una estructura jerárquica y fuertemente vertical, se establecerán mandos territoriales, estatales y unidades. Habrá en total 14 grados agrupados en cuatro grandes categorías denominadas: Comisarios, Inspectores, Oficiales y Escala Básica.

Requisitos de ingreso y carrera

Para ingresar a la Guardia Nacional, el proyecto de ley contempla nueve requisitos básicos entre los que se encuentran no tener antecedentes penales, cumplir con cierto perfil físico y médico, aprobar las evaluaciones de control de confianza, y no haber sido separado o inhabilitado de otra corporación policial.

Además, se establece el servicio de Carrera de la Guardia Nacional que deberá dar paso a un reglamento con procesos claros de ingreso, desarrollo, permanencia y promoción. Se establece que con excepción del comandante general, el resto de los cargos deberán ser asignados conforme a la evolución y ascensos en dicha carrera profesional.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

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