Fiscalía niega otra vez abrir caso Odebrecht pese a nuevo criterio del INAI
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Fiscalía niega otra vez abrir caso Odebrecht pese a nuevo criterio del INAI

La investigación por los sobornos de la constructora en México lleva más de dos años sin ser transparentada y sin que haya resultados.
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30 de mayo, 2019
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La Fiscalía General de la República (FGR) se negó nuevamente a desclasificar datos de la carpeta de investigación abierta por los presuntos sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a funcionarios de Pemex, pese a la orden del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) de que se abriera por tratarse de un caso de corrupción.

El argumento de la Fiscalía para negarse es que existen demandas de amparo con suspensiones definitivas que se lo impiden. Entre las demandas que se han promovido se encuentra una del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, quien actualmente cuenta con una orden de aprehensión en su contra por presuntas operaciones con recursos ilícitos.

La información que se ha solicitado y no se ha querido revelar comprende los nombres de los exfuncionarios de Pemex y de Odebrecht que han declarado en calidad de probables responsables, el contenido de dichas declaraciones, así como una versión pública de la carpeta de investigación iniciada hace más de dos años.

Desde el año pasado el INAI había insistido a la PGR (hoy FGR) en que todos esos datos deben revelarse, por tratarse de un tema de interés público, pero dicha dependencia ha insistido en la opacidad.

Esta nueva negativa cobra especial relevancia pues se hace en contra de un nuevo criterio adoptado por el pleno del INAI, al responder a dos solicitudes (una de ellas promovida por Animal Político) en las que se pedía a la Fiscalía acceso a los datos.

Lo que el INAI resolvió es que hay evidencia suficiente para sustentar que el caso Odebrecht está relacionada con “hechos de corrupción”, que es una de las dos excepciones (la otra es la de graves violaciones a derechos humanos) que anulan la confidencialidad que por regla general tienen las averiguaciones y carpetas de investigación. Así lo establece el artículo 112 de la Ley federal de Transparencia

En ese contexto y como resultado de la orden del INAI, la FGR dirigió el oficio FGR/UTAG/DG/003382/2019 a Animal Político – en su calidad de solicitante de la información- en el que, sin embargo, se rehúsa nuevamente a proporcionar los datos. La dependencia sostiene que se encuentra “imposibilitada jurídicamente” para entregar los datos por las demandas de amparo ya promovidas.

“La Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales informó que existe una imposibilidad jurídica para proporcionar la información requerida y dar cumplimiento (…) toda vez que se encuentran dos juicios de amparo relacionados con la carpeta de investigación en comento, en los cuales se ha otorgado la suspensión definitiva”, señala la FGR.

La Fiscalía además consideró “importante destacar” que los efectos de esas suspensiones son para que los comisionados del INAI “se abstengan de solicitar datos relacionados con dicha carpeta de investigación”.

Cabe señalar que dicho razonamiento es totalmente contrario al análisis que por su cuenta hizo el área jurídica del INAI, la cual concluyó que las suspensiones conseguidas por la Fiscalía solo afectan a las resoluciones que dieron origen, pero que dicho argumento no es procedente para negar la información en nuevos requerimientos, como el promovido por este portal informativo y por otros.

Demandas de amparo sin fin

Las demandas de amparo que han promovido tanto la FGR como el exdirector de Pemex Emilio Lozoya acumulan meses sin que se resuelvan. Ello como resultado de audiencias que se han diferido en múltiples ocasiones, y que impiden que se tome una resolución de fondo, pero que a su vez mantienen vigentes las suspensiones concedidas por los jueces.

Por ejemplo, la demanda de amparo 1386/19 que la entonces PGR promovió en octubre de 2018 ante el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Administrativa, acumula hasta ahora cuatro audiencias diferidas, siendo la próxima fecha el 6 de junio.

En la demanda 1336/2018 promovida por Lozoya ante el juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa, la audiencia definitiva ha sido diferida en ocho ocasiones, siendo la nueva fecha tentativa el 18 de junio. Cabe señalar que en este caso el exdirector de Pemex incluso apeló la suspensión que ganó, pues pretendía que se ordenara cerrar todo el caso y no solo sus datos personales. Un Tribunal le negó dicha petición.

La demanda de amparo más reciente es la 148/2019, promovida el pasado 8 de febrero (ya bajo la gestión del fiscal Alejandro Gertz Manero). Esta última en contra de una de las solicitudes que había promovido este medio de comunicación. La audiencia definitiva de dicha demanda se ha reprogramado en tres ocasiones, y la nueva fecha tentativa para llevarla a cabo es el 19 de junio.

El INAI ha intentado – por su parte – interponer recursos de apelación en contra de las suspensiones definitivas que ha obtenido la Fiscalía General, pero tampoco ha habido una resolución definitiva en relación con ello.

Ni transparencia ni resultados

Para indagar los  presuntos sobornos que la constructora brasileña Odebrecht habría pagado a funcionarios de Pemex, a cambio de la firma de por lo menos cuatro contratos (en un esquema ilegal similar al empleado en otros países), la entonces PGR dio inicio a la carpeta de investigación  FED/SEIDF/CGI-CDMX/0000117/2017 desde principios de 2017.

A más de dos años de distancia dicha investigación, no se ha podido concluir por lo menos en una fase inicial, y por ende tampoco se le ha presentado a ningún juez. Ello pese a que a finales de 2017 el entonces procurador Raúl Cervantes dijo que el avance era importante.

En una conferencia de prensa realizada el pasado 6 de mayo, el fiscal General Alejandro Gertz Manero sostuvo que buena parte de dicha investigación tuvo que ser reorganizada, pero adelantó que en un plazo de 60 días estarían mandándola ya a un juez. Se trataría de un caso de delincuencia organizada, dijo.

En ese contexto, esta semana se dio a conocer que la Fiscalía obtuvo órdenes de aprehensión en contra de varias personas (entre ellos Lozoya) por la presunta triangulación de ganancias producto de actividades ilegales, entre ellas posibles sobornos. Ello como resultado de la compra desventajosa de una planta de fertilizantes, que realizó Pemex durante la gestión de Lozoya en favor de la empresa Altos Hornos de México, en el año 2014.

Leer: Triangulación de recursos y uso de prestanombres, las acusaciones de la FGR contra Lozoya

No obstante, y como confirmó el propio fiscal Gertz Manero, dichas órdenes corresponden a los resultados iniciales de una investigación que la FGR abrió hace apenas dos meses tras una nueva denuncia presentada por Pemex, a través de la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo, específicamente relacionada con el caso de Altos Hornos de México.

Las autoridades explicaron que esta carpeta de investigación, así como la iniciada por el caso Odebrecht, podrían conectarse por el posible uso de las mismas empresas fachada y cuentas en el extranjero, sin embargo son casos que de momento se mantienen en rutas distintas.

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Cómo se forman los huracanes y por qué son tan frecuentes en México, Estados Unidos y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
30 de agosto, 2021
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Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, esta área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10 km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene por qué tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan a los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks/Nasa/Xyklone
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van a toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Gráfico de localización del anticiclón de Bermudas-Azores

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la misma lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa este de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

En el Pacífico Este, a pesar de que es una zona más activa que el Atlántico Norte, tocan tierra menos huracanes.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, ,sin embargo, en que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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