Producción de Pemex baja en abril; AMLO promete que la empresa será palanca del desarrollo desde 2022
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Producción de Pemex baja en abril; AMLO promete que la empresa será palanca del desarrollo desde 2022

Aunque había aumentado en febrero, en marzo y abril fue de nuevo a la baja la producción de crudo; el gobierno de López Obrador dice que tiene un plan para revertir esa tendencia.
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26 de mayo, 2019
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Una de las principales apuestas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es el sector energético y el rescate de Pemex; sin embargo, los datos oficiales más recientes muestran que ese esfuerzo, al menos al cumplirse el primer cuatrimestre de 2019, aún no logra levantar la producción petrolera, indicador clave para la compañía. 

De hecho la tendencia ha sido negativa un par de meses al hilo, y en el primer trimestre del año los ingresos petroleros de México cayeron casi 25%. Aún así, el gobierno defiende tener un as bajo la manga: la explotación de una veintena de campos petrolíferos, en aguas y en la zona terrestre de Veracruz, Tabasco y Campeche.

El énfasis energético del gobierno de López Obrador -que distintas voces críticas tachan de anticuado, por apostar a la producción de combustibles fósiles y no a las energías limpias- se aprecia en las cifras de la Secretaría de Hacienda.

Mientras que el gasto en el sector Salud, por ejemplo, bajó 12.2% en el primer trimestre, y el del IMSS aumentó apenas 3.9%, respecto al del año anterior, el de la Secretaría de Energía tuvo un alza de 254.6%.

Es la dependencia federal que tuvo la mayor variación en el gasto, al alza en términos reales. La explicación oficial es que se destinaron más recursos a los programas de Coordinación de la Política Energética en Hidrocarburos; a Fondos de Diversificación Energética, e Investigación y Desarrollo Tecnológico en Materia Petrolera.

A eso se suma que el 3 de mayo pasado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció nuevas medidas de austeridad -que incluyen más recortes de personal-, y el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, dijo que los ahorros serían destinados a Pemex, empresa con una deuda superior a los 100 mil millones de dólares. La petrolera más endeuda del mundo. Suele decirse en cada reporte sobre esta empresa.

Este domingo, en Salamanca, aunque la empresa tiene esos problemas financieros, el presidente dijo que con los apoyos que le dará su gobierno -calculó 100 mdp de presupuesto adicional respecto al año pasado-, Pemex logrará ser a partir de 2022 una “palanca” de desarrollo para el país.

“Cuando tengamos ya una empresa fortalecida, ese es el propósito, lograrlo en tres años… Pemex va a tener ya ingresos suficientes para ayudarnos, para financiar el desarrollo, en la segunda mitad del gobierno”, expresó el mandatario.

“Esa es la estrategia, hasta el 2021 nosotros apoyando, respaldando, fortaleciendo a Pemex. Una vez que se consolide, ya 22, 23 y 24, Pemex empieza a apoyar y se convierte en palanca del desarrollo nacional, ese es el propósito”, agregó.

Estabilidad… a la baja

En comunicados previos, Pemex insistió en que que la actual administración federal había logrado “estabilizar” la caída en la producción petrolera.

“De enero a marzo, se logró estabilizar la caída en la producción de crudo en 1 millón 690 mil barriles diarios”, indicó Pemex el 30 de abril.

“El sector energético va bien y en especial Pemex, en donde se logró detener la caída en la producción de petróleo y estabilizarla en una producción promedio de un millón 700 mil barriles diarios”, refirió la empresa, citando al presidente, el pasado 21 de mayo.

Pero los datos más recientes, sobre abril, mostraron de nuevo una caída en la producción de crudo. Mientras que en abril de 2018 la producción fue de 1 millón 868 mil barriles diarios, en abril de este año fue de 1 millón 675 mil barriles diarios. Una baja de 10.3%.

Al comparar con mes con mes, abril de 2019 respecto a marzo,la baja en la producción de crudo fue de casi 1%.

En promedio, en lo que va de este año, la producción ha sido de 1 millón 672 mil barriles diarios. De mantenerse así, sería la cifra más baja desde 2014. En 2018, la cifra promedio anual fue de 1 millón 813 mil barriles diarios.

El mejor mes en lo que va de este año fue febrero, cuando se registraron  1 millón 701 mil barriles diarios, pero los dos meses siguientes, marzo y abril, han sido a la baja en forma consecutiva. 

En cuanto a la producción de gasolinas, las cifras también cayeron. En abril pasado se registró la producción de 196 mil 900 barriles diarios, mientras que en abril de 2018 fue de 276 mil 800 barriles diarios. Un 28% menos.

Al comparar abril de 2019 con marzo, la baja en la producción de gasolinas fue de 1.8%.

En tanto, la importación de gasolina del extranjero  -que el gobierno de López Obrador promete reducir para llegar a la autosuficiencia- en el mismo periodo aumentó 6.7%; aunque si se compara abril de 2018 con abril de 2019, hay una reducción de 5%.

Si se compara el primer trimestre de este año con el primer trimestre de 2018, los ingresos petroleros del país bajaron 24.7%, quedándose en 179,034 millones de pesos.

Pemex, con el gobierno de López Obrador, se planteó como meta que para 2024 su producción sea de 2 millones 200 mil barriles diarios, en promedio anual.

Con ese fin, Hacienda anunció estímulos fiscales para Pemex, que le permitirían al menos este año tener 30 mil millones de pesos adicionales, y destinarlos “para incrementar la inversión en exploración y producción, así como para mejorar su balance fiscal”.

A qué le apuesta el gobierno de AMLO

La apuesta de Pemex y del gobierno de López Obrador es que 22 campos de extracción, cuyo desarrollo presumen haber detonado, sirvan para iniciar una tendencia positiva o de alza constante; 12 de ellos iniciarán producción en 2019, según informó la empresa.

La previsión de la administración federal es que, entre octubre y noviembre, esos campos comiencen a generar barriles.

“Todo lo relacionado con la infraestructura de los 20 nuevos campos de este año está contratada al cien por ciento y en ejecución. Mientras que la infraestructura para los campos Onel y Yaxché está en proceso de licitación y se espera tenerla contratada en julio de este año”,  dijo el 21 de mayo el director de Pemex, Octavio Romero.

“Se prevé desarrollar entre 20 y 40 campos por año a lo largo del periodo de esta Administración. Ello nos permite estimar con buen grado de certeza, que vamos a lograr el objetivo de incrementar la producción en los próximos años”.

Dieciséis de estos campos, según el gobierno, están en aguas someras, en el mar, corresponden al litoral de Tabasco y a la Sonda de Campeche, y cuatro a tierra, tres en el estado de Tabasco, y uno en el estado de Veracruz, Ixachi.

Nunca se habían desarrollado en un año 20 campos nuevos, presume esta administración.

“Aquí observamos que es el 2003 el año en que más campos se desarrollaron, ocho y a partir de ese año, cuatro, cuatro, tres, dos, así hasta llegar al año 2015, en que sólo se desarrolló un campo, y 2016, 17 y 18 ni siquiera un campo. Eso también explica la caída de la  producción”, explicó el director de Pemex en una conferencia mañanera.

La actividad petrolera estimada para los próximos años, aseguró Romero, será un detonante decisivo para la economía en nuestro país.

Leer: Fitch Ratings baja calificación crediticia de Pemex; AMLO acusa a la agencia de hipócrita 

“Se estima perforar alrededor de 500 pozos, construir más de 100 plataformas de producción marinas e instalar más de cuatro mil kilómetros de ductos, lo que generará alrededor de 47 mil empleos promedio por año”.

Otro elemento clave en el proyecto de López Obrador, es el rescate de seis refinerías y la construcción de una nueva en Dos Bocas, Tabasco, aunque según un estudio del IMCO, esa inversión solo tiene un 2% de probabilidad de éxito. Además, estaría lista hasta dentro de tres años, si se cumple lo que prometió el jefe del Ejecutivo.

Leer: ¿Es viable construir Dos Bocas en tiempo y forma como dice AMLO?Analistas ven riesgos  

Mientras las cifras de Pemex muestran que aún no hay una “detonación” de la producción de crudo, el gobierno por otro lado presume que ya se tienen resultados en otro rubro energético, el del combate del robo de combustible.

Según dijo el presidente López Obrador este 25 de mayo, el llamado huachicoleo ya se redujo hasta en un 95%, y este año habría ahorros por unos 50 mil millones de pesos.

“Estamos animados y se va a apoyar todavía más a Pemex”, expresó el mandatario. 

Desde su etapa de candidato, López Obrador criticó que gobiernos anteriores desmantelaron a Pemex, y que la Reforma Energética implementada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, que abrió la puerta a privados para la exploración y producción de petróleo, fue un “fracaso” para el país.

Leer: El Sabueso: AMLO dice que la Reforma Energética es un fracaso, ¿pero qué ha dejado a favor y en contra su aprobación?

Si bien el presidente dijo que su gobierno no cancelaría los contratos establecidos con privados, sí retó a esas empresas a aumentar su producción, y a competir con lo que haga Pemex, que sin corrupción sí lograría mejorar sus resultados, según prometió el 18 de marzo.

“Explorar y  perforar pozos en donde hay petróleo, no como los hicieron los gobiernos anteriores, que invertían en agua profundas en donde no está
seguro de que haya petróleo o los costos de extracción son muy elevados”.

Tanto la OCDE como el Banco de México, han señalado que Pemex podría poner en peligro la estabilidad macroeconómica del país, pues afecta la deuda pública y podría provocar una reducción de la calificación soberana; calificadoras y analistas han criticado el desdén hacia la inversión privada, o a que se haga una inversión millonaria en refinería Dos Bocas, en lugar de centrarse en el negocio de la exploración y producción.

Por otro lado, el presidente López Obrador insiste en su apuesta por Pemex y el resto del sector energético, en darle estímulos fiscales extraordinarios y en gastar al menos 8 mil millones de dólares en la refinería de Dos Bocas, para que impulsen a la economía mexicana. Al final de su sexenio, las cifras hablarán por sí mismas.

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Por qué Nueva España se disgregó en tantos países tras la independencia de México y Centroamérica hace 200 años

El 2021 marca los 200 años del fin de la Nueva España, un extenso territorio dominado por la corona española que intentó mantenerse unido pero al final se fragmentó en múltiples países. ¿Cómo se dio tal transformación?
16 de septiembre, 2021
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Este septiembre es bicentenario para seis naciones de América Latina.

En ese mes, pero del año 1821, se dieron declaraciones de Independencia sobre la corona española que, después de varios experimentos políticos, concluyeron con el nacimiento de seis países que hoy conocemos: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Incluso los territorios de Chiapas, Yucatán y Texas tuvieron una corta vida independiente.

Todos ellos emanaron de la Nueva España, uno de los vastos territorios en América que el imperio español creó y administró durante tres siglos.

Pero ¿por qué uno de los mayores imperios del milenio pasado perdió el control de su más extensa posesión y su territorio terminó tan fragmentado?

Para responderlo hay que mirar a qué ocurría a comienzos del XIX.

¿Cómo era la Nueva España?

La Nueva España era una de las naciones más grandes de su época.

Se extendía por más de 7 millones de kilómetros cuadrados, desde regiones del suroeste y sureste del actual Estados Unidos hasta el noroeste de Panamá.

El territorio actual de España cabría 14 veces tan solo en la Nueva España (más aún en sus otros virreinatos y territorios de América, África y Asia).

Su conformación territorial era diversa: había reinos como el de México y Nueva Galicia en la región central. (Los siguientes mapas muestran las extensiones territoriales con base en los límites actuales de países y estados locales).

Nueva España central

BBC

Al norte, estaban las provincias internas del oriente, como Nuevo León o Nueva Extremadura, y las provincias internas del occidente, entre ellas las Californias, Nueva Navarra o Nueva Vizcaya.

Nueva España norte

BBC

Hacia el sur, estaban las capitanías generales de Yucatán y Guatemala.

Esta última también se subdividía en provincias: Chiapas (actual estado de México), Guatemala (incluyendo el actual Belice), San Salvador (actual El Salvador), Nicaragua y Costa Rica (entonces una sola unidad) y Comayagua (actual Honduras).

Nueva España sur

BBC

La capital era Ciudad de México, pero Ciudad de Guatemala actuaba como una segunda capital en términos de gobierno.

“Era un empalme jurisdiccional muy complicado, pero en términos prácticos sí había mucha independencia de las provincias centroamericanas respecto a México, pero también había algunas funciones en las cuales dependían de México”, dice a BBC Mundo el historiador Alfredo Ávila.

En materia económica, de religión y de justicia a través de la Santa Inquisición, el gobierno de Ciudad de México tenía el control sobre la Nueva España entera. Pero en el resto de cuestiones, como la fuerza armada, la Capitanía de Guatemala o Yucatán tenían su autonomía.

“En Centroamérica no había un virreinato en términos generales, sino una audiencia, con un jefe político, una capitanía general”, continúa Ávila, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Y es muy difícil hablar de identidades. Una persona que nació en San Salvador era guatemalteca, porque dependía de la Audiencia de Guatemala. Pero si era hijo de españoles, era español”, apunta.

https://www.youtube.com/watch?v=W3yHdmZ_rF8&t=358s

Todo eso tuvo un papel importante en lo que ocurriría alrededor de 1810.

El ocaso de un enorme imperio

Las élites ligadas al poder político, comercial y religioso fueron exponiendo sus discrepancias con España luego de tres siglos de convivencia.

A partir de 1808, el descontento de la clase gobernante en América llevó al surgimiento de varios movimientos de independencia que se fueron fortaleciendo al tiempo que la corona española atravesaba sus propios conflictos bélicos en Europa con Inglaterra y Francia.

Eso dejó a la corona española muy debilitada para hacer frente a las rebeliones en América. Incluso el gobierno de Ciudad de México había perdido el control militar en sus dominios.

“El virrey de México no mandaba en la comandancia de Guadalajara o en Monterrey”, explica Ávila. Ahí los jefes militares eran los que “tenían tanta fuerza que el virrey ya no tenía influencia sobre ellos”.

“Ahí empezó un proceso de desarticulación virreinal que alcanzó a Centroamérica”, señala.

Capitulación de Madrid, Antoine-Jean Gros

Museo de Historia de Francia
El cambio de monarquía en el trono español fomentó los movimientos de independencia en las colonias.

El gran estallido en la Nueva España es el de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando una conjura independentista se vio descubierta y el cura Miguel Hidalgo llamó al pueblo mexicano a alzarse en armas en el famoso Grito de Dolores.

La guerra de independencia mexicana culminó 11 años después, el 27 de septiembre de 1821.

Por su parte, la Capitanía de Guatemala tuvo un proceso relativamente pacífico en el que la determinación independentista se dio en una asamblea con miembros de las provincias el 15 de septiembre de 1821.

Aunque esas son las fechas más recordadas, en los hechos hubo un momento que semanas antes fue determinante para la Nueva España.

Los Tratados de Córdoba

Cuando México y las provincias de Centroamérica declararon su independencia, ya tenían un plan en marcha: conformar un imperio.

La idea fue plasmada en los Tratados de Córdoba, que fueron firmados entre los independentistas mexicanos y autoridades de la Nueva España el 24 de agosto de 1821. Tenían como objetivo final la fundación del Imperio Mexicano.

Los españoles sabían que no podían contener más el movimiento de independencia, pero querían rescatar las valiosas vías de comercio.

El documento “reconocía la independencia de México, pero buscaba mantener la relación comercial de ambos lados. Y una parte de la élite de Guatemala quería aprovechar eso”, explica Ávila.

Chiapas -que era parte de la Capitanía de Guatemala- fue la primera provincia centroamericana en unirse al imperio, seguido poco después por la Capitanía de Yucatán.

“Y la discusión de los centroamericanos entonces fue qué convenía más: permanecer independientes de España o unirse a alguna de las dos grandes potencias limítrofes, Colombia o el Imperio Mexicano”, señala el historiador.

“Claramente por vínculos históricos tenía más sentido unirse al Imperio Mexicano”.

Panamá, que hoy es parte de Centroamérica, quedó en la Gran Colombia.

Reunión del Ejército Trigarante

Getty Images
El ejército de Iturbide ayudó a reprimir a los opositores a la unión con el imperio de San Salvador.

Bajo el nuevo imperio se delimitaron 24 provincias, muchas de las cuales conservan sus nombres en México y Estados Unidos (Texas, Nuevo México, California) hasta la actualidad.

Por lo que respecta a Centroamérica, se dio la delimitación casi actual: Guatemala (incluyendo a Belice), El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (estas dos últimas ya no eran una sola).

La fragmentación final

No obstante, el Imperio Mexicano duró poco.

La inestabilidad política que persistía desde la asunción del emperador Agustín de Iturbide condujo a un golpe de Estado en febrero de 1823, el cual llevó a la disolución del Imperio Mexicano un año después.

Las provincias mexicanas, a las que se integró Chiapas, conformaron la primera República Federal Mexicana, mientras que las provincias del sur crearon la República Federal de Centroamérica.

Pero aquel intento de mantener la unión de tan diversos territorios no se pudo sostener. Las razones no solo eran por los acuerdos políticos del momento, sino históricas.

Mapa de Centroamérica

iStock
Centroamérica intentó mantenerse unida, pero a partir de la década de 1830 inició su separación.

En Centroamérica no se alcanzó a construir una identidad más amplia. De un millón, la mitad vivía en Guatemala. Otra buena parte en Chiapas. El resto de las provincias estaban muy poco pobladas y casi no tenían contacto entre sí”, explica Ávila.

“Y había un cierto rechazo a Guatemala, porque se veía como la ciudad que cobraba impuestos, que mandaba tropas, que era un poco opresora”, añade.

En la década de 1930 hubo diversos conflictos que derivaron en la disolución de la unión de las provincias que buscaban tener mayor autodeterminación.

Fue entonces que nacieron cinco repúblicas independientes: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw&feature=emb_title

Y en el caso mexicano, en la década de 1830 y 1840, México perdió importantes territorios ante Estados Unidos: Texas, la Alta California y Nuevo México.

Incluso Yucatán declaró su independencia durante ocho años, pero volvió a la unión mexicana.

Fue así que los más de siete millones de kilómetros cuadrados quedaron divididos en las naciones que este año celebran dos siglos de independencia.


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