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Cuartoscuro Archivo
Hampa del periodismo, la nueva expresión de AMLO para referirse a la prensa
"En el hampa del periodismo se usa mucho que la calumnia cuando no mancha, tizna", aseguró.
Cuartoscuro Archivo
23 de mayo, 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador usó este jueves una nueva expresión para referirse a la prensa, al acusar que el “hampa del periodismo” está afectando a su gobierno.

Cuando lo cuestionaron en su conferencia matutina sobre los problemas en el sector salud y sobre los despidos de médicos y enfermeras en varios estados, López Obrador aseguró que no se está despidiendo a nadie y utilizó ese calificativo.

Lee: Dichos del presidente incentivan ataques a la prensa, dice ONG; AMLO niega bots a favor del gobierno

“No sé está despidiendo a nadie, es propaganda, es para afectarnos, ya ven cómo es el hampa del periodismo, no todos, desde luego, pero en el hampa del periodismo se usa mucho que la calumnia cuando no mancha, tizna’.

Lee: Prensa fifí, calumnia y una volada: las calificaciones de AMLO contra el periódico Reforma

“Prensa fifí” es otra de las expresiones más recurrentes que el presidente ha utilizado en reiteradas ocasiones, incluso desde la campaña presidencial, para referirse, según él a la “prensa conservadora”, la que no está de acuerdo con sus acciones.

¿Qué son para López Obrador los fifís? “Son fantoches, conservadores, sabelotodo, hipócritas, doble cara”, así los ha definido cuando ha mencionado el término. También ha usado la expresión “periodistas chayoteros” .

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo que llamar “fifi” a la prensa no es insulto, ni discriminatorio: “Es una forma de referirse a un grupo conservador”.

En una de la conferencias, el mandatario destacó la prudencia de los periodistas y les dijo: “Aquí los están viendo y si ustedes se pasan pues ya saben lo que sucede, no”.

Al día siguiente dijo que se malinterpretó su mensaje sobre la prensa y que no era ninguna amenaza e insistió en que él se refería a que iba a ejercer su derecho de réplica y que no habrá censura por parte del gobierno.

La organización Artículo 19 advirtió que las expresiones del presidente en contra de la prensa pueden incentivar ataques contra periodistas.

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El conmovedor reencuentro entre un niño robado y la familia que llevaba buscándolo casi 40 años
Javier Matías Darroux Mijalchuk se convirtió en el "nieto 130", el más reciente caso de un argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.
14 de junio, 2019
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Durante casi 40 años, Roberto Mijalchuk dejó activa una línea de teléfono, con la esperanza de que algún día sonara el aparato y pudiera reencontrarse con su hermana desaparecida.

Pero cuando sonó, no fue su hermana la que apareció, sino su sobrino, que en el momento de la desaparición estaba con su madre y entonces tan solo tenía pocos meses de vida.

“Gracias, tío, por no dejar de buscarnos”, manifestó Javier Matías Darroux Mijalchuk esta semana ante la prensa, tras descubrir que es hijo de desaparecidos durante el último régimen militar en Argentina, entre 1976 y 1983.

Darroux Mijalchuk, de 41 años, fue presentado esta semana como “el nieto 130”, el más reciente argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.

El joven protagonizó un emotivo reencuentro público con su tío en una multitudinaria presentación, con el objetivo de llegar a conocer más detalles de su pasado y animar a otros a dar un paso al frente, “juntar coraje” y descubrir la verdad.

“Muchos en situación similar”

Javier Matías Darroux Mijalchuk siempre supo que los padres que le criaron no eran su familia biológica, pero no se interesó por su pasado hasta hace unos años.

“Para mí, desde un convencimiento muy interno, tenía la certeza de que mis padres podrían haber sido desaparecidos por la dictadura militar, pero yo estaba bien con quien era y no me interesaba en una búsqueda con resultado incierto que desgastaría mis energías vanamente”, recordó en la comparecencia pública celebrada en la sede de Abuelas en Buenos Aires.

Pero algo cambió en 2006. Fue entonces “cuando entendí el egoísmo de mi postura”, dijo.

“Si no era importante para mí —o eso creía—, tenía que ser consciente de que en el otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela”.

Animado por su pareja y dos amigos, Javier se acercó a la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que lleva más de cuatro décadas buscando a desaparecidos y sus hijos.

Ello activó el proceso para poder encontrar sus raíces y descubrir que era hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

“Creo que hay muchos a quienes les pasa una sensación similar, así que los invito a juntar coraje y a acercarse” a Abuelas, instó.

La organización, presidida por Estela De Carlotto, estima que cerca de 500 bebés fueron robados por el gobierno militar, y calcula que el régimen hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales.

La búsqueda y las dudas

Según explica Abuelas en su página web, los “secuestros” de la familia del “nieto 130” empezaron con su padre, Juan Manuel Mijalchuk, quien trabajaba en tareas administrativas en la Universidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y desapareció a principios de diciembre de 1977.

La última vez que un familiar lo vio fue discutiendo “acaloradamente con cuatro hombres que lo subieron a una Chevy azul metalizada”.

Tras ello, su mujer, Elena, quien por entonces estaba embarazada por segunda vez, recibió una carta firmada por su marido en la que le indicó un lugar y una fecha para encontrarse. Sus padres le llevaron a ese enclave, junto a su bebé de pocos meses, y esa fue la última vez que los vieron.

Javier Matías fue encontrado abandonado en una calle que se encontraba a tres calles de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención del régimen militar, que apresó allí a cerca de 5.000 personas secuestradas, recoge la Agencia Efe.

Lo dieron en adopción legal a una familia que lo crió bien, que nunca le ocultó que era adoptado pero que no sabía su procedencia real, según esa misma fuente.

Desde entonces, el hermano de su madre, su tío Roberto, “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”, destacó Javier Matías ante los medios.

El joven agradeció en numerosas ocasiones la persistencia de su tío, quien denunció a finales de los 90 la desaparición de su hermana, su cuñado y su sobrino, y acabó recibiendo la famosa llamada de Javier Matías hace unos años.

No obstante, el “nieto 130” matizó que la “alegría siempre es parcial”. El hecho de encontrarme implica que él nunca va a volver a ver a su hermana”, explicó.

Y es que las dudas persisten sobre el paradero de sus progenitores y qué ocurrió con el embarazo de su madre, una de las razones por las que Javier decidió contar su historia ahora e intentar conseguir así mayor información, según recogen los medios argentinos.

“La convicción de lucha y búsqueda no termina”, señaló.

“Yo necesito saber la verdad de qué sucedió con ellos. Y necesito saber si tengo un hermano o una hermana”.


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