Abril, el primer mes del gobierno de AMLO en que se reducen los homicidios; bajan 3%
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Abril, el primer mes del gobierno de AMLO en que se reducen los homicidios; bajan 3%

Pese a la reducción, el cuatrimestre de 2019 cierra como el más violento del que haya registro; crímenes crecieron en 16 estados. El inicio del gobierno de López Obrador registra 43% más homicidios que el de EPN.
Cuartoscuro
20 de mayo, 2019
Comparte

Por primera vez en el actual sexenio se registró una reducción mensual en el número de homicidios en comparación con 2018. En abril fueron asesinadas 2 mil 792 personas en distintos casos de homicidio doloso y feminicidio, lo que equivale a una tasa de 2.21 víctimas por cada cien mil habitantes. En comparación con abril del año pasado, es una ligera disminución de 3%.

Pese a ello, el primer cuatrimestre de 2019 cierra con un incremento en la tasa de víctimas de homicidio y feminicidio del 5.6% respecto al mismo cuatrimestre del año pasado el cual había sido récord, lo que convierte al primer cuatrimestre de 2019 en el más violento del que haya registro oficial.

Además, en los primeros cinco meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador suman ya 14 mil 510 personas asesinadas. Es un incremento del 43.6% en la tasa de asesinatos en comparación con el arranque del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Lo datos de incidencia delictiva actualizados este lunes por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan para abril de este año una cifra de 2 mil 716 víctimas de homicidio doloso y 76 de feminicidio. En total 2 mil 792 víctimas.

Lo anterior significa que en abril fueron asesinadas diariamente, en promedio, 93.06 personas. Es el mes con el promedio diario de homicidios más bajo en el actual sexenio. En diciembre de 2018 el promedio fue de 96.06 víctimas diarias; en enero 94.54; en febrero (el mes más violento hasta ahora del sexenio actual) un promedio diario de 102.75 asesinatos al día; y en marzo el registro fue de 94.58.

Lee también: CDMX registra 257 homicidios dolosos en 1er bimestre de 2019; cifra récord para este periodo

Con esta reducción, abril se convierte en el primer mes del actual sexenio donde la cifra de asesinatos es inferior al mismo mes del año pasado. En abril de 2019 fueron 2 mil 792 víctimas, mientras que en abril de 2018 fueron 2 mil 849. Un descenso del 3.08% en las tasas de ambos periodos.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios bajaron 44% en Guerrero y 23% en Baja California

¿Los datos de abril significan un cambio en la tendencia al alza de los asesinatos? Los especialistas en temas de seguridad han advertido que se necesita de un registro a la baja sostenido de al menos tres meses para poder hablar de un cambio en la curva de crecimiento de la violencia que viene desde el año pasado.

Un mes bueno, un arranque malo

Aunque los datos de abril registraron un ligero descenso de homicidios dolosos, el primer cuatrimestre de 2019 es el más violento del que haya registro oficial. En total de enero a abril de este año la cifra de víctimas de homicidio doloso y feminicidio suma 11 mil 532, que equivalen a una tasa de 9.15 casos por cada cien mil habitantes.

Lee: 95 homicidios diarios: así empieza el sexenio de AMLO

En comparación con el primer cuatrimestre de 2018 (año récord en violencia) donde se registraron 10 mil 807 víctimas y la tasa fue de 8.66  casos, los primeros cuatro meses de 2019 arrojan un alza del 5.65% en la incidencia de homicidios/feminicidios en México.

Por otra parte los datos del SESNSP arrojan que en los primeros cinco meses del sexenio del presidente López Obrador, es decir de diciembre de 2018 a abril de 2019, la cifra de personas asesinadas (entre casos de homicidio y feminicidio) suman ya 14 mil 510 víctimas.

Y en comparación con el arranque de la anterior administración (la del presidente Enrique Peña Nieto) se advierte un importante incremento.

Los datos no permiten hacer la comparación por víctimas ni por feminicidio ya que ese registro data de 2015 en adelante. Pero si se usa como referencia las averiguaciones y carpetas de investigación de homicidio doloso se advierte que en los primeros cinco meses del actual gobierno suman 12 mil 24 los casos, mientras que en los primeros cinco meses del gobierno de Peña Nieto el registro es de 7 mil 871 casos.

El Sabueso: AMLO presumió baja en inseguridad, pero los datos lo desmienten

Lo anterior equivale a una tasa de 9.54 carpetas de investigación por homicidio doloso en el arranque del actual gobierno respecto a una tasa de 6.64 casos en los primeros cinco meses del sexenio de Peña. Es un incremento de los homicidios dolosos del 43.67%.

Asesinatos crecen en la mitad de los estados

En el primer cuatrimestre de 2019 las cifras de víctimas de homicidio/feminicidio crecieron, respecto al mismo periodo de 2018, en 16 de las 32 entidades federativas, de acuerdo con lo reportado por las mismas entidades en el registro del SESNSP.

El caso más grave es el de Tabasco donde la tasa de víctimas de homicidio ha crecido 75.5% tan solo de un año a otro. Pasó de 5.7 a 10.01 víctimas. Es decir, está cerca de duplicarse.

Le sigue Nuevo León en donde la tasa de víctimas de homicidios creció 67.7% de enero a abril de 2019 respecto al mismo periodo del año pasado. El tercer estado con mayor crecimiento es Quintana Roo con un crecimiento de 53.2% de la violencia homicida, un registro similar al de Sonora que presenta un alza del 51.1%.

Después se encuentra Morelos con un repunte en los homicidios del 41.2%; Jalisco con un repunte del 37.4%; Chihuahua con un alza del 34.7% y Ciudad de México con un crecimiento en los asesinatos en 2019 del 33.4%.

El resto de las entidades con incremento en la tasa de violencia homicida en 2019 son estado de México con un crecimiento de 26.2%; Hidalgo con un alza del 24.6%; Guanajuato con 22.3%; Coahuila con 19.9%; Aguascalientes con 15.8%; Querétaro con 8.5%; Michoacán con 3.6%; y Puebla con 1.94%.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué la glucosa juega un papel clave en la obesidad (y la diabetes)

Los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo cuando consumimos azúcar nos dan una pista sobre cómo evitar dos de las enfermedades más extendidas del mundo: obesidad y diabetes.
24 de junio, 2020
Comparte
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Getty
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Cuando comemos un pedazo de pan o un simple caramelo y vemos qué ocurre en nuestra sangre resulta que, a los pocos minutos, nuestros niveles de glucosa (comúnmente denominada “azúcar”) han subido.

¿Qué es lo que ha ocurrido mientras?

Acompañemos a la comida en su recorrido para averiguarlo.

A los pocos minutos de tragarnos ese pedazo de pan, éste llega ya digerido (por el estómago) al intestino delgado.

Las células intestinales absorben los nutrientes que contenía, entre los que se encuentra la glucosa.

Y dado que estas células están en contacto directo con el sistema circulatorio, inmediatamente se vierten a la sangre y se dirigen al hígado.

Como consecuencia la concentración sanguínea de glucosa (glucemia) se dispara.

Lo que viene a continuación es fácil de deducir.

En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

Getty
En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

La sangre transporta la glucosa hacia los órganos que la necesitan como “combustible”.

De este modo, pueden obtener la energía necesaria (ATP) para llevar a cabo todas sus funciones.

El problema surge cuando un exceso o un déficit de glucosa en el organismo conduce al desarrollo de patologías.

De ahí la importancia de mantener su equilibrio.

Es el ying y el yang de la glucosa.

El hígado y el páncreas controlan el suministro

Las células requieren un suministro permanente de glucosa para realizar sus funciones vitales.

Sin embargo, su aporte es discontinuo, limitado a las comidas.

¿Cómo resolverlo para garantizar que las células reciben constantemente azúcar sin comer a todas horas?

El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Getty
El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Existen detectores celulares en distintos órganos (hígado, páncreas e hipotálamo, entre otros) que vigilan la disponibilidad de glucosa.

El papel del hígado

Cuando es alta (por ejemplo, inmediatamente después de comer), el hígado puede almacenar parte en forma de glucógeno para después, esto es, para cuando la glucosa escasee.

Como ocurre durante el ayuno entre comidas o mientras dormimos.

Entonces lo degrada y vuelve a obtener glucosa, que es liberada a la sangre para ser utilizada por otros órganos.

No acaba ahí su misión.

El hígado también convierte el exceso de azúcares en triglicéridos (grasa) y promueve su almacenaje en el tejido adiposo como reserva energética.

En momentos de ayuno prolongado, estos triglicéridos son hidrolizados y convertidos en ácidos grasos, que viajan donde se les necesita a través de la sangre para ser oxidados o degradados por las mitocondrias de las células y así producir energía.

Páncreas

Getty Images
La insulina es la hormona que produce el páncreas y que permite a nuestro cuerpo absorber la glucosa.

El pancreas, clave del proceso

Por su parte, el páncreas juega un papel importantísimo en el equilibrio de los niveles de glucosa.

Se ocupa de detectar el exceso o déficit de glucosa, y responde en consecuencia fabricando y secretando hormonas que intentan restaurar el equilibrio.

La más conocida es la insulina, que se libera a la sangre cuando sube la glucemia y manda una orden contundente a las células: “captad glucosa sanguínea, que hay demasiada, y gastadla o almacenadla”.

Como consecuencia, el azúcar en sangre disminuye.

Hambre, saciedad y obesidad

Entretanto, en el cerebro, el hipotálamo permanece ojo avizor a los niveles de glucosa.

Este área del cerebro tiene asignada la importante misión de regular la ingesta controlando las sensaciones de hambre y saciedad.

Después de comer, su mensaje es: “hay mucha glucosa, así que necesitamos parar de comer; voy a activar la señal de saciedad”.

Obesidad

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

A la vista de todo lo que hemos expuesto, es fácil deducir lo que ocurre si ingerimos más comida (nutrientes) de la que “quemamos” (gasto energético).

El equilibrio se descompensa, retiramos hasta donde podemos la glucosa sobrante de la circulación y fabricamos grasa.

La consecuencia inmediata es que desarrollamos sobrepeso.

Y, si la situación se mantiene, obesidad.

En ocasiones, el equilibro se puede descompensar porque alguno de los pasos que hemos explicado está alterado.

Por otro lado, si los niveles de glucosa en sangre se mantienen altos incluso en periodos de ayuno (hiperglucemia), hablaremos de la existencia de diabetes.

Dos elementos clave

Existen dos puntos clave a nivel molecular para controlar el desarrollo de obesidad o de diabetes.

Patatas fritas

Getty Images
La incorporación de comida procesada ha contribuido al aumento de la obesidad.

De un lado los sensores, esto es, dispositivos moleculares que se encuentran en las células que detectan los niveles de glucosa o el estado energético de la célula (niveles de ATP), respectivamente.

Ejemplos de éstos son las proteínas glucoquinasa (GCK), el transportador de glucosa 2 (GLUT2), la quinasa activada por AMP (AMPK), la quinasa con dominios PAS (PASK) o la diana de rapamicina en células de mamífero (mTOR).

De otro lado, debe generarse una correcta respuesta a la insulina, es decir, que las células sean capaces de identificar y responder a esta hormona adecuadamente.

De que respondamos adecuadamente a la insulina se encargan una serie de receptores de la membrana de las células, así como un conjunto de proteínas intracelulares (IR, IRS, PI3K, AKT, etc).

Si el mecanismo falla en algún punto, las células no responden a la insulina, y el azúcar sanguíneo sobrante no se elimina.

Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La consecuencia es que la glucosa en sangre permanece alta y se desarrolla diabetes (diabetes tipo 2).

Obesidad

Getty Images
La obesidad está catalogada como una enfermedad.

Diabetes tipo 2, compañera de la vejez

A lo largo de los años, las células envejecen, los mecanismos moleculares de respuesta a la insulina se deterioran y van perdiendo su funcionalidad, por lo que es frecuente desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

Por eso es una enfermedad habitual de la tercera edad.

Incluso se puede adelantar en personas obesas.

En estos casos, lo que sucede es que el tejido adiposo, obligado a almacenar un exceso de grasa por encima de su capacidad, está hipertrofiado y alterado.

Como consecuencia, la respuesta a la insulina se ve mermada.

1 de cada 4

Para colmo, los tejidos son menos eficientes captando y gastando glucosa, lo que conduce a un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia) y, en consecuencia, diabetes tipo 2.

No es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas mayores padece diabetes tipo 2.

Es más, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología el 40% de personas mayores de 65 años padecen diabetes (2,12 millones).

Esto supone un problema de salud grave dadas las numerosas complicaciones asociadas a esta enfermedad: problemas cardiovasculares, retinopatía diabética, nefropatías, neuropatía diabética, etc.

Niños comiendo hamburguesas

Getty Images
El bajo precio de la comida poco saludable está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en la población de bajos recursos.

Investigación para el futuro

Por ejemplo, cada año aparecen alrededor de 386,000 nuevos casos de diabetes en la población adulta española.

De ahí la importancia de llevar a cabo estudios encaminados tanto a conocer sus mecanismos moleculares como a diseñar fármacos dirigidos a controlar los sensores de glucosa y nutrientes.

A eso precisamente lleva años dedicándose nuestro grupo de investigación, en la Universidad Complutense.

Concretamente estudiamos sensores y nutrientes a nivel del hipotálamo, el hígado y el tejido adiposo que ayuden a atajar una enfermedad responsable de una gran mortalidad y morbilidad en el mundo.

En los tiempos actuales, se ha añadido una nueva enfermedad infecciosa que, cuando afecta a enfermos de diabetes, produce un incremento en su severidad y mortalidad.

Nos referimos, claro está, a la covid-19.

La investigación de la interrelación entre ambas enfermedades se hace necesaria y urgente.

*María del Carmen Sanz Miguel, Ana Pérez García, Elvira Álvarez García y Verónica Hurtado Carneiro forman parte de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.