Habitantes de Guerrero migran a EU para huir de la violencia del narco y pedir asilo
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Cuartoscuro

Habitantes de Guerrero migran a EU para huir de la violencia del narco y pedir asilo

Durante décadas, habitantes de Guerrero decidían migrar a Estados Unidos en busca de una mejor condición económica, pero ahora lo hacen para evitar las extorsiones, violencia y salvar su vida.
Cuartoscuro
Por Rebecca Plevin y Omar Ornelas (The Desert Sun)
16 de mayo, 2019
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Alfredo empezó a llorar cuando vio el cuerpo de su hijo de 19 años tirado sobre la sinuosa carretera de dos carriles que conecta Chilapa de Álvarez, su pueblo natal, con la capital del Estado de Guerrero.

Había estado buscando a su hijo Leonel durante dos días. Dijo que escuchó que la Policía Federal había detenido a Leonel y a tres de sus amigos tras salir de la escuela. Las personas que atestiguaron el incidente le dijeron a Alfredo que la policía los había subido a los cuatro en camionetas. Pero más allá de los rumores, Alfredo no sabía qué había pasado con su hijo.

Era el año 2015 y dos organizaciones criminales, Los Rojos y Los Ardillos, habían estado luchando por el control sobre Chilapa, una ciudad de cerca de 31 mil rodeada de exuberantes montañas verdes. Conforme a un recuento, la tasa de homicidios se había más que duplicado a lo largo del año anterior. Las principales bajas eran adolescentes y hombres jóvenes. Aún así mucha gente, desconfiada de la procuración de justicia, no reportaba los crímenes a las autoridades locales.

Especial: Desplazados del narco

Cuando su familia recibió una pista sobre la ubicación de Leonel, Alfredo, sus hermanos Martín y Jorge, y su padre subieron a un auto y salieron de prisa rumbo al oeste, siguiendo la carretera. A unos 6.5 kilómetros de Chilapa, encontraron el cuerpo de Leonel cerca de otros dos. Estaba boca arriba y llevaba una playera de manga corta, nos dijo Alfredo.

Al cabo de unos meses tras la muerte de Leonel, Alfredo llegó a una conclusión.

“Nosotros tomamos la decisión de salir, antes de que pasara algo más grave con nosotros”, narró Alfredo. “Porque ya lo habíamos visto con otras familias de que tú hablas algo, o dices algo, y arrasan con todos”.

chilapa

El municipio de Chilapa de Álvarez —el cual alguna vez fue un destino turístico popular— se ha convertido en un sitio sumamente peligroso para los visitantes, así como para los mismos pobladores por los altos índices de violencia.

Alfredo sabía a dónde ir: Estados Unidos, donde había vivido y trabajado sin papeles yendo y viniendo por lapsos a lo largo de seis años a finales de la década de 1990 y principios de la del 2000. En su primer viaje, cosechó espárragos y cerezas en el Valle Central de California. En viajes posteriores, trabajó en viveros y en granjas de árboles de navidad en Oregón.

Tras la muerte de Leonel, Alfredo consiguió una visa de trabajo temporal y partió hacia los Estados Unidos. La muerte de su hijo también fue factor para que por lo menos siete miembros de su familia extendida dejaran Guerrero. Alfredo vive ahora en el valle de Willamette en Oregón con sus dos hijas y su madre, que están buscando asilo. Martín, el hermano de Alfredo ganó un caso de asilo en 2018, tras afirmar que uno de los grupos criminales de Chilapa lo había puesto en la mira por su conexión familiar con Alfredo y Leonel. Martín, su esposa y sus dos hijos, que también buscan asilo, viven ahora en Oregón, a una distancia corta del departamento de Alfredo.

Lee: Lo perdieron todo, y ahora esperan que el gobierno cumpla: así viven los desplazados de Guerrero

Como la atención internacional se ha enfocado en las caravanas de migrantes centroamericanos que llegan a la frontera estadounidense en busca de asilo, el éxodo de personas que huyen de los efectos de la guerra del narcotráfico en México ha recibido menor notoriedad. Desde el año fiscal 2014, el número total de solicitudes de asilo político se ha disparado — más del triple. La tendencia ha sido aún más pronunciada para los centroamericanos y mexicanos. El número de solicitudes de asilo para esos países combinados se ha cuadruplicado durante el mismo período. A partir del 2007, el número de solicitudes de asilo adjudicadas a mexicanos ha aumentado casi 18 veces.

chilapa

La aparente tranquilidad de este idílico lugar en el estado de Guerrero se ve continuamente trastocada por los grupos criminales, al confrontarse por liderar el mercado de estupefacientes.

En 2018, fueron procesadas las solicitudes de asilo de 10,923 mexicanos, superadas tan sólo por El Salvador, con 12,002 solicitudes de asilo. Prácticamente una de cada cinco solicitudes de asilo de las procesadas en el 2018 vino de México.

Por décadas, personas como Alfredo y sus hermanos han dejado Guerrero, uno de los estados más pobres de México, principalmente por razones económicas. Los migrantes en su mayoría de baja capacitación trabajan en campos en California, o en restaurantes en Nueva York, sin autorización, y envían dinero a casa a sus familias. Pero el número de inmigrantes mexicanos no autorizados aprehendidos en la frontera suroeste ha disminuido constantemente desde el año 2004 y se ha estabilizado desde el 2014, de acuerdo con el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos.

La mejoría en la economía mexicana, la aplicación más rigurosa de las leyes migratorias estadounidenses y una caída de largo plazo de la tasa de natalidad mexicana han contribuido al cambio, de acuerdo con el Migration Policy Institute, un instituto de investigación apartidista de Washington, D. C., enfocado en migración.

Pero un patrón migratorio mexicano distinto está emergiendo mientras que los homicidios alcanzaron una cifra récord de 33,341 en el 2018 y en tanto que más de 37 mil personas continúan desaparecidas en medio de la extensa guerra contra las drogas del país. La violencia es particularmente intensa en los estados sureños de Guerrero y Michoacán, dos de los cinco estados a los que dice el gobierno de los EU que los estadounidenses no deben viajar debido al crimen. En años recientes, la gente ha estado huyendo de Guerrero y Michoacán no sólo para mejorar sus vidas, sino para salvarlas.

chilapa

Jorge fue extorsionado, secuestrado, golpeado y condenado a muerte después de ser deportado de Estados Unidos y volver al estado de Guerrero. Muestra las radiografías de las lesiones que sufrió durante la paliza en donde lo dieron por muerto.

Desde principios del año pasado, los operadores de refugios para migrantes en Tijuana han visto un pronunciado incremento en las familias solicitantes de asilo de Guerrero y Michoacán. Pero es casi imposible determinar cuántos mexicanos que buscan asilo son de Guerrero. Un vocero de los Servicios de Inmigración y Naturalización de los EE.UU. dijo que la agencia recolecta las direcciones previas de los solicitantes de asilo, pero no retiene esta información en ninguna base de datos.

El Desert Sun rastreó los pasos de Alfredo y su familia desde Chilapa, a la frontera México-Estadounidense y hasta Oregón para contar la historia de cómo es vivir en Guerrero y que causa que la gente emigre. Las historias de tres hermanos — Alfredo, Martín y Jorge — capturan cómo la violencia está impulsando una nueva ola migratoria desde el suroeste mexicano. Sus experiencias también proveen una ventana a lo que está en juego para los solicitantes de asilo mexicanos, y para aquellos que se quedan atrás.

Lee: Familiares de desaparecidos en Guerrero recurren a niños en busca de pistas

‘Bastante imposible ganar asilo’

En el centro de detención de Florence, Arizona, un oficial de asilo entrevistó a Martín para determinar si había una posibilidad significativa de que fuera perseguido o torturado si volvía a México. Martín le dijo que estaba amenazado por los dos grupos criminales que peleaban el control sobre Chilapa.

“Fui extorsionado por ocho años por un cartel”, dijo Martín a través de un intérprete, de acuerdo con las notas de la entrevista de los oficiales de asilo. Martín compartió con The Desert Sun las notas que fueron parte de su solicitud de asilo. “Tenía que pagarles cada semana”.

Martín dijo que un grupo criminal amenazó a su familia porque estaban tratando de investigar la muerte de Leonel. Alfredo, que todavía tenía el hábito de no decir en voz alta los nombres de los grupos criminales, dijo que se sentía amenazado por ambos grupos, lo mismo que por los oficiales de la Policía Federal, los que él creía estaban trabajando con uno de los grupos.

Lee: Asesinan a jefe de la policía de Chilapa, Guerrero, durante fiestas patronales

“En 2015, la Policía Federal se llevó a uno de mis sobrinos y lo encontramos muerto 2-3 días más tarde”, dijo Martín, de acuerdo con las notas. “Por el tiempo en que reportamos a nuestro sobrino a la Policía Federal, luego empezamos a recibir amenazas de un grupo criminal”.

Martín pasó la entrevista y permaneció en el centro de detención de Florence.

Martín armó su caso estando detenido y actuó como su propio abogado en su proceso de asilo. Él presentó artículos de periódicos sobre la violencia en Chilapa. Apuntó hacia el caso de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que fueron atacados en Iguala, Guerrero, unos 160 kilómetros al norte de Chilapa, en el 2014.  

chilapa

Chilapa se ha convertido en una de las ciudades más violentas del mundo, en donde los jóvenes son asesinados o presionados para engrosar las filas del crimen organizado.

De acuerdo con la Oficina sobre Latinoamérica de Washington, organización para la investigación y la defensoría enfocada en los derechos humanos en las Américas, los estudiantes fueron atacados por las policías municipal, estatal y federal en 2014, con el conocimiento del ejército. El gobierno mexicano ha fracasado para encontrar a los estudiantes o detener a los perpetradores, dice la WOLA

Los mexicanos que huyen de la violencia de los cárteles frecuentemente tratan de ganar asilo afirmando que fueron perseguidos por ser miembros de un grupo social en particular. Pero es “bastante imposible” ganar esos casos, dijo Tania Nunez Amador, una abogada migratoria de Culver City, California, especializada en asilo. Dijo que algunos mexicanos han tenido éxito al argumentar que su familia es un grupo amenazado — en el sentido de que ellos estaban amenazados por su relación familiar.

Otro reto para los mexicanos: Los jueces de asilo deben negar las peticiones de asilo si existe evidencia de que los solicitantes pudieran evitar la persecución futura mudándose a otra parte de su país. Así que los mexicanos deben probar que estarían en peligro si se mudaran a otra parte de la vasta nación, alrededor de tres veces el tamaño de Texas.

Ese “puede ser un argumento difícil de hacer frente a jueces que pueden haber viajado de vacaciones a México, un problema que Meade de la Universidad de San Diego llama “la maldición de la familiaridad” Él recuerda haber servido como testigo experto ante un juez que recientemente había regresado de unas vacaciones de playa en la ciudad de Zihuatanejo, en la costa guerrerense del Pacífico.

Recopilar la evidencia requerida para probar la persecución es otra batalla. Los jueces frecuentemente piden reportes policiales y pruebas de que la gente pidió repetidamente a las autoridades que investigaran los crímenes. Pero, como Martín y Alfredo, muchos en Guerrero no reportan los crímenes porque ven la aplicación de la justicia como ineficaz, corrupta o trabajando en conjunto con las organizaciones criminales.

Martín esperó la decisión del juez estando detenido. Recordó comer pequeñas cantidades de comida insípida a la que le faltaba variedad: pasta, vegetales, manzanas y, a diario, puré de papas. Dijo que perdió unos 18 kilos.

Entró en depresión. Los abogados migratorios que le asistieron en su caso le dijeron que tenía una pequeña oportunidad de ganar asilo — sólo cinco por ciento, dijo. Dos veces, le llamó a su familia para decirles que quería que lo deportaran. No podía soportar más el estar encerrado.

Pero al final, dijo, no tenía más opción que esperar.

“Lo hice por mi familia y por no volver a México”, dijo. “Porque si regresaba hubiera tenido que regresar solo, y ¿a qué estaría regresando? Al peligro en México y Chilapa”.

En su decisión de mayo del 2018, la juez migratoria Molly Frazer determinó que Martín había testificado creíblemente que enfrentaría persecución en el futuro, tanto de Los Rojos como de los Ardillos, si regresaba a Chilapa. Ella determinó que Martín había probado que ser de la familia de su hermano Alfredo era una razón central para la persecución por ambas organizaciones criminales. También encontró que Martín estaba incapacitado para solicitar protección del gobierno, dado que había testificado creíblemente que la familia había sido amenazada por tratar de reportar las circunstancias de la muerte de Leonel a los oficiales locales.

Ella ponderó las condiciones en México, encontrando que había evidencia de que las actividades  de los cárteles se extienden mucho más allá del tráfico de drogas adentrándose en el secuestro y la extorsión, y que la desaparición forzada y otros crímenes no siempre son adecuadamente castigados por el gobierno. Notó que en México, “los cárteles y pandillas están coaligados con ciertos oficiales corruptos”. Agregó que los crímenes frecuentemente no son reportados porque menos del 10% resultan en condenas.

chilapa

Jorge fue extorsionado, secuestrado y golpeado por organizaciones criminales después de ser deportado a Guerrero. Ahora vive escondido en un estado vecino.

El tres de mayo del 2018, Frazer le otorgó asilo a Martín. El Departamento de Seguridad Interna de los EE.UU. apeló la decisión, cuestionando si ella estaba en un error al determinar que Martín era perseguido sobre la base de estar relacionado con su hermano y su cuñada. Lo transfirieron a una prisión federal en Phoenix mientras su apelación se movía a través de las cortes.

El gobierno retiró su apelación en agosto. En ese punto, Martín fue liberado.

“Ni yo me la creia cuando me dijeron, ‘sabes qué, arréglate, porque vas para afuera,’”, recordó Martin. “Cuando migración me bajó en una central de autobuses de Phoenix, no me la creía”.

Hizo el viaje a Oregón para reunirse con su esposa y sus hijos, Alfredo y su familia, y su hermana y su familia. Tras haber sobrevivido las amenazas de muerte en México y 11 meses de detención, él se convirtió en uno de los 629 mexicanos que ganaron asilo durante el año fiscal 2018.

EL EQUIPO DETRÁS DE ESTA INVESTIGACIÓN

Reporteo e investigación: Rebecca Plevin, Omar Ornelas

Edición: Evan Wyloge, Kate Franco, Julie Makinen, Matt Solinsky

Fotografía: Omar Ornelas

Vídeos: Omar Ornelas, Bernardo Torres, Ricardo Ariza, Eric Chavelas

Edición de Vídeo: Vickie Connor, Scott Hall

Gráficos e ilustraciones: Veronica Bravo, James Sergent, Ramon Padilla

Producción y desarrollo digital: Annette Meade, Spencer Holladay, Andrea Brunty, Ryan Marx

Medios sociales, compromiso y promoción: Brian De Los Santos, Mary Bowerman

Traduccion: Andres Ocampo

Nota del editor: Varios de los sujetos que aparecen en estas historias nos otorgaron las entrevistas con la condición de que The Desert Sun no publicara sus nombres o fotografiara sus rostros por razones de seguridad. Los reporteros condujeron todas las entrevistas con los solicitantes de asilo y migrantes en español, y tradujeron sus citas para este reportaje. Más acerca de esta serie.

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Bitcoin: qué es el "cruce de la muerte" y por qué asusta a los que invierten en la criptomoneda

La divisa digital cayó por debajo de los US$30.000, un descenso del 55% desde su máximo de abril. Los inversores están preocupados porque el "cruce de la muerte" sea un anticipo de posibles pérdidas mayores.
23 de junio, 2021
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El precio del llamado “oro digital” cayó este martes por debajo de los US$30.000, borrando todas las ganancias que había acumulado durante el año.

Este nuevo descenso -que lo llevó a descender momentáneamente alrededor de los US$29.000- significa una estrepitosa caída de más del 50% desde que su precio llegó al máximo histórico de US$64.800 en abril.

¿Por qué es importante? Básicamente porque la caída provocó un fenómeno conocido como el “cruce de la muerte”, que arrastró un desplome de todo el mercado de las criptodivisas.

Este cruce una señal que utilizan los inversores al hacer un análisis técnico que les permite predecir el posible comportamiento de la divisa digital. El nombre es siniestro porque indicaría pérdidas mucho mayores en el futuro.

En palabras simples, el cruce de la muerte se forma cuando el precio promedio de los últimos 50 días cae por debajo del precio promedio de los últimos 200 días. (En términos técnicos se habla de “la media móvil” de las últimas 50 y 200 jornadas).

Cuando se produce esa combinación, el cielo se nubla y el pesimismo se apodera de quienes analizan la tendencia de la criptomoneda.

“Es muy malo que haya un cruce de la muerte porque al final lo que tienes es una confirmación de que la tendencia a largo plazo va a la baja”, le dice a BBC Mundo Hugo Osorio, subgerente de Estrategias de Inversión de la empresa de servicios financieros Falcom Asset Manager.

“El cruce es un patrón de comportamiento que todo el mundo que hace análisis técnico ve. Y como todo el mundo lo ve, adquiere peso”, agrega.

Es como una especie de profecía autocumplida que hace que las personas prefieran deshacerse de una parte de sus bitcoins e invertir en otro activo menos riesgoso.

Foto de una pantalla de un terminal de Bloomberg

BBC
Este gráfico muestra el “cruce la muerte”. La línea de color rosa es el precio promedio del bitcoin en los últimos 50 días, mientras que la línea amarilla es el precio promedio de los últimos 200 días.

Es importante tener en cuenta que los análisis técnicos no solo incluyen una variable, por lo que cuando se trata de anticiparse al camino que seguirá el precio de la divisa, los expertos utilizan la cruz como un elemento más dentro de su caja de herramientas.

Por ejemplo, en marzo de 2020, cuando la pandemia remeció los mercados, también se formó este cruce, justo antes de que el precio subiera más de 1.000% en un año, contradiciendo las predicciones.

Sin embargo, el contexto era otro. En aquel momento la bolsa estaba por el suelo y cuando logró recuperarse, el bitcoin también lo hizo. Eso hace que el cruce no sea infalible, como tampoco lo son los cálculos matemáticos que intentan anticipar lo que viene.

Pese a la fuerte caída de la divisa, esta se recuperó levemente hasta ubicarse alrededor de los US$32.000 (en la tarde de este martes en Estados Unidos, horario EST).

El factor China

El desplome de la divisa se produjo luego que el Banco Popular de China publicara una declaración en la que prohíbe expresamente a los bancos y a las plataformas de pago del país realizar transacciones y participar en actividades empresariales relacionadas con el comercio de criptomonedas.

El argumento del banco, cuyas decisiones siguen estrictamente las directrices del gobierno de Xi Jinping, es que la medida está destinada a “combatir la especulación del bitcoin y otras monedas digitales”, así como “garantizar la seguridad de los ciudadanos y mantener la seguridad y estabilidad financiera”.

gdfgd

Getty Images

China sigue endureciendo sus políticas contra el uso de las criptomonedas. En mayo el país prohibió a sus entidades financieras prestar servicios en criptomonedas, provocando otra caída del bitcoin.

Y la semana pasada el gigante asiático ordenó el cierre de varios centros de “minería” de criptomonedas, que es como se les llama a los lugares donde se generan estas monedas.

El “minado” en China alimenta casi el 80% del comercio mundial de criptodivisas a pesar de la prohibición desde 2017 de comerciar con ellas en el país y del cierre de esta actividad en varias provincias.

Por eso las restricciones que el gobierno ha impuesto este año generan preocupación en el mundo financiero.

“Lo que ha hecho China es tratar de golpear fuerte a las criptomonedas y buscar por todos los medios posibles de que no se acepte como medio de pago”, apunta Osorio.

“China está en una cruzada muy fuerte contra el bitcoin”, agrega el analista. “Habrá que ver si esto le da resultados o no”.


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