Marina y Policía Federal niegan enviar elementos a la Guardia por falta de leyes secundarias
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Marina y Policía Federal niegan enviar elementos a la Guardia por falta de leyes secundarias

Ambas entidades dicen que no es posible aún enviar elementos ni iniciar reclutamiento de nuevos aspirantes, pese a despliegue anunciado ya por gobierno federal. El 14 de mayo inicia la discusión de iniciativa de ley en Senado.
Cuartoscuro
10 de mayo, 2019
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La Guardia Nacional, actualmente desplegada en varios municipios del país, es en realidad una fuerza 100 % militar, integrada solo por efectivos del Ejército y a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Esto, debido a que la Secretaría de Marina (Semar) y la Policía Federal (PF) no han transferido elementos o equipos a dicha fuerza, por la falta de un marco regulatorio y, en específico, por la ausencia de una la Ley de la Guardia Nacional que organice sus funciones.

De hecho, según la Marina y la propia Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), tampoco se puede iniciar el reclutamiento de la Guardia, pues no hay claridad legal en los requisitos, ni de evaluación, ni de adiestramiento de la nueva fuerza.

Así respondieron ambas entidades a solicitudes de información interpuestas por Animal Político, en las cuales se les requería conocer la fecha de transferencia de elementos de la policía naval y federal a la Guardia Nacional, así como la cantidad de efectivos.

Esta respuesta contrasta con lo dicho por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien refirió este 9 de mayo en su conferencia de prensa que ya tenían apoyo de policía naval y que hay avances en reclutamiento, entre otros aspectos.

El pasado 26 de marzo, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional en materia de Guardia Nacional. En los artículos transitorios se estableció que de forma inicial la nueva fuerza se conformaría con elementos de la policía militar, naval y federal que el presidente, vía acuerdos generales, designe para su transferencia.

Posteriormente, tanto López Obrador como el secretario de la Defensa Nacional anunciaron el arranque del reclutamiento de la Guardia Nacional. El 11 de abril se informó que el general Luis Rodríguez Bucio sería su comandante en jefe.

En tanto, el gobierno federal anunció el inicio del despliegue de elementos de esta fuerza en Veracruz y otros estados. Incluso esta semana, en una conferencia realizada desde Hidalgo, Obrador sostuvo que lo proceso de reclutamiento estaban en marcha.

El presidente ha sostenido que este despliegue es posible aun sin leyes secundarias ya que la reforma constitucional así lo permite de forma inicial. No obstante, Animal Político solicitó a Presidencia copia de los acuerdos que la reforma contempla para la transferencia de los elementos, y dicha oficina se negó a proporcionarlos.

La realidad legal

En el oficio 1567/19, fechado el 30 de abril, la Semar respondió que tiene prevista la transferencia de 6 mil 288 elementos de su policía naval a la Guardia Nacional. No obstante precisó que ello no ha ocurrido ni se tiene prevista una fecha para hacerlo.

¿La razón? La Marina argumenta la falta de la expedición de las leyes secundarias que contempla la reforma para darle un marco legal a la nueva fuerza a la cual enviaría a sus efectivos.

No se cuenta actualmente con la fecha en la que se comenzará a hacer la transferencia de elementos navales a la Guardia Nacional. Lo anterior, en razón de que actualmente, la organización, funcionamiento y marco jurídico que reglamentará la actuación de la Guardia Nacional, aún no se encuentra integrada (énfasis añadid por la propia dependencia)”, argumentó la dependencia.

Pero no es todo. Sobre los requisitos y evaluaciones que los policías navales tienen que cumplir para entrar a la Guardia, la dependencia argumentó que esto tampoco puede establecerse si la nueva fuerza no cuenta con su marco jurídico completo.

“Se hace de su conocimiento que actualmente la organización, funcionamiento y marco jurídico que reglamentará la actuación de la citada Guardia aún no se encuentra integrada, toda vez que al ser un proyecto de nación, se requiere que entren en vigor las leyes secundarias que establezcan los tipos de cursos, adiestramiento y capacitación, así como las formas de evaluación del personal que integrará la Guardia,  puntualiza la Semar.

En otro oficio (1505/19) fechado el 30 de abril y con el mismo argumento, la Secretaría de Marina señala que tampoco es posible conocer ni de requisitos de reclutamiento para nuevos aspirantes, ni de centros de reclutamiento. “La Guardia un no se encuentra integrada” señala.

Lee: ¿Qué delitos va a combatir? ¿Qué pasará con los soldados? Las claves de la Guardia Nacional

Una situación similar ocurre con la Policía Federal. Se solicitó a dicha corporación así como a la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) –a la que constitucionalmente quedó adscrita la Guardia Nacional– conocer los requisitos de reclutamiento de nuevos elementos para la Guardia y la cantidad de policías federales transferidos.

En el oficio SSPC/ST/0171/2019, la SSPC dice que no es posible informar sobre requisitos y evaluación de reclutamiento de integrantes de la Guardia ni de policías transferidos, ya que esta carece aún de una ley que la regule.

“Las condiciones de operación, estructura, régimen, y actuación de los integrantes de la Guardia Nacional estarán previstos en la Ley correspondiente (…) por tanto las atribuciones y vinculación de la estructura orgánica de la Guardia Nacional se encuentran en etapa de integración”, señaló la dependencia.

Exactamente la misma respuesta proporciona la dependencia en cuanto a la posibilidad de que ya funcionen centros de reclutamiento, pues sostiene que sin ley no es posible; también dijo que tiene registrados cero elementos transferidos desde sus divisiones a la Guardia Nacional.

Soldados y opacidad

En las imágenes que se han difundido tras el anuncio del gobierno federal del despliegue de elementos de la Guardia Nacional en Veracruz y otros estados se aprecia a elementos del Ejército en el terreno con gafetes de dicha fuerza, y a otros elementos con uniformes de Guardia Nacional. Todos esos uniformes fabricados por la propia Sedena.

Luis Rodríguez Bucio, nombrado comandante de la Guardia Nacional, es de hecho general de brigada de la propia Defensa Nacional.

Pero hasta ahora no se han dado detalles precisos ni del total de elementos transferidos, ni de las circunstancias en que esto habría ocurrido, ni de los requisitos o capacitación en seguridad pública que los soldados enviados habrían cumplido, si es que fue el caso.

Animal Político solicitó a la Sedena la misma información que a la Semar, SSPC y Policía Federal, pero la dependencia pidió un plazo de prórroga para dar alguna respuesta.

Lo que también se hizo fue solicitar a la Oficina de la Presidencia los “acuerdos generales” que según la reforma constitucional de Guardia Nacional tuvo que haber firmado el presidente para enviar al menos a los elementos de policía militar a la nueva fuerza.

Sin embargo, en su respuesta a la solicitud, la Oficina de la Presidencia se negó a proporcionar dichos acuerdos al señalar que “no es un asunto de su competencia” y que, en todo caso, sería la Consejería Jurídica la que podría pronunciarse al respecto. Además, señala que tampoco es su obligación contar con la información que sustente los dichos y aseveraciones del presidente.

Semana clave para Ley de Guardia

El próximo 14 de mayo el Senado tiene previsto arrancar en comisiones el análisis del dictamen de la Ley de Guardia Nacional la cual, de acuerdo con la reforma constitucional ya publicada, debe expedirse a más tardar el próximo día 25 del mismo mes.

Los senadores han reiterado que no se trata simplemente de una ley orgánica sino de una norma que dará todo el sustento y arquitectura que requiere la Guardia Nacional, delimitando desde sus funciones y mecanismos de colaboración con otras entidades, hasta su organización interna, y los requisitos de formación, reclutamiento y disciplina de sus elementos.

Animal Político dio a conocer varios de los puntos clave que incluye la iniciativa que el gobierno federal entregó en el Senado para la expedición de la referida normal la cual, para su aprobación solo requiere de una mayoría simple, algo que Morena y sus aliados conjuntan por sí solos.

El colectivo #SeguridadSinGuerra emitió este 9 de mayo un pronunciamiento público en las instalaciones del Senado en el que exigieron que antes de la votación de un posible dictamen de Ley de Guardia Nacional, se realice un proceso de parlamento abierto para que expertos y activistas aporten puntos de vista que garanticen una norma que garantice que la Guardia será una fuerza civil efectiva y con respeto a los derechos humanos.

Aquí puedes consultar las solicitudes realizadas a las dependencias:

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Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
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La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


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