De la detención de migrantes al espionaje: Esto es lo que podrá hacer la Guardia Nacional
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De la detención de migrantes al espionaje: Esto es lo que podrá hacer la Guardia Nacional

Estará facultada para realizar detenciones, atender casos de delitos del fuero común, hacer cateos y hasta pedir por su cuenta la intervención de comunicaciones, según lo aprobado por el Senado.
Cuartoscuro
22 de mayo, 2019
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La Guardia Nacional será una policía civil aunque inicialmente estará conformada en su mayoría – y también a nivel de mando – por militares. Tendrá las capacidades de una policía federal y local juntas pues podrá investigar delitos de ambos fueros pero, además, podrá revisar y detener a migrantes en condición irregular. Estará facultada para realizar aprehensiones, cateos y hasta pedir por su cuenta la intervención de comunicaciones.

Así lo establece la Ley de la Guardia Nacional aprobada este martes por el Senado y que será ratificada esta misma semana por la Cámara de Diputados para que pueda entrar en vigor. La aprobación se dio tras un mes de debate – a puerta cerrada – entre representantes de todas las fuerzas políticas de la Cámara Alta.

La norma aprobada establece que los elementos de policía militar y naval que sean transferidos a esta nueva fuerza deberán cumplir con control de confianza pero, a su vez, da un plazo de hasta dos años para satisfacer este requisito. Se eliminó la necesidad de que tengan que pedir licencia pero se establece que deberán separase de sus funciones en las Fuerzas Armadas.

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A continuación Animal Político presenta estos y otros puntos clave de la Ley de Guardia Nacional que según lo señalado por los senadores modificaron en más de un 70% las iniciativas originales enviadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es la Guardia Nacional?

La ley define a la Guardia literalmente como “una institución de seguridad pública, de carácter civil, disciplinada y profesional” adscrita como órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Se trata de una adscripción similar a la que tiene actualmente la Policía Federal.

Además establece que esta debe regirse por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez, y respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales firmados por México.

¿Qué delitos atenderá?

Todos. Si bien el artículo 24 de la norma establece que la Guardia atenderá los ilícitos del fuero federal (como crimen organizado o lavado de dinero), se añade que también podrá atender delitos del fuero común (como robo u homicidios) cuando un entidad o municipio así lo requiera y se firme el convenio correspondiente.

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¿Es una policía preventiva o una de investigación?

Ambas. La ley establece que la Guardia es una fuerza de seguridad pública lo que le da facultades de prevención y patrullaje. Pero además puede investigar la comisión de delitos bajo la conducción del Ministerio Público, como lo hacen las policías ministeriales.

¿Quiénes la conformarán? ¿Militares o civiles?

Inicialmente, y como ya se había adelantado desde la reforma constitucional, la Guardia Nacional es una policía de corte civil sin embargo, mientras conforma su propio estado de fuerza, arrancará con elementos que sean transferidos desde las fuerzas armadas (policías militares y navales) así como de la Policía Federal.

Incluso los mandos operativos serán inicialmente militares como lo establece el artículo tercero transitorio al señalar y condicionar que, mientras la Guardia desarrolla su propia fuerza, sus comandantes superiores e intermedios deberán tener de 20 a 30 años de experiencia y provenir de las policías militar y naval.

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¿Quiénes son sus jefes?

El jefe máximo de la Guardia Nacional es el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien realizará labores de supervisión y dirección, así como de elaboración de sus planes y estrategia.

En tanto el mando operativo recaerá en un comandante que designará el presidente (nombramiento que ya hizo en la figura del general en proceso de retiro Luis Rodríguez Bucio). El comandante será el responsable de “coordinar, administrar y capacitar” a la nueva fuerza.

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También se contempla la llamada Coordinación Operativa Interinstitucional conformada por un representante del Ejército, uno de la Marina y un civil de la Secretaría de Seguridad. Su función es coordinar y coadyuvar la colaboración entre dependencias. Los titulares de dicha coordinación ya fueron nombrados por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Requisitos de ingreso y control de confianza obligatorio

El artículo 25 establece los requisitos para ingresar a la Guardia Nacional. Entre otros se necesita ser mexicano de nacimiento, no contar con antecedentes penales, no haber sido separado o removido de otra corporación de seguridad, ser civil o, en el caso de los elementos transferidos de las fuerzas armadas, estar separado de esas funciones.

Y se recalca que para el ingreso y alta como elemento en activo de la Guardia Nacional se requiere el Certificado Único Policial el cual, a su vez, requiere superar el proceso de evaluaciones de control de confianza (exámenes de polígrafo, conocimientos, toxicológico, entre otros).

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Pero con dos años de tolerancia a militares

Aunque en los artículos transitorios se establece que los elementos de Policía militar y naval asignados a la Guardia Nacional deben cumplir con todos los requisitos que marca la ley incluyendo superar el proceso de control de confianza, también autoriza un plazo de hasta dos años para que esto se concrete.

“Atendiendo la gradualidad de la conformación de la Guardia Nacional, de manera progresiva y en un plazo máximo de dos años a partir de la entrada en vigor de este Decreto, los centros de evaluación y control de confianza deberán practicar las evaluaciones a quienes hayan sido asignados para la conformación del cuerpo policial, a efecto de contar con el certificado a que se refiere el artículo 21 de la Constitución” indica el artículo cuarto transitorio.

Senadores que participaron en la redacción de la ley explicaron a Animal Político que esto no exime a los elementos de las fuerzas armadas de someterse a los controles, sin embargo, se abre un periodo para que ello se concrete dado que la Guardia arrancara con más de 50 mil efectivos transferidos de Ejército y Marina, y no existe capacidad instalada para evaluar a miles de elementos en pocos días.

Los legisladores dicen que – además – se da por sentado la “confiabilidad” de los militares transferidos en un inicio, hecho que ya había sido adelantado por el secretario de Seguridad Alfonso Durazo en esta entrevista con Animal Político.

Lee: ONU vigilará que Guardia Nacional respete los derechos humanos

¿Y la licencia de los militares para ir a la Guardia?

Ya no será necesaria. Aunque en el apartado de consideraciones de la reforma constitucional, aprobada en marzo pasado, se advertía la necesidad de que la ley de la Guardia contemplara que los efectivos de las fuerzas armadas deben pedir licencia para ir a la nueva fuerza, esto ya no fue incluido en la ley.

¿La razón? De acuerdo con los senadores que participaron en la mesa de trabajo la obligación de pedir licencia podía perjudicar las prestaciones sociales a que tienen derecho los militares transferidos.

En su lugar se estableció el término “funcionalmente separados de su institución de origen” que según los legisladores acota con mayor claridad la separación de los policías militares y navales de su trabajo en las fuerzas armadas.

Lo que si recalca la ley es que el fuero de la Guardia Nacional es civil y a él se sujetarán todos sus integrantes.

Lee: El Ejército presenta los uniformes que usarán los elementos de la Guardia Nacional

Detenciones, cateo y espionaje

La ley faculta a la Guardia Nacional a realizar todas las funciones que constitucionalmente puede llevar a cabo una fuerza policial, tanto preventiva como de investigación.

Es decir, puede realizar detenciones en flagrancias o cumplir órdenes de aprehensión a petición del Ministerio Público. También puede cumplir órdenes ministeriales y judiciales, ya sea de inspección, cateo o hasta intervención de comunicaciones privadas.

Pero además el artículo 100 faculta a la nueva fuerza a pedir por su cuenta a un juez hacer labores de espionaje.

“La Guardia Nacional podrá solicitar la intervención de comunicaciones. La autorización judicial correspondiente podrá otorgarse a solicitud del Comandante o del titular de la Jefatura General de Coordinación Policial, cuando se constatare la existencia de indicios suficientes que acrediten que se está organizando la comisión de los delitos”, dice el artículo.

En tanto el artículo 103 detalla una lista de más de 25 tipos de delitos en los que esto puede llevarse a cabo y que van desde el lavado de dinero y crimen organizado, hasta homicidios, secuestros o tráfico de personas.

Además la norma establece que la nueva fuerza podrá realizar operaciones encubiertas y hacerse de informadores.

¿Podrá revisar y detener a migrantes?

Sí. Entre las funciones de la Guardia descritas en el artículo 9 de su ley se establece que la fuerza podrá realizar – en coordinación con el Instituto Nacional de Migración – la inspección de documentos migratorios de extranjeros que ingresen al país y “en su caso proceder a presentar a los que se encuentren en situación irregular”.

“Apoyar el aseguramiento que realice el Instituto Nacional de Migración, y a petición del mismo resguardar las estaciones migratorias y a los extranjeros que en ellas se encuentren” agrega la ley.

¿Estados deberán pagar por apoyo? Excepcionalmente sí

Uno de los puntos más controvertidos de la iniciativa original del gobierno era que se contemplaba que estados y municipios tenían que financiar la presencia y operación de la Guardia Nacional si la requerían. El presidente López Obrador llegó a negar que esto fuera cierto, y después dijo que sería removido.

La ley aprobada modificó esta redacción y establece que es la federación la que debe costear el funcionamiento de la Guardia aunque “excepcionalmente” sí puede haber un pago de gobiernos locales.

“Excepcionalmente, los convenios de colaboración que se suscriban entre la Secretaría y las entidades federativas o municipios contendrán las aportaciones que, en su caso, deberán hacer éstos cuando la Guardia Nacional realice tareas de seguridad pública de competencia local”, señala el artículo 92.

Confirmado: fin de la Policía Federal

Lo que la ley mantuvo de la iniciativa de gobierno es que en un plazo máximo de 18 meses a partir de la entrada en vigor de esta norma, la Policía Federal deberá quedar desmantelada, y todos sus recursos humanos y materiales transferidos a la Guardia Nacional. Sus funciones y tareas serán asumidas por la nueva fuerza.

La ley contempla además que la Guardia tendrá “unidades especializadas” que no se definen, pero que de acuerdo con autoridades podrían ser similares a las divisiones que tiene actualmente Policía Federal como la Científica o de Inteligencia. Ello daría un espacio a que personal especializado tenga lugar en la Guardia.

¿Cómo vigilará el Senado a la Guardia?

Con un informe. El artículo 97 establece que el gobierno federal deberá presentar anualmente al Senado un informe con las acciones emprendidas por la nueva fuerza, así como sus elementos desplegados, los nombramientos realizados, entre otros.

¿Qué armas usarán?

Las que permite la ley de uso de la fuerza de la fuerza y la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos para las corporaciones de policía. Pero el artículo 54 añade además que la Guardia Nacional “tendrá un sistema de información que permita conocer en todo momento el armamento y las municiones que se encuentren en posesión de cada uno de sus integrantes”

Delitos de hasta 60 años de prisión

Otra cuestión que se mantuvo es un amplio catálogo de delitos en los cuales podrán incurrir elementos de la Guardia Nacional y que serán sancionados con penas graves.

Po ejemplo se contempla que por vínculos con delitos relacionados con delincuencia organizada, los elementos de la Guardia podrían alcanzar penas de hasta 60 años de cárcel mientras que ilícitos como insubordinaciones podrían alcanzar hasta 20 años de prisión.

Doble régimen social: ISSSTE e ISSFAM

Los artículos transitorios de la ley indican que los elementos de Policía Federal transferidos a la Guardia continuaran recibiendo sus prestaciones bajo el régimen del ISSSTE, pero los militares transferidos continuaran con su régimen social tal cual lo tienen, es decir, ante el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas.

Según especialistas esto podría originar un conflicto laboral y demandas de amparo debido al doble régimen de elementos en la misma corporación.

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43 mujeres de Sudamérica denuncian al Opus Dei ante el Vaticano por servidumbre y explotación

43 mujeres de Argentina, Paraguay y Bolivia denunciaron ante el Vaticano al Opus Dei, que ha abierto una "comisión de escucha y estudio" de los casos.
2 de agosto, 2022
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Les decían que tenían “vocación de santas”, que estaban llamadas a “servir a dios” y las sometían a jornadas de hasta 15 horas de trabajo, aisladas en residencias, con una rutina de oración y mortificaciones que incluía bañarse con agua fría y autoflagelarse.

Eso es lo que dicen que sufrieron las 43 mujeres de Argentina, Paraguay y Bolivia que en septiembre de 2021 denunciaron a la organización ultraconservadora católica Opus Dei ante el Vaticano por trata de personas, explotación y reducción a la servidumbre.

Ahora, la orden religiosa en la Región del Plata -que incluye Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay- ha anunciado la creación de una “comisión de escucha y estudio”, aunque dicen hacerlo por “una motivación moral y no jurídica”.

“Creemos que es necesario un ámbito que permita comenzar a sanar lo que haya que sanar”, explica a BBC Mundo la oficina de comunicación del Opus Dei sobre la creación de la comisión. Al ser preguntada por las acusaciones, la orden afirma que no tiene “ninguna notificación de denuncia por parte de las autoridades eclesiásticas”.

“Al finalizar el periodo de escucha y estudio, la comisión presentará sus conclusiones y recomendaciones al vicario regional, para que se tomen las decisiones oportunas”, agregó.

Las mujeres, que no han acudido aún a la justicia ordinaria a la espera de reunir más testimonios, según su abogado, reclaman una reparación económica y un reconocimiento público de la Iglesia.

Sus historias tienen puntos en común: fueron reclutadas entre familias de bajos recursos cuando tenían entre 12 y 16 años y las llevaron a Buenos Aires en las décadas del 70, el 80 y el 90 con la promesa de darles educación.

En cambio, denuncian, recibieron capacitación en tareas domésticas y las hicieron trabajar gratis para miembros de alta jerarquía y sacerdotes de la obra fundada por el cura español y santo Jose María Escrivá de Balaguer.

La denuncia presentada ante el Vaticano asegura que “hubo un plan proselitista” y que “lo hicieron con el conocimiento y consentimiento de las personas que ostentaban las facultades de organización y control”.

“No ha habido ninguna denuncia laboral formal en los últimos 40 años“, replica el Opus Dei al ser preguntado por BBC Mundo. “Y tampoco desde que se han realizado las acusaciones públicas, habiendo transcurrido casi un año (desde las denuncias) y a pesar de que la Prelatura siempre estuvo a total disposición de la Justicia”, agrega.

BBC Mundo no obtuvo respuesta del departamento de prensa del Vaticano ni de otras instituciones de la iglesia católica en Roma.

Alicia Torancio, una de las 43 mujeres denunciantes, se muestra reacia a colaborar con la comisión creada por el Opus.

“¿Cómo esperan que alguien vaya a denunciar el abuso y explotación al que lo abusó y explotó?“, dice a BBC Mundo.

Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei, en Bolivia junto a numerarias auxiliares en una imagen de archivo.

Alicia Torancio
Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei, en Bolivia junto a numerarias auxiliares en una imagen de archivo.

Torancio entró a la obra detrás de una hermana mayor que hoy también es una de las denunciantes.

Estuvo 13 años. Entró en 1994 con 16 y salió en 2007, con casi 30. Ahora, a los 44, las marcas de lo que padeció siguen presentes.

“Los últimos seis años estuve sumergida en una depresión terrible, ellos me trataron con psiquiatras de la obra y tuve un intento de suicidio. Me decían que esa era mi cruz, lo que tenía que pagar por los pecadores, y que con mi sufrimiento estaba sosteniendo las labores apostólicas. Sólo me dejaron ir cuando no servía más para trabajar”.

“A partir de ahora tu familia es el Opus Dei”

Torancio nació y creció en Mercedes, a casi 700 kilómetros de Buenos Aires. A los 10 años, mientras los hermanos varones se quedaban a trabajar en el campo con su padre, peón rural, a ella y a sus hermanas las mandaron a casa de unos familiares en la capital argentina para terminar la escuela primaria y después emplearse como servicio doméstico.

Por una de sus hermanas mayores, que ya trabajaba allí, supo de un centro de formación para mujeres. “Te ofrecían algo tentador, porque era una casa donde podías vivir y de paso tener una capacitación”, cuenta a BBC Mundo.

Ahí llegó Élida, la primera Torancio en entrar al Opus Dei como numeraria auxiliar, la categoría más baja de pertenencia a la obra, la de las “mucamas”.

Torancio no quería ser del Opus Dei. Pero a los 15 años y a través de su hermana consiguió trabajo en una residencia de varones perteneciente a la obra. Como estaba sola en Buenos Aires, le ofrecieron alojamiento en la residencia de mujeres donde estaban todas las chicas que estudiaban en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos, el ICIED, “la escuela de mucamas”.

“Cuando llegas ahí te empiezan a hacer la cabeza. Te dicen que tenés vocación para ser santa, que podés aportar al mundo a través de tu trabajo y que vas a ayudar a cambiar el mundo. Y yo era muy idealista”, se lamenta.

Clase en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos del Opus, el ICIED, "la escuela de mucamas".

Alicia Torancio
Clase en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos del Opus, el ICIED, “la escuela de mucamas”.

A los tres meses escribió la “carta de admisión” a las autoridades de la obra: un escrito de puño y letra en el que manifestaba su vocación. Una vez que la aceptaron, dejó de cobrar por su trabajo y tuvo que empezar a vivir de un día para el otro con las reglas del “plan de vida” de los miembros: despertarse a las 6 de la mañana, bañarse con agua fría, rezar, estudiar textos de Escrivá de Balaguer y trabajar el resto del día, pero ya sin pago.

“Te dicen que le ofrecés tu trabajo a dios. A mí me preocupaba que ya no iba a poder mandarle dinero a mis padres. Me dijeron: ‘Ya no tenés que preocuparte por tus padres. Ahora tu familia es el Opus Dei'”.

En ese momento le designaron también una directora espiritual con la que debía charlar a diario, y le sumaron la obligación de confesarse una vez a la semana con un sacerdote.

Recibió también una liga de alambre con puntas, el cilicio, y un látigo con un manojo de sogas trenzadas y enceradas, la disciplina, junto con las instrucciones de uso: llevar el alambre ajustado a la pierna dos horas al día y rezar dándose latigazos en la espalda una vez a la semana. Todavía tiene las cicatrices del cilicio en el muslo.

Disciplina (izquierda) y cilicio.

Getty Images
Disciplina (izquierda) y cilicio.

“Te convierten en una máquina”

Con la admisión tuvo que ir a la “escuela de mucamas”. Era como una secundaria, pero de sólo tres años y sin título oficial. Tenían clases de cocina, limpieza, costura, modales. La escuela era de 2 a 7 de la tarde. Los padres de algunas de las chicas pagaban una pensión. Las que no podían, como Alicia, sentían la responsabilidad de trabajar más para compensar que no pagaban.

“Te cortan los vínculos con tu familia y con el (mundo de) afuera, pero además tenés prohibido hacerte amiga de alguna de tus compañeras. Tampoco podía compartir con mi hermana. Te observan todo el tiempo y enseguida te llaman la atención”.

El control, dice, se ejercía a través de la “corrección fraterna”: todas observan a todas e informan de todo lo que ven a las directoras, que las corrigen. “Te convierten en una máquina”.

Alicia, de uniforme, con su hermana Élida, que también es unas de las 43 denunciantes.

Alicia Torancio
Alicia, de uniforme, con su hermana Élida, que también es unas de las 43 denunciantes.

Cada tanto, una vez al año o cada año y medio, la dejaban viajar dos o tres días a visitar a sus padres. Tenía que hacer un pedido especial; a veces le decían que sí y a veces que no. Cuando le daban permiso, tenía que ir acompañada por otra chica.

“Te infantilizaban todo el tiempo. Tenías que pedir permiso para las cosas más tontas y no tenías dinero para manejarte”. El resto del año se podía comunicar por carta o teléfono. Las cartas, tanto las que mandaba como las que recibía, se abrían y leían primero por la directora espiritual, asegura Torancio.

Los traslados entre centros del Opus Dei eran compulsivos, incluso entre provincias y países. A los 20 años mandaron a Torancio a Laya, la residencia de numerarias auxiliares más grande del país, al lado de la sede central de la organización y “centro de estudios” por el que pasan todos los miembros varones y donde también están las máximas autoridades. Queda en la Recoleta, el barrio más caro de Buenos Aires.

La sede central es un gran edificio de nueve pisos de alto. A un costado está el edificio de la servidumbre. Se pueden ver desde la calle las ventanas tapadas que no permiten mirar el exterior ni que el interior se vea desde afuera.

A través de una conexión en el subsuelo, con doble puerta, pasan a trabajar al edificio de la sede central todos los días -en horarios específicos para evitar cruzarse con los varones-. Allí tienen la cocina, el planchero, la tintorería, la sala de lavado y además limpian las habitaciones y espacios comunes, como el oratorio, salas de conferencia, comedor y living. También cosen, bordan y hacen lo que haga falta.

Clases prácticas en la llamada "escuela de mucamas" del Opus en los años 2000.

Alicia Torancio.
Clases prácticas en la llamada “escuela de mucamas” del Opus en los años 2000.

Allí Torancio cumplió la mayoría de edad y dio el paso definitivo como miembro del Opus Dei: la Fidelidad, que es la incorporación de por vida con compromisos de castidad, pobreza y obediencia.

Ese paso es para todos los miembros célibes, que no pueden casarse y son los que ocupan las casas de la obra: los numerarios y numerarias, que son los de alta jerarquía y son profesionales de clases medias y altas; y las numerarias auxiliares, que son las mujeres de origen pobre que sirven y atienden a los demás. Es el caso de Alicia.

Por encima de todos ellos hay una cúpula de religiosos, pero son sólo un 2% de los miembros en el mundo.

La Fidelidad implica el rito de ponerse un anillo como símbolo de unión a la obra y el compromiso de pobreza, que incluye entregar todo lo que se posee y se recibe: sea un regalo o el salario en el caso de quienes trabajan fuera de las casas.

José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, de visita en Argentina en 1974.

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José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, de visita en Argentina en 1974.

“Si Jesús y los grandes santos soportaron tanto dolor, cómo no lo vas a soportar vos”

A los 22 años, a Torancio la nombraron jefa de cocina de la sede central: era la responsable del menú, las compras y el servicio para los 100 hombres que vivían allí. Ahí empezó su crisis: “Era demasiada presión y empecé a estar mal”, recuerda.

En el Opus Dei hay un manual para todo. Y cualquier cuestionamiento a lo que se vive se aborda como una duda vocacional que tiene respuesta estandarizada: “Cualquier duda vocacional era abordada por la institución como un problema psicológico/psiquiátrico con el consiguiente suministro de psicofármacos para neutralizar la voluntad”, dicen en la denuncia al Vaticano las 43 mujeres.

Los psiquiatras y psicólogos son siempre miembros del Opus Dei. A Alicia la llevaron primero a una psiquiatra que le dijo que no tenía nada y que fingía su depresión. “Lo que te dicen siempre es que si Jesús y los grandes santos soportaron tanto dolor, cómo no lo vas a soportar vos”.

Consiguió que la llevaran con otra psiquiatra que decidió tratarla. “Enseguida me dieron pastillas, pero siempre era algo que hacía efecto al principio pero después volvía a caer. Llegué a tomar siete u ocho pastillas por día. O más. Era una zombi y pesaba 45 kilos porque no podía comer. Caí en un pozo y empecé a tener ideas suicidas”. Fueron seis años así.

“Yo no lograba levantar. Estuve tan mal que en un momento le pidieron permiso a mi familia para tratarme con electroshock, pero por suerte dijeron que no”.

Después de una sobredosis de pastillas, estuvo internada en un psiquiátrico y recién ahí le dieron permiso para irse a casa con su familia. Ahí empezó a madurar la decisión de irse.

“Fijate el lavado de cabeza que te hacen que yo les decía que me iba porque era mala imagen para ellos. Sentía que no servía, que había fallado a dios. Eso es lo que te dicen”.

Cuando volvió de Corrientes escribió la “carta de dispensa”, porque así como para entrar, también se necesita permiso para dejar el Opus Dei. En los dos casos se hace a través de un escrito de puño y letra que se envía al Prelado, la máxima autoridad de la organización, que reside en la sede central, en Roma.

Es un edificio a pocos kilómetros del Vaticano. Allí se centraliza el control de los 68 países en los que la obra está presente.

Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei.

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Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei.

Cuando se fue del Opus Dei, con casi 30 años de edad, Torancio sólo tenía una valija y una bolsa con unas pocas cosas personales. Se fue a Corrientes, a casa de sus padres, porque no tenía nada.

De los 13 años que estuvo dentro del Opus Dei, dice que nunca ganó dinero por ni una de las horas trabajadas. No estaba contemplado pagarles. “A nosotras no nos decían que estábamos trabajando. Nos decían que nos estábamos santificando, que lo que Dios nos pedía era servir y que así estábamos ayudando a transformar el mundo”.

“No te podías quedar ni con un centavo”

Recién en 2005, con cambios en la legislación laboral argentina, el Opus Dei empezó a hacer un pago a las numerarias auxiliares: “Nos hacían firmar un recibo, nos mandaban a cobrar por cajero automático y luego teníamos que entregar todo a las directoras. No te podías quedar ni con un centavo”, dice Alicia, que cumplía así el voto de pobreza al que obliga la obra.

Por eso, le quedaron los dos últimos años de aportes jubilatorios. Por los otros 11 años que estuvo no tiene ni registro de su paso por allí.

“Ellas eran miembros del Opus Dei. Los católicos encarnan los valores del Evangelio de diversas maneras. Los miembros del Opus Dei lo hacen desde su trabajo y en la vida diaria. Para las numerarias auxiliares, esa llamada desde el trabajo se concreta en su elección profesional del cuidado de las personas y actividades ligadas a la Prelatura”, explican a BBC Mundo desde la organización.

“Ese trabajo, como cualquier otro, está remunerado”, dice. Respecto del régimen laboral, dicen que “el Opus Dei se adaptó a las leyes vigentes de cada época“.

“El trabajo que desarrollan las numerarias auxiliares en los centros del Opus Dei se ajustó a las leyes vigentes en cada época”.

“Tienen que reconocer públicamente lo que hicieron con nosotras”, reclama Torancio. “Hay mujeres mayores con muchos problemas de salud por tanto trabajo y que ni siquiera pueden jubilarse”.


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