Nuevos partidos, viejos políticos: Exmilitantes buscan convertir sus organizaciones en partidos
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Nuevos partidos, viejos políticos: Exmilitantes buscan convertir sus organizaciones en partidos

La mitad de las 88 organizaciones que buscan registro como partido político nacional tienen antecedentes o vínculos con partidos activos o en extinción.
Cuartoscuro Archivo
Por Ernesto Núñez
5 de abril, 2019
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Más de la mitad de las 88 organizaciones que buscan registro como partido político nacional tienen antecedentes o vínculos con partidos activos o en extinción, y con candidaturas independientes a la Presidencia y otros cargos.

Entre los promotores de estos “nuevos” partidos destacan personajes que militaron, dirigieron o representaron en el Congreso al PRI, PAN, PRD, PVEM y MC, e incluso a partidos que perdieron el registro recientemente, como Nueva Alianza, Encuentro Social y el Partido Humanista.

La lista original de interesados en fundar un partido era de 106 hasta el 31 de enero pasado, pero luego de una primera revisión de solicitudes, el Instituto Nacional Electoral informó que 14 fueron improcedentes y cuatro desistieron.

A pesar de la depuración, el número de agrupaciones que en los próximos meses deberá realizar asambleas y reclutar miles de afiliados triplica a las que lo intentaron en 2013, cuando hubo 56 interesados y 26 solicitudes procedentes.

La efervescencia por crear nuevos partidos ocurre después de las elecciones presidenciales de 2018, en las que hubo un claro ganador (Morena) y en las que los partidos dominantes (PRI, PAN y PRD) redujeron considerablemente sus niveles históricos de votación.

Sin embargo, las 88 agrupaciones que pasaron el primer filtro aún no tienen garantizado nada. En los próximos nueve meses, deberán realizar 20 asambleas distritales de 300 asistentes o 20 asambleas estatales de 3 mil personas; tendrán que afiliar a por lo menos 234 mil militantes, para lo cual el INE habilitará una app similar a la que se usó para el registro de candidaturas independientes en el proceso electoral 2018, y, finalmente, realizar asambleas nacionales donde se aprueben sus documentos básicos.

Una vez concluido este proceso, los interesados deberán presentar su solicitud formal de registro en enero de 2020. El INE se tomará dos meses para revisar todo –principalmente, que no haya afiliaciones registradas en más de un partido, reclutamientos gremiales, masivos o involuntarios, y que las asambleas tengan un certificado avalado por personal del propio instituto–, y será hasta junio del próximo año cuando se sepa cuántos y cuáles partidos políticos nacionales se sumarán a los seis que existen actualmente.

Los que logren el registro podrán participar sin alianza en las elecciones federales intermedias de 2021, en las que deberán obtener más del 3 por ciento de los votos para mantener el registro.

En 2013, sólo tres partidos surgieron de un proceso similar: Morena, que ganó las elecciones de 2018; el PES, que se alió con Morena, pero no consiguió por sí mismo el 3 por ciento de los votos en las elecciones, por lo que fue cancelado su registro; y el Humanista, que no sobrevivió a las elecciones intermedias de 2015.

Quiénes son

Una revisión de la lista de los promotores de nuevos partidos permite ubicar a 12 organizaciones dirigidas o vinculadas con ex militantes del PRI, cinco ligadas al PAN, cinco al PRD, cuatro al Partido Humanista, tres a Nueva Alianza, dos al Partido Encuentro Social, dos al PVEM, dos a Morena, uno a MC, uno Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), uno al Partido Socialdemócrata (PSD), tres a partidos locales, cuatro promovidas por ex aspirantes a candidatos independientes a la Presidencia y cinco a candidatos independientes a cargos legislativos, estatales o municipales.

Otras 37 organizaciones no tienen antecedente o nexos con partidos políticos. De ellas, cinco tienen actualmente registro como Agrupación Política Nacional.

Entre los grupos más notorios destacan México Libre, de la expanista Margarita Zavala, esposa el expresidente Felipe Calderón; Redes Sociales Progresistas, impulsado por la maestra Elba Esther Gordillo y sus operadores Fernando González (su yerno) y René Fujiwara (su nieto); Alternativa, del expriista César Augusto Santiago, y Cambiemos por México, del excandidato presidencial Gabriel Quadri.

Menos visibles son los intentos por volver a crear los partidos que perdieron el registro entre 2015 y 2018:

Luis Castro Obregón, último dirigente del Partido Nueva Alianza, creó la asociación Grupo Social Promotor de México y, a través de los apoderados legales Roberto Pérez de Alva Blanco y Marco Alberto Macías Iglesias, busca fundar el partido México.

Hugo Eric Flores, exdirigente nacional del Partido Encuentro Social, busca resucitar al PES bajo el nombre de Partido Encuentro Solidario, cuyos promotores visibles son los ex representantes del PES ante el Consejo General del INE, Berlín Rodríguez Soria y Ernesto Guerra.

Otro ex militante del PES, Juan Ramón Félix López, busca crear el partido Reconciliándonos México Renace.

Javier Eduardo López Macías, expresidente nacional del Partido Humanista, creó la asociación civil Gente Humanista, que ahora busca convertir en el partido Gente en Movimiento.

El ex panista Gerardo Escamilla Medina, dirigente de la Unión Nacional Sinarquista, busca resucitar al Partido Demócrata Mexicano (PDM), conocido en los 80 como “el partido del galito”.

Beatriz Gallardo Macías, exdiputada federal y colaboradora cercana de Rafael Aguilar Talamantes, líder histórico del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFRCN) y del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), busca registro para su asociación Red de Organizaciones Sociales Autónomas.

La ex diputada priista Aischa Vallejo Utrilla, que en 2017 intentó infructuosamente ser candidata presidencial independiente, promueve la creación del partido México Blanco junto con la morelense Érika Hernández Gordillo, quien además de ser sobrina de Elba Esther Gordillo, fue colaboradora cercana de Cuauhtémoc Blanco cuando fue alcalde de Cuernavaca. Al hoy gobernador de Morelos se atribuye la promoción de este partido.

Sin embargo, desde Morelos también se gesta el partido México 2030, promovido por ex dirigentes del Partido Social Demócrata, que llevó a Cuauhtémoc Blanco a la presidencia municipal de Cuernavaca. Eduardo Bordonave Zamora, regidor del PSD en Cuernavaca, e Israel Rafael Yudico Herrera, representante jurídico del PSD en Morelos, fundaron la Asociación Nacional por la Defensa de los Derechos Político Electorales, una APN que hoy busca el registro como el partido México 2030.

En el entorno de Morena se gestan dos nuevos partidos: el Frente por la Cuarta Transformación, dirigido por el experredista Elías Miguel Moreno Brizuela. Y el Partido Nueva Era, dirigido por Manuel Landa Soni, ex colaborador del senador Ricardo Monreal en la delegación Cuauhtémoc.

Además de Margarita Zavala y Aischa Vallejo, otros tres exaspirantes sin partido a la Presidencia de la República buscan hoy crear nuevos partidos políticos: Manuel Antonio Romo Aguirre, líder de Partido Ciudadano Independiente; Gonzalo Navor Lanche, del Partido Colosista, y Luis Modesto Ponce de León Armenta, de la Plataforma Independiente Nueva República.

Otro caso llamativo es el del partido Nosotros, cuya representante visible es Brenda Yasbeth Moreno Barrera, quien trabajó en el grupo parlamentario de MC en el Estado de México y fungió como secretaria general de la agrupación Volver a Empezar, dirigida por los ex panistas Manuel Espino y Patricia Durán Reveles, quienes decidieron apoyar a AMLO en 2018 a través de su organización, rebautizada como Ruta 5. Espino fue dirigente nacional del PAN, diputado federal de MC y hoy es secretario de Gobierno en Naucalpan, donde la alcaldesa es Paty Durán.

El Partido Digital, representado legalmente por Jesús Gálvez Márquez, es promovido por un expriista: Ricardo Fernández Audiffred, que en 2015 era presidente nacional del movimiento del priismo en internet PRI.mx. Junto con el conductor de radio Amado Avendaño Villafuerte, @ric_fdz es hoy el creador de una iniciativa que busca emular otros partidos digitales en el mundo.

Entre las agrupaciones que buscan ser partido figuran las que son abiertamente anti-AMLO: Todos Somos Uno, grupo que ha convocado a varias marchas en contra del Presidente, entre otras la del 2 de diciembre de 2018. El Partido Imperialista de Occidente, que en su página de Facebook se postula como defensor de la familia, la patria y dios, y propone abolir la República y el Poder Legislativo para regresar al imperialismo constitucional de 1821. Y UNE México, promovido por Juan Francisco Torres Landa Ruffo, secretario de México Unido Contra la Delincuencia.

Y existen también las agrupaciones promovidas por migrantes, entre las que destacan Fuerza Migrante, del poblano Jaime Lucero, y el Partido Migrante Mexicano, dirigido por Rocío Gálvez Espinoza.

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Qué es el kafala, el controvertido sistema de empleo por patrocinio que 'esclaviza' a los trabajadores

Miles de trabajadores viajan a los países del Golfo, Jordania y Líbano con el sueño de ahorrar dinero para ayudar a sus familias, pero acaban en un ciclo interminable de abuso.
6 de octubre, 2021
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Pensó que había encontrado el empleo de su vida, pero terminó cautivo y obligado a trabajar gratis.

Athenkosi Dyonta, un barista de 30 años, trabajaba en un café en la ciudad de George, un popular sitio de vacaciones en su país natal, Sudáfrica.

El joven solía compartir su “arte en latte“, los diseños que se hacen con leche sobre el café, con baristas de todo el mundo en un grupo de Facebook.

Fue allí donde una mujer lo contactó con una oferta de trabajo en Omán.

Además de un salario decente, le ofrecían alojamiento, comida y transporte gratuitos.

La mujer dijo que se ocuparía de su visa. Todo lo que Athenkosi tendría que hacer era pagar un boleto de avión, un chequeo médico y una prueba de covid-19.

Taza de latte con diseños hechos con el café sobre la leche

Getty Images
Athenkozi fue contactado en un grupo de Facebook donde compartía su “arte en latte”.

“Pensé que cuando él regresara después de un año más o menos nos compraríamos una casa y podríamos enviar a nuestros niños a mejores escuelas”, recordó su novia Pheliswa Feni, de 28 años, con quien tiene dos hijos.

La pareja pidió prestado dinero para el pasaje aéreo de Athenkosi, quien poco después viajó a Omán.

Al llegar al país árabe, el barista fue conducido desde la capital, Muscat, a una ciudad llamada Ibra, donde lo trasladaron a su nuevo hogar.

“Era un lugar sucio, una habitación pequeña, con apenas un colchón y cajas”, le dijo Athenkosi al podcast The Comb de la BBC.

La sorpresa fue solo el inicio de un período de enorme angustia para el joven, quien se enteró poco después de que el “empleo de sus sueños” no existía.

Athenkosi Dyonta lavando tazas en Omán

Athenkosi Dyonta
En Omán, cuando Athenkosi no estaba trabajando debía permanecer encerrado en su habitación.

Athenkozi pasó a trabajar de 12 a 14 horas al día en tareas de limpieza en cafés.

Cuando no tenía que trabajar lo obligaban a permanecer encerrado en su habitación. La comida era terrible y no le pagaban.

“Comía solo pan y leche, a veces un panecillo con un huevo. No recibía ningún salario, solo trabajaba”.

Lo que el joven no sabía era que había firmado un acuerdo de patrocinio utilizado en partes del Medio Oriente llamado “kafala”, que otorga a ciudadanos y empresas privadas un control casi absoluto sobre el empleo y el estatus migratorio de los trabajadores extranjeros.

A la merced del empleador

“El sistema de kafala o patrocinio ata a los trabajadores migrantes a sus empleadores”, le señaló a BBC Mundo May Romanos, investigadora de Amnistía Internacional (AI) sobre derechos de migrantes en la región del Golfo .

Romanos es una de las autoras de un informe de AI de 2019 sobre el sistema de kafala en Líbano.

La palabra árabe kafala significa garantizar.

En este sistema “los trabajadores no pueden entrar al país u obtener una visa a menos que tengan ese patrocinio”.

“Y el empleador puede en cualquier momento cancelar el permiso de residencia y dejar al trabajador como un ilegal en riesgo de ser deportado”, explicó Romanos.

“El trabajador no puede cambiar de trabajo ni abandonar el país sin permiso de su empleador, así que acaba atrapado en un ciclo de abuso”.

El sistema fue creado para asegurar una oferta abundante de mano de obra barata durante una era de boom económico.

Sus defensores aseguran que beneficia a las empresas locales y es un factor que impulsa el desarrollo, aunque el sistema se ha vuelto cada vez más polémico por las denuncias de casos de abuso.

A pesar de la posible explotación, los trabajadores muchas veces aceptan trabajos en el sistema de kafala porque la paga que se ofrece es mejor que la que obtendrían en sus propios países, señala el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), un think tank con sede en Nueva York.

Muchos trabajadores envían remesas a sus hogares, que según el Banco Mundial pueden ayudar a aliviar la pobreza en países de medianos y bajos ingresos. En 2019, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos estuvieron entre los 10 países desde donde se enviaron más remesas.

Los valedores del sistema argumentan que facilitar la entrada legal de trabajadores a la región hace que éstos sean menos vulnerables al tráfico de personas.

Quienes se oponen, sin embargo, señalan que se requieren mayores garantías legales para proteger a los trabajadores, agrega el análisis de CFR.

Mujeres protestando en Líbano con un cartel que dice "abajo el kafala". 2019

Getty Images
“Abajo el kafala”. Trabajadores migrantes protestaron contra este sistema en Líbano.

El sistema de kafala se aplica con variaciones en todos los países del Golfo, además de en Jordania y Líbano.

“En Líbano, por ejemplo, los trabajadores migrantes no pueden cambiar de empleo sin el permiso del empleador pero sí pueden salir del país”, afirmó Romanos.

“Aunque en la práctica es muy difícil hacerlo si el empleador se niega a pagar el pasaje aéreo, ya que estos trabajadores ganan muy poco. En muchos casos además los empleadores confiscan sus pasaportes“.

“Historias desgarradoras”

El informe de 2019 de Amnistía Internacional se centra en el caso de las trabajadoras domésticas.

Uno de los testimonios que recoge el reporte es el de Mary, una trabajadora de Etiopía que viajó a Líbano, donde aseguró haber sufrido abuso físico y verbal.

“Estuve en la casa de mis empleadores sin salir durante un año, trabajaba 18 horas al día. Lloraba todos los días y traté de acabar con mi vida en tres ocasiones. Su casa era mi prisión”, relató Mary.

“La historia de las trabajadoras domésticas es tristemente muy similar en toda la región”, señaló Romanos.

Manos con guantes de limpieza

Getty Images
Algunas de las trabajadoras domésticas entrevistadas por Amnistía Internacional trabajaban hasta 18 horas al día.

“Como viven en la casa de sus empleadores tienden a estar aisladas, a muchas se les prohíbe salir de la casa. Creo que algunas de las historias más desgarradoras que escuchamos eran especialmente de trabajadoras domésticas”.

La mayoría de las trabajadoras domésticas atrapadas en el sistema de kafala son mujeres y provienen de Filipinas, Sri Lanka, India, Bangladesh, y en muchos casos de África.

Muchas de ellas son madres que dejaron a sus hijos en sus países y viajaron con la idea de ganar dinero para la educación y alimentación de sus niños”.

Romano señaló que muchas trabajadoras domésticas migrantes trabajan, como Mary, hasta 18 horas al día sin ningún día libre a la semana.

La carga de trabajo es atroz y muchas relatan casos de abusos físicos por parte no solo de sus empleadores sino de los menores a su cargo”.

“Hemos hablando con muchas de estas mujeres que estaban en refugios en Líbano y Qatar. Estaban atrapadas, porque los empleadores aún tenían sus pasaportes y además no tenían dinero para regresar a su país y reunirse con sus hijos”.

Muchas de ellas ni siquiera habían recibido sus salarios así que trabajaron por nada”.

Un estudio de 2008 de Human Rights Watch denunció que las trabajadoras domésticas migrantes estaban muriendo en Líbano a una tasa de más de una por semana, debido a suicidios o intentos de escapes fallidos.

Bahréin, Qatar y Arabia Saudita

Bahréin anunció en 2009 que desmantelaría el sistema de kafala y estableció un organismo público, la Autoridad Reguladora del Mercado de Trabajo, con el fin de regular el estatus de los trabajadores migrantes en lugar de los empleadores.

Sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo, OIT, señaló que esa Autoridad actúa luego del reclutamiento y “no ha asumido el rol de patrocinio, por lo que el sistema de kafala permaneció con algunas restricciones”.

Los trabajadores migrantes en Bahréin ahora tienen “un grado de mobilidad ya que pueden cambiar de empleo sin el consentimiento escrito de su empleador”.

Pero la OIT advirtió que esta libertad fue luego restringida por otra ley en 2011 “que impide a los trabajadores cambiar de empleo antes de un año”.

Qatar también introdujo reformas recientemente al sistema de kafala “ante la presión internacional y por ser foco de atención antes del Mundial de fútbol de 2022”, señaló Romanos.

El país tiene cerca de dos millones de trabajadores migrantes, que representan el 95% de su fuerza laboral, según AI.

“Qatar permite ahora que los trabajadores migrantes cambien de trabajo y salgan del país sin permiso de sus empleadores, pero en la práctica esto sigue siendo difícil”.

“Y además el empleador aún tiene el poder de cancelar en cualquier momento el permiso de residencia. Si el trabajador abandona el empleo por abuso puede ser acusado de huir y enfrentar un posible arresto y deportación”.

La OIT, por su parte, describió la reforma al sistema de kafala en Qatar como “un cambio histórico”.

“Qatar ha introducido grandes modificaciones a su sistema laboral, poniendo fin al requisito de que los trabajadores migrantes obtengan el permiso de su empleador para cambiar de trabajo. El país convirtió al mismo tiempo en el primero de la región en adoptar un salario mínimo no discriminatorio”, señaló la OIT.

“Tras la adopción de la ley 19 de 2020, el 30 de agosto de ese año, los trabjaadores migrantes pueden cambiar de empleo antes del fin de su contrato sin obtener primero un Certificado de No Objeción de su empleador.

Esta nueva ley, unida a la eliminación previa del requisito de un permiso del empleador para abandonar el país, efectivamente desmantela el sistema de patrocinio de kafala y marca el comienzo de una era en el mercado laboral de Qatar”.

“Mediante legislación adicional se estableció un salario mínimo de 1.000 riyales de Qatar (unos US$275) que se aplica a todos los trabajadores, de todos los sectores, incluyendo las empleadas domésticas”, agregó la OIT.

Trabajadores migrantes en Doha, Qatar, haciendo fila para usar un cajero automático

Getty Images
Qatar tiene cerca de dos millones de trabajadores migrantes, que conforman el 95% de la fuerza laboral del país.

Arabia Saudita, por su parte, “tiene más de 10 millones de trabajadores migrantes“, afirmó Romanos.

Este país también introdujo algunas reformas, “pero son más en papel que en la práctica”, según la investigadora de AI.

“Por otra parte, es un país cerrado a las organizaciones de derechos humanos por lo que es muy difícil documentar los abusos y ofrecer apoyo a los trabajadores”.

“Una forma de esclavitud moderna”

Al igual que Mary, la trabajadora doméstica en Líbano, Athenkosi intentó quitarse la vida.

El joven barista logró finalmente volver a Sudáfrica, luego de que su novia organizara una campaña para recaudar fondos. El empleador sólo lo dejó ir tras recibir unos US$1.500 por “incumplimiento de contrato y gastos de comida y alojamiento”.

Otras personas atrapadas en el sistema de kafala no han sido tan afortunadas y siguen a la merced de sus empleadores.

Protesta de trabajadores migrantes en Líbano en 2019

Getty Images
Estos trabajadores migrantes en Líbano piden a sus empleadores: “Entreguen nuestros pasaportes, concédannos un día libre, paguen salarios, hablen en forma amable”.

Para Romanos, el kafala es un sistema complejo que no se cambia solo aboliendo un par de leyes.

“Debe haber un cambio de cultura en estos países, y debe acabarse con la cultura de impunidad”.

Los empleadores no enfrentan ninguna consecuencia por sus abusos, ni en Qatar ni en el resto de la región”.

Romanos asegura que los gobiernos deben no solo reformar las leyes sino implementar esos cambios y castigar a los abusadores.

“Definitivamente el sistema de kafala es una forma de esclavitud moderna y creemos que debe ser abolido“.

“Ése es el llamado que hicimos ya hace más de diez años cuando comenzamos a informar sobre el kafala”.

“Es un sistema que debe ser reemplazado por otro que proteja a los trabajadores migrantes de los abusos y garantice sus derechos humanos”.


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