Hay 11 estados con mala calidad del aire, pero no para todos hay información suficiente
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Cuartoscuro

Hay 11 estados con mala calidad del aire, pero no para todos hay información suficiente

El mayor índice es Morelos con 165 puntos, le siguen Pachuca y Veracruz. Algunas entidades no cuentan con sitios donde se registren sus índices.
Cuartoscuro
13 de mayo, 2019
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La contaminación atmosférica no es solo un tema de la Ciudad de México, en al menos otros diez estados se rebasan los límites del Índice de Calidad del Aire (ICA), sin embargo los datos no son accesibles en todos los casos y en algunos las cifras estatales no concuerdan con la medición federal.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire (SINAICA), los once estados que, en este momento, rebasan los límites del ICA son: Durango; Jalisco; Guanajuato; Michoacán; Hidalgo; Estado de México; Ciudad de México; Morelos; Puebla; Tlaxcala, y Veracruz.

El ICA es una medida a través de la cual se sabe qué tan contaminado se encuentra el aire y cuáles podrían ser los efectos en la salud. Este índice analiza el nivel de cinco contaminantes: dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas suspendidas.

La escala va de 0 a 500. Si el índice es de 0 a 50, se considera bajo y la calidad del aire “buena”; de 50 a 100, la situación es regular, y la contaminación “moderada”; de 101 a 150, es alto y la contaminación “mala”; de 151 a 200 es muy alto, y la contaminación “muy mala”; de 201 a 300 la contaminación se califica como “extremadamente mala”, y  de 301 a 500 se considera “peligrosa”.

De los once estados marcados por el SINAICA, los que registran una mayor contaminación del aire son Morelos con 165 puntos, Veracruz con 159 y Hidalgo que tiene 152 puntos.

El SINAICA detalla que cada estado brinda la información sobre sus niveles de contaminación del aire y con base en ello determina las entidades que rebasan los límites y las que mantienen una contaminación aceptable.

Sin embargo al revisar los registros locales de estas 11 entidades para compararlos con la información del SINAICA, se encuentran algunas discordancias, pues mientras en el Sistema Nacional los datos señalan mala calidad del aire, al consultar los datos por estado las cifras cambian.

Por ejemplo, en el caso de Durango, el Sistema de Monitoreo de la Calidad del Aire local muestra que el registro máximo en la entidad es de 91 ICA, es decir 9 puntos abajo del límite de 100, su situación atmosférica es regular y no rebasa el límite establecido para decir que tiene una contaminación “mala”.

En Jalisco, el sitio de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial muestra que el nivel máximo registrado es de 103 puntos Imeca, pero solo en el municipio de Las Pintas, donde la contaminación es “mala”, en el resto del estado hay condiciones regulares y aceptables.

En el municipio de Las Pintas el riesgo para la población es “moderado” y advierten que aunque pueden realizarse actividades al aire libre, los menores de edad, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias pueden presentar molestias.

En Guanajuato, la Secretaría de Medio Ambiente local detalla que el municipio de Celaya, tiene una calidad del aire “no satisfactoria”, mientras que en Abasolo, Irapuato y Silao la calidad es satisfactoria. El resto de los municipios tiene una calidad buena. Este estado no muestra registros numéricos. 

El estado de Michoacán no cuenta con una página donde se registre la calidad del aire, por tanto, lo único que se sabe es lo que indica el SINAICA.

Hidalgo tampoco cuenta con una página oficial para presentar estos datos, pero la página aqicn.org, que registra los niveles de contaminación del aire en el mundo con información de medidores oficiales de cada estado, dice que en Pachuca hay 152 puntos y en municipios como Ciudad Sahagún 147 puntos.

Para el Estado de México y Ciudad de México, los datos oficiales se encuentran en la página de la Secretaría de Medio Ambiente, en su apartado de calidad del aire.

La entidad mexiquense tiene seis municipios (Tepotzotlán, Naucalpan, Neza, Tlalnepantla, Tultitlán y Ecatepec) con mala calidad del aire, con registros de entre 101 y 140 puntos.  

Mientras que la capital del país se mantiene con 140 puntos, con once de sus alcaldías (Tlalpan, Azcapotzalco, Coyoacán, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Cuajimalpa, Iztapalapa, Tláhuac y Coyoacán) entre 116 a 136 puntos.

Morelos y Tlaxcala tampoco cuentan con datos oficiales que puedan compararse con lo registrado por el SINAICA. Para ambos casos la página agic.org cuenta con ifnormación. En Morelos hay 165 ICA y en Tlaxcala 75.

Sobre Puebla no hay mayor información más que la del SINAICA.

Finalmente, Veracruz registra 159 puntos según aqicn.org.

En los últimos días se han registrado 20 incendios en la capital del país y otros 30 en el Estado de México. Siete más ocurrieron en Morelos, y cinco en Jalisco. Esta situación que pudo haber propiciado, en parte, el aumento de la contaminación.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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