La ASF frena presentación de denuncias penales por desvío de recursos; alude cambio de estrategia
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La ASF frena presentación de denuncias penales por desvío de recursos; alude cambio de estrategia

En lo que va del 2019 no ha presentado ni una sola denuncia. De enero a mayo del año pasado ya llevaba más de 20 casos denunciados, y en 2013 acumulaba casi 80. Dice la ASF que se buscan casos más sólidos.
Cuartoscuro
4 de junio, 2019
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detuvo la presentación de denuncias penales por malos manejos y desvío de recursos públicos. En lo que va de 2019 no ha promovido un solo caso ante la Fiscalía General de la República (FGR) y, en el actual sexenio, registra apenas una denuncia presentada en diciembre pasado por un caso en un municipio de Guerrero.

Se trata de una situación atípica si se toma en cuenta que tan solo el año pasado, la ASF sumaba de enero a mayo 23 denuncias presentadas ante el Ministerio Público Federal, o que en 2013 (primer año del sexenio pasado) la cifra era de 79 casos iniciados en el mismo periodo.

La presentación de denuncias de hechos por malos manejos de recursos ante el MP Federal, es una de las principales facultades que tiene la ASF para sancionar a los funcionarios responsables del mal manejo de recursos públicos, y prevenir que estas conductas continúen ocurriendo.

Leer: Función Pública aplica 15 auditorías a Pemex por convenios de La Estafa Maestra

¿La razón detrás del cese de las denuncias? De acuerdo con la propia Auditoría Superior de la Federación esta situación obedece a un replanteamiento de su estrategia jurídica ordenada por el actual titular de la institución David Colmenares, y que tendría por objeto presentar denuncias menos frecuentes pero más completas y sólidas.

Este cambio radical en la frecuencia de los casos promovidos por la ASF ante el Ministerio Público puede verificarse públicamente en la estadística que periódicamente transparenta la institución en el apartado denominado “Impacto de la Labor de la ASF”.

El corte con fecha al 10 de mayo revela que en todo 2019 no se ha presentado ninguna denuncia penal en contra de alguna dependencia federal o algún gobierno municipal o estatal, como producto de alguna auditoría practicada. Y la propia ASF confirmó a Animal Político que hasta el cierre de mayo no había casos presentados.

La última denuncia presentada data del 20 de diciembre de 2018 y está relacionada con anomalías registradas en el municipio de Taxco de Alarcón, Guerrero, detectadas en la revisión de la cuenta pública de 2014. Esa es, de hecho, la única denuncia penal promovida por la ASF desde el arranque del actual sexenio.

Como los mismos datos muestran el cambio es significativo. De enero a mayo de 2013 por ejemplo, primer año del sexenio pasado, ya sumaban 79 las denuncias penales presentadas por la ASF. En el mismo periodo de 2014 la cifra era de 36 denuncias promovidas ante el Ministerio Público, mientras que en 2015 la cifra era de 15 casos promovidos.

Leer: La Función Pública promete 2,500 auditorías y órganos internos de control independientes

Entre enero y mayo de 2016, la ASF promovió 26 denuncias penales ante el MP de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), mientras que en 2017 el registro fue de 51 casos denunciados. En 2018 en tanto, se presentaron en ese mismo periodo 23 denuncias penales, y en 2019 la cifra es de cero casos.

Menos denuncias pero más sólidas: ASF

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) confirmó a Animal Político que no se han presentado denuncias penales prácticamente desde el arranque del sexenio, pero sostuvo que ello obedece a un cambio en la estrategia jurídica adoptado por la institución e instruido por su titular,  David Colmenares, quien asumió el cargo en abril del año pasado.

Los objetivos de dicho cambio de estrategia son dos. El primero es que se agoten de forma más completa los “procesos de solventación” que tienen las autoridades auditadas para justificar una anomalía. Es decir, darles un tiempo razonable para que entreguen la información que sea suficiente y adecuada para aclarar el al manejo de un posible fondo, sin necesidad de llegar a una denuncia.

“Y en el caso de que la denuncia se presente estemos seguros que no había elementos para que la misma fuera solventada” dijo un funcionario de la ASF.

Se explicó que la propia Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, en su artículo 89 fracción XXIII señala que la presentación de denuncias penales debe realizarse “preferentemente” una vez que concluya el proceso administrativo, es decir, la oportunidad de solventar las anomalías registradas.

El segundo objetivo que se pretende es construir casos más robustos jurídicamente, que le faciliten al Ministerio Público la tarea de investigación y las posibilidades de una sentencia exitosa. La ASF rechazó que ello signifique que los casos anteriores fueran débiles, pero subrayaron que en el marco del nuevo sistema penal acusatorio se tiene que cumplir con un estándar de pruebas más alto para obtener un resultado favorable.

Para cumplir con lo anterior, la ASF consideró de relevancia la creación de una nueva área dentro de la institución, que específicamente se dedicará a revisar el seguimiento de cada una de las auditorías que se practiquen hasta su cumplimiento o presentación de una denuncia.

Leer: La ASF advierte riesgo de subutilización en nuevos hospitales público-privados

En este contexto, la Auditoría sostuvo que a finales de junio sí se prevé presentar un paquete de denuncias penales ante el Ministerio Público, aunque reiteraron que la cifra de casos será inferior a la de otros años.

“También hay que tomar en cuenta que casos como el de Javier Duarte o en de la Estafa Maestra eran esquemas de fraude recurrentes donde ya sabíamos que no se solventarían por lo que se presentaban las denuncias más numerosas y rápidas” indicaron en la ASF.

8 de cada 10 casos sin solución

De acuerdo con la estadística oficial publicada, la ASF ha presentado un total de 972 denuncias penales ante el Ministerio Público Federal, y por las cuales se han iniciado un número similar de averiguaciones previas y carpetas de investigación.

De acuerdo con autoridades de la propia ASF el 80% de estos casos sigue en fase de investigación. Es decir, se trata de casos que se mantienen abiertos sin que al momento se hayan reunido las pruebas suficientes para mandarlos ante un juez o para considerar que no hay delito que perseguir.

Públicamente tampoco se conoce de algún caso que haya concluido exitosamente con sentencia condenatoria en contra de funcionarios responsables. Datos de la entonces PGR con corte a 2018 señalaban que no había personas detenidas por ninguna de las investigaciones iniciadas a partir de las denuncias de la ASF, aunque en la auditoría sostuvieron que si existen algunos casos a nivel municipal (sin precisar detalles) que sí han tenido una resolución,

De acuerdo con autoridades-  tanto de la ASF como de la Fiscalía General (antes PGR)- la razón principal por la cual la cifra de casos exitosos es muy baja obedece a las elevadas cargas de trabajo que los agentes del Ministerio Publico tienen que enfrentar. Se trata de una situación que se prevé cambie progresivamente con la Fiscalía Anticorrupción que atraerá todas estas investigaciones.

Los casos que recientemente han mostrado un mayor avance son los relacionados con los posibles desvíos de recursos en múltiples fondos federales durante el gobierno de Javier Duarte, así como en las denuncias con convenios irregulares entre universidades públicas y dependencias, mecanismo conocido comúnmente como “La Estafa Maestra”.

Lo anterior gracias a que un equipo especial de auditores de la ASF y de la Fiscalía se conjuntaron desde finales del año pasado para analizar en específico varias de las carpetas de investigación iniciadas. En el caso específico de Veracruz, la semana pasada se promovieron nuevos procesos contra varios exfuncionarios.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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