De las promesas a las metas medibles: las claves del plan de seguridad de AMLO
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De las promesas a las metas medibles: las claves del plan de seguridad de AMLO

Levantar prohibición a drogas ilícitas y reorientar recursos a reinserción, amnistía, sanciones por incumplimiento de recomendaciones de CNDH, y abatir crecimiento delictivo son algunas de las promesas.
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El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha prometido en varias ocasiones que restablecerá la paz en el país y acabará con la violencia. Pero ¿cómo planea hacerlo?

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El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019 – 2024 enviado esta semana al Congreso expone la estrategia del el gobierno federal y la define como un  “un cambio del paradigma” de seguridad para alcanzar la paz.

Primero se prometen una serie de acciones que se llevarán a cabo en el sexenio y que van desde el levantamiento de la prohibición de algunas sustancias y el fin de la “guerra contra las drogas”, hasta un plan de justicia transicional que permita amnistía en algunos casos,  y penalizar el incumplimiento de recomendaciones a derechos humanos.

Y después, el plan define un grupo de metas e indicadores que deberán alcanzarse para 2024, aunque sin estar directamente vinculados con las promesas planteadas en un inicio.

A continuación Animal Político presenta los puntos clave de ambos apartados relacionados con la estrategia de seguridad.

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Las promesas

Entre el cúmulo de acciones que se prometen en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024,  sin identificar plazos ni indicadores que permiten medir su cumplimiento, se encuentra lo siguiente:

Fin a la guerra contra las drogas y política prohibicionista

El PND sostiene que la denominada “guerra contra las drogas” impulsada en los dos sexenios anteriores no disminuyó el consumo y, por el contrario, convirtió un problema de salud pública en una crisis de seguridad nacional.

Para ello se plantea acabar con esta estrategia y “levantar la prohibición de drogas actualmente ilícitas”, así como reorientar recursos que hoy se utilizan para combatir el tráfico a programas de desintoxicación y reinserción.

Oportunidades alternas a la economía ilícita

El plan señala que el gobierno impulsará un “desarrollo alternativo” que genere opciones de ingreso para las familias cuya economía depende de lo que hoy perciben por el cultivo de drogas, la venta de hidrocarburos robados, entre otros.

Justicia transicional y amnistía

Como el gobierno ya había adelantado un componente de su estrategia para restaurar la paz es la llamada “justicia transicional” que permitirá, según el documento, pacificar el país con “medios no violentos” y desarmar a grupos infractores. Para ello se contempla, entre otras cosas, revisar expedientes de personas acusadas o sentenciadas y analizar si pueden ser objeto de amnistías o indultos.

Se contempla en este mismo sentido el establecimiento del denominado “Consejo para la Construcción de la Paz”, con la participación de la CNDH y de Naciones Unidas.

Castigo por incumplimiento de recomendaciones

El plan sostiene que se impulsarán reformas orientadas a convertir en una obligación legal el cumplimiento de las recomendaciones que genere la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y sus homologas estatales, y plantea sanciones para las autoridades que no lleven a cabo el referido cumplimiento.

Debilitar base social del crimen

Una de las principales acciones que el plan sostiene como recurso para combatir a la violencia es el impulso de programas sociales, de oportunidades de trabajo y de proyectos de desarrollo que generen bienestar entre la población y que, por ende, debiliten “la base social” desde la cual se nutre el crimen.

En síntesis, generar más oportunidades y condiciones favorables para que las personas no se vean en la necesidad de unirse a la delincuencia en búsqueda de recursos.

Como ejemplos para materializar esto, el plan subraya la puesta en marcha del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, la construcción de las Universidades Benito Juárez, el desarrollo de las comunidades sustentables Sembrando Vida”, y hasta la construcción del Tren Maya y del Aeropuerto “Felipe Ángeles”

Combate a delitos fiscales y de hidrocarburos, y baja de homicidios

El plan promete la “erradicación” de delitos que han crecido al amparo de la impunidad y corrupción, destacando el lavado de dinero, el tráfico de armas, el robo de hidrocarburos y la evasión fiscal. Además promete que para el último año del sexenio habrá una reducción en delitos de alto impacto como homicidios y robos de 50%.

Acabar con brecha salarial en aparato de seguridad

El plan considera indispensable disminuir las brechas salariales que existen ente policías, agentes del Ministerio Público y jueces por lo menos a nivel federal para favorecer la operación del sistema de justicia.

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Fuerzas armadas y Guardia Nacional

El plan retoma lo ya planteado en diversas ocasiones respecto a la constitución y puesta en marcha de la Guardia Nacional como la nueva policía de proximidad del país. Se plantea contar con un estado de fuerza de 140 mil elementos al acabar el sexenio, y que sea desplegada en las 266 regiones consideradas como prioritarias.

A la par de ello se subraya el apoyo que podrán dar las Fuerzas Armadas de forma ya legalizada durante los próximos cinco años, mientras se conforma la Guardia Nacional.

Lo medible

Entre las acciones que el Plan Nacional de Desarrollo identifica con objetivos e indicadores medibles se encuentra lo siguiente:

Disminuir incidencia delictiva 15%

El plan establece como meta que la tasa de 39 mil 369 delitos por cada 100 mil habitantes registrada en 2017, descienda a 33 mil 219 delitos en 2024, lo que equivaldría a una reducción de más del 15%.

Cabe señalar que este indicador no corresponde con la baja en 50% en delitos como homicidio que se promete en la primera parte del PND ni se incluye un indicador respecto a esta promesa en específico.

Abatir percepción de inseguridad

El documento  plantea como objetivo disminuir la percepción de la población que se siente insegura y que en 2018 fue casi el 80% de todos los encuestados. La meta es que para 2024 la proporción sea de 39.4%.

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Elevar cumplimiento de recomendaciones

El plan propone elevar la proporción de cumplimiento de los puntos recomendatorios que emita la CNDH. El objetivo es pasar del 81% que actualmente registra el gobierno a un nivel de cumplimiento de al menos 90% en 2024.

Mejorar Índice de Estado de Derecho

El gobierno plantea generar las condiciones necesarias para que México mejore su calificación en el Índice de Estado de Derecho elaborado por la organización “World Justice Project”, el cual evalúa las capacidades de los países en distintos rubros como justicia civil y penal, orden y seguridad, límites al poder gubernamental, entre otros.

Se busca avanzar del 0.45 con el que se figura actualmente a un índice de 0.60 para el 2024.

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'El núcleo del demonio': cómo era la tercera bomba atómica que EU alistaba para lanzar sobre Japón

Si Little Boy y Fat Man no lograban la rendición de Japón, EU ya tenía prácticamente listo a Rufus, un núcleo de plutonio que nunca explotó, pero sí causó muertes.
6 de agosto, 2021
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El 6 y 9 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki las dos únicas bombas nucleares que se hayan utilizado en una guerra.

Juntas fueron los ataques más letales que jamás hayan ocurrido, en los que se estima que murieron alrededor de 200.000 personas.

Desde la perspectiva de EE.UU., tenían el objetivo de presionar la rendición de Japón y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Y en caso de que no fueran suficientes, Washington tenía prácticamente lista una tercera bomba atómica.

Su apodo era Rufus, y consistía en un núcleo de plutonio, similar al que se utilizó en la bomba Fat Man, que detonó sobre Nagasaki.

Rufus nunca llegó a convertirse en una bomba funcional, pero sí causó dos accidentes letales, por lo que quedó grabado en la historia como “el núcleo del demonio”.

Hiroshima

Getty
La bomba Little Boy causó devastación en Hiroshima.

“Era esencialmente igual al núcleo de Fat Man”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares y autor del blog Nuclear Secrecy.

Eso quiere decir que podría haberse convertido en una bomba con capacidad de generar una explosión de unos 20 kilotones, como ocurrió en Nagasaki.

Según comunicaciones oficiales de EE.UU. citadas en un artículo de Wellerstein, una bomba fabricada a partir de Rufus tendría que haber estado lista para ser lanzada a partir del 17 o 18 de agosto de 1945.

En los primeros días de agosto de 1945, no estaba claro si dos bombas atómicas bastarían para doblegar a Japón, explica Wellerstein.

Solo después de su rendición el 15 de agosto “quedó claro que dos bombas habían sido ‘suficientes’, sino demasiado“, dice el experto.

Así que finalmente no fue necesario utilizar a Rufus.

“¿Qué ocurrió entre el 15 y el 21 de agosto? No lo sé”, escribe Wellerstein, pero lo que sí está documentado es que a partir del 21 de agosto, los investigadores del Laboratorio Los Álamos en Nuevo México, donde se diseñaron las bombas atómicas, comenzaron a utilizar este núcleo de plutonio para experimentos extremadamente peligrosos.

víctima de radiación.

Getty
Los efectos de la radiación pueden resultar letales para los humanos.

Cosquillas a un dragón

En 1945, los únicos núcleos de plutonio que se habían fabricado eran Rufus, Fat Man y el que se colocó en la bomba Gadget, que se utilizó en la prueba Trinity, el primer ensayo de una explosión nuclear que realizó EE.UU.

En Los Álamos, los investigadores querían averiguar cuál era el límite en que el plutonio se volvía supercrítico, es decir, querían saber cuál era el punto en que una reacción en cadena del plutonio desataría una explosión de radiación mortal.

Los Álamos

Getty
Los experimentos con Rufus se realizaron en el Laboratorio Los Álamos.

La idea era encontrar maneras más eficaces de lograr que un núcleo llegara al estado supercrítico y optimizar la carga de la bomba.

Manipular un núcleo de plutonio es una maniobra extremadamente delicada. Por eso los investigadores se referían a esos ejercicios como “hacerle cosquillas a la cola de un dragón”.

“Sabían que si tenían la desgracia de despertar a la bestia furiosa, terminarían quemados”, escribió el periodista Peter Dockrill en un artículo del portal Science Alert.

Según explica Wellerstein, quienes participaban en estos experimentos eran conscientes del riesgo, pero lo hacían porque era una forma de obtener datos valiosos.

Instantes letales

La primera víctima de Rufus fue el físico estadounidense Harry Daghlian, que para entonces tenía 24 años.

Fat Boy

Getty
Rufus serviría para usarse en una bomba de implosión como Fat Man.

Daghlian había trabajado en el Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. fabricó sus primeras bombas nucleares.

El 21 de agosto de 1945 Daghlian se dio a la tarea de construir una pila de bloques de carburo de tungsteno alrededor de Rufus.

Su idea era ver si lograba crear un “reflector de neutrones” en los que rebotaran los neutrones lanzados por el núcleo y de esa manera llevarlo de manera más eficiente al punto crítico.

Era de noche y Daghlian estaba trabajando solo, violando los protocolos de seguridad, según lo documenta el portal Atomic Heritage Foundation.

El joven científico ya había apilado varios bloques, pero cuando estaba terminando de colocar el último, su dispositivo de monitoreo le indicó que si lo hacía, el núcleo podría volverse supercrítico.

Era como jugarse la vida en un jenga extremo.

Maniobró para retirar el bloque, pero infortunadamente lo dejó caer sobre el núcleo, que entró en estado supercrítico y generó una ráfaga de neutrones.

Núcleo de plutonio

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción del experimento en el que Daghlian apilaba bloques alrededor del núcleo de plutonio.

Además, su reacción fue desbaratar la torre de bloques, así que quedó expuesto a una dosis adicional de radiación gamma.

Esos instantes resultaron letales.

Durante 25 días Daghlian soportó la dolorosa intoxicación radioactiva hasta que finalmente murió en el hospital. Se calcula que recibió una dosis de 510 rem de radiación iónica.

El rem es la unidad de medida de la radiación absorbida por una persona. En promedio, 500 rem resultan mortales para un humano.

“Eso es todo”

Tan solo nueve meses después el dragón volvió a atacar.

El 21 de mayo de 1946 el físico estadounidense Louis Stolin estaba practicando un experimento que había hecho varias veces.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción de la sala en la que Stolin realizaba su experimento.

Para entonces, Stolin era el mayor experto del mundo en el manejo de cantidades peligrosas de plutonio, según indica Wellerstein.

Junto a un grupo de colegas, estaba mostrando cómo llevar un núcleo de plutonio -Rufus en este caso- al punto supercrítico.

El ejercicio consistía en unir dos mitades de una esfera de berilio, formando un domo en el que los neutrones rebotaran hacia el núcleo.

La clave para no causar un desastre era evitar que las dos medias esferas cubrieran totalmente el núcleo.

Para ello, Stolin utilizaba como separador un destornillador que servía de válvula de escape para los neutrones. De esa manera podía registrar cómo aumentaba la fisión, sin que la reacción en cadena llegara al punto crítico.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
En medio del domo de berilio estaba el “núcleo del demonio”.

Todo iba bien, pero ocurrió lo único que no debía ocurrir.

A Stolin se le resbaló el destornillador y el domo se cerró por completo.

Fue solo un instante, pero bastó para que el núcleo llegara al punto crítico y liberara una corriente de neutrones que produjeron un intenso brillo azul.

“El flash azul fue claramente visible en toda la sala, a pesar de que estaba bien iluminada”, escribió en un reporte Raemer Schreiber, uno de los físicos que estaba viendo el experimento.

“El flash no duró más de unas décimas de segundo”.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una recreación del experimento en el que Stolin usaba un destornillador para impedir que el núcleo quedara totalmente cubierto.

Stolin reaccionó rápido y destapó el domo, pero ya era tarde: había recibido una dosis letal de radiación.

Nueve meses antes, él mismo había acompañado a su colega Daghlian durante sus últimos días de vida, y tenía claro que un destino similar le esperaba.

“Bueno, eso es todo”, fueron las primeras palabras que dijo, en todo resignado, después de que se le resbalara el destornillador, según lo recuerda Schreiber en su reporte, citado por Dockrill en Science Alert.

Las estimaciones indican que Stolin recibió en su cuerpo 2.100 rem de neutrones, rayos gamma y rayos x.

Su agonía duró nueve días.

En ese periodo sufrió náuseas, dolor abdominal, pérdida de peso y “confusión mental”, según lo describe Wellerstein en un reportaje de la revista The New Yorker.

Finalmente murió a los 35 años en el mismo cuarto del hospital en el que había muerto su colega Daghlian.

Irónicamente, apunta Wellerstein, Stolin estaba haciendo el procedimiento para que sus colegas aprendieran la técnica en caso de que él no estuviera presente.

bomba nuclear

Los Álamos National Laboratory
Las bombas nucleares son las armas más destructivas y mortales que se hayan creado.

El fin de la maldición

Los accidentes de Daghlian y Stolin sirvieron para que se fortalecieran las medidas de seguridad en los procedimientos con material radioactivo.

A partir de entonces, este tipo de ejercicios comenzaron a maniobrarse de manera remota, a una distancia de unos 200 metros entre el personal y el material radioactivo.

“Sus muertes ayudaron a incitar una nueva era de medidas de salud y seguridad”, dice el portal de Atomic Heritage Foundation.

Según los archivos de Los Álamos, el “núcleo del demonio” fue derretido en el verano de 1946 y se utilizó para fabricar una nueva arma.

“En realidad el núcleo del demonio no era demoníaco“, dice Dockrill.

“Si hay una presencia maligna aquí, no es el núcleo, sino el hecho de que los humanos se apresuraron a fabricar estas terribles armas”, sentencia el periodista.


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