Búsqueda de desaparecidos es una prioridad 'a medias' para secretarías
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Búsqueda de desaparecidos es una prioridad 'a medias' para secretarías

Colectivos señalan algunas mejoras con la designación de Karla Quintana en la Comisión Nacional de Búsqueda, aunque persisten problemas como el del acceso al presupuesto.
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20 de mayo, 2019
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El nuevo gobierno aseguró que la  búsqueda de desaparecidos sería una prioridad. En enero lanzó una nueva convocatoria para renovar la titularidad de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB) y en marzo armó un evento en Palacio Nacional para la “reinstalación” del Sistema Nacional de Búsqueda. Ahí, el presidente Andrés Manuel López Obrador incluso aseguró que “no hay límite presupuestal” para encontrar a quienes no aparecen, y lo que se ahorre del plan de austeridad iría a esa causa.

Sin embargo, en el primer trimestre del año la CNB no tenía registrado el gasto de un solo peso.

Colectivos de víctimas consideran que el tema va lento y, pese a algunos avances de la Comisión Nacional, que este lunes cumple 100 días de operación con su nueva comisionada, Karla Quintana, todavía no se ven resultados tangibles.

Aplauden que parece haber una mayor vinculación entre instituciones que deben atender el problema, y que ya se hayan sumado 11 estados en instalar o crear el decreto para su Comisión Local de Búsqueda, respecto a los únicos 8 que lo habían hecho el sexenio pasado. Pero señalan que se sigue enfrentando el principal obstáculo que tuvo la CNB en su primera etapa hace un año: la falta de acceso al presupuesto.

Grace Mahogany Fernández, de Fuerzas Unidad por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM) e integrante del Consejo Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda, cuenta que a principios de abril miembros de la Comisión dijeron que apenas esa quincena iban a poder empezar a cobrar. Por ello, aunque la comisionada ha acudido a numerosos operativos de búsqueda, han sido los organizados por las propias organizaciones sociales o fiscalías locales, y no por la Comisión.

“El respaldo del Ejecutivo lo tiene, ya en al menos dos ocasiones el presidente ha dicho que es prioridad de su gobierno; sin embargo vemos que todavía no permea en las instituciones. Esto no es nada más la Comisión de Búsqueda, la Fiscalía y Gobernación; envuelve a más instituciones que no tienen como prioridad el tema de desaparecidos, una de ella es Hacienda, que no le facilita a la Comisión los trámites burocráticos que le permitan el ejercicio del presupuesto que tanto necesita. Entonces sin dinero, ¿pues cómo contrata gente, compra equipos, se traslada? Se dificulta el trabajo”, lamenta.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2019 asignó a la Búsqueda de Personas Desaparecidas 400 millones de pesos. Son 69 millones menos que lo supuestamente destinado en 2018, aunque entonces solo se ejerció 1.4 %.

Para operación de la Comisión, se etiquetaron este año 193 millones 215 mil 472 pesos. Pero los avances de gasto federal disponibles hasta ahora, de enero, febrero y marzo, están en ceros, incluyendo el rubro de pago de trabajadores.

La Comisión funcionó el año pasado únicamente con personal eventual y no estaba definida su estructura. Finalmente quedó en 43 puestos, pero según los activistas, esta plantilla todavía está a la mitad.

“Lo que sigue exactamente igual (que en la administración anterior) es el ejercicio del recurso. O sea, cómo exigir que vayan a hacer búsquedas, operativos, si nada más son poco más de 20 personas, de las cuales a lo mejor 10 son administrativos”, dice Fernández.

Los otros 207 millones 576 mil 512 pesos presupuestados son para repartir en subsidios a las Entidades Federativas a través de sus Comisiones Locales de Búsqueda. Pero la posibilidad de usar este dinero no existió en los primeros tres meses del año, ya que los Lineamientos para otorgarlo se publicaron hasta el 27 de marzo en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

Comisiones locales: el mayor avance, pero con reservas

Lo más importante que se ha logrado, para los familiares de desaparecidos, es que se aceleró la conformación de Comisiones Locales de Búsqueda (CLB). El año pasado había solo ocho estados que ya la tenían instalada: Coahuila, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí y Querétaro.

Se han sumado 11 con el decreto de creación o que están en proceso de instalación: Baja California, Campeche, Colima, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas y Veracruz, aunque en este último estado el titular duró dos meses y renunció el miércoles pasado, argumentando cuestiones de salud personal.

“Por desgracia nos renunció. Y nos dio en toda la torre, porque ya veníamos trabajando, y pues otra vez el proceso, otra vez todo de cero… Es agotador”, expresa Lucía Díaz, del colectivo Solecito de Veracruz.

A nivel nacional, considera, también empezaron apenas de cero, pues la anterior “fue un espacio en blanco”.

Cada vez que su agrupación pidió ayuda para cruzar huellas digitales o para salir a hacer una búsqueda en campo, se quedó sin respuesta, así que fue un año perdido. Ahora, en cambio, ve mucha más cercanía, sobre todo con los colectivos, y más articulación con instancias estatales.

“Todavía estamos en etapas en las que no alcanza a ser tangible, con los presupuestos por ejemplo. Está todavía con tropezones, pero ha estado presente en muchos puntos a nivel nacional, en diferentes búsquedas. Creo que sí está haciendo un trabajo mucho más cercano”, señala.

Josefina de León, de la Red de Desaparecidos en Tamaulipas, también percibe mayor colaboración. El mes pasado tuvieron una reunión en la que la comisionada les planteó una estrategia de búsqueda regional, originalmente pensando en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, aunque los colectivos locales propusieron, por las dinámicas que han visto de primera mano en las desapariciones, que la región se ampliara a la zona de la huasteca del norte de San Luis Potosí y Veracruz, propuesta que fue recogida y así se acordó.

“Vemos una comisión que está dando un giro, en el sentido de hacer algo más tangible… Ya se habían implementado una serie de estrategias que construyeron las mismas familias, durante muchos años, en un primer momento con la administración anterior de Roberto Cabrera, y ahora con ella vemos que continúa avanzando. Lo único es que bueno, son procesos que son demasiado lentos, que quisiéramos que se aceleraran un poquito más, y empezar a dar resultados, que es lo que las familias quieren”, señala De León.

El representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), Jan Jarab, aplaude el cambio de actitud del gobierno frente al problema: en el sexenio anterior, dice, solo el subsecretario de Derechos Humanos, Roberto Campa, dio un impulso al tema, mientras que en el resto del gobierno se percibía una mezcla de simulación y negación, por lo que la CNB solo existió de manera formal.

El relanzamiento, con Quintana al mando, fue en realidad el lanzamiento, pero el pendiente ahora, a su juicio, es que realmente operen las comisiones locales, que hacen falta para conformar el Sistema Nacional de Búsqueda, que sin ellas, sigue incompleto.

“Se necesita un sistema de búsqueda a nivel de las entidades federativas. Varias no han creado una comisión estatal de búsqueda, y varias otras sí lo han hecho pero con un solo funcionario, a veces un funcionario muy comprometido y muy bueno, pero que carece de recursos humanos, carece de recursos financieros, ni siquiera tiene oficina… entonces se vuelve una misión imposible. Es importantísimo insistir en que las entidades federativas tienen que hacerlo en serio”, señala Jarab.

Registros y protocolos por hacer

Una de las obligaciones que marcó la Ley de Desaparición Forzada, publicada en noviembre de 2017, es que se debe crear un Protocolo Homologado de Búsqueda, sin el cual la implementación de la Ley sigue incompleta. En la administración pasada solo se hizo un borrador; en esta, apenas hace un par de semanas hubo una reunión para analizar el tema, pero apenas se revisó el índice, según algunos asistentes, por lo que el avance es mínimo.

José Ugalde, del colectivo Justicia Querétaro, apunta que además de que no se ha liberado el presupuesto para la búsqueda de desaparecidos, todavía no está claro cómo va a trabajar.

“Creo que el tema, la comisionada nacional de búsqueda lo conoce muy bien, pero no ha dado resultados por falta todavía de presupuesto, de organización, de las plazas, de los trabajadores”, comenta.

“Todavía no se asienta, a 100 días, bien la forma de trabajo como debe ser. A la Comisión le falta el protocolo, cómo va a iniciar, que no sabemos cómo va a ser la participación de las familias para llevarlo a cabo”.

En Querétaro, cuenta, la comisión local ya se adelantó a emitir su propio protocolo de búsqueda, cuando todavía no se tiene el nacional, lo que desconcertó a las familias.

Para Lucy Díaz, de Veracruz, los pendientes que más urgen por resolver son los registros de desaparecidos y de cuerpos sin identificar, ya que o están pendientes o no son confiables.

El pasado 14 de mayo, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, presentó en Palacio Nacional el primer registro de fosas clandestinas halladas a partir de este año en el país. Pero sobre el registro de desaparecidos existente, que contabiliza 40 mil 180 personas, dijo que tendría que volver a hacerse porque no es confiable la metodología usada para integrarlo.

Tampoco hay certeza de que haya 26 mil cadáveres sin identificar en los forenses del país, tal como publicó Animal Político la semana pasada. La Ley mandata a crear un Registro Nacional de Personas Fallecidas y no Identificadas, pero de eso no hay ni un primer intento, además de que no dependerá de la CNB, sino de la Fiscalía General de la República (FGR), de la que las familias no han visto disposición.

Grace Fernández dice que Quintana sí ha dado un gran paso al lograr establecer diálogo con la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, a cargo de Abel Galván, pero que el fiscal general, Alejandro Gertz, ha ignorado el tema de desaparecidos y todavía no ha recibido a nadie para hablar al respecto.

Josefina de León, de la Red de Desaparecidos en Tamaulipas, también ve mejoría en el actuar de la CNB, por ejemplo, en tratar de hacer las cosas de manera más metodológica, como en haber presentado dicho reporte que da cuenta del hallazgo de 222 fosas clandestinas este año.

Sin embargo, expresa sus dudas sobre las cifras, ya que de Tamaulipas solo se reportaron dos sitios de fosas con dos cuerpos, cuando los buscadores de ese estado, dice, ubican al menos cuatro lugares donde han encontrado restos este año, incluidos en el agua y no enterrados, por lo que podría ser una diferencia de definición en qué considerar un depósito clandestino de cuerpos.

“Queremos que llegue el momento de ver cuestiones ya más tangibles, es decir, localizaciones de más personas, de todas las maneras. Sabemos, estamos conscientes que muchos murieron, pero también sabemos, por experiencia, que podemos encontrar personas con vida. Entonces queremos que llegue ese momento de resultados. Las familias es lo que quieren, resultados”, exige.

“Va encaminado. Lento, pero va encaminado”.

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Las guerras que se han peleado en México por la religión católica y su influencia en el país

Se cumplen 99 años del fin de la Guerra Cristera, una de las más violentas en la historia de México y que, como otras dos, tuvo una importante participación de la Iglesia católica en los conflictos.
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21 de junio, 2020
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Para la mayoría de los mexicanos el 21 de junio representa el fin de la primavera y el inicio del verano. Pero para muchas personas, especialmente católicas, este día es más que una efeméride.

Hace 99 años terminó la Guerra Cristera que ocurrió entre 1926 y 1929, un período de intensas batallas entre fieles de la Iglesia católica y el Ejército Mexicano.

Los combates se desarrollaron en casi todo el país, aunque fueron particularmente intensos en la región central conocida como El Bajío.

En la Cristiada, como también se le conoce, murieron más de 250.000 personas según documentaron historiadores.

Fue la tercera de las guerras en la historia de México donde la religión y particularmente la Iglesia Católica, tuvieron un papel relevante.

Las otras dos fueron el proceso de Independencia iniciado en 1810 por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, así como la Guerra de Reforma o de los Tres Años entre 1857 y 1861.

En distintas formas los procesos contribuyeron a la formación de lo que ahora es México coinciden especialistas, sobre todo por el carácter laico del país.

Pero de las tres la más reciente, la Cristera, es la que tiene una influencia más sensible.

Independencia México

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La guerra por la independencia de México fue encabezada por sacerdotes católicos

En algunas regiones del país y entre muchos católicos existe la idea de que se trata de una herida no cerrada. Pero otros creen que la prolongada batalla dejó una fuerte enseñanza a los mexicanos.

“La iglesia y el Estado aprendieron la lección”, dice a BBC Mundo Jean Meyer, maestro emérito del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE).

“No hay que jugar con la fe del pueblo, sería como incendiar la pradera en una temporada de sequía”.

La Independencia

Cuando ocurre la guerra de Independencia, al inicio del siglo XIX, en el Virreinato de la Nueva España se vivían casi 300 años del período conocido como La Colonia.

En el territorio de lo que hoy es México existía una creciente inconformidad entre los criollos, que eran la mayoría de la población en las grandes ciudades, hacia los españoles peninsulares.

Un ambiente que también prevalecía dentro de la iglesia Católica, recuerda el especialista en religiones Bernardo Barranco.

Miguel Hidalgo

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El sacerdote Miguel Hidalgo inició la guerra de Independencia

“La independencia se plantea como una gran lucha, pero al mismo tiempo también son luchas intereclesiásticas”, explica a BBC Mundo.

“Existía lo que se llamaba el bajo clero o un clero ilustrado frente a la hegemonía del clero imperial, casado con la Corona Española y que detentaba los resortes de la autoridad”.

El clero ilustrado eran sacerdotes con una educación adicional a la formación religiosa, y que en esa época estaban influenciados por las ideas de la Ilustración, populares en Europa.

Sacerdote ilustrado

Uno de ellos fue Miguel Hidalgo y Costilla, párroco en el pueblo de Dolores, Guanajuato en el centro del país.

Hidalgo se unió a una sociedad secreta que impulsaba la creación de un congreso para gobernar el territorio a nombre del rey Fernando VII, quien había sido depuesto por las tropas de Napoleón Bonaparte.

La conspiración fue descubierta y el 16 de septiembre de 1810 el sacerdote reunió a una multitud en Dolores y emprendió la lucha contra el Virreinato.

La jerarquía católica reprobó la insurrección, e inclusive excomulgó al sacerdote. Era parte de las diferencias internas en la Iglesia, recuerda el historiador Barranco.

colonia española México

INAH/Museo Nacional del Virreinato
México vivió 3 siglos como colonia española

“La Iglesia es un conglomerado de instituciones, de diócesis, personajes y actores locales, no es homogénea”, explica.

En la época de la Independencia “el bajo clero ilustrado no tenía control del aparato, pero sí de las masas”.

Hidalgo fue derrotado en 1811. Meses después fue sentenciado a muerte pero la guerra por la independencia no se detuvo.

Otro sacerdote, José María Morelos, se hizo cargo del Ejército Insurgente aunque también fue derrotado. La lucha terminó en 1821.

Guerra de Reforma

A partir de 1855 se promulgó una serie de leyes conocidas como de Reforma que fueron rechazadas por la iglesia Católica.

Las legislaciones establecían, por ejemplo, la obligación de vender todas las propiedades de la iglesia, anulaba los tribunales especiales para militares y sacerdotes y establecía la libertad de opinión y de imprenta.

También se estableció la libertad de cultos y de educación, además de abolir la esclavitud en todo el país.

Benito Juárez

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Benito Juárez separó a la Iglesia del Estado mexicano

En los hechos implicó la separación de la Iglesia de las tareas de gobierno, pero lo que más causó inconformidad fue la obligación de vender sus propiedades.

“Se desató la furia del clero hegemónico porque la iglesia Católica era dueña de más de un tercio del territorio del país“, dice el historiador Barranco.

El conflicto se profundizó cuando las Leyes de Reforma se incluyeron en la Constitución de 1857. En ese entonces el presidente de México era Benito Juárez.

Invasión francesa

La jerarquía católica amenazó con excomulgar a quienes acataran las nuevas leyes mientras que los conservadores, apoyados por la iglesia, desconocieron la Constitución.

Un grupo de militares se levantaron en armas mediante el llamado Plan de Tacubaya, al que se sumaron varios gobernadores.

Empezó entonces una guerra civil que duró tres años, hasta 1860 cuando los conservadores fueron derrotados.

La confrontación, sin embargo, arruinó las arcas del gobierno de Juárez, quien suspendió el pago de la deuda con Francia, Reino Unido y España.

Maximiliano de Habsburgo

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Maxililiano de Habsburgo fue emperador con apoyo de Francia

En represalia el emperador Napoleón Bonaparte envió tropas para invadir México. La decisión fue apoyada por los conservadores y la iglesia.

Inclusive en 1863 promovieron la creación de un estado monárquico en México gobernado por Maximiliano de Habsburgo.

La invasión fue derrotada en 1867. A partir de ese año se promulgaron más leyes que separaron definitivamente a la iglesia del Estado.

La Cristiada

Los primeros gobiernos tras la Revolución Mexicana (1910-1915) aplicaron medidas severas para tratar de controlar el culto religioso en el país.

El presidente Plutarco Elías Calles, por ejemplo, promulgó un decreto para obligar a todos los sacerdotes a registrarse ante la Secretaría de Gobernación para ejercer su ministerio.

Guerra Cristera

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El grito de guerra de los cristeros fue “Viva Cristo Rey”

No era sólo una acción administrativa, explica Jean Meyer, uno de los historiadores que más ha documentado este período.

“En 1925 el gobierno intentó formar una iglesia cismática, una iglesia católica, apostólica y mexicana cortando relaciones con el Vaticano”, explica.

La jerarquía católica trató de frenar en los tribunales el decreto presidencial pero sin éxito.

En 1926, cuando la ley empezó a aplicarse, la iglesia suspendió el culto público.

En respuesta las autoridades cerraron todos los templos con el argumento de hacer un inventario, pues legalmente los recintos son patrimonio nacional.

“En muchos lugares la gente se amotinó o llenó los templos para impedir su cierre y empezó a correr la sangre” recuerda Jean Meyer.

“Así de manera espontánea entramos en la etapa de la lucha armada. Pasó a la historia como una cristiada que duró del verano de 1926 al 21 de junio de 1929”.

La herencia

A este período se le conoce como la Guerra Cristera pues quienes se enfrentaron al Ejército lo hicieron en nombre de la religión católica. Su grito de batalla era “Viva Cristo Rey”.

Las hostilidades terminaron en 1929 después de varios años de negociaciones donde inclusive participaron las embajadas de España y Estados Unidos, por ejemplo.

Guerra Cristera

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250.000 personas murieron en la Guerra Cristera. Sólo 80.000 eran combatientes

No hubo ganadores, asegura Jean Meyer. “Era una situación muy difícil, fue como un empate”.

Los cristeros “no tenían la suficiente fuerza para derrocar al gobierno y el Ejército fue incapaz de derrotar a la guerrilla”.

Una de las razones centrales para terminar el conflicto fue el alto número de víctimas.

Más de 250.000 personas murieron en la Cristiada pero de ellos unos 80.000 eran combatientes dice Jean Meyer.

El resto fueron campesinos de las tierras donde se libraron las batallas. Por eso, afirma el maestro del CIDE, la Guerra Cristera es uno de los momentos de más violencia en la historia de México.

La influencia de ese período aún permanece en algunos sectores del país, sobre todo en la iglesia Católica.

Varios sacerdotes y combatientes cristeros han sido canonizados por Juan Pablo II y el papa Francisco. De los 31 santos mexicanos 26 participaron en la Guerra Cristera.

El más reciente fue José Sánchez del Río, un adolescente de 14 años quien según la iglesia fue ejecutado en 1928 por el Ejército en Sahuayo, Michoacán.


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