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Cuartoscuro

CNDH registra en tres años 399 casos de presunto acoso en la administración federal

“Sólo hubo un 1% de los casos donde se impuso algún tipo de sanción que impactó laboralmente al agresor”, indicó el informe de la Comisión.
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) registró 399 casos de presunto acoso sexual dentro de la Administración Pública Federal en el periodo entre 2016 y septiembre de 2018, según recoge el diagnóstico “Hostigamiento sexual y acoso sexual en la administración pública federal” presentado el lunes. En total, el documento señala la existencia de 402 víctimas o denunciantes. 

De acuerdo con la documentación ofrecida por la CNDH, en 2016 se registraron 53 denunciantes de acoso u hostigamiento sexual; 149 en 2017 y 200 hasta septiembre del año pasado.

Las cifras se toman a partir de 2016 porque en ese año se aprobó el Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual.

El informe advierte de un incremento en el número de casos, que afectan casi en exclusivo a mujeres. Por ejemplo, en 2017 el 87% de las denunciantes eran de género femenino. Un año después, en 2018, esta cifra alcanzó el 82%.

Por el contrario, el 96% de los agresores eran hombres. 

Por instituciones, la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) son las instituciones que tuvieron más casos. De hecho, seis de cada diez denuncias se concentraron en estas instituciones.

El informe señala que hay tres tipos de rubros que agrupan las conductas denunciadas. En primer lugar, las conductas de carácter sexual, como besos, tocamientos, acercamientos; seguidos por la difusión de rumores, las expresiones o los insultos de carácter sexual; y por último, las actitudes contrarias a códigos de ética en general. 

Casi 20% de los casos denunciados en 2017 quedaron archivados. Por el contrario, ninguna de las carpetas abiertas en 2018 se ha cerrado. 

A partir de 2018 se empezó a registrar el dato de con cuántas denuncias se emitieron medidas cautelares: fue el 16.42% de los casos. 

Niegan la información

Casi una de cada tres instituciones no ofreció la información requerida por la CNDH, sobre los casos de acoso. De hecho, solo el 53% entregaron los datos requeridos y un 11% dijo no haber tenido casos de acoso sexual. 

Las instituciones que no entregaron información a la CNDH son: Conacyt, Conade, Conanp, Conavi, Imjuve, Inmujeres, SCT, STPS, Conavim, Segob, Inapam, CNEGSR, Fonart, Inafed, INEGI e ISSSTE. 

“Se advierte como un asunto problemático para la atención en la Administración Pública que más de una tercera parte de las 46 instituciones encuestadas no proporcionen información sobre los casos”, dice el informe. 

El documento analiza también las medidas que se implementaron hacia víctimas y agresores. La reubicación es una de ellas. Según los datos que recoge la CNDH, los agresores fueron enviados a otro puesto en mayor medida que las víctimas. 

En el caso de las agraviadas, en el 4.98% de los casos se reubicó a la víctima de su lugar físico. De este porcentaje, la reubicación fue definitiva en el 2.74%.

Sobre los agresores, el porcentaje es mayor. El 13.43% de los señalados fueron movidos a otro puesto, de manera definitiva en el 3.73% de los casos.

En realidad, en la mayor parte de los casos agresor y víctima continúan en su puesto de trabajo. 

En uno de cada cuatro casos denunciados, las instituciones no ofrecieron información sobre si el agresor fue sancionado. En el 12.92% el proceso terminó sin castigo por “falta de elementos”.

“Sólo hubo un 1% de los casos donde se impuso algún tipo de sanción que impactó laboralmente al agresor”, indica el informe. 

“Hay que pulir el camino. Estamos revisando que está bien y qué no está tan bien. Y yo soy de la opinión de que hay muchas cosas para revisar”, dijo Claudia Ruth Flores Zúñiga, directora de Seguimiento y Evaluación de la Dirección General de Igualdad de Género, durante la presentación.

La funcionaria quiso restar importancia a los recortes que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha promovido dentro de su política de austeridad. 

“Estábamos muy acostumbrados a trabajar solo cuando había mucho dinero. No viajo si no es en primera clase. No puedo ejecutar si no me dan mis 18 mil millones al año. Hay muchas cosas que se pueden hacer sin dinero. Solo hace falta creatividad”, dijo, y puso como ejemplo el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil. 

“Es un problema no solamente laboral, sino de salud pública y seguridad para las mujeres. Hay un trabajo para la prevención y otro que debe hacerse para la atención y la sanción”, dijo Laura Liselotte Correa de la Torre, responsable de Política de Igualdad en la secretaría de Relaciones Exteriores. 

En este asunto influyen las leyes que se aplican. Por ejemplo, el hostigamiento sexual está tipificado en la federación y en 31 entidades, solo faltando la ciudad de México.

Sin embargo, hay estados como Puebla, Baja California, Sonora y Tamaulipas en los que se establece que solo será perseguible en caso de que la víctima acredite un perjuicio.

“Es importante revisar el marco legal del acoso sexual y del hostigamiento sexual desde la perspectiva de los derechos humanos y de género”, afirma el informe. 

Entre las recomendaciones de la CNDH está seguir promoviendo la prevención y la atención a víctimas.

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Yaba, la droga sintética (y muy barata) que conmociona a un país

Yaba es una mezcla de metanfetamina y cafeína que está causando estragos en Bangladesh, con centenares de miles de adictos y cientos de personas muertas en enfrentamientos con la policía.
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25 de abril, 2019
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Centenares de miles de personas en Bangladesh se han vuelto adictas a yaba, una mezcla de metanfetamina y cafeína que se vende barata en forma de pastillas rojas o rosadas.

La respuesta de las autoridades ha sido férrea, con cientos de personas muertas en supuestos incidentes de “fuego cruzado”.

“Me mantenía despierto durante siete, ocho, hasta diez días a la vez. Consumía yaba en la mañana, tarde, noche y hasta entrada la noche. Trabajaba hasta la madrugada sin irme a la cama”.

Mohamed era un adicto. Después de estar despierto durante tanto tiempo caía exhausto.

“Perdía el conocimiento. Completamente fuera de acción. Después de dos o tres días, me despertaba, comía y me iba otra vez a la cama. Pero, si tenía yaba, la consumía. Si te queda tan sólo una pastilla, seguro que la tomas”.

La adicción de Mohammed a yaba empezó en el trabajo en la capital, Daca.

Cita: "Te vuelves más sociable... Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo".

BBC

“Teníamos un negocio de importación con Japón, así que teníamos que trabajar durante la noche por la diferencia horaria. Uno de mis colegas me contó sobre yaba. Me dijo que si la tomaba me ayudaría a mantenerme despierto, tener más energía y trabajar duro en la mañana y hasta tarde en la noche”.

Al principio, Mohamed experimentó las beneficios que su colega le describió. Pero no por mucho tiempo. Mohamed empezó a comportarse erráticamente y casi tuvo un colapso total.

“En las primeras etapas del consumo de yaba hay muchos efectos positivos. Todo queda realzado con yaba”, comenta el doctor Ashique Selim, psiquíatra especializado en adicción.

“Te vuelves más sociable… Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo. En Bangladesh hay una relación muy poco saludable entre yaba y el sexo. Te mantienes despierto durante más tiempo, tienes más energía, te sientes más confiado. Si dejas de consumir yaba, no hay síntomas de abstinencias, no es como el alcohol o la heroína. Pero son los efectos de yaba los que son realmente adictivos. Es una droga muy, muy peligrosa”.

Yaba apareció por primera vez en Bangladesh en 2002 y su uso y abuso se incrementó continuamente desde entonces.

Se produce ilegalmente en cantidades industriales en Myanmar (Birmania), de donde se trafica hacia Bangladesh por la remota zona sureste del país, donde la frontera sigue parcialmente el río Naf.

Mapa de Myanmar y Bangladesh

BBC

Fue a través de este río que cientos de miles de desesperados refugiados rohingya huyeron hacia Bangladesh en 2017 escapando del ejército birmano.

Ahora, casi un millón de refugiados desamparados viven en campamentos improvisados en esa región y los traficantes han logrado transformar a algunos en mulas -frecuentemente mujeres- que transportan bolsas de pastillas escondidas dentro de sus vaginas.

Los expertos sospechan que los traficantes han encontrado una oportunidad comercial que no pueden dejar de aprovechar.

Es una época de rápido crecimiento y Bangladesh es una de las economías más pujantes del mundo, así que los traficantes están introduciendo grandes cantidades de yaba y vendiéndolas barato para crear un mercado cautivo.

Anecdóticamente, parece que el consumo es más prevalente entre la generación de emprendedores ambiciosos que se están beneficiando del boom económico.

“Yo era completamente dependiente”, recuerda Mohamed.

Su esposa, Nusrat, que en ese entonces cuidaba de un bebé recién nacido, dice que su comportamiento se volvió cada vez más impredecible.

Mohammed y su esposa Nusrat

BBC
Mohammed y su esposa Nusrat

“Solía llegar a casa y culparme de todo en cuanto a la comida, amistades, mi trabajo… Eso era muy inusual y no es como él es en realidad”, explica.

Después de que encontró unas pastillas de yaba en la casa, decidió enfrentar a Mohamed al respecto.

“Me gritó. Lo traté de convencer de que buscara algún tipo de tratamiento, pero lo seguía negando. Decía: ‘No confías en mí, quieres irte con otro, quieres separarte de mí’. Pasé un tiempo difícil. Y, al mismo tiempo, sabía que podía hacer cualquier cosa -hasta matarnos”.

Según el psiquíatra Ashique Selim, yaba cumple un papel singular en Bangladesh, una nación donde el alcohol no está libremente disponible y la bebida frecuentemente se ve con desaprobación.

“Me llegó un paciente que llevaba una vida bastante convencional. Sus padres eran muy conservadores. Así que cuando sus amigos salían a tomarse un par de cervezas, él no podía hacerlo porque no quería regresar a casa oliendo a trago. Entonces, en sus 30, se topó con yaba. No hubo cambios visuales en su apariencia y no había olor alguno. Y cuando consumía pequeñas dosis no sufría efectos al día siguiente”.

Policías detienen los mototaxis cerca de Bazar de Cox

BBC
Policías detienen a los mototaxis cerca de Bazar de Cox.

Pero los consumidores tienen problemas intentando mantener el hábito en el aspecto puramente recreativo.

Y es la amplia disponibilidad de la droga, y el caos que está causando, lo que ha provocado que el gobierno de Bangladesh endurezca el castigo contra la posesión de yaba y declare una política de “tolerancia cero”, una medida que algunos alegan incluye ejecuciones sumarias por parte de las fuerzas del orden.

“Estaba regresando de la mezquita, cuando vi una cantidad de policías frente a mi puerta”, recuerda Abdur Rahman, que vive en Teknaf, una localidad en el núcleo del comercio de yaba en el distrito suroriental Bazar de Cox.

“Entraron en mi casa y encontraron a mi hijo, Abul Kalam, en el baño. Lo aprehendieron y lo esposaron. Les pedí: ‘Por favor, suéltenlo, ¿qué ha hecho?’. El policía me respondió: ‘Si usted sigue hablando, le vamos a pegar un tiro'”.

Abul Kalam acababa de cumplir una sentencia de cárcel por tráfico humano, no de drogas. Fue retenido en la comisaría durante cinco días antes de que su padre recibiera noticias muy malas.

Abdur Rahman

BBC
Abdur Rahman

“La policía me dijo que mi hijo había muerto en un enfrentamiento armado”, cuenta.

Abul Kalam murió el 9 de enero, a alguna distancia de la comisaría, en lo que lo que la policía describió como un incidente de fuego cruzado. Los medios informaron que otro hombre murió junto a él, y que 20.000 pastillas de yaba y cinco armas fueron recuperadas en el lugar de los hechos”.

Una organización de derechos humanos estima que en 2018, en los primeros siete meses de los operativos antidrogas del gobierno, casi 300 personas murieron en Bangladesh.

La prensa local frecuentemente escribe las palabras “fuego cruzado”, entre comillas, para reflejar la amplia sospecha de que estos enfrentamientos armados algunas veces son montajes.

Pero el superintendente de la policía, A B M Masud Hossain, niega que haya una política de disparar a matar contra aquellos sospechosos de estar en el tráfico de yaba.

¿Cómo, entonces, explica las circunstancias en torno a la muerte de Abul Kalam?

“Algunas veces, cuando salimos en operativos, nos enfrentamos a traficantes de yaba. Creo que ese fue uno de esos incidentes”, expresa.

“Después de que arrestamos a alguien lo llevamos a la comisaría. Luego, tras recopilar información durante el interrogatorio, iniciamos el operativo. Así que, cuando llegamos a los criminales, algunas veces se enfrentan a la policía con armas. Así que, tal vez murió en ese momento”.

E l superintendente de la policía de Bazar de Cox, A B M Masud Hossain

BBC
“Le puedo asegurar que no hay una lista de fuego cruzado”, dice el superintendente de la policía A B M Masud Hossain.

Además tiene una explicación de por qué se da que todas estas muertes siempre parecen seguir el mismo patrón.

“Pueda ser que se trate de las mismas historias, pero los incidentes siempre ocurren así. De manera que ¿para qué contaría otra historia?”.

En febrero, el superintendente organizó un extraordinario evento público en Teknaf. En un ambiente carnavalesco, frente a una muchedumbre de miles, 102 hombres lugareños -todos sospechosos de ser traficantes de yaba- se rindieron ante las autoridades.

Entre ellos estaban los familiares de un parlamentario local de la gobernante Liga Awami, y de otros funcionarios electos. 30 armas y paquetes que contenían 350.000 pastillas de yaba fueron desplegadas ceremonialmente.

Los hombres que se habían entregado fueron alineados en fila frente a un podio adornado con flores, donde el ministro de Interior, Assaduzaman Kahn, le entregó a cada uno un gladiolo.

“El país entero está inundado de yaba, hasta los estudiantes de escuela y universidad dependen de ella”, dijo el ministro.

102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf

Getty Images
En un ambiente carnavalesco, 102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf.

Luego se dirigió a los hombres que se habían entregado y que, hasta hoy en día, todavía se encuentran encarcelados.

“Su sola presencia hoy es garantía para todos nosotros de que seremos capaces de erradicar la yaba de Teknaf y del resto del país”.

Sonaba como si esos sospechosos de traficar con yaba se habían entregado voluntariamente. Pero un hombre denuncia que su hermano, Shawkat Alam, se entregó únicamente porque temía por su vida.

“La policía hizo una lista de todas las personas que iban a estar en fuego cruzado, o algo por el estilo”, asegura Mohamed Alamgir. “Y cuando mi hermano supo de eso, estaba tan atemorizado que se entregó”.

El superintendente de la policía A B M Masud Hossain rechaza la acusación de que les aplicaron presión.

“Le puedo asegurar que no hay una lista. Siempre procuramos arrestarlos”.

Añade que, desde la rendición de febrero, el tráfico de yaba en el distrito de Bazar de Cox ha decaído casi 70%.

Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf

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Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf.

En 2018, las autoridades de Bangladesh se incautaron de 53 millones de pastillas de yaba en todo el país. El valor total de este comercio ilegal se estima en más de US$1.000 millones al año.

No hay datos confiables sobre el número de personas dependientes de drogas en Bangladesh. El Departamento de Control de Narcóticos (DCN) estima que hay cuatro millones de adictos, pero las ONG colocan esa cifra en cerca de los siete millones. De esos, se cree que casi un tercio usa yaba.

Los efectos eufóricos de yaba en Mohamed pronto se tornaron en episodios negativos.

“Estaba constantemente confundido y sentía que alguien me escuchaba, que alguien me observaba”.

La paranoia no es algo inusual entre los que consumen yaba.

A medida que su vida se descontrolaba, Mohamed fue llevado a la fuerza a un centro de rehabilitación en plena noche por unos extraños contratados por su familia.

Fue traumático, pero se siente agradecido ahora. Pasó cuatro meses en tratamiento y ha estado alajado de la droga durante más de un año. Además funge de voluntario en la misma clínica, en parte para evitar una recaída.

“Ahora creo que está listo para conseguir empleo”, dice Nusrat, su esposa. “Pero nunca lo presiono. Y si dice que necesita ayuda, aquí estamos todos para él”.

Mohammed y Nusrat

BBC
Mohammed y Nusrat

La adicción de Mohamed a yaba puso profundamente a prueba la relación de esta pareja.

“Pero nuestros lazos se han fortalecido”, sostiene Nusrat. Mohamed está de acuerdo.

“Tengo más fe en ella. ¡Sé que no me va a abandonar!”, afirma.


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