Gobierno quiere enviar militares a la Guardia sin que pidan licencia; oposición lo rechaza
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Gobierno quiere enviar militares a la Guardia sin que pidan licencia; oposición lo rechaza

CNDH y expertos demandan que los militares en la Guardia Nacional sean sometidos a mismos controles y evaluaciones que la policía, incluyendo el control de confianza.
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16 de mayo, 2019
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La transferencia de elementos del Ejército y la Marina a la Guardia Nacional se convirtió nuevamente en el punto más complicado de las negociaciones que el Senado y el Poder Ejecutivo han intensificado en las últimas horas, para la expedición de la ley orgánica de esta nueva fuerza.

Marina y Policía Federal niegan enviar elementos a la Guardia por falta de leyes secundarias

Esto luego de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador planteara que los más de  50 mil elementos de las fuerzas armadas que pretende transferir a la Guardia Nacional, no tengan que pedir licencia a su cargo ni en el Ejército ni en la Marina, sino solo queden comisionados a la nueva fuerza.

Con dicha situación están en desacuerdo legisladores de oposición, que advirtieron que la licencia de los militares que pasan a la Guardia era un compromiso adquirido desde que se aprobó la reforma constitucional en la materia; lo consideran un requisito indispensable para blindar el perfil y mando civil de la Guardia.

La falta de consenso en este tema provocó que al menos hasta la noche del miércoles no se hubiera hecho público algún dictamen, ni el de la ley de la Guardia ni el de las otras dos leyes secundarias: la de uso de la fuerza y la de registro de detenciones, que prevén aprobar este jueves.

¿Por qué militares en activo pueden estar en la Guardia Nacional? Esta fue la negociación

Legisladores que participan en una mesa de trabajo, instalada desde la semana pasada con representantes del gobierno, confirmaron a Animal Político que la licencia de los militares ha sido el punto más complicado de solventar en las reuniones, que se llevan a cabo a puerta cerrada.

El senador del PAN, Julen Rementería, dijo que el pasado martes las reuniones de trabajo se extendieron hasta poco después de la media noche.

“Se ha ido avanzando. Ya hay acuerdo en la mayoría de las secundarias. Falta la de la Guardia por varios puntos, pero sobretodo por esto de la licencia (de los militares).  Nosotros (oposición) queremos que se garantice lo de la licencia y el perfil civil de la Guardia”, dijo.

El senador de Morena Eduardo Ramírez, presidente de la comisión de Puntos Constitucionales y que también participa en la mesa de trabajo, dijo que la principal preocupación de las fuerzas armadas es que sus elementos transferidos a la Guardia mantengan su régimen de seguridad social intacto, situación que podría complicarse si se ven en la necesidad de pedir licencia.

Miguel Ángel Mancera, senador del PRD y exjefe de Gobierno de la ciudad, dijo que lo que están tratando de acordar, dada la resistencia del gobierno y Morena de contemplar la licencia, es que la ley de la Guardia deje en claro – literalmente – que la transferencia de elementos de las fuerzas armadas esté supeditada a un reconocimiento de que renuncian al servicio activo en sus instituciones de origen.

“Se tiene que dar garantía de que los elementos que sean incorporados estén separados. Hay que recordar que la transferencia de militares a la Guardia depende de un acuerdo del Presidente, y ese acuerdo debe de dar la garantía plena de que no están en servicio activo. Esto debería quedar en el régimen transitorio de la ley”, dijo Mancera.

El senador del PRD consideró que esto es posible sin que los militares pidan licencia, siempre y cuando se encuentre la fórmula en que quede “clarísimo” que los elementos transferidos quedan separados del cargo. “Esto no puede ser ambiguo, debe quedar claro en la asignación”, reiteró.

Por su parte el senador Damián Zepeda insistió en que uno de los pilares del régimen civil de la Guardia es que los militares que le transfieran no estén en servicio activo. Consideró que esto no es posible sin que pidan licencia, pero dijo que se continúa negociando.

Cabe señalar que la Secretaria de Marina informó a Animal Político – al responder a una solicitud de transparencia – que la figura que se contempla para los militares que se transfieran a la Guardia no es la de la licencia sino la de una “comisión” temporal, que culminaría dentro de cinco años.

En este contexto el senador Eduardo Ramírez señaló que aun cuando hasta la tarde del miércoles los dictámenes de leyes secundarias no se conocían, es probable que este jueves se publiquen en la gaceta legislativa, y se aprueben en comisiones y el pleno. Y si no es el caso dijo que podría ser el viernes, o la próxima semana.

Guardia Nacional ya opera con militares, pero con una regulación incompleta

 

Mismo control de confianza y evaluaciones, piden CNDH y expertos

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, así como diversas organizaciones y expertos insistieron el miércoles en que las leyes secundarias de la Guardia Nacional deben garantizar los mismos controles y evaluaciones para sus integrantes (incluidos militares transferidos), que se aplican de forma indistinta a cualquier fuerza de seguridad del país.

Lo anterior durante las sesiones del denominado Parlamento Abierto Ciudadano, al que convocaron organizaciones civiles en el Senado.

Rubén Pérez Sánchez, represente de la CNDH, dijo que tan solo en los últimos cuatro años la Sedena, Marina y Policía Federal han acumulado 72 recomendaciones por violaciones a derechos humanos, 13 de ellas consideradas como violaciones graves. Es una situación, explicó, que hace indispensable el garantizar que la Guardia Nacional  (integrada de forma inicial por elementos de esas corporaciones) tenga controles estrictos.

Antes el secretario Alfonso Durazo había señalado en esta entrevista que el control de confianza que se aplica a los policías no sería necesario para los militares transferidos, pues ellos ya eran “confiables”.

“Estamos al pendiente de que estén listas las iniciativas para ver de forma específica el detalle, pero es claro que debemos apegarnos a los estándares nacionales e internacionales. Y hay disposiciones constitucionales como el control de confianza para personal de seguridad que no se pueden obviar, y la Guardia es personal de seguridad”, dijo.

Militares no harán pruebas de control de confianza al unirse a la Guardia Nacional

Por su parte el abogado Santiago Corcuera, exintegrante del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, coincidió en que la ley de la Guardia Nacional debe establecer un claro sistema de evaluaciones y controles, tanto para los militares transferidos como para sus nuevos integrantes, que sea acorde con los estándares que marca el Sistema Nacional de Seguridad Pública, y las convenciones internacionales que México está obligado a respetar.

“No basta solo con que se les cambie el uniforme. El uniforme no hace al policía”, advirtió.

Además sostuvo que en la ley orgánica debe quedar claramente establecido que la participación de integrantes provenientes de las fuerzas armadas debe ser solo transitoria, temporal, y con una ruta de salida bien definida.  

“Los nuevos integrantes de la Guardia deben ser totalmente civiles. Y si vienen de fuerzas armadas debe establecerse un tiempo antes de que se les prepare. La formación militar no permite en automático trabajar en seguridad pública. Casos como el de Tlatlaya lo han demostrado”, dijo.

Critican falta de transparencia

Organizaciones civiles reiteraron su critica a la falta de disposición del Senado para realizar un a discusión pública con la ciudadanía, sobre las leyes secundarias de la Guardia Nacional. La figura conocida como Parlamento Abierto.

Por ejemplo, la Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, Tania Reneaum, calificó como un error el que se haya preferido discutir a puerta cerrada los dictámenes de unas leyes que son de importancia histórica.

“No es menor lo que esta sucediendo y nos debería de escandalizar profundamente, porque es una señal de retroceso democrático. Se estableció un compromiso con la sociedad civil que no se está cumpliendo. La paz debe ser producto del diálogo y no de imposiciones parlamentarias”, dijo.

Por su parte el colectivo #SeguridadSinGuerra también lamentó en un comunicado la falta de apertura para el diálogo, y el que se pretendan aprobar de manera exprés leyes secundarias para las cuales aún había tiempo de discutir, pues el límite para expedir la Ley de la Guardia vencía el 25 de mayo, y del resto hasta dentro de mes y medio.

Senadores consultados sobre estas críticas señalaron que sí se están tomando en cuenta todas las aportaciones de las organizaciones ciudadanas, y de instituciones especializadas como Naciones Unidas, Amnistía Internacional y la CNDH, pero consideraron que debido al poco tiempo que se tiene es que se optó por este mecanismo de mesa de trabajo privado, entre el legislativo y el ejecutivo.

Los senadores Damián Zepeda y Miguel Mancera señalaron por separado a este medio que están llevando a la mesa las preocupaciones de la sociedad, y que si bien Morena sólo requiere de una mayoría simple para sacar adelante las iniciativas, se está buscando construir un paquete legislativo de consenso.

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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