33 mil soldados seguirán en tareas de seguridad pública, sin formar parte de la Guardia Nacional
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Cuartoscuro Archivo

33 mil soldados seguirán en tareas de seguridad pública, sin formar parte de la Guardia Nacional

Sedena dice que serán capacitados en trabajo policial, pero senadores advierten que se requiere una ley especial y que faltan protocolos.
Cuartoscuro Archivo
31 de mayo, 2019
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Pese a la activación de la Guardia Nacional, casi 33 mil elementos del Ejército Mexicano que integran la fuerza armada convencional permanecerán en las calles durante los próximos cinco años, apoyando en tareas de seguridad pública. Esto con total independencia de los policías militares que se prevé separar de sus funciones y transferir a la Guardia Nacional.

Ante este escenario algunos legisladores han advertido la necesidad de crear una ley especial y protocolos que los regulen, con el objetivo de prevenir abusos de la fuerza e incidentes como el ocurrido apenas el domingo pasado en Michoacán, donde luego de un enfrentamiento en el que hubo un menor herido, los pobladores retuvieron y desarmaron a un grupo de soldados.

Datos oficiales de la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), obtenidos vía transparencia por Animal Político, revelan que son 32 mil 911 los “elementos de las Unidades Operativas del Ejército” que continuarán en tareas de auxilio a la seguridad pública, el resto del sexenio.

Dicho despliegue militar en tareas de seguridad pública ya es legal. La reforma constitucional en materia de Guardia Nacional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 26 de marzo, estableció en su artículo Quinto Transitorio la facultad que tiene el presidente de recurrir al Ejército Mexicano para combatir a la delincuencia durante los próximos cinco años, mientras se conforma y prepara a la Guardia.

“Durante los cinco años siguientes a la entrada en vigor del presente Decreto, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el Presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria”, indica el referido artículo.

En ese contexto se solicitó a la Sedena conocer el estado de fuerza de elementos del Ejército que, sin ser guardias nacionales, estarán desplegados en la calle.

Este mismo cuestionamiento se hizo vía transparencia a la Secretaría de Marina Armada de México, pero esta respondió que, con independencia de los policías navales que serán transferidos a la Guardia Nacional, no prevé – al menos de momento – mantener otro despliegue de elementos de la Armada en apoyo a seguridad pública.

Y en cuanto a la Policía Federal, la Ley de la Guardia Nacional publicada en el Diario Oficial junto con las otras leyes secundarias de este paquete de reformas, establece que todos sus elementos deberán ser transferidos a la nueva fuerza en un plazo máximo de 18 meses, lo que significa que para 2021 ya no habría policías federales en las calles.

¿Y la capacitación?

La Sedena aseguró que los 32 mil 911 efectivos del Ejército Mexicano que permanecerán el resto del sexenio en apoyo a trabajos de seguridad pública serán evaluados y capacitados en tareas de “trabajo policial”, y que dicha preparación correrá a cargo de los mismos instructores que hoy están preparando a los elementos transferidos a la Guardia Nacional.

Agregó que esta capacitación se llevará a cabo siguiendo el programa rector de profesionalización que establece el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y que hoy se aplica a todas las fuerzas de policía del país.

Actualmente son instructores de la Policía Federal quienes, en su mayoría, están capacitando a los efectivos de Guardia Nacional, siguiendo dichas directrices. Esto según los datos que han trascendido públicamente ya que, oficialmente, ni la Sedena ni la Marina han querido proporcionar detalles oficiales de los esquemas de capacitación.

Pese a lo anterior hay legisladores que sostienen que la presencia de los militares en el resto del sexenio necesita ser regulada con una ley especial, sobretodo para atender lo que señala el artículo transitorio de la reforma constitucional, respecto a que esta participación castrense debe ser “extraordinaria, regulada y fiscalizada”.

Con lo anterior se buscaría además que los militares tengan claros los procedimientos que deben llevar a cabo, y evitar en lo posible desde abusos de la fuerza hasta escenarios como el ocurrido el pasado 26 de mayo, cuando un grupo de soldados fue desarmado, golpeado y retenido ilegalmente por pobladores que exigían la devolución de armas en La Huacana, Michoacán.

El senador Damián Zepeda del PAN recalcó, en la sesión de aprobación de las reformas complementarias de la Guardia, que por primera vez un presidente de México cuenta ya con un marco legal para desplazar a los militares en tareas de seguridad pública, pero insistió en que debe ser algo regulado.

“Este es un permiso especial por cinco años que no ha tenido ningún presidente hasta ahora. Seguimos teniendo este pendiente. Hacer una regulación específica de los 5 años que se le da de permiso especial a las fuerzas armadas para participar en tareas de seguridad pública”, dijo el legislador.

La senadora del PRI, Claudia Edith Anaya Mota, durante las sesiones del parlamento abierto ciudadano en el Senado organizado con motivo de las cuatro leyes secundarias de la Guardia Nacional, dijo que era necesario considerar como una “quinta ley” la regulación de la participación de las fuerzas armadas en seguridad pública, durante los siguientes años.

“Si bien está avalada por el artículo quinto transitorio, no hay ningún lineamiento sobre esa excepcionalidad, temporalidad o qué delitos deben perseguir”, dijo la legisladora.

Anaya Mota añadió que ya existen algunas iniciativas planteadas con lineamientos específicos de actuación para las fuerzas armadas, por lo que prevén que las mismas puedan ser abordadas en el próximo periodo ordinario, que arranca en septiembre.

Una posición distinta fue la del senador del PRD Miguel Ángel Mancera, quien en entrevista señaló que las leyes secundarias de Guardia Nacional, como la del uso de la fuerza, aplican también a los militares que colaboren en seguridad y no están exentos de ellas, por lo que la regulación ya existe.

“La colaboración de las fuerzas armadas en estos cinco años tiene que cumplir con los parámetros que marca la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte, que dice que debe ser regulada y subordinada, y eso debe cumplirse.  Ya está claro”, dijo el legislador.

No obstante, en una carta enviada la semana pasada a la Cámara de Diputados, la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas advirtió que las leyes aprobadas no puntualizan con la claridad suficiente la aplicación de sus disposiciones y restricciones a los elementos de fuerzas armadas, que seguirán en las calles.

Van menos marinos a la Guardia de lo anunciado

El pasado 18 de mayo el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Federal, Alfonso Durazo, detalló el estado de fuerza que conformará de inicio a la Guardia Nacional y que se denomina “pie de veteranía”. Dijo que serán 35 mil elementos pertenecientes actualmente a la Policía Militar, 8 mil elementos de Policía Naval y 18 mil efectivos operativos de Policía Federal.

Sin embargo la Secretaría de Marina detalló a Animal Político, en respuesta a otra solicitud de transparencia, que se tiene considerado que 6 mil 288 elementos navales “presten sus servicios en la Guardia Nacional”. Esta cifra es 21% inferior a la anunciada por Durazo.

La Marina detalló además que la transferencia de estos efectivos se hará tanto de forma “voluntaria” (los que quieran integrarse a la Guardia), así como con otros que serán designados para ser comisionados.

Por su parte la Secretaría de la Defensa Nacional no ha querido transparentar hasta la fecha la cifra exacta de efectivos que irían a la nueva fuerza.

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Los peligros de los "hard seltzer", refrescos alcohólicos de moda en EU que ya llegaron a América Latina

Los venden como ligeros, naturales y frescos. Están de moda. Pero ¿qué peligros encierran este tipo de bebidas?
21 de octubre, 2020
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Si todavía no sabes qué son los hard seltzers, estate atento, porque es probable que pronto te salgan hasta en la sopa.

Son una bebida cuya principal composición es agua carbonatada saborizada y alcohol.

Sus fabricantes los venden como una especie de refrescos de baja graduación alcohólica -entre 3 y 5 grados- y baja proporción de calorías.

En Estados Unidos están de moda. Solo entre la primavera y el otoño de 2019, estas bebidas atrajeron a más de 7,5 millones de nuevos consumidores y generaron US$1.500 millones en ventas ese mismo año, según la consultora de datos Nielsen CGA, con sede en Estados Unidos.

Muchos fabricantes se han metido de lleno en este negocio en pleno crecimiento.

Corona, la popular marca de cervezas del conglomerado mexicano Grupo Modelo, los vende en Estados Unidos desde comienzos de 2020.

Cajas de Corona con hard seltzers.

Getty Images
Corona, fabricante mexicano de cervezas, está incursionando en este producto en Estados Unidos.

Y Coca-Cola, una de las marcas de bebidas más poderosas del mundo, ya anunció su intención de incursionar en este mercado próximamente.

El grupo Heineken México, por otra parte, también se estrenará en esta categoría en el país latinoamericano, vendiendo estas bebidas saborizadas “con 4,5% de alcohol y 99 calorías”.

Sin embargo, nutricionistas consultados por BBC Mundo piden poner el pie en el freno y no dejarse llevar tan fácilmente por esta nueva moda y campaña de marketing que tanto atrae a “jóvenes y personas que quieren disfrutar de bebidas alcohólicas sin añadir tantas calorías a su dieta“.

A fin de cuentas, dicen, “se trata de una bebida alcohólica como cualquier otra“, con todos los daños para la salud que eso conlleva.

BBC Mundo solicitó entrevistas con varios fabricantes de hard seltzers para hablar sobre este tema, incluyendo a Heineken México, Grupo Modelo y White Claw, pero no obtuvo respuesta.

“El ‘mejor peor’ marketing del mundo”

Más de la mitad de las ventas de hard seltzer del pasado año en Estados Unidos fueron monopolizadas por el fabricante de bebidas White Claw, introducido en el país en 2016 de la mano del conglomerado Mark Anthony Brands.

Desde entonces, han mantenido un crecimiento estable que se ha disparado en el último año.

Jóvenes brindando en un evento de promoción de hard seltzers.

Getty Images
El crecimiento de los hard seltzer se ha disparado en el último año, sustentado por una amplia campaña de publicidad y marketing.

Otros fabricantes, ya sean multinacionales o locales, ya los comercializan en muchas partes del mundo.

La imaginería con la que se anuncian este tipo de bebidas se reproduce con frecuencia: playas, fiestas, sol, frescura. Mensajes que aparecen continuamente en redes sociales como YouTube o Instagram.

Se venden en formatos parecidos a cerveza y refrescos, enlatados o embotellados.

Pero sus fabricantes insisten en la naturalidad de sus sabores (habitualmente fruta), su efecto refrescante, número reducido de calorías y la posibilidad de compaginarlo con una dieta sin gluten o keto.

“Se trata del ‘mejor peor’ marketing del mundo: vestir al lobo con piel de cordero“, advierte a BBC Mundo Juan Revenga, nutricionista y profesor de la Universidad San Jorge en Zaragoza, España.

Vaso de agua carbonatada con sabor.

Getty Images
“Hard seltzer es un eufemismo para enmascarar lo que son: bebidas alcohólicas”.

Según el especialista, la forma en que se intentan vender los hard seltzer es algo común en la industria alimentaria. Sobre todo cuando intentan buscar “connotaciones positivas a un producto que es malo para la salud”.

Porque este producto, dice Revenga, pertenece “sin dudas a la categoría de bebida alcohólica”.

Que le llamemos hard seltzer es puro marketing, un esfuerzo publicitario por colarnos un producto que, además, tampoco es que sea novedoso. La novedad es solo el nombre“, agrega el especialista.

La terminología seltzer, al menos en Estados Unidos, es usada con frecuencia para nombrar al agua con gas.

Al agregarle “hard” delante y mantener seltzer, funciona como una especie de eufemismo “para evitar llamarle como lo que es: alcohol”, coincide Julio Basulto, del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña, España.

¿Menos calorías y más nutrientes?

Los hard seltzer presumen de ser bajos en calorías, alrededor de unas 100 por cada 355 mililitros aproximadamente.

Por comparar, la misma cantidad de cerveza ronda las 150 calorías y una lata de refresco estándar alrededor de 140.

Cajas de hard seltzer en un supermercado.

Getty Images
Los fabricantes de hard seltzer insisten en la naturalidad de sus productos y su baja proporción calórica.

“Ser un producto bajo o no en calorías depende, sobre todo, de la comparación con otro producto. Sí, los hard seltzer pueden tener menos calorías que un refresco convencional u otra bebida alcohólica, pero eso tampoco significa que la calidad de estas calorías sea buena“, explica a BBC Mundo Basulto, quien recientemente escribió el libro Beber sin sed, sobre los entresijos de la industria de bebidas.

“Otra forma de enmascarar estos productos es anunciando que se les añadió potasio, magnesio u otros nutrientes. Algo bastante molesto, porque son componentes que pueden encontrarse sin recurrir a estas bebidas. Dicen que te dan salud, pero te cobran mucha más salud de la que te venden“, agrega Revenga.

Inundación de mensajes

Tanto Basulto como Revenga manifestaron su preocupación ante la poderosa campaña publicitaria que los fabricantes de estas bebidas están llevando a cabo.

A ambos les inquieta que el tipo de mensajes que intentan vender sea interiorizado por los más jóvenes, sobre todo por el alcance que tienen los anuncios en la redes sociales.

Jóvenes posan con hard seltzers durante un evento.

Getty Images
“Instagram está inundado de mensajes dirigidos a públicos vulnerables como los adolescentes para consumir bebidas azucaradas, energéticas y alcohólicas”.

“Dentro del gremio de nutricionistas nos preocupa el riesgo que esta moda puede representar para los más jóvenes. Los fabricantes, con toda conciencia, se están dirigiendo al público más joven porque, mientras antes les recluten, más fidelidad generan para toda la vida”, dice Revenga.

Basulto, por otra parte, es cauto a la hora de afirmar si la moda de los hard seltzer está consiguiendo captar bebedores a más temprana edad.

“Es difícil de saber con certeza, pero, en mi opinión, Instagram está inundado de mensajes dirigidos a públicos vulnerables como los adolescentes para consumir bebidas azucaradas, energéticas y alcohólicas”, dice el especialista.


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