Tras 6 semestres, eliminan carrera de ingeniería en escuela de Morena; estudiantes se quedan sin nada
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Tras 6 semestres, eliminan carrera de ingeniería en escuela de Morena; estudiantes se quedan sin nada

Jóvenes se enteraron de que su carrera desaparecería en el plantel Heberto Castillo, porque eran menos de una veintena estudiantes y no había presupuesto.
Cuartoscuro Archivo
11 de abril, 2019
Comparte

Andrés tiene 26 años. Hace poco más de dos años comenzó la carrera de Ingeniería en Computación en el plantel Heberto Castillo, una de las universidades de Morena y cuyo principal impulsor fue el actual secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

Creyó en el proyecto porque significó la oportunidad de cambiar de vida. Desde los 13 años fue pandillero y además de consumir drogas y “atracar”, había dejado la escuela, pero en 2016 quiso “darle una oportunidad al conocimiento y apareció esta opción como caída del cielo”, dice el joven.

Avanzó hasta el cuarto semestre y por primera vez sentía que se ganaba el respeto por su destreza en las matemáticas y no por los golpes que podía lanzar en las peleas. También se sentía orgulloso que sería el primero de su familia en tener una carrera universitaria. Al concluir planeaba iniciar un negocio para que, además de vivir de él, diera oportunidad de empleo a vecinos de Tláhuac, la demarcación donde vive.

Pero su esperanza se truncó.

En enero debía inscribirse al quinto semestre, pero no hubo convocatoria en el plantel. Los maestros le dijeron que debía registrarse en la plataforma de Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina (Crefal), porque la escuela sería incorporada al Programa de Universidades Benito Juárez como parte de los 100 nuevos planteles del Gobierno Federal.

El 31 de enero intentó hacerlo, pero su plantel, enlistado en la página, ya no ofrecía la carrera de Ingeniería en Computación, sino Ingeniería en Electromecánica. Los profesores dijeron que se inscribiera, para asegurar su lugar, y luego verían qué pasaba con la carrera.  

Días después él y el resto de sus compañeros se enteraron que su carrera desaparecería porque sólo eran menos de una veintena estudiantes y no había presupuesto, pese a que funcionaba gracias a las aportaciones de legisladores de Morena y pese a que a partir de este año sería uno de los planteles del Gobierno Federal.

En un correo electrónico enviado por Raquel Sosa, coordinadora del Programa de Universidades y quien también había coordinado el proyecto de las escuelas de Morena, explicó: “Haremos todo lo que esté en nuestras manos para lograr que los estudiantes que estudiaban ambas carreras se incorporen a las escuelas que sí tenemos en otras partes. Ingeniería Civil, por ejemplo, se imparte en Texcoco, y la carrera de computación se convertirá en el mismo plantel de Tláhuac, en Ingeniería Electromecánica”.

Y “por decisión de las autoridades del plantel, la carrera (Ingeniería en Computación) no se registró ante la SEP y, por tanto, deberemos hacer un gran esfuerzo para lograr la revalidación de estudios en otros planteles. Lamento muchísimo las molestias que esto puede ocasionarle”, dice el correo firmado por Sosa.

El fraude

Si bien sólo 18 estudiantes continuaban en el plantel, son 18 jóvenes que creyeron en el proyecto que Morena les ofreció como una oportunidad educativa tras no poder ingresar a escuelas de alta demanda como la UNAM o el IPN. Hace tres años, durante la inauguración, Jiménez Espriú les dijo que “ésta no es una escuela de rechazados, es una escuela para los que no tienen oportunidad de estudiar”.

Josué, estudiante de sexto semestre de la Ingeniería, se siente decepcionado. Sus padres incluso acudieron a la escuela para preguntar sobre el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios del Tipo Superior (RVOES) durante los primeros semestres y el director, Jorge Raus García, les pidió confianza en que obtendrían el registro pronto porque “estaba en trámite”, pero nunca lo consiguieron. La escuela impartía cursos sin el registro de validez.

Esto también terminó afectándolos en este momento, porque después de desaparecer la carrera, acudieron a la Secretaría de Educación Pública para pedir ayuda. El subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, les propuso incorporarlos al Tecnológico de Tláhuac, donde se imparte la ingeniería y forma parte del sistema del Tecnológico Nacional de México de la SEP.

Sin embargo, sus estudios no tienen validez oficial, porque la escuela no estaba reconocida. Los estudiantes se quedaron con las manos vacías tras la decisión de desaparecer la carrera sin explicación alguna.

Adrián, otro de los estudiantes, asegura que Raquel Sosa está traicionando los preceptos repetidos por el Presidente de “no mentir, no traicionar”. Ellos se sienten engañados porque le apostaron a este modelo de educación y ahora se sienten defraudados.

Se supone que la idea de las escuelas de Morena, como ahora el Programa de 100 universidades es alejar a los jóvenes de la drogadicción o la delincuencia. Llevar una opción de educación a zonas marginadas, pero lo que nos están haciendo es “acabar con nuestros sueños. Yo también sé lo que es vivir en un lugar como Tláhuac, donde es más fácil agarrar un arma que un libro”, agrega Andrés.

Por eso, dice, exige al presidente y a Raquel Sosa que “den la cara por su proyecto. Les pedimos educación y que cumplan lo que prometieron”.

Alan, otro de los jóvenes había hecho el examen de ingreso al IPN durante dos años sin conseguirlo y vio en la escuela Heberto Castillo una oportunidad de oro para “ser un profesionista y cambiar al país”, pero ahora no sabe qué hará. La opción que Sosa les ofrece es iniciar desde cero la carrera de Electromecánica, pese a que no tiene nada qué ver con la ingeniería que él estudiaba.

Incluso, los jóvenes recibieron un aviso para informarles que los cursos de la nueva carrera iniciarían el 10 de abril, pero el 5 de abril les enviaron otro correo avisándoles que “queda pospuesto el inicio de actividades hasta nuevo aviso”.

Los estudiantes han acudido a la SEP, han protestado afuera de Palacio Nacional para que el Presidente se entere de su problemática y hasta consiguieron una audiencia con el presidente del Senado y exdirigente de Morena, Martí Batres, pero hasta el momento no han conseguido ninguna solución.

En este peregrinar, Andrés les ha cuestionado “¿de verdad pensaban hacer un proyecto serio o sólo se dedicaron a sacar raja política con las escuelas de Morena?”. Aún sin conseguir respuesta, el joven dice que volvió al punto de inicio: “soy nini. Me quedé sin escuela y sin trabajo porque le aposté todo a esto, y ahora no tengo nada. Me siento triste y enojado”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo es la pobreza en el multimillonario Qatar, uno de los países más ricos del mundo

En este pequeño estado, con algunos de los residentes más pudientes del mundo, se habla poco de la pobreza y los extranjeros que la padecen.
30 de noviembre, 2022
Comparte

Ver pobreza y hablar sobre ella no es asunto fácil en Qatar.

Algunos de los que acceden a hablar al respecto eligen con cuidado sus palabras porque es un tema “complicado con el que hay que protegerse porque las autoridades intentan controlar”, le dice a BBC Mundo un taxista pakistaní que prefiere mantenerse bajo anonimato.

Qatar, uno de los países más ricos del mundo, no está libre de pobreza. Y si no se habla lo suficiente de ella es también por lo oculta a la vista que puede resultar.

Parte de los extranjeros que la experimentan viven en barrios aislados y peor comunicados, lejos de las zonas frecuentadas por turistas y aficionados.

Gracias principalmente al dinero del gas y el petróleo, Qatar cuenta con un producto interno bruto de US$180.000 millones que ha atraído a cientos de miles de migrantes para poder invertir en construcciones enormes en el desierto.

Qatar tiene alrededor de tres millones de habitantes. De ese total, solo 350.000 (un 10% de la población) son qataríes. El resto son extranjeros. Qataríes y expatriados occidentales cuentan con altos salarios y grandes beneficios sociales.

Según las estadísticas oficiales, Qatar eliminó virtualmente la pobreza, aunque hay otra realidad distinta para muchos migrantes del sudeste asiático.

“Muchos de los que vienen de países como India, Nepal, Bangladesh o Pakistán no tienen cualificación y apenas hablan inglés. Aunque aquí tienen mejores estándares de vida que en sus países de origen, una parte importante vive con lo justo, bajo salario mínimo y compartiendo una habitación de seis para mandar dinero a sus países”, cuenta el taxista pakistaní.

Logo de la Copa del Mundo con la vista de rascacielos de Doha al fondo.

Reuters
Las condiciones de los trabajadores de la construcción en Qatar ha sido un tema controvertido, aunque el país insiste en sus avances para mejorar la vida de esos trabajadores.

Tratamiento desigual

En un país donde qataríes y expatriados occidentales pueden ganar varias decenas de miles de dólares al año más beneficios, muchos empleados sin cualificar no tienen mayor paga asegurada que la del salario mínimo mensual, apenas US$275.

Qatar se convirtió en 2020 en el primer país árabe en abolir en efecto el controvertido sistema kafala (patrocinio en árabe) y el segundo en establecer un salario mínimo para todos los trabajadores independientemente de su nacionalidad después de Kuwait.

Cuando el kafala estaba vigente, si un empleado cambiaba de trabajo sin autorización, por ejemplo, podía enfrentar cargos penales, arresto y deportación.

Los empleadores a veces confiscaban el pasaporte de sus empleados, forzándolos en la práctica a permanecer de forma indefinida en el país.

Muchos migrantes también debían pagar una tasa de contratación a sus reclutadores de entre US$500 y US$3.500 antes de abandonar sus países.

Para ello, la mayoría tuvo que recurrir a préstamos con intereses que les dejó en posiciones vulnerables.

Como parte de su regulación en materia de derechos laborales, Qatar también promulgó una ley que permitía a los trabajadores que habían completado sus contratos cambiar de trabajo libremente e impuso multas a las empresas que confiscaban pasaportes a empleados.

Trabajadores en el estadio de Al Bayt en Qatar.

AFP via Getty Images
De acuerdo a la OIT, Qatar subestima el número de trabajadores muertos en la construcción de estadios.

Pero a pesar de los progresos, organizaciones como Human Rights Watch (HRW) insisten en que “los trabajadores migrantes aún dependen de sus empleadores para facilitar la entrada, la residencia y el empleo en el país, lo que significa que los empleadores son responsables de solicitar, renovar y cancelar sus permisos de residencia y trabajo”.

“Los trabajadores pueden quedarse sin documentos por causas ajenas a ellos cuando los empleadores no cumplen con dichos procesos, y son ellos, no sus empleadores, quienes sufren las consecuencias”, dice este informe de HRW de 2020.

El año pasado, HRW señaló que los trabajadores extranjeros todavía sufren “deducciones salariales punitivas e ilegales” y enfrentan “meses de salarios impagos por largas horas de trabajo agotador”.

Y según Amnistía Internacional, las empresas aún presionan a los trabajadores para evitar que cambien de trabajo.

Un portavoz del gobierno de Qatar le dijo a la BBC que las reformas implementadas por el país están mejorando las condiciones laborales para la mayoría de los trabajadores extranjeros.

“Se ha logrado un progreso significativo para garantizar que las reformas se implementen de manera efectiva”, dijo el vocero.

“El número de empresas que incumplen las reglas seguirá disminuyendo a medida que se implementen las medidas de cumplimiento”, aseguró.

Copa del Mundo

Qatar construyó siete estadios para el Mundial, además de un nuevo aeropuerto, metro, calles y alojamientos.

La sede de la final, el Estadio Lusail, se encuentra en la ciudad del mismo nombre que prácticamente fue construida en los últimos cinco años.

Según el gobierno de Qatar, 30.000 trabajadores extranjeros fueron contratados para construir los estadios. La mayoría vinieron de Bangladesh, India, Nepal y Filipinas.

La cifra sobre el número de esos migrantes que murieron durante la preparación del Mundial es tema polémico y divisorio.

Funeral en Nepal de un trabajador fallecido en la construcción de estadios en Qatar.

BBC
Funeral en Nepal de un trabajador fallecido en la construcción de estadios en Qatar.

Basándose en informaciones de las embajadas en Qatar, el periódico británico The Guardian reportó que 6.500 trabajadores de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka murieron en Qatar desde 2010, cuando se le otorgó la sede del Mundial.

Pero Qatar condena tal cifra como engañosa e imprecisa, porque no todas esas muertes registradas son de trabajadores de proyectos vinculados a la Copa del Mundo y muchos pudieron haber muerto de vejez u otras causas naturales.

Qatar dice que en sus registros entre 2014 y 2020 hubo 37 muertes de trabajadores de la construcción de estadios y que solo la causa de tres de ellos estaba “relacionada al trabajo”.

Pero la Organización Internacional de Trabajo (OIT) dice que ese número no muestra toda la realidad, ya que Qatar no cuenta como vinculadas al trabajo las muertes por ataques cardíacos o insuficiencia respiratoria, síntomas comunes de insolación y cargas pesadas bajo altas temperaturas.

Según la OIT, 50 trabajadores extranjeros murieron y más de 500 resultaron gravemente heridos solo en 2021, mientras que otros 37.600 sufrieron lesiones leves a moderadas.

El servicio árabe de la BBC también ha reunido evidencia de que el gobierno de Qatar subestima las muertes entre los trabajadores extranjeros.

Tras la presión internacional por el trato a los trabajadores de los estadios y como parte de sus medidas de mejora, Qatar construyó Labour City (la ciudad del trabajo), un campo para acoger a muchos de estos migrantes.

Pero dicha instalación, para la que se destinaron cientos de millones de dólares, está fuertemente restringida para la prensa aquí en Qatar y ha sido criticada por su localización, en las afueras de Doha y lejos del lujo que aparece en las pantallas de televisión durante la cita mundialista.

*Reporte adicional de José Carlos Cueto, enviado especial de BBC News Mundo a Qatar.

Qatar 2022

BBC

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.