Con coronas fúnebres y delitos fabricados: así amenazan a las activistas opositoras a una presa en Zacatecas
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Archivo / Cuartoscuro

Con coronas fúnebres y delitos fabricados: así amenazan a las activistas opositoras a una presa en Zacatecas

Habitantes de Atotonilco han sido intimidadas con coronas fúnebres y delitos fabricados; sin embargo no desisten en su defensa por el agua.
Archivo / Cuartoscuro
2 de mayo, 2019
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Cuando, una mañana, Grecia Rodríguez abrió la puerta de su casa y vio que alguien le dejó una corona fúnebre repleta de claveles blancos, y una dedicatoria deseándole que descansara en paz, supo que su actividad como defensora del agua y del territorio de las comunidades ejidales de Zacatecas acababa de cambiar para siempre su vida personal.

Previo a esa mañana, recibir insultos ya era algo ‘cotidiano’, entre comillas, en su actividad diaria.

“Argüendera”, “revoltosa”, “alborotadora”, eran parte de los improperios a los que tuvo que acostumbrarse a vivir desde que, en 2013, comenzó a implicarse de lleno como activista.

Sin embargo, cuenta Grecia, la intensidad de los ataques arreció aún más cuando, ya como integrante del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, que forma parte de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), inició desde 2018, junto a otras mujeres y hombres de los ejidos El Potrero, Atotonilco, Estancia de Guadalupe, y Corrales, en el municipio Jiménez del Teúl, una férrea oposición a la construcción de la Presa de Milpillas.

Un proyecto que, por un lado, el gobierno estatal lleva desde 2014 prometiendo que, además de abastecer de agua el corredor urbano del centro del estado, donde se ubican ciudades clave como Zacatecas y Fresnillo, traerá también progreso, empleos y desarrollo, para las comunidades agrarias por las que atravesará un acueducto de más de 167 kilómetros.

Mientras que, por otro lado, tanto Grecia, como el Observatorio de Conflictos Mineros, la REMA, así como cientos de ejidatarios, denuncian que la construcción de la Presa de Milpillas es un “mega proyecto de muerte impuesto por la fuerza pública”, el cual tendría varios efectos negativos.

Uno, que provocaría “un daño irreparable” al río que abastece de agua a la comunidad para cosechar maíz, frijol, y chícharo. Dos, que pondría en riesgo de inundación y desplazamiento a los habitantes de Atotonilco y a todas las comunidades río abajo, incluida la cabecera municipal Jiménez del Teúl. Y tres, que a pesar de lo anterior, este proyecto solo beneficiaría a empresas mineras y a una multinacional cervecera que necesita más agua para continuar vendiendo sus productos.

“Múltiples académicos ya han ofrecido soluciones para el problema del abasto de agua en la zona, pero, desde 2014 hasta la fecha, el gobierno estatal no ha hecho caso de ninguna. Por eso, más bien nos parece que este proyecto, en realidad, es un negocio, y no una solución al problema del agua”, dice Grecia Rodríguez, en entrevista con Animal Político.

Sin embargo, recalca Grecia, denunciar esto en México, implica asumir un riesgo muy alto de, o bien ser objeto de campañas de desprestigio, o bien llevar permanentemente una diana marcada en la espalda.

“Estamos muy preocupados por la seguridad de los ejidatarios y de las ejidatarias opositoras al proyecto, y de los activistas defensores del agua, ya que en México nos están matando solo por decir que no estamos de acuerdo con un proyecto”, señala Grecia.

Y las cifras así lo corroboran.

Apenas el pasado mes de marzo, Amnistía Internacional alertó que, en apenas cuatro meses del nuevo gobierno de López Obrador, 15 defensores ambientales han sido asesinados en México, más de la mitad de los registrados en todo 2018, cuando contabilizó 21 defensores asesinados y 49 ataques en su contra.

De hecho, Rodrigo da Costa, integrante de Amnistía Internacional, dijo al diario La Jornada que México ocupa el segundo lugar de los países de América Latina donde se presentan más agresiones contra defensores de la tierra, solo superado por Colombia.

Las enemigas públicas

Tras recibir la corona fúnebre, Grecia fue incluida en el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos, aunque las agresiones, a través de múltiples formas, no se detuvieron.

Por ejemplo, el pasado 14 de octubre, Grecia narra que en la comunidad El Potrero asistió como invitada a una asamblea entre ejidatarios acerca del proyecto de la presa de Milpillas, cuando un grupo de policías estatales, a bordo de 20 camionetas, llegó, cercó el salón ejidal, y se la quiso llevar presa bajo la acusación de “falsas declaraciones” y “falsa identidad”.

“Les dije: no me pueden llevar porque estamos en un espacio público y no en un MP, por lo que no estoy rindiendo ninguna declaración. Y tampoco tengo que probarte mi identidad”.

Aún así, en un video publicado el 15 de octubre en el perfil de Facebook del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, puede apreciarse que un nutrido grupo de agentes policiacos trató de detenerla, entre jalones y manotazos para que no grabara la escena.

“El gobierno de Zacatecas nos ha convertido en las enemigas públicas número uno, diciendo que es por nuestra culpa que miles de zacatecanos no tienen agua”, criticó la integrante del Observatorio de Conflictos Mineros y de la Red Mexicana de Afectados por la Minería, las cuales también acusan al gobierno estatal de querer coaccionar con recursos y beneficios de programas sociales a los ejidatarios inconformes para que aprueben el proyecto.

Una acusación que el gobierno de la entidad ha rechazado en varias ocasiones; una de ellas, en septiembre del año pasado, cuando según recogieron medios locales, el actual gobernador Alejandro Tello descartó que su administración manipule a los habitantes del ejido en el municipio de Jiménez del Teúl.

La entrega de despensas y apoyos no son sobornos, sino apoyos que surgieron como respuesta a peticiones de la ciudadanía, dijo el mandatario, quien en diciembre del año pasado encabezó un foro especial en el que, subrayó, “fueron convocados de manera plural ejidatarios, académicos, especialistas, y ciudadanía” para debatir sobre este proyecto polémico.

“Si nos quitan el río, no somos nada”

Sandra Miranda es delegada de los ejidatarios de Atotonilco ante el municipio de Jiménez del Teúl y opositora al proyecto de la presa.

Junto a un grupo de 60 mujeres de edades que van desde los 15 años, a los 26, 32, 50 y hasta los 60, ha encabezado desde octubre pasado acciones de resistencia frente a las constructoras que han querido introducir maquinaria pesada al río.

“Este movimiento de oposición ha estado liderado por mujeres y también por hombres, pero las mujeres han jugado un papel fundamental”, subraya Miranda.

“Las mujeres logramos detener a las máquinas para que no entraran al río en el que quieren hacer la presa. Nos pusimos enfrente y, a pesar de que fuimos agredidas verbalmente por los operadores de las máquinas, no nos quitamos”, añade la activista.

Sin embargo, todas estas acciones también tuvieron consecuencias para Sandra, que denuncia haber sido objeto de hostigamiento policial y de una campaña de desprestigio en medios locales.

“Tratan de intimidarnos, de meternos miedo, diciéndonos, por ejemplo, que la Policía Federal viene en camino con una orden para detenerme. O, en otras ocasiones, policías estatales, sin ningún aviso, hacen guardia frente a mi domicilio. Mientras que, en otras, sueltan rumores para ponerme mal con las comunidades, diciendo, por ejemplo, que ya me habían dado un millón, que me había vendido”.

La última acusación que le hicieron en medios locales, denuncia Sandra, es que ella lideró un intento de retener contra su voluntad a un funcionario estatal que, el pasado 26 de abril, fue al ejido de Atotonilco a ofrecer “apoyos sociales” a los pobladores, aunque la Red Mexicana de Afectados por la Minería señala que, en realidad, el funcionario fue a ofrecer dulces a los niños, becas, tinacos y estufas ecológicas para convencer a los ejidatarios de que den su consentimiento al proyecto de la presa.

“Nos acusan de secuestradoras. Pero en el ejido, las mujeres no portan armas, ni siquiera piedras”, ríe Sandra.

En cualquier caso, asegura Sandra ahora más seria, van a continuar con la defensa del agua y la oposición al proyecto de la presa.

Por ahora, a través del Observatorio y la Red Mexicana de Afectados por la Minería, han presentado denuncias ante el Ministerio Público en Sombrerete, por la invasión de maquinaria en propiedad ejidal, han interpuesto quejas ante las comisiones de derechos humanos de Zacatecas y la Nacional, y ante la Procuraduría Agraria Nacional, y han interpuesto recursos de amparo y juicios de nulidad, por la presunta falsificación de firmas y actas de asamblea, por parte de funcionarios gubernamentales.

“Vamos a seguir luchando por el agua -concluye Sandra-. Porque si nos quitan el río, no somos nada”.

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"Los humanos estamos dentro de las especies más violentas hacia sus hembras"

En entrevista con BBC Mundo, Pascal Picq habla de las relaciones entre hombres y mujeres en las primeras sociedades humanas y concluye que la violencia de género es un problema social y cultural que tiene solución.
25 de noviembre, 2020
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¿Es la violencia de género un problema cultural o genético?

Después de una exhausta investigación, el paleoantropólogo francés Pascal Picq concluye que indudablemente no está en nuestros genes.

“Dentro de la familia de los homínidos (que incluye a los humanos) hay diferencias: los chimpancés y los hombres somos muy violentos con las hembras, pero los bonobos no lo son”.

Picq se destaca como profesor en el prestigioso Colegio de Francia y es autor de varios libros que profundizan sobre las múltiples características de la especie humana de la que aún quedan muchísimas incógnitas sin resolver.

En su última obra, “Et l’evolution créa la femme” (Y la evolución creó a la mujer), aborda el tema de las relaciones entre hombres y mujeres en las primeras sociedades humanas.

Y tras comparar a los homo sapiens con sus primos más cercanos, los gorilas y los simios, realiza una afirmación que puede sorprender a muchos: los humanos somos la especie de primates más violenta hacia el sexo femenino.

Pascal Picq.

Getty Images
En su obra “Et l’évolution créa la femme”, Pascal Picq trata de comprender el origen de la violencia contra la mujer y llega a una serie de conclusiones.

Lo que sigue es un resumen de la conversación que Picq tuvo con BBC Mundo, en la que ofrece detalles de cómo ha llegado a esta conclusión y cuánto tiempo nos puede tomar para acabar con la coerción hacia las mujeres y la dominación del sexo masculino aún muy presente en la mayoría de las sociedades en todo el mundo.


¿Qué lo llevó a investigar en profundidad las relaciones entre hombres y mujeres en las primeras sociedades humanas?

Varias cosas. Primero, de manera general, siempre hablamos de la evolución del hombre. Sabemos que esto incluye tanto a hombres como a mujeres, pero, en realidad, siempre hemos hablado de la evolución desde la perspectiva de los hombres.

En todas las imágenes que representan la evolución del linaje humano vemos que son los hombres los que crean las herramientas, que son los hombres los que cazan, etc. Las mujeres son invisibles en la prehistoria.

Casi nunca ha habido un informe científico que cuente la evolución, no del lado de las mujeres, sino con las mujeres.

Lo segundo es que, especialmente en el mundo occidental, hemos heredado la idea de que existe una sola visión de la evolución y que esta debe conducir necesariamente a la dominación de Occidente sobre el resto del mundo, a esto se le conoce como la evolución cultural.

"En todas las imágenes que representan la evolución del linaje humano vemos que son los hombres los que crean las herramientas, etc. Las mujeres son invisibles en la prehistoria".", Source: Pascal Picq , Source description: Paleoantropólogo., Image: Hombres en la prehistoria.

La evolución cultural es una concepción del siglo XIX, que fue muy coercitivo y muy discriminatorio hacia las mujeres, por eso las mujeres se volvieron invisibles. Nunca las vemos en las teorías evolutivas ni en las reconstrucciones de la historia humana.

Y otra cosa importante es que recientemente ha crecido el interés por hacer estudios sobre las relaciones entre los hombres y las mujeres de las diferentes especies, porque en la etología, el estudio del comportamiento, también se había descuidado un poco al género femenino.

¿De dónde viene la coerción hacia las mujeres de la que habla en su libro?

Como sabes, los humanos pertenecemos al grupo de los mamíferos y en los mamíferos existe un gran desequilibrio en el proceso reproductivo: son las hembras las que gestan, producen leche y además las que a veces protegen a los pequeños de los machos de su especie.

En el caso de los monos, este desequilibrio se acentúa aún más porque las hembras dan a luz a una sola cría a la vez. Dan a luz a una sola hembra después de una larga gestación, luego viene la lactancia materna. El destete ocurre después de los 2, 3, a veces 4 años.

Normalmente, en las otras dos poblaciones humanas, aparte de Occidente, se tiene un bebé cada cuatro o cinco años. Es una tasa de reproducción muy baja y los machos tienden a querer controlar.

¿Cómo varía esto entre las diferentes especies de primates?

En general, en los mamíferos hay muy poca coerción sexual contra las hembras.

"No hay muchas especies en las que los machos sean bastante violentos o muy violentos con las hembras. Algunas son los caballos, ciertos antílopes y los delfines". ", Source: Pascal Picq, Source description: Paleoantropólogo , Image: Antílopes.

No hay muchas especies en las que los machos sean bastante violentos o muy violentos con las hembras. Algunas son los caballos, ciertos antílopes y los delfines.

Cuando llegamos a nuestro orden zoológico, el de los primates: los lémures, los monos, los simios y por supuesto nosotros, notamos que los lémures de Madagascar, por ejemplo, son un grupo bastante homogéneo en el que las machos dominan a las hembras. Hay muy pocos casos en los que no hay violencia contra las hembras.

Ahora, en los monos de América del Sur, también hay poca coerción sexual. Hay mucha monogamia. Existe la poliandria, es decir una hembra que convive con varios machos. Hay algunos grupos, como los monos araña, en los que los varones son un poco coercitivos, pero no muy violentos.

Pero cuando hablamos de los monos del viejo mundo, África, Asia, y algunos de Europa, como por ejemplo los macacos, babuinos, etc., las especies son mucho más coercitivas, en promedio.

Algo interesante es que a las hembras se las llama el sexo ecológico: tienden a permanecer juntas toda la vida para controlar su territorio, los recursos, pero también para estar con sus madres, sus hermanas y sus primas. Esto les permite formar una coalición y resistir a la presión de los machos.

En general, la monogamia no está relacionada con la coerción, excepto en los humanos. Los gibones son monos que viven en pareja monógama y no son coercitivos.

Pascal Picq.

Getty Images
Pascal Picq asegura que incluso en especies muy violentas como los chimpancés, no ha visto asesinatos de hembras, por lo que el feminicidio es un fenómeno “peculiar” vinculado a la especie humana.

¿Qué pasa con nosotros, los humanos?

Nosotros, los grandes simios africanos, definidos hoy como homínidos, somos especies patrilocales, es decir que los machos permanecen juntos toda su vida y las hembras migran en la adolescencia para reproducirse. El 95% de las sociedades humanas funcionan de esa manera.

Dentro de la familia de los homínidos (que incluye a los humanos) hay diferencias: los chimpancés y los hombres somos muy violentos con las hembras, pero los bonobos no lo son. Por eso, se puede decir que los humanos estamos dentro de las especies más violentas hacia sus hembras.

"Los homínidos, somos especies patrilocales, es decir que los machos permanecen juntos toda su vida y las hembras migran en la adolescencia para reproducirse".", Source: Pascal Picq , Source description: Paleoantropólogo , Image: Mujer yéndose.

La violencia contra las mujeres es principalmente una cuestión social y cultural, no es genética. No existe ningún azar ligado al ecosistema ni relacionada con si la sociedad es matrilocal o patrilocal.

Realmente depende de la historia de cada especie y esto significa que puede cambiar rápidamente, pero también se puede mantener durante mucho tiempo.

Hablando de nuestros antepasados, ¿las mujeres neandertales sufrían también de violencia de género?

Es claro que teniendo en cuenta que tenemos un origen común con los chimpancés uno podría pensar que nuestro linaje es coercitivo y violento. Pero también estamos relacionados con los bonobos, que no lo son.

Es posible que haya habido muchas sociedades donde había poca coerción masculina y más equilibrio de poder entre hombres y mujeres.

Pero por el momento no contamos con suficientes elementos para responder esa pregunta. Sabemos que los neandertales formaron sociedades patrilocales. Ahora cuando miras sus tumbas es muy difícil ver si había una diferencia de estatus entre hombres y mujeres.

Hacia el final de la prehistoria aparecen sociedades mucho más complejas y en algunas vemos diferencias entre hombres y mujeres que luego se acentuarán más y más en sociedades más recientes.

¿Casos en los que las hembras son asesinadas por los machos solo se ven en la especie humana?

Incluso en especies muy violentas como los chimpancés o algunos tipos de macacos, no hemos visto asesinatos de hembras. No digo que sean amables, pero no sabemos que hayan producido asesinatos.

"El feminicidio es un fenómeno bastante peculiar que está particularmente vinculado a nuestra especie".", Source: Pascal Picq, Source description: Paleoantropólogo , Image: Mujeres en una protesta en contra de la violencia de género.

En los orangutanes, hay muchas violaciones. Es un poco complicado la forma en que ocurren, pero las violaciones son raras en la naturaleza y allí también, a diferencia de lo que sucede con nosotros, no hay asesinatos de mujeres después de la violación.

Esto muestra que el feminicidio es un fenómeno bastante peculiar, particularmente vinculado a nuestra especie.

Da bastante miedo que el entorno familiar o el entorno habitual donde viven las mujeres, que debería ser un entorno más protector, es donde más mujeres son asesinadas.

¿Cómo ha evolucionado el papel de la mujer en la historia de la humanidad?

Siempre ha sido tan importante como el papel del hombre, por supuesto, salvo que lo hemos ignorado completamente.

Las mujeres nunca dejaron de participar en eventos como la Revolución Francesa o la Primera Guerra Mundial, pero tuvimos que esperar hasta la Segunda Guerra Mundial para poder mirar la historia desde la perspectiva de las mujeres.

Desempeñaron un papel muy importante, pero que todavía, al día de hoy, está por dilucidar y ya es hora de que comencemos a hacerlo.

¿Llegaremos a una igualdad real entre hombres y mujeres? ¿Cuánto tiempo nos tomará?

En biología evolutiva tenemos una gran teoría desde la década de 1980 llamada Teoría del equilibrio puntuado. Esto significa que la evolución pasa por fases de relativa estabilidad y períodos de cambio rápido.

En España, por ejemplo, hace veinte años había bastante violencia de género y en 15 años casi que resolvieron el problema.

Pese a que todavía queda la imagen de que tiene una cultura muy machista, ahora España está entre los países más avanzados en temas de igualdad de género, de justicia, etc. Entonces sí, es algo que puede cambiar muy rápidamente.

"Sabemos que los neandertales formaron sociedades patrilocales. Ahora cuando miras sus tumbas es muy difícil ver si había una diferencia de estatus entre hombres y mujeres".", Source: Pascal Picq, Source description: Paleoantropólogo, Image: Neandertales.

En general la sociedad ha avanzado en ese tema, pero la mayor parte del trabajo aún queda por hacer.

En la mayoría de los países, el acceso a la atención médica y el acceso a la educación para los hombres y para las mujeres es casi igual.

Pero, por otro lado, podemos ver que todavía hay muchas desigualdades en el mundo económico y social, especialmente en las oportunidades profesionales.

Vemos que las mujeres que tienen la opción de estudios ahora se dirigen más hacia profesiones que hoy son menos remuneradas, especialmente en comparación con otras.

En las profesiones emergentes, como ciencia de datos, inteligencia artificial, etc., las mujeres están menos presentes. Ellas suelen elegir carreras más relacionadas con lo humano, como la educación, la justicia, la medicina y el trabajo social, mientras que los trabajos “para hombres”, que son más técnicos, suelen ser mejor pagados.

Pero las principales desigualdades las vemos en el campo político. En Inglaterra y otros países del norte de Europa estamos acostumbrados a ver a mujeres líderes, primeras ministras, emperatrices, este no es el caso en el Sur de Europa ni en el resto del mundo.

Pero incluso en esos países vemos que en términos de representación en el Parlamento o en otras instituciones, las mujeres todavía están mucho menos presentes que los hombres.

Pascal Picq.

Getty Images
Picq concluye que a lo largo de la evolución nos hemos dirigido hacia una mayor coerción contra las mujeres y que ha habido muchas otras experiencias sociales durante la evolución del linaje humano, con sociedades mucho más igualitarias que la actual.

¿Por qué cree que las mujeres suelen elegir ese tipo de profesiones?

Todavía existen hábitos culturales que hacen que incluso cuando las mujeres son mejores en promedio que los hombres en el bachillerato, especialmente en ciencias, tienden por motivos históricos y antropológicos a elegir oficios relacionados con la gente más que empleos tecnológicos o financieros.

Incluso ahora cuando las condiciones de acceso a todas las profesiones son casi las mismas todavía existen elecciones arcaicas o presiones sociales y culturales de las que las mujeres son más o menos conscientes.

Para terminar, ¿a qué otras conclusiones llegó después de haber trabajado en el libro Y la evolución creó a la mujer?

La conclusión es que a lo largo de la evolución nos hemos dirigido hacia una mayor coerción contra las mujeres y que ha habido muchas otras experiencias sociales durante la evolución del linaje humano, sociedades mucho más igualitarias, sociedades más matrilineales, más matrilocales e incluso más matriarcales.

Y sobre todo, que entender estos temas es absolutamente fundamental para el mundo venidero ya que estamos viviendo transformaciones considerables en nuestra sociedad, con grandes cambios en lo que es el concepto de paternidad por ejemplo.

También han surgido otras preguntas sobre el concepto de género o las nuevas relaciones entre los hombres y las mujeres ya sea en parejas heterosexuales u homosexuales.

Hoy vivimos grandes trastornos en nuestras sociedades, económicamente y políticamente, por eso sería muy interesante que, sin rechazar por completo ciertos aspectos del patriarcado que pueden resultar interesantes y que no son necesariamente coercitivos, nos diéramos cuenta que no hay un solo camino para el mundo de mañana y que no lo hemos inventado todo.


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