Gobierno argumenta que por 'prisa' dio contratos a empresa acusada de monopolio
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Gobierno argumenta que por 'prisa' dio contratos a empresa acusada de monopolio

Entre las justificaciones para dar contratos sin competencia a Corporativo Kosmos hay una que el propio presidente había señalado como una fórmula para actos de corrupción.
Cuartoscuro
7 de junio, 2019
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La “urgencia” de comprar sillas, carpas y moños de distintos colores para que el crimen “no rebase a la policía”. O la importancia de que las personas no dejen de comer y estén bien alimentadas, o la necesidad de hacer contratos de última hora porque no alcanzó lo adquirido con licitaciones consolidadas…

O de plano porque sí, porque es un mecanismo que la ley contempla y no hay tiempo para otro procedimiento.

Estos son algunos de los argumentos con los cuales gobierno federal y gobiernos locales han justificado la entrega de contratos sin competencia al consorcio Corporativo Kosmos, un grupo de tres empresas que en los últimos años ha acaparado las compras de alimentos en el sector público, y a los que también se les han adjudicado otros servicios que nada tienen que ver con ello.

Algunos de estos argumentos, como el de las adquisiciones de última hora posteriores a compras consolidadas, han sido señalados por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador como un “modus operandi” que abrió la puerta a la corrupción en gobiernos anteriores. Lo usó de ejemplo para la compra de medicamentos, sin embargo, documentos oficiales prueban que continúa ocurriendo en el actual sexenio, al menos en cuanto a los alimentos.

Animal Político corroboró que Corporativo Kosmos ha obtenido, tan solo en el arranque del actual sexenio, 51 nuevos contratos con el gobierno federal y las administraciones de Ciudad de México y Veracruz por un monto de casi 875 millones de pesos.

De todos esos contratos más del 75 % se han entregado vía adjudicación directa, es decir sin competencia. Hubo otro de invitación restringida, y solo 11 por la vía de la licitación pública.

Esta proporción es inversa a lo que marca el artículo 134 de la Constitución y las leyes de adquisiciones federales y locales que priorizan como método de contratación general la licitación pública, y como excepciones otros mecanismos como las adjudicaciones directas, debiendo justificarse para ello el motivo por el cual no se utilizó la competencia abierta.

Dichas normas señalan que un contrato solo se puede adjudicar directamente a una empresa en situaciones específicas (como una emergencia natural o una situación extraordinaria) que justifiquen el que no se haga una convocatoria abierta para contratar a la que tenga la mejor propuesta, tanto en precio como en calidad del producto o servicio (licitación pública).Y la decisión debe estar bien argumentada y aprobada por un comité diseñado para ello.

Animal Político solicitó a tres instancias federales, que este año han otorgado contratos a Kosmos, copia de la justificación y aprobación del procedimiento de adjudicación directa. A su vez se revisaron contratos locales para identificar el argumento legal con el que se sustentó la no licitación pública.

Lee>> Una empresa monopoliza los servicios de alimentos de presos y enfermos en México

A continuación algunos ejemplos de esos hallazgos. Aunque se buscó también la posición oficial de Presidencia sobre la adjudicación de esto contratos, hasta la publicación de esta nota no se recibió respuesta. De igual forma se buscó al gobierno de Ciudad de México pero su respuesta fue que se preguntara a cada dependencia involucrada. 

Contrato SEGOB/PF/CSG/DGRM/C003/2019

Objeto del Contrato: Servicio de casetas sanitarias, regaderas móviles y equipo para eventos en general (carpas, mesas, sillas, cintas para moños, etc…)

Contratante: Policía Federal (Segob)   Monto: $8,000,000.00

El documento entregado por la Policía Federal señala que la justificación legal para haber exceptuado a este contrato de la licitación pública  se basa en el artículo 41 fracción V de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, el cual habla de compras en situaciones de “caso fortuito o fuerza mayor”.

Tras reseñar las facultades legales con que cuenta la PF para contratar servicios, se detalla “la motivación” para haber optado por la adjudicación directa. Se sostiene que los actos de autoridad son hechos fortuitos, y que la Policía Federal requiere de condiciones que le permitan mantener su operatividad en todo el país para mantener el crimen.

Y se advierte que, de recurrir a la licitación pública para este contrato, el procedimiento se extendería por lo menos un mes debido al cambio de gobierno y los procedimientos de contratación. Ello –añade el oficio– afectaría la operatividad de la policía y por ende la efectividad en la lucha contra el crimen.

“Con el objetivo de no afectar las funciones administrativa y  operativas del personal desplegado en diversos operativos, se requiere contar con el servicio objeto de la contratación que nos ocupa, y que tras no cumplimentar los objetivos, la delincuencia organizada podría rebasar la capacidad de reacción de la Policía Federal, creando la situación prefecta para que los elementos adscritos a la misma pudieran sufrir atentados en su contra”, responde el documento.

¿Cuál es el servicio objeto de dicho contrato que se advierte como urgente contratar? El documento refiere que se trata de comprar baños móviles, regaderas y “equipo para eventos en general”. Y más adelante se detalla la lista: carpas, tarima, templete alfombrado, mantel, mesa imperial, mesa bridge, silla tifany, silla acojonada, cinta para moños en varios colores,  servilleta de tela en varios colores, periquera con bancos, unifila, entre otros.

Lee >> Vejaciones y comida en descomposición: los motivos del motín en Islas Marías en 2013

El contrato fue adjudicado a la empresa Productos Serel S.A. de C,V., una de las compañías del Corporativo Kosmos. En su página de internet, la empresa dice dedicarse a dar “soluciones de alimentación”, pero no a ofrecer productos como los contratados por Policía Federal.

En los documentos entregados, la PF sostiene que se hizo un estudio de mercado y resultó que esta empresa era la “mejor opción”. No obstante dicho estudio no fue detallado en los documentos entregados.

Contrato: AA-E2-2019

Objeto del Contrato: Servicio de alimentación para deportistas y eventos especiales

Contratante: CONADE    Monto: $26,505,650.59 (con ampliación incluida)

En el documento entregado por la CONADE denominado “justificación técnica” para el otorgamiento de este contrato vía “excepción” a la licitación, se argumenta en dos párrafos la importancia de “prestar de manera ininterrumpida” este servicio, ya que es “imprescindible” para los atletas y demás personal.

“Motivo por el cual resulta de suma importancia contar con el servicio a partir de la notificación del fallo… con la formalización de dicha contratación se espera una óptima operación de los servicios de alimentación beneficiando a los deportistas que se preparan para los próximos juegos Panamericanos 2019 y otros eventos del ciclo olímpico rumbo a Tokio 2020”, indica el documento.

El oficio no explica por qué no se previó con anticipación un mecanismo de licitación para este tema. Tampoco detalla algún impedimento para no haber optado por la competencia abierta en la adquisición del servicio de alimentos.

El resto del documento entregado hace referencia a los detalles de los alimentos que se deben proveer. En ese apartado se utiliza en varias ocasiones el término “licitante adjudicado”, como si el proceso hubiera obedecido a una licitación. Incluso se hace mención a un sistema de puntos para determinar al licitante ganador… pero en realidad no hubo tal.

Contratos:SS-SAP-AD-72-2019, SS-SAP-AD-100-2019 y SS-SAP-AD-72-2019

Objeto del Contrato: Servicio de comedor para diversos hospitales

Contratante: Secretaría de Salud (Servicios de Atención Psiquiátrica)   

Monto: $12,657,063.79 (suma de los tres)

Los contratos hacen referencia a servicios de alimentos en comedor para tres distintos hospitales. En los tres se justifica de la misma forma el motivo por el cual no se aplicó la licitación pública.

Primero se cita como argumento legal el artículo 45 fracción V de la Ley de Adquisiciones que ya se mencionó en el caso de la Policía Federal. Es decir, que la excepción procede en casos fortuitos o de fuerza mayor.

Luego se explica que dicha causa de fuerza mayor obedece a que inicialmente se hicieron compras centralizadas y consolidadas cuya vigencia ya terminó sin alcanzar a cubrir las necesidades que aún tienen ciertos hospitales.

“Se necesita un oficio de desconsolidación debido a que este servicio es consolidado a través de la Comisión Coordinadora de Institutos  Nacionales de Salud y no se puede realizar las gestiones a tiempo entre las áreas”, señala.

Se añade que al tratarse de licitaciones consolidadas los lineamientos de adquisiciones del sector salud prohíben realizar otro tipo de licitación, lo que deja a los hospitales en estado de indefensión. De ahí que “al ser un hecho difícil de prever” se opte por la adjudicación directa en favor de Productos Serel.

Contrato: SSP-UA-001/19

Objeto del Contrato: Suministro de víveres para procesamiento de alimentos en penales locales

Contratante: SSP de Veracruz   Monto: $190,000,000.00

Se trata del contrato de mayor monto otorgado al Corporativo Kosmos en lo que va del actual sexenio, y fue adjudicado por el gobierno de Cuitláhuac García en Veracruz a La Cosmopolitana S.A. de C.V. 

Llama la atención, en primera instancia, lo que Veracruz colocó en el apartado de justificación para la adjudicación directa de la ficha de datos del contrato. Es un párrafo que nada tiene que ver con el contrato en cuestión que es para la prestación de alimentos en penales:

“Las unidades existentes presentan desgastes en sus partes móviles ocasionados por su constante uso, en largos periodos de tiempo resulta indispensable proporcionarles periódicamente el servicio de mantenimiento preventivo, correctivo; así como el servicio y suministro de neumáticos para el parque vehicular de la Secretaría de Seguridad Pública” se señala erróneamente.

Posteriormente al ingresar al contrato, se cita como justificación para aplicar la adjudicación directa el artículo 55 fracción I de la Ley de Adquisiciones y Arrendamientos del estado de Veracruz.

Dicho artículo señala que se exceptuará de la licitación pública “adquisiciones de bienes perecederos cuya ministración no sea permanente”.

Lo anterior, pese a que la alimentación de los internos de los penales, como la de cualquier persona, es un servicio que sí es permanente.

Argumentos del gobierno de Veracruz para dar contratos a Corporativo Kosmos

Argumentos del gobierno de Veracruz para dar contratos a Corporativo Kosmos

Contrato: SSCDMX-DGA-010-2019

Objeto del Contrato: Adquisición de alimentos (lácteos, carnes y embutidos)

Contratante: Secretaría de Salud CDMX   Monto: $7,983,581.90

Al igual que en el caso anterior se revisó el contrato a través de la Plataforma Nacional de Transparencia. En el apartado donde debería estar colocado el vínculo a la justificación de la adjudicación directa solo aparece una leyenda que dice se realizan las gestiones necesarias para “generar y posteriormente publicar la información correspondiente”. O sea, el documento no está.

Lo que sí se incluyó es el contrato que señala específicamente como justificación legal para haber adjudicado directamente este contrato la fracción II del artículo 54 de la Ley de Adquisiciones del Distrito Federal.

Dicho artículo expresamente señala:

“(Procede la adjudicación) cuando peligre o se altere el orden social, la economía, los servicios públicos, la salubridad, la seguridad o el ambiente de alguna zona o región del Distrito Federal, como consecuencia de desastres producidos, por casos fortuitos o de fuerza mayor, o existan circunstancias que puedan provocar pérdidas o costos adicionales importantes”.

Al no estar disponible el dictamen técnico en la plataforma, no se conoce como encuadró la dependencia la compra de carnes y embutidos en dicho artículo.

Argumentos del gobierno de CDMX para dar contratos a Corporativo Kosmos

Argumentos del gobierno de CDMX para dar contratos a Corporativo Kosmos

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'No volverá a poblarse jamás': los 5 años en los que CDMX desapareció

Una tragedia tan importante como desconocida marcó a una generación entera de habitantes de la capital de lo que hoy es México y llevó incluso a plantear el traslado de la ciudad.
15 de mayo, 2021
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Quien vive en Ciudad de México sabe que su ubicación no solo la hace especialmente susceptible de sufrir terremotos.

Su fundación sobre un lago hace que sea también tremendamente vulnerable ante inundaciones. Es por eso que, desde hace siete siglos, los habitantes de esta zona miran con cierto recelo al cielo cuando llueve con fuerza ante el temor de dramáticas consecuencias.

Este 13 de mayo, el gobierno mexicano conmemoró los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, antigua capital mexica y actual Ciudad de México.

Y aunque hay grandes dudas sobre la veracidad de esta fecha —muchos historiadores creen que el aniversario se celebraría en 2025—, de lo que no hay duda es que la megaurbe se ha enfrentado a grandes inundaciones a lo largo de su historia.

Pero entre todas, destaca la registrada en 1629: un desastre que, aunque desconocido por muchos, fue sin duda una de las mayores tragedias de todos los tiempos para la ciudad.

La fuerza de la lluvia fue tal que la capital “desapareció” bajo las aguas durante nada menos que cinco años y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. La ciudad tuvo que emerger, literalmente, y reconstruirse casi desde cero.

Aquella catástrofe que marcó a una generación entera es conocida como el diluvio o inundación de San Mateo.

Los problemas de vivir sobre un lago

Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV sabían el riesgo de ubicarla en medio del lago de Tezcuco. Por eso realizaron obras como diques y muros de piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban.

Mapa de Tenochtitlan

Getty Images
La ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Cuando cayó ante los españoles dos siglos después, Hernán Cortés lideró la construcción sobre aquellas ruinas de una magnífica ciudad destinada a ser la capital del virreinato de Nueva España.

Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

A inicios del siglo XVII, Ciudad de México sufrió hasta cinco grandes inundaciones.

Las autoridades pensaron como solución en construir un gran desagüe que fuera drenando los lagos de la cuenca de México.

El proyecto le fue encomendado al ingeniero Enrico Martínez, que comenzó las obras del canal de Huehuetoca en 1607. Pero el desastre se veía cada vez más cerca.

“Enrico Martínez comprendió que la deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las fuertes lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua”, escribió Richard Everett Boyer en su libro “La gran inundación”.

Monumento a Enrico Martínez

Marcos González
Una estatua junto a la catedral del Zócalo de Ciudad de México recuerda a Enrico Martínez. En su base, existen cuatro medidores que señalan los niveles de agua de otros tantos lagos.

Dos décadas después del inicio de su construcción, las constantes modificaciones y la falta de inversión hicieron que el canal aún no estuviera funcionando.

Una ciudad desierta

Cuando entre el 20 y 21 de septiembre de 1629 una gran tromba de agua azotó la capital, Martínez decidió bloquear la entrada del canal para evitar que el agua afectara a las reparaciones que se le estaban realizando.

Las consecuencias para los habitantes de la ciudad fueron dramáticas. La lluvia que cayó con furia durante 36 horas seguidas bajó imparable desde los montes hasta la ciudad, donde el nivel del agua superó los dos metros de altura.

El torrente arrasó con las frágiles casas de adobe de la población indígena que vivía en la periferia de Ciudad de México.

Mapa de la ciudad inundada

INAH
Este mapa representa la Ciudad de México anegada de agua tras la inundación de 1629.

Los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente que alcanzaba los pisos altos de las casas que habían quedado en pie.

Muchos de los habitantes de clases pudientes que sobrevivieron decidieron marcharse. Algunas fuentes apuntan a que de 20.000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400.

“Aquella gran ciudad quedó casi abandonada, desierta. El panorama era desolador y las escenas que se veían eran apocalípticas”, le dice a BBC Mundo Enrique Ortiz García, escritor y cronista de Ciudad de México.

Una de ellas, destaca el divulgador cultural, es la procesión que se organizó sobre las aguas y en la que participaron unas 200 canoas encabezadas por la virgen de Guadalupe, a quienes los habitantes pedían que intercediera para que las aguas se disiparan.

O la llamada “isla de los perros”, un montículo en el desparejo suelo de la actual plaza del Zócalo a donde acudieron desesperados todos los perros callejeros de la ciudad para refugiarse y evitar ahogarse.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del llamado "Valle de México".

Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México sobre el lago.

Vivir inundados

Las aguas no bajaban, por lo que quienes se quedaron tuvieron que aprender a convivir con ellas.

Se colocaron puentes de madera en las azoteas y se recuperaron las canoas, como se usaban en la antigua Tenochtitlan, como única manera de desplazarse por la ciudad. A las casas solo se podía entrar por las ventanas del segundo piso.

Los sacerdotes celebraban misas en los techos de los conventos para tratar de confortar a los vecinos, que les escuchaban desde sus casas creyendo que estaban condenados, como aquella ciudad, a desaparecer.

Había carestía de alimentos y los saqueos eran continuos. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades como la pólvora.

“Esta ciudad no volverá a poblarse jamás”, escribió fray Gonzalo de Córdoba, según destaca Héctor de Mauleón en su libro “La ciudad oculta”.

Dos años después de la inundación, e incapaces de descubrir un sistema para que las aguas desaparecieran, las autoridades discutieron sobre la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar.

Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo y virrey de Nueva España, se planteó establecer la capital en Coyoacán o Tacuba.

Pero la idea fue finalmente desechada. La inversión para crear Ciudad de México había sido millonaria, por lo que reconstruir las obras y edificios afectados por el agua sería más barato que empezar una urbe desde cero.

Rodrigo Pacheco, virrey de Nueva España

Dominio público
Rodrigo Pacheco y Osorio, virrey de Nueva España, perdió a su hija dos años después de que la ciudad quedara inundada.

Una generación marcada

La ciudad siguió sufriendo lluvias torrenciales y permaneció bajo el agua nada menos que durante cinco años.

No fue hasta 1634 que una sequía disminuyó el nivel del agua. Muchos prefirieron pensar que fueron sus plegarias a la virgen de Guadalupe las que salvaron la capital.

Se estima que unas 30.000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores.

La catástrofe marcó, por lo tanto, a una generación entera de capitalinos. Los cimientos de todas las construcciones quedaron dañados y muchas acabaron colapsando tiempo después.

“En la Ciudad de México actual no quedan más de 10 construcciones anteriores a 1629. De tal grado fue la inundación, que prácticamente hubo que reconstruir con el tiempo toda la ciudad”, señala Ortiz García.

Cabeza de león en la calle Madero

Marcos González
En la concurrida calle Madero, en el centro histórico de Ciudad de México, una cabeza de león de piedra marca el nivel al que llegaron las aguas de las inundaciones de 1629.

Aquella decisión de mantener Ciudad de México en su emplazamiento original marca innegablemente el destino de quienes viven en ella siglos después. “Es un deporte extremo vivir en esta ciudad porque te cuidas de las inundaciones, de los temblores por ser zona sísmica…”, afirma el escritor.

Sin embargo, y pese a ser una de las tragedias más importantes en la historia de la capital con efectos y consecuencias hasta el día de hoy, la tragedia de la inundación de San Mateo no es ampliamente conocida.

Según Ortiz García, “el periodo virreinal en México es en general poco estudiado porque todavía, de algún modo, ‘cala’ en el ánimo de los mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios enaltecieron las culturas originarias y todo lo que marca el origen del México independiente”.

“Algunos incluso inculcaron un menosprecio hacia la ocupación española porque lo veían desde un contexto actual. Eso es entender la historia de mala forma, porque son hechos del pasado que también forman parte de nuestra existencia”, remata.


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