Universidades de AMLO solo aumentarían 1% la cobertura de educación superior
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Universidades de AMLO solo aumentarían 1% la cobertura de educación superior

Jóvenes inscritos en universidades financiadas por Morena y que formarán parte del Programa de Universidades Benito Juárez tienen dudas sobre si sus estudios tendrán validez oficial.
Cuartoscuro Archivo
3 de abril, 2019
Comparte

María ha intentado ingresar a la carrera de Medicina en la UNAM en cinco ocasiones, sin conseguirlo. Esta vez consideró otra posibilidad: la Escuela Universitaria de Medicina Integral y Salud Comunitaria en la alcaldía de Tlalpan, financiada por miembros de Morena y donde no se necesita examen de ingreso.

SEP negó validez a universidades de Morena por incumplir con la ley; nuevo gobierno las hará “oficiales”

Se inscribió desde marzo en la página de internet, presentando los documentos de identificación y comprobación de preparatoria como únicos requisitos, pero no ha obtenido un lugar.

Ella, igual que Juan, otro joven que tampoco obtuvo un espacio en la UNAM, tiene 9 de promedio de bachillerato. Pero a él sí lo llamaron y este martes comenzó a tomar una “regularización” en la escuela. Según le dijeron, las clases de la carrera empezarán en mayo.

Por el momento, Juan no tiene ningún comprobante de haber sido registrado a la escuela, y María no ha tenido ningún aviso oficial de haber sido rechazada.

Esta escuela opera desde 2017, pero no ha solicitado el permiso ante la SEP que valide su plan de estudios, instalaciones y plantilla docente, según información de la dependencia; aunque ya no lo necesitará porque será integrada al Programa de Universidades Benito Juárez y en automático se volverá “oficial”. 

Dicho programa consiste en crear 100 nuevas universidades, y aunque parezca una esperanza para miles de rechazados anualmente, no soluciona el problema. Aún funcionando a su máxima capacidad con entre 50 mil y 60 mil estudiantes, significarían solamente entre 1.0% y 1.5% de cobertura adicional en educación superior, explica Roberto Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Sobre la Universidad de la UNAM.

Rodríguez, especialista en educación superior y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN), asegura que tomando en cuenta que se espera que hacia 2024 la matrícula de educación superior alcance los 5 millones de estudiantes, 50 mil estudiantes nuevos significaría solo 1 %.

Universidades de AMLO serán operadas por organismo internacional que no está obligado a rendir cuentas

¿No habrá rechazados?

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador y la coordinadora del programa, Raquel Sosa, gracias a las 100 nuevas universidades ya no habrá rechazados. Sin embargo, el problema va más allá del número de escuelas de educación superior.

Actualmente las escuelas de educación superior en conjunto tiene una capacidad cercana a 1 millón de lugares de primer ingreso, incluyendo programas escolarizados, mixtos y no escolarizados, y el egreso de bachillerato es de aproximadamente 1.3 millones de estudiantes al año.

Sin planteles construidos, este mes arrancan las 100 nuevas universidades de AMLO

Esto significa que la capacidad de absorción es cercana al 80% del egreso de media superior, pero eso no significa que ese porcentaje de egresados estén en una institución de educación superior, debido, sobre todo, a la preferencia de los jóvenes sólo por ciertas instituciones.

Roberto Rodríguez explica que la mayoría de las universidades autónomas tienen tasas de rechazo superiores al 50%. Las de mayor impacto son la UNAM, el IPN, la UAM, entre otras; por otro lado, en las Instituciones de Educación Superior Tecnológicas y las Normales, las tasas de rechazo son muy inferiores, incluso algunas con espacio subutilizado.

Es decir, hay rechazados porque las preferencias se concentran en ciertas instituciones, mientras que otras que tendrían espacio no son una opción atractiva para los jóvenes.

Los casos de María y Juan lo confirman. Ellos preferirían entrar a la UNAM, pero sólo este año, de los 153 mil 183 aspirantes que realizaron el examen de admisión, sólo 15 mil 449 consiguieron un lugar; es decir, 9 de cada 10 estudiantes fueron rechazados.

Mario, padre de Juan, asegura que la Escuela Universitaria de Medicina Integral y Salud Comunitaria representa al menos una oportunidad para que su hijo continúe estudiando, pero le genera “incertidumbre”.

Juan también se inscribió en marzo y el viernes pasado le llamaron para que se presentara este lunes. Al llegar, uno de los profesores le explicó que la escuela está en “trámite” de registro de validación, y que al egresar serán médicos. Incluso, harán prácticas en hospitales durante los últimos semestres.

Sin embargo, Mario tiene dudas. “Y si no lo avalan, si no lo reconocen, el tiempo que pase ahí será perdido. Si no avalan la calidad de los estudios es como si fuera a una escuela privada patito”, comenta en entrevista.

Por el momento no le queda otra opción, su empleo relacionado con el mantenimiento de maquinaria no le alcanzaría para pagar una escuela privada, sobre todo porque su hija pequeña está por acabar el bachillerato y también quisiera estudiar una carrera universitaria.

Por la desconfianza, Juan y su padre decidieron que estudiará un año en esta escuela, pero dependiendo “de la seriedad” optaría por hacer examen para la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que en este momento está en huelga.

Un elemento que les da confianza es que en la plática de introducción para 11 nuevos alumnos, el maestro dijo que los profesores que imparten clases ahí tienen doctorados y trabajan en hospitales de la Ciudad de México.

También les dijo que después de cursar 11 semestres egresarían como médicos, pero en esta escuela les enseñarán a “ser humildes” y a trabajar en conjunto con todo el personal de un hospital, además de tratar con respeto a los pacientes.

A los padres no les permitieron la entrada para ver las instalaciones, incluso, sólo les informaron que probablemente cambien la sede a San Fernando, en la misma alcaldía, debido a que las instalaciones actuales serían insuficientes para atender a la demanda en el ciclo escolar que iniciaría en mayo.

Lee también: López Obrador propone abrir 100 universidades, ¿es factible, acabaría con la inequidad?

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
Comparte
Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.