Habitantes de Guerrero migran a EU para huir de la violencia del narco y pedir asilo
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Cuartoscuro

Habitantes de Guerrero migran a EU para huir de la violencia del narco y pedir asilo

Durante décadas, habitantes de Guerrero decidían migrar a Estados Unidos en busca de una mejor condición económica, pero ahora lo hacen para evitar las extorsiones, violencia y salvar su vida.
Cuartoscuro
Por Rebecca Plevin y Omar Ornelas (The Desert Sun)
16 de mayo, 2019
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Alfredo empezó a llorar cuando vio el cuerpo de su hijo de 19 años tirado sobre la sinuosa carretera de dos carriles que conecta Chilapa de Álvarez, su pueblo natal, con la capital del Estado de Guerrero.

Había estado buscando a su hijo Leonel durante dos días. Dijo que escuchó que la Policía Federal había detenido a Leonel y a tres de sus amigos tras salir de la escuela. Las personas que atestiguaron el incidente le dijeron a Alfredo que la policía los había subido a los cuatro en camionetas. Pero más allá de los rumores, Alfredo no sabía qué había pasado con su hijo.

Era el año 2015 y dos organizaciones criminales, Los Rojos y Los Ardillos, habían estado luchando por el control sobre Chilapa, una ciudad de cerca de 31 mil rodeada de exuberantes montañas verdes. Conforme a un recuento, la tasa de homicidios se había más que duplicado a lo largo del año anterior. Las principales bajas eran adolescentes y hombres jóvenes. Aún así mucha gente, desconfiada de la procuración de justicia, no reportaba los crímenes a las autoridades locales.

Especial: Desplazados del narco

Cuando su familia recibió una pista sobre la ubicación de Leonel, Alfredo, sus hermanos Martín y Jorge, y su padre subieron a un auto y salieron de prisa rumbo al oeste, siguiendo la carretera. A unos 6.5 kilómetros de Chilapa, encontraron el cuerpo de Leonel cerca de otros dos. Estaba boca arriba y llevaba una playera de manga corta, nos dijo Alfredo.

Al cabo de unos meses tras la muerte de Leonel, Alfredo llegó a una conclusión.

“Nosotros tomamos la decisión de salir, antes de que pasara algo más grave con nosotros”, narró Alfredo. “Porque ya lo habíamos visto con otras familias de que tú hablas algo, o dices algo, y arrasan con todos”.

chilapa

El municipio de Chilapa de Álvarez —el cual alguna vez fue un destino turístico popular— se ha convertido en un sitio sumamente peligroso para los visitantes, así como para los mismos pobladores por los altos índices de violencia.

Alfredo sabía a dónde ir: Estados Unidos, donde había vivido y trabajado sin papeles yendo y viniendo por lapsos a lo largo de seis años a finales de la década de 1990 y principios de la del 2000. En su primer viaje, cosechó espárragos y cerezas en el Valle Central de California. En viajes posteriores, trabajó en viveros y en granjas de árboles de navidad en Oregón.

Tras la muerte de Leonel, Alfredo consiguió una visa de trabajo temporal y partió hacia los Estados Unidos. La muerte de su hijo también fue factor para que por lo menos siete miembros de su familia extendida dejaran Guerrero. Alfredo vive ahora en el valle de Willamette en Oregón con sus dos hijas y su madre, que están buscando asilo. Martín, el hermano de Alfredo ganó un caso de asilo en 2018, tras afirmar que uno de los grupos criminales de Chilapa lo había puesto en la mira por su conexión familiar con Alfredo y Leonel. Martín, su esposa y sus dos hijos, que también buscan asilo, viven ahora en Oregón, a una distancia corta del departamento de Alfredo.

Lee: Lo perdieron todo, y ahora esperan que el gobierno cumpla: así viven los desplazados de Guerrero

Como la atención internacional se ha enfocado en las caravanas de migrantes centroamericanos que llegan a la frontera estadounidense en busca de asilo, el éxodo de personas que huyen de los efectos de la guerra del narcotráfico en México ha recibido menor notoriedad. Desde el año fiscal 2014, el número total de solicitudes de asilo político se ha disparado — más del triple. La tendencia ha sido aún más pronunciada para los centroamericanos y mexicanos. El número de solicitudes de asilo para esos países combinados se ha cuadruplicado durante el mismo período. A partir del 2007, el número de solicitudes de asilo adjudicadas a mexicanos ha aumentado casi 18 veces.

chilapa

La aparente tranquilidad de este idílico lugar en el estado de Guerrero se ve continuamente trastocada por los grupos criminales, al confrontarse por liderar el mercado de estupefacientes.

En 2018, fueron procesadas las solicitudes de asilo de 10,923 mexicanos, superadas tan sólo por El Salvador, con 12,002 solicitudes de asilo. Prácticamente una de cada cinco solicitudes de asilo de las procesadas en el 2018 vino de México.

Por décadas, personas como Alfredo y sus hermanos han dejado Guerrero, uno de los estados más pobres de México, principalmente por razones económicas. Los migrantes en su mayoría de baja capacitación trabajan en campos en California, o en restaurantes en Nueva York, sin autorización, y envían dinero a casa a sus familias. Pero el número de inmigrantes mexicanos no autorizados aprehendidos en la frontera suroeste ha disminuido constantemente desde el año 2004 y se ha estabilizado desde el 2014, de acuerdo con el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos.

La mejoría en la economía mexicana, la aplicación más rigurosa de las leyes migratorias estadounidenses y una caída de largo plazo de la tasa de natalidad mexicana han contribuido al cambio, de acuerdo con el Migration Policy Institute, un instituto de investigación apartidista de Washington, D. C., enfocado en migración.

Pero un patrón migratorio mexicano distinto está emergiendo mientras que los homicidios alcanzaron una cifra récord de 33,341 en el 2018 y en tanto que más de 37 mil personas continúan desaparecidas en medio de la extensa guerra contra las drogas del país. La violencia es particularmente intensa en los estados sureños de Guerrero y Michoacán, dos de los cinco estados a los que dice el gobierno de los EU que los estadounidenses no deben viajar debido al crimen. En años recientes, la gente ha estado huyendo de Guerrero y Michoacán no sólo para mejorar sus vidas, sino para salvarlas.

chilapa

Jorge fue extorsionado, secuestrado, golpeado y condenado a muerte después de ser deportado de Estados Unidos y volver al estado de Guerrero. Muestra las radiografías de las lesiones que sufrió durante la paliza en donde lo dieron por muerto.

Desde principios del año pasado, los operadores de refugios para migrantes en Tijuana han visto un pronunciado incremento en las familias solicitantes de asilo de Guerrero y Michoacán. Pero es casi imposible determinar cuántos mexicanos que buscan asilo son de Guerrero. Un vocero de los Servicios de Inmigración y Naturalización de los EE.UU. dijo que la agencia recolecta las direcciones previas de los solicitantes de asilo, pero no retiene esta información en ninguna base de datos.

El Desert Sun rastreó los pasos de Alfredo y su familia desde Chilapa, a la frontera México-Estadounidense y hasta Oregón para contar la historia de cómo es vivir en Guerrero y que causa que la gente emigre. Las historias de tres hermanos — Alfredo, Martín y Jorge — capturan cómo la violencia está impulsando una nueva ola migratoria desde el suroeste mexicano. Sus experiencias también proveen una ventana a lo que está en juego para los solicitantes de asilo mexicanos, y para aquellos que se quedan atrás.

Lee: Familiares de desaparecidos en Guerrero recurren a niños en busca de pistas

‘Bastante imposible ganar asilo’

En el centro de detención de Florence, Arizona, un oficial de asilo entrevistó a Martín para determinar si había una posibilidad significativa de que fuera perseguido o torturado si volvía a México. Martín le dijo que estaba amenazado por los dos grupos criminales que peleaban el control sobre Chilapa.

“Fui extorsionado por ocho años por un cartel”, dijo Martín a través de un intérprete, de acuerdo con las notas de la entrevista de los oficiales de asilo. Martín compartió con The Desert Sun las notas que fueron parte de su solicitud de asilo. “Tenía que pagarles cada semana”.

Martín dijo que un grupo criminal amenazó a su familia porque estaban tratando de investigar la muerte de Leonel. Alfredo, que todavía tenía el hábito de no decir en voz alta los nombres de los grupos criminales, dijo que se sentía amenazado por ambos grupos, lo mismo que por los oficiales de la Policía Federal, los que él creía estaban trabajando con uno de los grupos.

Lee: Asesinan a jefe de la policía de Chilapa, Guerrero, durante fiestas patronales

“En 2015, la Policía Federal se llevó a uno de mis sobrinos y lo encontramos muerto 2-3 días más tarde”, dijo Martín, de acuerdo con las notas. “Por el tiempo en que reportamos a nuestro sobrino a la Policía Federal, luego empezamos a recibir amenazas de un grupo criminal”.

Martín pasó la entrevista y permaneció en el centro de detención de Florence.

Martín armó su caso estando detenido y actuó como su propio abogado en su proceso de asilo. Él presentó artículos de periódicos sobre la violencia en Chilapa. Apuntó hacia el caso de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que fueron atacados en Iguala, Guerrero, unos 160 kilómetros al norte de Chilapa, en el 2014.  

chilapa

Chilapa se ha convertido en una de las ciudades más violentas del mundo, en donde los jóvenes son asesinados o presionados para engrosar las filas del crimen organizado.

De acuerdo con la Oficina sobre Latinoamérica de Washington, organización para la investigación y la defensoría enfocada en los derechos humanos en las Américas, los estudiantes fueron atacados por las policías municipal, estatal y federal en 2014, con el conocimiento del ejército. El gobierno mexicano ha fracasado para encontrar a los estudiantes o detener a los perpetradores, dice la WOLA

Los mexicanos que huyen de la violencia de los cárteles frecuentemente tratan de ganar asilo afirmando que fueron perseguidos por ser miembros de un grupo social en particular. Pero es “bastante imposible” ganar esos casos, dijo Tania Nunez Amador, una abogada migratoria de Culver City, California, especializada en asilo. Dijo que algunos mexicanos han tenido éxito al argumentar que su familia es un grupo amenazado — en el sentido de que ellos estaban amenazados por su relación familiar.

Otro reto para los mexicanos: Los jueces de asilo deben negar las peticiones de asilo si existe evidencia de que los solicitantes pudieran evitar la persecución futura mudándose a otra parte de su país. Así que los mexicanos deben probar que estarían en peligro si se mudaran a otra parte de la vasta nación, alrededor de tres veces el tamaño de Texas.

Ese “puede ser un argumento difícil de hacer frente a jueces que pueden haber viajado de vacaciones a México, un problema que Meade de la Universidad de San Diego llama “la maldición de la familiaridad” Él recuerda haber servido como testigo experto ante un juez que recientemente había regresado de unas vacaciones de playa en la ciudad de Zihuatanejo, en la costa guerrerense del Pacífico.

Recopilar la evidencia requerida para probar la persecución es otra batalla. Los jueces frecuentemente piden reportes policiales y pruebas de que la gente pidió repetidamente a las autoridades que investigaran los crímenes. Pero, como Martín y Alfredo, muchos en Guerrero no reportan los crímenes porque ven la aplicación de la justicia como ineficaz, corrupta o trabajando en conjunto con las organizaciones criminales.

Martín esperó la decisión del juez estando detenido. Recordó comer pequeñas cantidades de comida insípida a la que le faltaba variedad: pasta, vegetales, manzanas y, a diario, puré de papas. Dijo que perdió unos 18 kilos.

Entró en depresión. Los abogados migratorios que le asistieron en su caso le dijeron que tenía una pequeña oportunidad de ganar asilo — sólo cinco por ciento, dijo. Dos veces, le llamó a su familia para decirles que quería que lo deportaran. No podía soportar más el estar encerrado.

Pero al final, dijo, no tenía más opción que esperar.

“Lo hice por mi familia y por no volver a México”, dijo. “Porque si regresaba hubiera tenido que regresar solo, y ¿a qué estaría regresando? Al peligro en México y Chilapa”.

En su decisión de mayo del 2018, la juez migratoria Molly Frazer determinó que Martín había testificado creíblemente que enfrentaría persecución en el futuro, tanto de Los Rojos como de los Ardillos, si regresaba a Chilapa. Ella determinó que Martín había probado que ser de la familia de su hermano Alfredo era una razón central para la persecución por ambas organizaciones criminales. También encontró que Martín estaba incapacitado para solicitar protección del gobierno, dado que había testificado creíblemente que la familia había sido amenazada por tratar de reportar las circunstancias de la muerte de Leonel a los oficiales locales.

Ella ponderó las condiciones en México, encontrando que había evidencia de que las actividades  de los cárteles se extienden mucho más allá del tráfico de drogas adentrándose en el secuestro y la extorsión, y que la desaparición forzada y otros crímenes no siempre son adecuadamente castigados por el gobierno. Notó que en México, “los cárteles y pandillas están coaligados con ciertos oficiales corruptos”. Agregó que los crímenes frecuentemente no son reportados porque menos del 10% resultan en condenas.

chilapa

Jorge fue extorsionado, secuestrado y golpeado por organizaciones criminales después de ser deportado a Guerrero. Ahora vive escondido en un estado vecino.

El tres de mayo del 2018, Frazer le otorgó asilo a Martín. El Departamento de Seguridad Interna de los EE.UU. apeló la decisión, cuestionando si ella estaba en un error al determinar que Martín era perseguido sobre la base de estar relacionado con su hermano y su cuñada. Lo transfirieron a una prisión federal en Phoenix mientras su apelación se movía a través de las cortes.

El gobierno retiró su apelación en agosto. En ese punto, Martín fue liberado.

“Ni yo me la creia cuando me dijeron, ‘sabes qué, arréglate, porque vas para afuera,’”, recordó Martin. “Cuando migración me bajó en una central de autobuses de Phoenix, no me la creía”.

Hizo el viaje a Oregón para reunirse con su esposa y sus hijos, Alfredo y su familia, y su hermana y su familia. Tras haber sobrevivido las amenazas de muerte en México y 11 meses de detención, él se convirtió en uno de los 629 mexicanos que ganaron asilo durante el año fiscal 2018.

EL EQUIPO DETRÁS DE ESTA INVESTIGACIÓN

Reporteo e investigación: Rebecca Plevin, Omar Ornelas

Edición: Evan Wyloge, Kate Franco, Julie Makinen, Matt Solinsky

Fotografía: Omar Ornelas

Vídeos: Omar Ornelas, Bernardo Torres, Ricardo Ariza, Eric Chavelas

Edición de Vídeo: Vickie Connor, Scott Hall

Gráficos e ilustraciones: Veronica Bravo, James Sergent, Ramon Padilla

Producción y desarrollo digital: Annette Meade, Spencer Holladay, Andrea Brunty, Ryan Marx

Medios sociales, compromiso y promoción: Brian De Los Santos, Mary Bowerman

Traduccion: Andres Ocampo

Nota del editor: Varios de los sujetos que aparecen en estas historias nos otorgaron las entrevistas con la condición de que The Desert Sun no publicara sus nombres o fotografiara sus rostros por razones de seguridad. Los reporteros condujeron todas las entrevistas con los solicitantes de asilo y migrantes en español, y tradujeron sus citas para este reportaje. Más acerca de esta serie.

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Cómo es Palm Beach, la isla de Florida con la población más blanca y rica de EU, el nuevo hogar de Trump

Vecinos de Palm Beach recibieron con banderas y aplausos a Donald Trump el pasado 20 de enero. Pero no todos los residentes están igual de felices.
23 de enero, 2021
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Intentar entrar en una isla a la que pocos días antes ha llegado un expresidente de Estados Unidos con la idea de convertirse en un vecino más no es tarea sencilla.

Menos si ese expresidente es Donald Trump, con toda la pasión, el fervor, la controversia y las medidas de seguridad que lo acompañan.

Carreteras cortadas, desvíos obligatorios y un férreo control policial hacen que sea imposible acercarse a Mar-a-Lago, el resort donde Trump ha pasado largos fines de semana y períodos vacacionales en estos últimos cuatro años y donde ahora tiene intención de establecer su residencia permanente.

Una decisión que ha generado incomodidad entre algunos de los vecinos de Palm Beach, la ciudad en la que se encuentra la imponente construcción y que es conocida por su exclusividad, elitismo y riqueza, pero -sobre todo- por su deseo de mantener ese estatus.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
Las fincas de Palm Beach tienen una flora exuberante.

¿Cómo es este selecto rincón del sur de Florida que Trump definió como paraíso en la Tierra?

Un lugar de retiro

Palm Beach es una ciudad que durante todo el año tiene apenas 11.000 habitantes, una cifra que se triplica en temporada alta (de noviembre a abril), cuando llegan las llamadas “aves migratorias”, personas que normalmente residen en lugares más fríos del país.

Separada del continente por una enorme masa de agua, el lago Worth, los residentes hablan de su ciudad como una isla a la que se puede acceder por la carretera de la costa o a través de una serie de puentes, uno de los cuales conduce directamente hasta Mar-a-Lago.

Mar-a-Lago a lo lejos, Palm Beach

BBC Mundo
Los controles y cortes de carretera impidieron que nos acercáramos al resort de Mar-a-Lago.

Después de manejar una hora y media desde Miami, me dirigía hacia él cuando me encontré con la primera barrera: un letrero con una gran flecha que desviaba todo el tráfico hacia la izquierda.

Quería seguir el recorrido que hizo el convoy que transportó a Trump y familia el pasado miércoles 20 de enero, horas después de haber abandonado la Casa Blanca y la presidencia del país.

Ese día, decenas de seguidores colocados a ambos lados de la carretera le dieron la bienvenida con banderas y carteles de apoyo.

Seguidores de Trump lo reciben en Palm Beach

Getty Images
Los residentes de Palm Beach votaron mayoritariamente por Trump en las pasadas elecciones de noviembre.

Este viernes, lo que había era un caos de autos que daban la vuelta en busca del camino para poder llegar a su destino.

Los atascos y los cortes de carretera son la principal fuente de frustración para una comunidad de personas que, en su mayoría, eligieron Palm Beach como lugar de retiro para no tener que lidiar precisamente con estos fastidios de la vida diaria.

Lujo por todas partes

Encontrada la alternativa para acceder a Palm Beach, llama la atención el contraste con la ciudad que queda atrás, West Palm Beach. No son solo lugares separados por un puente, sino también por millones de dólares.

Un deportivo blanco en la avenida Worth, Palm Beach

BBC Mundo
Los autos de lujo son comunes en las calles de Palm Beach.

Grandes fincas escondidas tras la maleza, con enormes arbustos y plantas cubriendo los muros, una playa larga y estrecha, tiendas de moda con las firmas más exclusivas, galerías de arte y restaurantes con terrazas al sol esperan al curioso visitante.

Los residentes, sin embargo, no se muestran tan abiertos hacia quienes llegamos de fuera.

Ante la pregunta de cómo se sienten ahora que Trump no está de paso, la mayoría prefiere no contestar.

Melissa, una joven que fuma en el exterior de la tienda de ropa en la que trabaja en la avenida Worth, eje del lujo comercial de la ciudad, le dice a BBC Mundo que para ella nada cambia.

“Trump lleva cuatro años viniendo a Mar-a-Lago como presidente, y antes de eso también venía, estamos acostumbrados a los controles y las esperas. Lo único que cambia es que ahora somos más conocidos, aunque la atención también pasará”.

No todos los vecinos asumen la presencia de Trump en la ciudad con tanta naturalidad.

Una batalla legal

“He recibido correos y llamadas de residentes que no quieren que el presidente viva en el condado de Palm Beach”, le cuenta a BBC Mundo Mack Bernard, comisionado del condado de Palm Beach para el distrito 7, al que pertenece Mar-a-Lago.

“Él está en la ciudad, tendrá que alcanzar un acuerdo con la ciudad para ver si puede continuar usando Mar-a-Lago como residencia, tengo entendido que hay limitaciones” explica.

Fachada de Mar-a-Lago

Getty Images
Donald Trump compró Mar-a-Lago en 1985 por US$10 millones.

Las limitaciones a las que se refiere el comisionado datan de 1993, año en el que Trump y el Ayuntamiento de Palm Beach firmaron un pacto por el que el entonces magnate recibía permiso para transformar la mansión en un club social, pero con la contrapartida de no poder usar el edificio como residencia.

Según el convenio, las estancias en el club solo podían ser de 21 días al año, distribuidos en tres semanas no consecutivas. Además, se le imponía al club un máximo de 500 miembros y Trump se comprometía a que al menos un 50% de esos miembros residieran o trabajaran en Palm Beach.

El pasado 15 de diciembre, el abogado Reginald Stambaugh en representación de la familia DeMoss, propietaria de una finca junto a Mar-a-Lago, envió una carta al ayuntamiento y al Servicio Secreto de Estados Unidos en la que denuncia la violación del mencionado acuerdo.

Donald Trump y Xi Jinping

Getty Images
Trump recibió en Mar-a-Lago a líderes internacionales como el presidente de China, Xi Jinping.

“Según el acuerdo de uso de 1993, Mar-a-Lago es un club social y nadie puede residir en la propiedad”, escribió Stambaugh.

“Para evitar una situación embarazosa para todos y darle al presidente tiempo para hacer otros planes de vivienda en la zona, confiamos en que trabajarán con su equipo para recordarles los parámetros del acuerdo de uso ”, proseguía la carta.

“Palm Beach tiene muchas propiedades encantadoras a la venta y seguro que puede encontrar una que satisfaga sus necesidades”.

Sin embargo, el expresidente hizo caso omiso de esta misiva y la Organización Trump emitió un comunicado que decía: “No hay un documento o acuerdo en vigor que prohíba al presidente Trump usar Mar-a-Lago como su residencia“.

Una vivienda en Palm Beach

BBC Mundo
Las propiedades en Palm Beach están muy resguardadas del exterior.

BBC Mundo intentó hablar con el abogado Stambaugh, pero no recibió respuesta.

Una figura extravagante

Conocedores de Palm Beach como el cronista social Laurence Leamer o el agente inmobiliario Rick Rose han apuntado en distintas entrevistas que el desprecio de una parte de la sociedad de Palm Beach hacia Donald Trump no es nada nuevo.

El periodista Ronald Kessler, autor de más de 20 libros sobre la Casa Blanca, el Servicio Secreto y agencias de inteligencia como el FBI o la CIA, cree que esta imagen de rechazo se está exagerando.

Donald Trump saluda

Reuters
Trump goza de apoyo en Florida, estado que ganó en las elecciones de 2016 y 2020.

En entrevista con BBC Mundo, Kessler recuerda que, tanto en 2016 como en 2020, una mayoría de la gente de Palm Beach votó por Trump.

“Siempre ha habido la conocida ‘vieja guardia’ que tiende a ser antisemita y antinegros y a la que nunca le cayó bien. El club de Trump admitía negros y judíos”, indica.

“A algunos no les gusta su estilo, piensan que es extravagante, algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero creo que es solo eso, un segmento de la población”.

Para Kessler, la idea de la carta no tiene fundamento legal.

“El hecho de que vaya a vivir allí no es tan distinto de lo que hacía cuando era presidente, que estaba de viernes a domingo o dos semanas en Navidad, o incluso antes de la presidencia”, afirma.

Map

La ciudad de las donaciones

Palm Beach es el segundo municipio del condado del mismo nombre y recibió categoría de ciudad el 17 de abril de 1911, tras descubrirse que la vecina West Palm Beach iba a intentar anexarse la isla ese mismo año.

Después de más de 100 años de elegante evolución, Palm Beach es una comunidad volcada en los eventos sociales, no en vano el conjunto de sus residentes dona más dinero per cápita a organizaciones caritativas que cualquier comunidad de todo Estados Unidos.

“La ciudad gira en torno a los bailes caritativos que se organizan”, señala Ron Kessler.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
En Palm Beach se celebran numerosos eventos de recaudación de fondos para donarlos a causas sociales.

“Ponen tanta atención en las decoraciones y en la comida como en el dinero que donan. Hay comités para estos bailes, se dan peleas internas para ver quién es el miembro de la alta sociedad más querido o la reina social de Palm Beach”, agrega.

“Esa es su industria. Son todos ricos, no necesitan trabajar, por lo tanto, tienen esa forma de socializar y estas jerarquías”.

Mar-a-Lago

Trump aterrizó en ese ambiente en 1985 cuando compró Mar-a-Lago por US$10 millones.

La mansión de 126 habitaciones había sido propiedad de Marjorie Merriweather Post, dueña de General Foods, que murió en 1973 y se la dejó en herencia al gobierno de Estados Unidos como una posible “Casa Blanca de invierno”.

El gobierno la devolvió en 1981. Después de comprarla, Trump se gastó millones en rehabilitar la propiedad mientras vivía allí por temporadas, generalmente entre noviembre y mayo, cuando el clima de Florida es atemperado.

Vista aérea de Mar-a-Lago

Reuters
El club Mar-a-Lago tiene 7 hectáreas de extensión.

A principios de los 90, Trump entró en dificultades financieras por la caída de los precios de los inmuebles y el fracaso de varios de sus negocios y le dijo al ayuntamiento que no podía hacerse cargo de los US$3 millones anuales que costaba el mantenimiento.

Fue entonces cuando se firmó el acuerdo por el que Trump pudo convertir Mar-a-Lago en un club social en el que, hoy día, los miembros pagan una cuota inicial de US$200.000 y una tarifa anual de US$14.000.

Mar-a-Lago es lo más cercano al paraíso. Lo dice Trump y yo estoy de acuerdo”, sostiene Ron Kessler, que ha visitado el lugar en varias ocasiones.

“Cualquiera que está allí queda deslumbrado por la belleza, el follaje, el agua a los dos lados de la isla, el beach club que está en el océano, las dos piscinas climatizadas a unos 25 grados todo el año, la comida, las bebidas… es espectacular, una maravilla”.

Autoridades esquivas

La descripción que realiza el escritor estadounidense encaja con el porte de las otras mansiones que se adivinan detrás de las verjas y las frondosas palmeras.

Fachada en la avenida Worth

BBC Mundo
Hay mucha reserva de las autoridades y los residentes de Palm Beach para hablar con la prensa.

Cuando intento acercarme a Mar-a-Lago desde la zona norte, una barrera similar a la que había en el puente indica que el paso de todos los vehículos, excepto los de los residentes, está prohibido.

Hay un control policial a un kilómetro y medio de distancia de la casa de Trump. Los agentes explican que el perímetro seguirá activo durante unos días.

“Poco a poco recuperaremos la normalidad, ahora está todo muy reciente y las amenazas son reales“, nos dice uno de los policías.

Tanto la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach como el Departamento de Policía de la ciudad responden a nuestras preguntas con el mismo mensaje: “La prioridad es garantizar la seguridad no solo de Trump sino de todos los residentes”.

Seguidores de Trump y un vehículo del sheriff del condado de Palm Beach

EPA
La Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach lleva años colaborando con el Servicio Secreto para la protección de Trump y su familia.

Respecto a la disputa por la posible residencia permanente de Trump, las autoridades de la ciudad se muestran esquivas.

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa, la republicana Gail Coniglio, no reacciona a nuestra solicitud de entrevista.

El administrador de la ciudad, Kirk Blouin, nos hace llegar un escueto mensaje: “El Ayuntamiento no está al tanto de la intención de Trump en este sentido. Cuando sepamos, como un hecho, que el presidente Trump pretende residir en Mar-a-Lago abordaremos el asunto de la forma apropiada”.

Una función positiva

Por su parte, el comisionado Mack Bernard, del gobierno del condado, intenta encontrar las ventajas de tener una figura tan relevante en el vecindario.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
La diferencia de riqueza entre Palm Beach y su vecina West Palm Beach es abrumadora.

“Cuando tienes un expresidente que vive en tu distrito, mi forma de pensar es preguntarme qué cosas positivas pueden salir de esto”, le dice Bernard a BBC Mundo.

Para el comisionado, Trump podría ayudar a la ciudad y al condado a abordar mejor los problemas causados por la pandemia.

“Tenemos muchos residentes que no han sido vacunados y también hay muchos de sus seguidores que no creen en el distanciamiento social o en la importancia de llevar mascarilla”, expone.

Playa de Palm Beach

BBC Mundo
La playa de Palm Beach tiene unos 5 kilómetros de extensión.

“Al igual que hay expresidentes que adoptan causas que son monumentales y pueden cambiar el país, espero que mientras Trump sea uno de nuestros residentes use su poder y su micrófono para influir en la actitud de sus seguidores y abogar por que los residentes del condado de Palm Beach sean vacunados”.

Queda por ver si los reservados habitantes de Palm Beach verían con buenos ojos esta nueva función del expresidente y terminarían por acogerlo como uno de los suyos.


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