Ciudadanos piden consulta en proyectos que buscan licitar alumbrado público a privados en Chihuahua
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Archivo Cuartoscuro

Ciudadanos piden consulta en proyectos que buscan licitar alumbrado público a privados en Chihuahua

Los instrumentos de plebiscito y revocación de mandato están contenidos en la Ley de Participación Ciudadana de Chihuahua, vigente desde junio de 2018.
Archivo Cuartoscuro
Por YoCiudadano
15 de mayo, 2019
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Organizaciones civiles y ciudadanos de los municipios de Ciudad Juárez y Chihuahua solicitaron ante el Instituto Estatal Electoral (IEE) la realización de dos plebiscitos para los proyectos de iluminación promovidos por los gobiernos de ambos municipios, que contemplan delegar el servicio de alumbrado público al sector privado durante 15 años.

El Presidente Municipal de Juárez, Armando Cabada Alvídrez, ha promovido el plan denominado ‘Juárez Iluminado’ desde el inicio de su primera administración, en octubre de 2016, cuando lo calificó como el “más ambicioso” de su gobierno.

Desde entonces, Juárez Iluminado ha atravesado por una licitación detenida por una amparo en 2017 y posteriormente cancelada, el rechazo del Congreso de esa entidad y, ahora, en la segunda administración consecutiva de Cabada Alvídrez, una nueva aprobación del Ayuntamiento.

El proyecto contempla la contratación de una asociación público-privada con duración de 15 años, que se financiaría con los recursos provenientes del Derecho de Alumbrado Público (DAP), una contribución considerada inconstitucional que, según lo planteado por el Gobierno Municipal de Juárez, aumentaría 5% cada año, y se dispondría de las participaciones federales como garantía.

El 8 de abril de este año, la Alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, anunció un proyecto similar, bajo el modelo de concesión, con el que se pretende renovar el total de las luminarias de ese municipio. El plan ‘Iluminamos Chihuahua’ contempla también una duración de 15 años y se financiaría, igualmente, con los recursos del DAP.

Apenas 19 días después del anuncio de Campos Galván, el 26 de abril, el Ayuntamiento de Chihuahua en sesión de Cabildo aprobó facultar a la alcaldesa para presentar la iniciativa ante el Congreso Chihuahuense, entre señalamientos de opacidad y falta de análisis de parte de organizaciones sociales.

Las organizaciones Wikipolítica Chihuahua, Red por la Participación Ciudadana y Salvemos los Cerros de Chihuahua presentaron el 7 de mayo una solicitud de plebiscito ante el IEE para llevar ‘Iluminamos Chihuahua’ a consulta pública bajo esta figura.

“Encontramos una disonancia entre el discurso de Maru Campos y lo que se plantea en el proyecto. No se menciona nada de cableado, ni de qué va a pasar con los postes; tampoco se examinaron otros modelos de contratación fuera de la concesión”, señaló Nayo Rodríguez Varela, integrante de Wikipolítica Chihuahua.

Rodríguez criticó además que se pretenda financiar el proyecto con los recursos del DAP, pues es susceptible a amparos y un descenso en su recaudación pondría en riesgo los recursos de libre disposición del municipio, que serían utilizados como fuente alternativa de pago de la concesión.

“El proyecto de Maru Campos está basado en el DAP, el cual es inconstitucional. Ya hay jurisprudencia de eso. Hay que acotar aquí que es inconstitucional no solo por la forma en la que lo cobra el municipio, que es a través de la CFE, sino por el principio de proporcionalidad y equidad que tienen que tener los tributos (…) El DAP es algo que tarde o temprano se va a caer. Si se posiciona la Corte, una vez que salgan las jurisprudencias suficientes, y gira la instrucción al congreso a que derogue el DAP, la base financiera de este proyecto se queda sin sustento alguno”, explicó Rodríguez Varela.

El pasado 13 de mayo, la asociación Plan Estratégico de Juárez hizo lo mismo sobre el proyecto de iluminación en Ciudad Juárez, sobre el cual ha cuestionado aspectos técnicos y financieros, así como la negativa del gobierno municipal a transparentar los documentos relativos al mismo.

“Que quede bien claro que no estamos en contra de un proyecto de alumbrado público; nosotros también lo queremos, pero bien hecho”, dijo el director de Plan Estratégico de Juárez, Sergio Meza de Anda, previo a la entrega de la solicitud ante el Instituto.

Al respecto, el alcalde Armando Cabada Alvídrez dijo que el plebiscito es “una figura muy difícil de lograr” y acusó a la organización de tener “una obsesión por negarse al proyecto”.

En caso de que las solicitudes de plebiscito sean aprobadas por el IEE, los promoventes tendrían 90 días para recaudar firmas equivalentes al 0.5 % de la lista nominal de cada municipio.

Posteriormente se procedería a la votación, misma que tendría que contar con una participación de al menos el 10 % de la lista para ser de carácter vinculante.

En Ciudad Juárez, donde existe una lista nominal de un millón 84 mil 514 electores, se deberían juntar 5 mil 423 firmas; para la ciudad de Chihuahua, cuya lista nominal contiene a 684 mil 842 electores, se necesitarían 3 mil 424.

Rechazan solicitud de revocación de mandato contra Javier Corral

El IEE de Chihuahua rechazó ayer la solicitud de revocación de mandato contra el gobernador Javier Corral Jurado, tras una deliberación del Consejo en la que se determinó que la procedencia del recurso violaría el principio de retroactividad y afectaría los derechos político-electorales del mandatario estatal.

La solicitud fue presentada por el ciudadano Óscar Humberto González Aguirre, quien argumentó que no se han cumplido las promesas que Corral Jurado realizó durante su campaña, por lo que solicitó aplicar la figura contenida en la Ley Estatal de participación Ciudadana del Estado de Chihuahua.

Durante la presentación del proyecto ante el Consejo, representantes de Morena y el PRI cuestionaron que Corral Jurado no fuera sometido a los mecanismos de una ley que él mismo promovió.

El Gobierno estatal contestó al lEE antes de la deliberación que la aplicación de la Ley sería improcedente debido a que “no establece con precisión las razones de su postura, sin mencionar lo ininteligible de su escrito, en el cual no se advierte con claridad cuál es su petición ni tampoco el instrumento de participación política que se pretende hacer valer”.

“Los elementos en los que se basa la acción son meramente juicios subjetivos de valor provenientes de diversas fuentes, columnas y notas periodísticas que se alejan del contexto real político que vive el Estado de Chihuahua”, señala el documento.

Óscar Humberto González dijo que realizará una apelación y aseguró que llevará el caso a la instancia federal que corresponda.

“Desafortunadamente para el gobernador, sus respuestas son absurdas y están llenas de evidentes contradicciones que van a desembocar en que la ciudadanía llegue a ejercer su derecho basados en la Ley de Participación Ciudadana”, dijo González.

Esta es la primera vez que se solicita revocar el mandato de algún funcionario en la entidad desde que entró en vigor la Ley de Participación Ciudadana para el Estado de Chihuahua un día después de su publicación en el Diario Oficial el 23 de junio del año pasado.

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Qué es la 'desigualdad oculta' y por qué perjudica sobre todo a las mujeres que trabajan

Se ha hablado mucho sobre cómo las mujeres tienen que realizar la mayor parte de las tareas domésticas, pero lo que es menos conocido es la "carga mental" que también recae mayoritariamente en las mujeres, afectando su capacidad de trabajar.
25 de agosto, 2021
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Organizarles un programa con amigos o reservar sus turnos médicos. Pensar cómo esconder verduras en sus comidas o asegurarte de que haya suficientes en la lista del supermercado.

Preocuparte por si tu hijo va por buen camino en la escuela, su tu hija necesita zapatos nuevos y cuándo reemplazar tu lavarropas.

Por sí solas, todas estas pueden parecer tareas pequeñas, pero se acumulan.

Y si le preguntas a las parejas heterosexuales con hijos cuál de los dos suele lidiar con ellas, es probable que la mayoría de la misma respuesta: la madre.

Numerosos estudios muestran que las mujeres en relaciones heterosexuales todavía hacen la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de niños.

Si bien muchas parejas tienen como objetivo dividir sus responsabilidades en un 50:50, por diversas razones estructurales y socioeconómicas terminan asignando tareas según los roles estereotípicos de género.

Incluso en las parejas que piensan que han logrado una división igualitaria del trabajo, las formas de cuidado más ocultas generalmente terminan recayendo en la mujer.

De hecho, un creciente cuerpo de investigación indica que, para las responsabilidades del hogar, las mujeres realizan mucho más trabajo cognitivo y emocional que los hombres.

Comprender por qué esto sucede podría ayudar a explicar por qué la igualdad de género no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo, a pesar de que el tema se debate más que nunca.

Y una comprensión más amplia de este trabajo detrás de escena podría ayudar a las parejas a redistribuir las tareas de manera más equitativa, algo que, aunque inicialmente será difícil, podría desempeñar un papel importante para ayudar a las madres a aligerar su carga.

Una madre sostiene a un niño que llora

Getty Images
La carga oculta es mental y emocional: las investigaciones muestran que tareas como calmar a los niños angustiados generalmente recaen sobre las madres.

Trabajo invisible e ilimitado

Los expertos dicen que este trabajo oculto se presenta en tres categorías superpuestas:

  • trabajo cognitivo: consiste en pensar en todos los elementos prácticos de las responsabilidades del hogar, incluida la organización de citas para jugar, las compras y la planificación de actividades.
  • trabajo emocional: mantener las emociones de la familia; calmar las cosas si los niños se portan mal o si se preocupan por cómo les va en la escuela.
  • carga mental: es la intersección de las dos anteriores. Es preparar, organizar y anticipar todo, tanto lo emocional como lo práctico, que debe estar resuelto para que la vida fluya.

Este trabajo oculto es difícil de medir, porque es invisible y se realiza internamente, lo que dificulta saber dónde comienza y dónde termina.

En 2019, Allison Daminger, candidata a doctorado en sociología y política social en la Universidad de Harvard, descubrió que, si bien la mayoría de los participantes en su estudio sobre el trabajo cognitivo del hogar se dieron cuenta de que las mujeres estaban haciendo la mayor parte, esto no era considerado una “forma normal de trabajo”.

En su investigación, que incluyó a 35 parejas, los hombres se referían a sus esposas usando términos como “gerente de proyecto”, o decían que ellas estaban “haciendo un mayor seguimiento”.

Daminger identificó cuatro etapas claras del trabajo mental relacionadas con las responsabilidades del hogar:

  • anticipar las necesidades
  • identificar opciones
  • decidir entre las opciones
  • monitorear los resultados

Su investigación mostró que las madres hicieron más en las cuatro etapas; aunque las parejas a menudo tomaban decisiones juntas, las madres se ocupaban más de la anticipación, la planificación y la investigación.

En otras palabras, los padres estaban informados cuando se trataba de tomar decisiones, pero las madres hacían todo el resto del trabajo.

Una familia desayunando

Getty Images
Los padres suelen participar de las decisiones, pero no de la planificación, investigación, ejecución y monitoreo de las actividades de los niños.

Este trabajo oculto tiene varios impactos; sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de preocuparse por el cuidado de los niños incluso cuando no están con sus hijos.

Esto causa estrés adicional, porque esa preocupación siempre está presente, incluso cuando las mujeres deberían concentrarse en otras cosas.

La carga mental es ese hilo que trae tu familia a tu vida laboral“, dice Leah Ruppanner, profesora asociada de sociología en la Universidad de Melbourne y autora de Motherlands (“Tierras de madres”).

Es la preocupación constante de bajo nivel sobre si estamos haciendo lo suficiente y sobre el impacto que nuestra forma de crianza tendrá en el futuro de nuestro hijo o hija.

“Siempre estás tratando de mitigar el riesgo futuro”, señala Ruppanner.

“Control materno”

Una cosa que desconcertó a Daminger fue que esta distribución desigual del trabajo mental no parecía crear mucho conflicto entre sus participantes.

Para entender por qué, realizó un estudio de seguimiento que, un año después, mostró que las parejas justificaban algunos de estos comportamientos relacionados con el género.

Tanto hombres como mujeres sugirieron que la división desigual del trabajo mental se debía a que uno de los miembros de la pareja trabajaba más horas.

O afirmaron que las mujeres estaban “por temperamento interesadas en estar organizadas”, que simplemente eran buenas para planificar el futuro.

Esto mostró que los participantes creían que las diferencias de personalidad y las limitaciones laborales estaban impulsando estas desigualdades.

Estos eran participantes bien educados que aceptaron participar, por lo que es posible que no fueran completamente representativos, pero aún así da una idea interesante de un concepto erróneo que otros estudios han desacreditado: las mujeres no son naturalmente mejores en la planificación, organización o el multitasking, solo se espera que lo hagan más y, por lo tanto, eventualmente se vuelvan mejores en eso.

Una mujer tratando de trabajar con sus dos hijas al lado

Getty Images
Las mujeres no son naturalmente mejores con el “multitasking” sino que se hacen expertas por necesidad.

Sin embargo, existen otras razones estructurales por las que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga mental.

A menudo encuentran una manera de trabajar de manera flexible, mientras que los trabajos de los hombres se consideran más rígidos y sus carreras son tradicionalmente más lineales.

Esto significa que las mujeres están más disponibles para el cuidado de los niños, lo hacen más y, como resultado, tienen que pensar más en ello.

Algo incluso más fuerte es que las expectativas de género, que comienzan desde el nacimiento, explican por qué las ideas sobre quién hace las tareas del hogar y el cuidado de los niños están tan arraigadas.

Se sabe que las hijas hacen más tareas domésticas que los hijos, por ejemplo.

Los ideales de la maternidad también se incorporan a esta ecuación. Por ejemplo, el hogar a menudo se considera un dominio de la mujer.

Sabemos que las mujeres son juzgadas por la pulcritud con más dureza que los hombres.

Un estudio mostró que si se decía que una misma habitación supuestamente en alquiler pertenecía a una mujer (Jennifer), ella era calificada como menos simpática, menos competente y menos trabajadora. Si se decía que pertenecía a un hombre (John), no había iguales juicios de valor.

¿La conclusión? El estado del hogar de una mujer estaba literalmente vinculado a su valor.

Estos ideales pueden autoperpetuarse. Debido a que las mujeres son más juzgadas por la forma en que funciona su hogar, es esencial que muestren un “control materno”.

Esto significa asumir tareas de cuidado infantil que podrían compartirse, como planificar comidas o elegir ropa, sugiriendo sutilmente que es el trabajo de una madre.

Piensa en el viejo chiste: “Bueno, la vistió su padre” (cuando la niña estaba mal vestida). Es gracioso si un papá lo hace mal, pero si las madres hacen las cosas mal implica una mala maternidad.

Una mujer vistiendo a su hija

Getty Images
La tarea de elegir la ropa de los niños suele recaer en las madres y si lo hacen mal son juzgadas por ello mucho más severamente que los padres.

A pesar de los avances que hemos logrado con que sea más normal que los hombres cuiden de los niños, todavía existe “la sensación de que las mujeres son en última instancia responsables de los resultados familiares”, señala Daminger.

“Hay más costos para una mujer si estas cosas no salen bien o no ocurren”, afirma.

Impactos, en casa y en el trabajo

Sin embargo, el hecho de que las madres terminen asumiendo esta carga mental tiene consecuencias.

Las madres están más estresadas, cansadas y menos felices que los padres durante el cuidado de los niños, según muestra la investigación, en parte porque ellos tienden a realizar actividades divertidas y recreativas con más frecuencia.

Un estudio sueco mostró que cuando las mujeres pensaban que la distribución de las tareas domésticas más obvias era injusta y las percepciones sobre la contribución de cada miembro de la pareja eran diferentes, esto generaba problemas en el matrimonio y aumentaba la probabilidad de una separación.

El riesgo también es el agotamiento de las madres, que inicialmente pueden pedir ayuda, lo que puede sonar fastidioso si tiene que repetirse una y otra vez.

“Y luego eso afecta a las relaciones“, dice el sociólogo Daniel Carlson de la Universidad de Utah, quien descubrió que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado en las parejas también puede conducir a menos relaciones sexuales.

Si las mujeres quedan agobiadas en sus casas, además, eso significa que muchas sienten que no pueden dedicar física o mentalmente las horas extra que exigen muchos lugares de trabajo, por lo que la brecha salarial de género continúa ampliándose.

Un hombre y su hij@ limpian la casa

Getty Images
Distribuir las tareas domésticas más equitativamente beneficia la relación de pareja.

La mayoría de los trabajos a tiempo parcial los realizan mujeres, por ejemplo, y, a su vez, es menos probable que obtengan aumentos salariales o ascensos después de tener hijos, lo que dificulta aún más la búsqueda de los mejores empleos.

Muchas abandonan la fuerza laboral por completo.

Habla más, haz menos

Desde que estalló la pandemia, el vínculo entre la igualdad de género en el hogar y la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha estado más en el centro de atención que nunca.

Si bien hay muchos problemas sistémicos en juego, abordar el trabajo doméstico oculto dentro de las parejas podría ayudar a aliviar la carga que recae sobre las mujeres y disuadirlas de otras actividades.

Está claro que la mayoría de los hombres quieren involucrarse más en la vida de sus hijos, por lo que, para facilitar esto, las parejas podrían hablar explícitamente sobre quién hace qué, de principio a fin (no sirve mucho llevar a los niños a jugar con amigos si la otra persona tuvo que planificar y organizar el encuentro).

Para fomentar nuevos hábitos que ayuden a compartir la carga, tenemos que hacer que lo invisible sea más visible.

Tener conocimiento de ello es un buen primer paso, coincide Daminger, y tener constantemente claro quién está gestionando qué tarea, incluida la planificación.

Si declaramos explícitamente cuánta planificación implica cada aspecto del cuidado de los niños y las tareas del hogar, quedará más claro cuánto trabajo oculto hacemos.

Dos hombres cambian a sus bebés

Getty Images
Las parejas homosexuales dividen el cuidado de los niños de forma más equitativa, lo que demuestra que es posible hacerlo.

Afortunadamente, no todas las parejas dividen el cuidado de forma desigual: las parejas del mismo sexo, por ejemplo, tienen una distribución mucho más equitativa en comparación con las parejas heterosexuales, ya que no deben cumplir con los roles de género esperados.

Esto muestra que la carga se puede compartir claramente cuando se habla de ella de manera más abierta.

Por lo tanto, a nivel social, también debemos replantear algunas creencias muy arraigadas sobre lo que es el papel de un hombre o una mujer.

Carlson, quien dirigió una investigación que muestra que los puntos de vista igualitarios sobre el reparto de tareas contribuyen a la frecuencia sexual, dice que también debemos considerar los “factores estructurales que no permiten que haya flexibilidad en el lugar de trabajo”.

Por ejemplo, la norma de que los hombres son el sostén económico de la familia y “la cultura del trabajador ideal que empuja a los hombres a la fuerza laboral y los mantiene fuera del hogar”.

La política también podría ayudar: las investigaciones muestran que los hombres que toman una licencia por paternidad se encargan más del cuidado de sus hijos más adelante.

Pero en ausencia de políticas, quizás la mejor manera de que las mujeres reduzcan la carga mental sea hacer menos.

Esto puede generar dolor inicial, en pos de una ganancia a largo plazo, dice Carlson.

Si la madre deja de pensar en lo que hay que hacer y el padre no anticipa estas necesidades es posible que inicialmente cause estrés o críticas, pero eso podría permitir el aprendizaje para la próxima vez.

“Es una especie de condicionamiento operante clásico. No les estamos dando descargas eléctricas como en los experimentos con hámsteres… pero es como, ‘Oh, no me acordé de hacer esto la última vez y hubo una consecuencia negativa'”.

Con el tiempo, hacer menos podría aumentar la participación de nuestra pareja y, a su vez, liberar más energía mental para concentrarnos en nosotras mismas.

Al principio, es posible que nos juzguen por ello, pero podría llevarnos a una mayor felicidad más adelante. Todos aprendemos de la práctica, después de todo.

Melissa Hogenboom (@melissasuzanneh en Twitter) es la editora de BBC Reel y autora del libro, “The Motherhood Complex” (El complejo de maternidad), publicado en Reino Unido en mayo de 2021.


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