Trabajadores desmantelan obras del NAIM, pero no hay un plan para el terreno en Texcoco
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Foto: Elizabeth Cruz

Trabajadores desmantelan obras del NAIM, pero no hay un plan para el terreno en Texcoco

Ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ni Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México han informado sobre el destino que tendrá el lugar donde se construía el NAIM, ni qué pasará con la cimentación que ya se había hecho para el proyecto.
Foto: Elizabeth Cruz
8 de mayo, 2019
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A las 8 de la mañana, frente a una de las puertas de lo que iba a ser el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, todavía se congregan los pocos obreros que siguen entrando a trabajar al perímetro. Pero ya no construyen; por el contrario, están desmantelando las instalaciones que las empresas participantes habían montado para la obra.

Este mismo mes, según les han dicho sus jefes, se acabará el trabajo, habrán retirado toda la maquinaria y oficinas, y el proyecto quedará abandonado por completo. Lo único que continuará es la construcción de un puente, uno de los tres que se habían planteado para el acceso, y que como es el único que ya iba avanzado va a terminarse. Conectará la autopista Peñón-Texcoco con lo que sea que pase en ese terreno.

Ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ni Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), la empresa de participación estatal que construía el NAIM, han presentado un proyecto para recuperar el terreno e informar qué pasará con la cimentación que ya se había hecho para el aerouperto, que, según el nuevo gobierno, tenía un avance real de 21 %.

Leer: Estudiantes de Derecho del ITAM promueven amparo contra la consulta del NAIM

Alejandro Vázquez es un empleado que llevaba un año trabajando en supervisión de losas. Aunque desde julio, que Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia, se hablaba de cancelar el NAIM, y en octubre el equipo de transición organizó una consulta en la que se apoyó esta cancelación, Vázquez cuenta a Animal Político que fue hasta enero cuando realmente se frenó la construcción y empezaron a despedir gente. Él es de los pocos que ha continuado con su labor.

“Monitoreando las losas: si se está sumiendo, no se está sumiendo. Que ya están, ya se les echó el concreto”, explica.

—¿Qué les han dicho sobre la suspensión? —, se le pregunta.

“A nosotros nada. Nada más el patrón dijo: ya nada más 15 días nos quedan de trabajo”.

Otros empleados dejaron de trabajar durante un par de meses, como Fernando Jiménez, de Proyectos y Montajes Electromecánicos de México, porque en enero les terminaron el contrato que tenían para construir y a principios de abril los volvieron a llamar, con el mismo sueldo, pero para un nuevo propósito: el de retirar todo.

“Ahorita lo que estamos haciendo es desmantelando la estructura de construcción, propiamente, en este caso son concreteras que estamos retirando, que eran para producir concreto para la obra”, dice. “Trabajamos medio año, se instalaron tres concreteras”.

Ninguno de los trabajadores consultados recibió alguna oferta para ir a trabajar al aeropuerto Felipe Ángeles que el actual gobierno propone construir a partir de la base aérea de Santa Lucía, en lugar del de Texcoco. La única información que dice tener Jiménez es que la próxima semana se queda sin trabajo y la obra queda abandonada completamente.

Leer: Terminal de Santa Lucía se inaugurará en 2021 pero operará a toda su capacidad en 2069

Gonzalo Padilla, que trabaja para la cementera Holcim, calcula que solo queda el 2 % o menos del personal que llegó a trabajar en el NAIM. Antes, recuerda, había gente las 24 horas, porque podía ser que la empresa les dijera que hacía falta colar concreto en la noche. Ahora, en cambio, solo cubren un turno de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

“Estamos hablando de unas, no sé, 300 gentes, 500; nada. De 12 mil, 15 mil gentes que había trabajando. La cantidad de gente que hay ahorita es nada, más bien son administrativos, guardias, gente desmantelando plantas, oficinas, nada más”, explica.

Padilla coincide en que la única información que tienen es que este mes se entrega todo lo que quede pendiente y se acaba la obra, después de que a partir de enero empezaron a parar contratos, se dejó de suministrar concreto y se fue dando de baja al personal.

—¿Usted votó en la consulta de octubre? —, se le cuestiona.

“No. Pues era nuestro trabajo, era como darme una puñalada a mí mismo”.

Él coordinaba a un equipo de 60 personas, algunos de ellos que se mudaron a vivir a Texcoco, en tres casas que la empresa rentó con ese objetivo.

La mañana de este martes, apenas pasa a recoger a cinco obreros en una camioneta que es de los pocos vehículos autorizados para entrar a la obra, que pronto quedará cerrada definitivamente.

Foto: Elizabeth Cruz

Una obra “en etapa de suspensión”

El 26 de abril en la conferencia matutina en Palacio Nacional, se presentó al arquitecto Iñaki Echeverría como responsable de elaborar un plan para que el área se convierta en un parque ecológico, pero él mismo aclaró que todavía no se tiene el proyecto.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del NAIM, aprobada desde 2014, prevé que si el promovente de la obra, es decir, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, se desiste de la ejecución del proyecto, tiene que presentar un Programa de Restauración Ecológica que describa las acciones destinadas a “la restauración del sitio y a la demolición, retiro y/o uso alternativo de la construcción llevada a cabo”.

El 2 de diciembre, un día después de iniciado el nuevo gobierno, hubo una sesión extraordinaria del Consejo de Administración del GACM en la que se ordenó evaluar la obra para que el “Consejo pueda instruir al Director General llevar a cabo la suspensión de los trabajos”, según consta en el acta de la sesión, de la que Animal Político tiene copia.

El titular de la SCT y presidente del Consejo, Javier Jiménez Espriú, reveló al empezar el año que esa orden se había dado el 27 de diciembre. Pero a pesar de que han pasado más de cuatro meses, todavía no se ha presentado ningún proyecto para el terreno de lo que iba a ser el aeropuerto ni se cancelaron del todo los trabajos.

“El Programa de Restauración Ecológica no es aplicable debido a que el proyecto se encuentra en las etapas de suspensión y terminación anticipada, y por ende se realizan algunas actividades con el objetivo de resguardar las estructuras y equipos, las cuales requieren seguimiento de las condicionantes y medidas de mitigación aplicables”, señaló el GACM en respuesta a una solicitud de información en marzo pasado.

Comunicación Social del Grupo Aeroportuario confirmó que se está estudiando la situación entre la SCT y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y todavía no hay un plan alternativo.

Como se pudo constatar en una visita a la zona, los trabajos al interior han continuado hasta este mayo, y al exterior seguirán unos meses más: a un kilómetro de la puerta 7, por la que se entraba al terreno, medio centenar de obreros continúa la construcción de un puente vehicular, a cargo de la empresa Coconal.

Los trabajadores dicen que no tienen permitido dar información; uno asegura que ni siquiera está seguro de si el puente es parte del aeropuerto, porque solo ha escuchado que es “para algo de los militares”.

Un supervisor, que prefiere no dar su nombre, comenta que ese contrato sigue hasta septiembre, y una vez terminado el puente, quedará toda la zona vacía.

“Ese puente ya se empezó y para dejar un puente inconcluso… no tiene caso. Además es un puente que va a servir para la pista, cuando quieran acceder, pues ya van a entrar por ahí”, detalla.

Del resto, señala, a partir de enero las empresas se enfocaron en ver qué se necesitaba para cerrar los contratos, de acuerdo con la Ley de Obras Públicas, y retirarse.

“Se entrega de acuerdo a lo que es la cuestión ambiental, como lo marca la factibilidad. Por ejemplo, si colocaste una plancha de concreto, se demuele, se recoge el escombro y se entrega en un lugar que esté acreditado para recibir el escombro. No quiere decir que vas a dejar la plancha, a menos que sea de utilidad para las personas”, comenta.

Explica que las empresas están retirando su maquinaria y las oficinas que instalaron en el campamento, pero que el material que ya se había pagado para la obra se queda ahí, y por eso es que la Policía Federal lo está resguardando.

Efectivamente, las patrullas que hacen rondines constantes son visibles desde afuera de la reja que delimita lo que sería el aeropuerto. En esa zona impenetrable, las plantas han ido creciendo en un jardín que con piedras y madera anunciaba “NAIM”, y ya empiezan  a desgastarse o ser vandalizados los letreros que advertían “hombres trabajando” o que ofrecían teléfonos para denunciar cualquier acto de corrupción.

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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