Mítikah ignoró acuerdo con Sedema y taló árboles con dolo, dice Sheinbaum
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Mítikah ignoró acuerdo con Sedema y taló árboles con dolo, dice Sheinbaum

La empresa que derribó 54 árboles en la calle de Real de Mayorazgo podría recibir una multa de hasta 50 mdp, además de sanciones penales.
Sedema
8 de mayo, 2019
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Para la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, la empresa Mítikah, que taló de forma irregular 54 árboles, el pasado fin de semana, actuó “con dolo” y por encima de la ley, por lo que recibirá las sanciones correspondientes.

La mandataria capitalina señaló que los responsables del proyecto tenían una mesa de trabajo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) para revisar el tema de impacto ambiental y las medidas de mitigación para la construcción del túnel de entrada a la torre que la empresa construye en la calle Real de Mayorazgo, en la alcaldía Benito Juárez.

Leer: Mítikah, la empresa que taló 54 árboles por construir un desnivel y que ahora recibiría una millonaria multa

Pese a que estaban en esta mesa “de la noche a la mañana fueron a talar los árboles”, agregó Sheinbaum, por lo que habrá sentencias administrativas y penales.

La dependencia encargada de investigar y determinar dichas sanciones será la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CDMX).

Entrevistada luego de la presentación del programa “Microcuadrantes del Centro Histórico”, la jefa de gobierno dijo que “no se trata de poner castigos ejemplares” por la tala de árboles, sino del cumplimiento de la ley.

“La ley es muy clara y en este caso particularmente, los que llevan el proyecto de Torre Mítikah, actuaron con dolo, desde mi perspectiva ¿por qué? Porque estaban en una mesa de trabajo con la Secretaría de Medio Ambiente”, agregó.

Un proyecto que estaba por culminar

La empresa Mítikah es una constructora que inició en 2008, la construcción de una torre de departamentos de lujo en la calle Real de Mayorazgo.

El proyecto de la empresa contempla una superficie de 4 mil 799 metros cuadrados y construcción de 3 mil 269 metros cuadrados.

El término de las obras estaba programado para finales de 2019. En algunos sitios de internet de venta de inmuebles se ofrecen los departamentos de Mítikah desde los 5 hasta los 25 millones de pesos.

En las últimas semanas, la empresa inició con la parte final del proyecto que incluía un paso a desnivel desde la avenida Universidad, hasta la entrada de la torre, para lo cual necesitaban talar decenas de árboles ubicados en la calle Real de Mayorazgo.

Leer: Las etapas y las metas del programa de siembra de árboles de AMLO 

El pasado sábado, nueve de sus empleados fueron detenidos por autoridades capitalinas al ser sorprendidos cuando subían los árboles derribados a dos camionetas. Los trabajadores talaron al menos 54 árboles.

Tras ser detenidos, los empleados mostraron un permiso temporal de impacto ambiental, emitido por la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) en noviembre de 2018, el cual necesitaba también la autorización de la Secretaría de Movilidad (Semovi) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), pero la empresa no cumplió con ello por lo que la tala de los árboles se hizo de manera irregular.

Fibra Uno, el fideicomiso de inversión en bienes raíces que invirtió en el proyecto de Mítikah, informó que los nueve empleados fueron liberados al determinarse que ellos no cometieron ninguna conducta ilegal, aunque este miércoles la PGJCDMX informó que apelará el auto de no vinculación a proceso de los presuntos responsables.

Asimismo, la Fiscalía Desconcentrada de Investigación de Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana continuará con las investigaciones del caso, a fin de determinar la responsabilidad penal de la persona moral, señalar a otros probables participantes y, del mismo modo, llevarlos ante el juez de control.

Como parte de estas investigaciones, la Procuraduría del Medio Ambiente y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT), denunció antes dicha fiscalía la tala de 13 árboles más en la misma zona, por lo que ya se iniciaron las indagatorias correspondientes.

A consecuencia de esta irregularidad, las obras fueron detenidas y Mítikah podría recibir una multa de entre 7 y 50 millones de pesos, además de perder el Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) que tenía, según informó la Sedema.

Con relación al avance de las obras, Claudia Sheinbaum destacó que aunque una parte del proyecto ya está construida, el gobierno capitalino canceló la siguiente etapa porque la empresa no tiene un estudio de impacto ambiental.

Según la mandataria, Mítikah solicitó autorización para la construcción de una torre adicional, la cual le fue negada por su administración.

Leer: El valor de los árboles para combatir la contaminación en el aire de las ciudades

“Lo presentaron todo en un oficio, y dijimos; no, no se puede presentar en oficio el incremento de miles de metros cuadrados de un proyecto (…) Aquí nadie está por encima de la ley, todos tenemos que cumplir”, declaró Sheinbaum.

“Árboles serían restituidos”: Müller

La extitular de la Sedema, Tanya Müller, asegura que su administración otorgó el permiso a Mítikah bajo la condicionante de que los árboles derribados serían sustituidos en una plazoleta peatonal que se construiría sobre el paso a desnivel.

Según Müller el Permiso Administrativo Temporal Revocable que tenía Mítikah, fue otorgado por un comité interinstitucional de la anterior administración que decidió aprobar el proyecto.

La exfuncionaria comentó al diario Reforma la autorización de Mítikah establecía que la constructora donaría parte de su terreno para ampliar el espacio público y construir nuevas banquetas con arbolado.

 

Con información de Notimex y Reforma (suscripción necesaria).

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'El núcleo del demonio': cómo era la tercera bomba atómica que EU alistaba para lanzar sobre Japón

Si Little Boy y Fat Man no lograban la rendición de Japón, EU ya tenía prácticamente listo a Rufus, un núcleo de plutonio que nunca explotó, pero sí causó muertes.
6 de agosto, 2021
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El 6 y 9 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki las dos únicas bombas nucleares que se hayan utilizado en una guerra.

Juntas fueron los ataques más letales que jamás hayan ocurrido, en los que se estima que murieron alrededor de 200.000 personas.

Desde la perspectiva de EE.UU., tenían el objetivo de presionar la rendición de Japón y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Y en caso de que no fueran suficientes, Washington tenía prácticamente lista una tercera bomba atómica.

Su apodo era Rufus, y consistía en un núcleo de plutonio, similar al que se utilizó en la bomba Fat Man, que detonó sobre Nagasaki.

Rufus nunca llegó a convertirse en una bomba funcional, pero sí causó dos accidentes letales, por lo que quedó grabado en la historia como “el núcleo del demonio”.

Hiroshima

Getty
La bomba Little Boy causó devastación en Hiroshima.

“Era esencialmente igual al núcleo de Fat Man”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares y autor del blog Nuclear Secrecy.

Eso quiere decir que podría haberse convertido en una bomba con capacidad de generar una explosión de unos 20 kilotones, como ocurrió en Nagasaki.

Según comunicaciones oficiales de EE.UU. citadas en un artículo de Wellerstein, una bomba fabricada a partir de Rufus tendría que haber estado lista para ser lanzada a partir del 17 o 18 de agosto de 1945.

En los primeros días de agosto de 1945, no estaba claro si dos bombas atómicas bastarían para doblegar a Japón, explica Wellerstein.

Solo después de su rendición el 15 de agosto “quedó claro que dos bombas habían sido ‘suficientes’, sino demasiado“, dice el experto.

Así que finalmente no fue necesario utilizar a Rufus.

“¿Qué ocurrió entre el 15 y el 21 de agosto? No lo sé”, escribe Wellerstein, pero lo que sí está documentado es que a partir del 21 de agosto, los investigadores del Laboratorio Los Álamos en Nuevo México, donde se diseñaron las bombas atómicas, comenzaron a utilizar este núcleo de plutonio para experimentos extremadamente peligrosos.

víctima de radiación.

Getty
Los efectos de la radiación pueden resultar letales para los humanos.

Cosquillas a un dragón

En 1945, los únicos núcleos de plutonio que se habían fabricado eran Rufus, Fat Man y el que se colocó en la bomba Gadget, que se utilizó en la prueba Trinity, el primer ensayo de una explosión nuclear que realizó EE.UU.

En Los Álamos, los investigadores querían averiguar cuál era el límite en que el plutonio se volvía supercrítico, es decir, querían saber cuál era el punto en que una reacción en cadena del plutonio desataría una explosión de radiación mortal.

Los Álamos

Getty
Los experimentos con Rufus se realizaron en el Laboratorio Los Álamos.

La idea era encontrar maneras más eficaces de lograr que un núcleo llegara al estado supercrítico y optimizar la carga de la bomba.

Manipular un núcleo de plutonio es una maniobra extremadamente delicada. Por eso los investigadores se referían a esos ejercicios como “hacerle cosquillas a la cola de un dragón”.

“Sabían que si tenían la desgracia de despertar a la bestia furiosa, terminarían quemados”, escribió el periodista Peter Dockrill en un artículo del portal Science Alert.

Según explica Wellerstein, quienes participaban en estos experimentos eran conscientes del riesgo, pero lo hacían porque era una forma de obtener datos valiosos.

Instantes letales

La primera víctima de Rufus fue el físico estadounidense Harry Daghlian, que para entonces tenía 24 años.

Fat Boy

Getty
Rufus serviría para usarse en una bomba de implosión como Fat Man.

Daghlian había trabajado en el Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. fabricó sus primeras bombas nucleares.

El 21 de agosto de 1945 Daghlian se dio a la tarea de construir una pila de bloques de carburo de tungsteno alrededor de Rufus.

Su idea era ver si lograba crear un “reflector de neutrones” en los que rebotaran los neutrones lanzados por el núcleo y de esa manera llevarlo de manera más eficiente al punto crítico.

Era de noche y Daghlian estaba trabajando solo, violando los protocolos de seguridad, según lo documenta el portal Atomic Heritage Foundation.

El joven científico ya había apilado varios bloques, pero cuando estaba terminando de colocar el último, su dispositivo de monitoreo le indicó que si lo hacía, el núcleo podría volverse supercrítico.

Era como jugarse la vida en un jenga extremo.

Maniobró para retirar el bloque, pero infortunadamente lo dejó caer sobre el núcleo, que entró en estado supercrítico y generó una ráfaga de neutrones.

Núcleo de plutonio

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción del experimento en el que Daghlian apilaba bloques alrededor del núcleo de plutonio.

Además, su reacción fue desbaratar la torre de bloques, así que quedó expuesto a una dosis adicional de radiación gamma.

Esos instantes resultaron letales.

Durante 25 días Daghlian soportó la dolorosa intoxicación radioactiva hasta que finalmente murió en el hospital. Se calcula que recibió una dosis de 510 rem de radiación iónica.

El rem es la unidad de medida de la radiación absorbida por una persona. En promedio, 500 rem resultan mortales para un humano.

“Eso es todo”

Tan solo nueve meses después el dragón volvió a atacar.

El 21 de mayo de 1946 el físico estadounidense Louis Stolin estaba practicando un experimento que había hecho varias veces.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción de la sala en la que Stolin realizaba su experimento.

Para entonces, Stolin era el mayor experto del mundo en el manejo de cantidades peligrosas de plutonio, según indica Wellerstein.

Junto a un grupo de colegas, estaba mostrando cómo llevar un núcleo de plutonio -Rufus en este caso- al punto supercrítico.

El ejercicio consistía en unir dos mitades de una esfera de berilio, formando un domo en el que los neutrones rebotaran hacia el núcleo.

La clave para no causar un desastre era evitar que las dos medias esferas cubrieran totalmente el núcleo.

Para ello, Stolin utilizaba como separador un destornillador que servía de válvula de escape para los neutrones. De esa manera podía registrar cómo aumentaba la fisión, sin que la reacción en cadena llegara al punto crítico.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
En medio del domo de berilio estaba el “núcleo del demonio”.

Todo iba bien, pero ocurrió lo único que no debía ocurrir.

A Stolin se le resbaló el destornillador y el domo se cerró por completo.

Fue solo un instante, pero bastó para que el núcleo llegara al punto crítico y liberara una corriente de neutrones que produjeron un intenso brillo azul.

“El flash azul fue claramente visible en toda la sala, a pesar de que estaba bien iluminada”, escribió en un reporte Raemer Schreiber, uno de los físicos que estaba viendo el experimento.

“El flash no duró más de unas décimas de segundo”.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una recreación del experimento en el que Stolin usaba un destornillador para impedir que el núcleo quedara totalmente cubierto.

Stolin reaccionó rápido y destapó el domo, pero ya era tarde: había recibido una dosis letal de radiación.

Nueve meses antes, él mismo había acompañado a su colega Daghlian durante sus últimos días de vida, y tenía claro que un destino similar le esperaba.

“Bueno, eso es todo”, fueron las primeras palabras que dijo, en todo resignado, después de que se le resbalara el destornillador, según lo recuerda Schreiber en su reporte, citado por Dockrill en Science Alert.

Las estimaciones indican que Stolin recibió en su cuerpo 2.100 rem de neutrones, rayos gamma y rayos x.

Su agonía duró nueve días.

En ese periodo sufrió náuseas, dolor abdominal, pérdida de peso y “confusión mental”, según lo describe Wellerstein en un reportaje de la revista The New Yorker.

Finalmente murió a los 35 años en el mismo cuarto del hospital en el que había muerto su colega Daghlian.

Irónicamente, apunta Wellerstein, Stolin estaba haciendo el procedimiento para que sus colegas aprendieran la técnica en caso de que él no estuviera presente.

bomba nuclear

Los Álamos National Laboratory
Las bombas nucleares son las armas más destructivas y mortales que se hayan creado.

El fin de la maldición

Los accidentes de Daghlian y Stolin sirvieron para que se fortalecieran las medidas de seguridad en los procedimientos con material radioactivo.

A partir de entonces, este tipo de ejercicios comenzaron a maniobrarse de manera remota, a una distancia de unos 200 metros entre el personal y el material radioactivo.

“Sus muertes ayudaron a incitar una nueva era de medidas de salud y seguridad”, dice el portal de Atomic Heritage Foundation.

Según los archivos de Los Álamos, el “núcleo del demonio” fue derretido en el verano de 1946 y se utilizó para fabricar una nueva arma.

“En realidad el núcleo del demonio no era demoníaco“, dice Dockrill.

“Si hay una presencia maligna aquí, no es el núcleo, sino el hecho de que los humanos se apresuraron a fabricar estas terribles armas”, sentencia el periodista.


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