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Foto: Elizabeth Cruz

Falta consultar a 19 comunidades indígenas sobre el aeropuerto de Santa Lucía

Hasta el momento solo una comunidad, Xaltocan, ha sido informada sobre el proyecto del aeropuerto. Según un convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debe ser al menos 20 comunidades.
Foto: Elizabeth Cruz
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Hasta el momento solo un pueblo originario, Xaltocan, ha sido consultado sobre la obra de la base Militar de Santa Lucía, contrario a lo que dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 29 de abril.

Este martes, Román Meyer, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), contradijo también al mandatario, pues informó que la única comunidad consultada fue Xaltocan, Nextlalpan, en el Estado de México.

En entrevista para Animal Político, José Antonio Lara Duque, director del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL), asegura que lo que el gobierno llama una consulta, no lo fue, además de que las otras 19 comunidades que deben ser tomadas en cuenta, no han sido visitadas ni informadas sobre el proyecto.

“Los habitantes de Xaltocan nos comentan que la visita del gobierno a su comunidad fue con el pretexto de realizar una asamblea para informar sobre obras públicas y los beneficios que habría en el lugar (…) había integrantes de la Sedatu y la Segob y ahí fue, con la presencia de unos 600 habitantes, de los 4 mil que tiene la comunidad, que ellos pidieron la opinión sobre Santa Lucía”, relata Lara Duque.

De acuerdo con el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por el gobierno de México, para proyectos de esta magnitud deben consultarse al menos 20 comunidades que puedan resultar afectadas ambientalmente.

Lee también: AMLO dice que consultó a los pueblos cercanos a Santa Lucía y dieron el sí al aeropuerto

El convenio estipula que, para ser consultados, los 20 pueblos deben estar bajo un contexto de libertad, ser previamente informados, recibir datos culturalmente adecuados y recibirlos de buena fe.

Según el director del CDHZL, esto no se está cumpliendo. “Para nosotros más bien se trató de una consulta clandestina, a puerta cerrada, pues los habitantes fueron convocados para una asamblea y no fueron previamente informados; fue una situación muy opaca (…) el resto de los pueblos no se enteró sobre lo que estaba pasando (…) en ningún momento se ha cumplido con el convenio 169”.

Sobre una consulta más amplia, el titular de la Sedatu declaró este martes a Notimex que analizan con el Instituto de Pueblos Indígenas si la consulta se extenderá a otras comunidades de la zona, porque, según él, fue ese organismo quien determinó que fuera Xaltocan el pueblo visitado por el gobierno, al ser originario y estar a 700 metros de la base militar de Santa Lucía.

Lara Duque lamenta la declaración del titular de la Sedatu, pues dice que es inaceptable que el gobierno “analice” algo que está estipulado como una obligación del Estado mexicano.

Leer: Terminal de Santa Lucía se inaugurará en 2021 pero operará a toda su capacidad en 2069

Las 20 comunidades que deben ser consultadas según lo estipulado en el convenio 169 de la OIT son:

En Tecámac

1.- San Juan Pueblo Nuevo
2.- San Lucas Xolox
3.- Los Reyes Acozac
4.- Santo Domingo Ajoloapan
5.- Santa María Ajoloapan
6.- San Pedro Pozohuacan
7.- San Jerónimo Xonacahuacan
8.- Tecámac
9.- San Pablo Tecalco
10.- San Francisco Cuahtitlixca
11.- San Pedro Atzompa
12.- Santa María Ozumbilla

En Zumpango

13.- San Sebastián Atlatelco
14.- San Juan Xitlaltepec
15.- Santa María Cuevas
16.- Loma Larga
17.- San Bartolo Cuautlalpan

Y en Nextlalpan

18.- San Miguel Xaltocan
19.- San Mateo Acuitlapilco
20.- San Esteban Ecatitlán

Las comunidades más cercanas a Santa Lucía son San Sebastián, en Zumpango y San Lucas Xolox, en Tecámac, incluso más que Xaltocan, pero éstos no han sido ni siquiera visitadas.

Durante su conferencia matutina de este miércoles, el mandatario nacional comentó que su administración “estaba siguiendo todo el procedimiento legal en todos los casos, y donde se necesite hacer consulta se va a llevar a cabo”.

José Antonio Lara Duque niega tal afirmación pues dice que en el caso de Santa Lucía, su administración no ha iniciado los procesos correspondientes para realizar las consultas.

El CDHZL ha tenido dos acercamientos con integrantes del gabinete presidencial, el primero fue con la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval y el segundo con Patricia Legarreta, directora de Vinculación con las Organizaciones de la Sociedad Civil, de la Segob.

“A la titular de la SFP se le planteó la necesidad de tener acceso a la información y de que su dependencia hiciera las gestiones que le corresponden para que las instancias correspondientes como la Sedena y la Sedatu, se apeguen a la normatividad internacional y realicen las consultas, pero días después publicó en sus redes sociales que irían con todo por Santa Lucía; y en el caso de Legarreta se no dijo categóricamente que no la Segob no iba a dialogar sobre el tema de Santa Lucía por una decisión presidencial”, relata Lara Duque.

Su principal preocupación: el agua

El argumento de los pueblos originarios en contra del proyecto de Santa Lucía así como del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, es que de llevarse a cabo se comprometería el derecho humano al agua.

La cuenca más cercana a la base militar de Santa Lucía es la de Cuautitlán-Pachuca, la cual según datos de la Comisión Nacional del Agua tiene una sobreexplotación de 800% por lo cual ya tiene una veda.

Lee: Nuevo Aeropuerto en Santa Lucía, 66% más caro que en Texcoco: Colegio de Ingenieros

“Hace unos días, la Secretaría de la Defensa Nacional presentó una manifestación de impacto ambiental a la Semarnat, en la que reconoce que la zona de Santa Lucía tiene una crisis hídrica y que por ellos, la Sedena puede obtener un millón de litros diarios de agua, pero según sus propios datos el Nuevo Aeropuerto requiere 6 millones de litros de agua diarios para su funcionamiento, entonces ¿de dónde sacarán los 5 millones de litros agua diarios?, todo nos hace pensar que de la cuenca Cuautitlán-Pachuca”, comenta Lara Duque.

Por ello, según el CDHZL de llevarse a cabo el proyecto de Santa Lucía y explotarse la cuenca de Cuautitlán, podría ocasionarse en los próximos 10 años, lo que los expertos llaman un “infarto hidrológico”, que se refiere a una escasez total del agua en la región por la sobreexplotación natural.

Los pueblos indígenas invitan al gobierno federal a tener un diálogo en donde se explique la estrategia para causar esta sobreexplotación y posteriormente realizar la consulta a los 20 pueblos originarios.

En caso de que no haya una mejor opción y la sobreexplotación de la cuenca sea inevitable, los pueblos originarios plantearían la posibilidad de impulsar el Circuíto Aeroportuario, también propuesto por el gobierno y que se trata de fortalecer los aeropuertos que rodean a la Ciudad de México, como el de Pachuca, Morelos, Toluca y Puebla.

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La teoría de Dunbar: ¿realmente no somos capaces de tener más de 150 amigos?

Los estudios del antropólogo británico Robin Dunbar muestran que el número máximo de relaciones que pueden mantener los humanos ronda las 150. ¿Hasta qué punto sigue siendo vigente en un mundo de relaciones virtuales?
18 de noviembre, 2019
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A casi todos nos ha pasado: cortejamos a alguien por un tiempo y, a la hora de la verdad, nos dice que “seamos amigos”…

Tú, probamente, has dicho o pensado: “No necesito más amigos. Ya tengo suficientes”.

Pues resulta que esa idea no es solo producto del despecho.

Al parecer, existen límites bien definidos para la cantidad de relaciones de varios tipos que una persona promedio puede mantener.

Y, según una investigación de fines del siglo XX, el número mágico es 150.

Pero ¿será siendo el mismo en nuestras “sociedades hiperconectadas”, en las que es común tener perfiles en varias redes sociales con cientos o miles de seguidores?

¿De dónde salió el número mágico?

A través de sus estudios de primates no humanos, el antropólogo británico Robin Dunbar llegó a la conclusión de que había una relación entre el tamaño del cerebro y el tamaño del grupo con el que nos vinculamos.

El experto concluyó que el tamaño de la neocorteza, la parte del cerebro asociada con la cognición y el lenguaje, en relación con el cuerpo, está relacionado con el tamaño de un grupo social cohesionado.

Esta relación limita la complejidad que puede manejar un sistema social.

Dunbar y sus colegas aplicaron este principio básico a los humanos, examinando datos psicológicos, antropológicos, ya fuera históricos como contemporáneos, sobre el tamaño de los grupos, incluida la forma en que los grandes grupos se forman antes de separarse o colapsar.

El resultado fue que encontraron notable consistencia alrededor del número 150.

¿De dónde viene?

Según Dunbar y muchos investigadores en los que influyó su teoría, esta regla de 150 es cierta para las primeras sociedades de cazadores-recolectores, así como para una sorprendente variedad de agrupaciones modernas: oficinas, comunas, fábricas, campamentos, organizaciones militares, pueblos… e, incluso la lista para la celebración de la Navidad.

Sus conclusiones indican que si un grupo excede 150 personas, es poco probable que dure mucho o sea coherente.

Pero 150 por sí solo no cuenta toda la historia. Otros números también son decisivos dentro de la hipótesis del cerebro social, que es como se conoce la teoría de Dunbar.

dunbar

Emmanuel Lafont
El círculo más íntimo, según Dunbar, son solo 5 seres queridos, aunque podemos llegar a reconocer a 1500 personas.

De acuerdo con ésta, el círculo más estrecho de nuestras relaciones humanas tiene cinco personas: nuestros seres más queridos o cercanos.

A estos, le siguen varias capas sucesivas:

  • 15 buenos amigos
  • 50 amigos
  • 150 contactos significativos
  • 500 conocidos
  • 1.500 personas que puedes reconocer

Las personas migran dentro y fuera de estas capas, pero la idea es que cada persona mantiene sus relaciones en esos límites.

Por supuesto, esos números realmente representan un rango. Los extrovertidos, según el autor, tienden a tener una red más amplia, aunque con relaciones menos intensas, mientras que los introvertidos se concentran en un grupo más pequeño de contactos muy cercanos.

Las mujeres, por su parte, generalmente tienen un poco más de contactos en las capas más cercanas.

Dunbar no está seguro de por qué estas capas de números son múltiplos de cinco, pero asegura que “este número parece ser fundamental para los monos y simios en general“.

Lo que determina estas capas en la vida real, en el mundo cara a cara , es la frecuencia con la que ves a las personas, de acuerdo con la hipótesis.

“Todos los días tienes que tomar una decisión sobre cómo invertir el tiempo disponible para la interacción social y eso es limitado”, señala.

Los cuestionamientos

Ciertas organizaciones han tomado estas ideas en serio.

La Autoridad Fiscal de Suecia, por ejemplo, reestructuró sus oficinas para mantenerse dentro del umbral de 150 personas.

Aunque no todos se suscriben a la hipótesis del cerebro social: algunos son escépticos sobre la posibilidad de derivar un número mágico las interacciones humanas.

No obstante, puede ser un ejercicio útil al examinar las comunidades y la evolución.

“Aunque hay muchos factores que pueden limitar la cantidad de relaciones que creamos y mantenemos, esos estudios nos ayudan a comprender mejor y medir la influencia de tales variables“, le comenta a la BBC Cristina Acedo Carmona, antropóloga y economista de la Universidad de León, en España.

Sin embargo, entre los que están de acuerdo en que se puede encontrar un número promedio para los contactos humanos, algunos cuestionan si el definitivo es 150.

La investigación en diversos grupos sociales en EE.UU. sugiere que las redes sociales se agrupan en torno a 290 personas.

Una razón puede ser que el número de conexiones sociales no obedece a la distribución normal -también conocida como distribución de Gauss-, de manera que unas pocas personas con cantidades masivas de contactos puede estar afectando el promedio.

Por ejemplo, si alguien es lo suficientemente rico como para contratar asistentes para administrar en parte sus relaciones, podría estar menos limitado por la cantidad de vínculos que puede mantener cómodamente.

Como en muchos aspectos de la vida social, los superconectados son los superprivilegiados.

El número de Dunbar también es criticado por su metodología. El tamaño del cerebro de los primates depende de otros factores más allá de la complejidad social, como la dieta.

Y un equipo de investigadores británico-holandés ha argumentado que a pesar de que la neocorteza es finita, la capacidad social puede estirarse en ciertas situaciones culturales, así como con la ayuda de ciertas tecnologías.

De hecho, el capital social puede ser especialmente importante para las personas que no tienen otras formas de capital, como lo sugiere la investigación comparativa de Acedo Carmona sobre el norte de Ghana y Oaxaca, México.

La alta diversidad biológica, los entornos montañosos remotos y las influencias del colonialismo español en las identidades étnicas han contribuido a los pequeños círculos de confianza de Oaxaca, en gran parte compuestos por parientes nucleares.

Pero los escasos recursos ambientales del norte de Ghana han hecho que la cooperación interétnica y los círculos de confianza más grandes sean más importantes para la supervivencia.

Por lo tanto, “centrarse en el tamaño del cerebro y las limitaciones cognitivas puede ser demasiado simplista”, subraya Acedo Carmona.

Virtualmente parecido

Es posible entonces que el número de Dunbar sea más aplicable para sociedades premodernas o para grupos de ingresos medios en las sociedades occidentales contemporáneas: educadas, industrializadas, ricas y democráticas.

Pero incluso estas sociedades se están volviendo más complicadas, debido a la forma en que la cultura de internet está transformando las relaciones sociales.

Y es que tamaño de los grupos puede ser uno de los problemas con los sitios masivos de redes sociales que ahora dominan nuestras vidas.

No obstante, cada vez más usuarios de redes sociales predican el evangelio de que “menos es mejor” cuando se trata de la vida social en línea.

Hasta ahora, la investigación de Dunbar y sus colegas sobre las relaciones en internet sugiere que son similares a las relaciones en el mundo real en términos de restricciones numéricas.

“Cuando observamos la estructura del mundo de los juegos en línea, obtenemos prácticamente las mismas capas que en todos los demás contextos”, dice.

“Y parece que son las mismas características de diseño de la mente humana las que imponen restricciones en la cantidad de personas con las que puedes interactuar mentalmente en un momento dado”, agrega.

Dunbar y sus colegas también han realizado una investigación en Facebook, utilizando factores como el número de grupos en mensajes comunes y privados enviados para mapear el número de vínculos con la fuerza con la que se desarrollan.

“Estos medios digitales, incluyendo los teléfonos celulares, en realidad solo te proporcionan otro mecanismo para contactar amigos”, opina Dunbar.

El científico no cree que la posibilidad de anonimato en línea sea sustancialmente diferente al mundo real.

De acuerdo con sus postulados, las interacciones anónimas de internet son similares a los confesionarios en la Iglesia católica: no es una relación cercana, pero es una que reconoce los beneficios de la confidencialidad entre los casi extraños.

Es muy difícil llorar en un hombro virtual“, dice Dumbar.

Desde este punto de vista, la naturaleza no física y en tiempo no real de las relaciones de internet no pueden desafiar a las “del mundo real” de manera significativa.

dunbar

Emmanuel Lafont
Existe un equilibrio entre la cantidad de conexiones que tenemos y la intimidad que desarrollamos con las mismas.

Las relaciones cara a cara, con toda la información no verbal que es tan crítica para la comunicación, siguen siendo primordiales, afirma.

Pero la propia investigación de Dunbar sugiere diferencias generacionales en este punto.

Los que tienen entre 18 y 24 años tienen redes sociales en internet mucho más grandes que los que tienen 55 años o más.

Y la primacía del contacto físico en la hipótesis del cerebro social puede aplicarse menos a los jóvenes que nunca han conocido la vida sin internet, para quienes las relaciones digitales pueden ser tan significativas como las analógicas.

Al final, tiene sentido que haya un número finito de amigos que la mayoría de las personas pueden tener.

Lo que está menos claro es si esa capacidad se está expandiendo o contrayendo, por las formas siempre cambiantes en las que las personas interactúan en la red de redes.

Puedes leer la historia original en inglés aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=StKur7oONyw

https://www.youtube.com/watch?v=LG4RsHXcmws&t=21s

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